El deseo de la NESHAMÁ no es, ni puede ser, ególatra.
No anhela poder ni control, tampoco supremacía o éxito.
No busca escapar del sufrimiento, ni renegar de la muerte, ofender al contrario, así como no se resiente por el acecho de la impotencia.
Es pura,
por tanto conectada a la vida,
vivifica, en lugar de agredir, corromper, paralizar y matar.
Ningún deseo o acción contraria a la conexión con la vida tiene cabida en ella.
Es creación directa del Eterno,
una chispa de la Divinidad,
por lo cual, no contiene manchas, opacidades o fisuras que puedan llevar al mal.
Desea la unidad del todo,
aun en la diferenciación,
sea ésta real o aparente.
Funciona de acuerdo al Código del Amor.
Para materializarse en este mundo,
utiliza las máscaras del Yo Vivido que sintonizan con ella.
Cuando actuamos en acuerdo,
construimos SHALOM, interno y externo,
por medio de acciones de bondad Y justicia,
siendo leales al Eterno.
Los otros deseos, los nacidos de nuestra humana naturaleza imperfecta,
no son de por sí malignos o abyectos, los cuales debiéramos repudiar.
Muchos de ellos son necesarios e indispensables.
Cuando se armonizan con el Deseo del Yo Esencial,
entonces producen disfrute, goce, bienestar.
Al terminar nuestra travesía terrenal,
dejamos sembradas las obras,
de las que cosecharemos sus frutos en nuestra vida más allá de esta vida.
Consecuencia de nuestras acciones,
adobadas con la Misericordia Divina.
La gran tarea que tenemos por delante está sintetizada en estas líneas.
Vemos a la Neshama como algo «separado» de nosotros; hablamos de ella en tercera persona, como si no fuéramos nosotros sino que un ideal a alcanzar. Y tal vez sea así, porque también somos EGO, y esa parte es la que, hasta ahora, nos ha predominado la voluntad, el pensamiento (inclúyase acá las creencias, los conceptos divinos y los rezos) y la conciencia de ser.
Podemos asegurar sin miramientos que somos EGO, no así que somos Neshamá; nuestra propia experiencia de vida nos lo confirma, así que no dudamos nuestro tendencia negativa.
Si los sabios tienen razón, de que también somos Neshamá, y que también podemos vivir conforme a nuestra tendencia hacia el Bien Absoluto, hacia la unidad con el todo, habría que empezar a concientizar ese plano de existencia; redirigir la voluntad, el pensamiento y la conciencia de ser hacia esa tendencia unificadora.
Yo personalmente propondría 3 tiempos de detención durante el día, y pensar pocos minutos en como se está actuando, para analizar si somos EGO o somos NESHAMA, según los grados de impotencia o de tendencia a la unificación a pesar de la impotencia.
muy interesante observacion
Interesante lo que escribe, me recuerda a lo que ha descubierto la neurología que piensa que niega el «alma» por que se da cuenta que somos alma (neshamá) desde una perspectiva materialista
Pero si no es materialista el estudio científico de la conciencia(neshamá) ¿de que otra perspectiva se puede estudiar? Acá debemos tener la humildad de la neurociencia en reconocer nuestros limites.
Hay un articulo que se publico en Fulvida donde se sintetizó algunas ideas; al menos el señor Dr. Eber Alexander indicaba que se debería incursionar en estudios sobre la conciencia (extendida), y el Dr Vicktor Frank en su humildad indicó que es imposible porque la conciencia no se puede concientizar. Es como el ojo que ve, pero el no se puede ver.
Me parece que, al menos gente común y corriente como yo, pasamos más dormidos que despiertos en este tema. Y me sorprende mucho saber lo poco que sé de mi mismo. Soy un misterio para mi mismo.