¿Eres nada?

YR Por Rav Yehuda Ribco
15/12/2013 4 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

¿Eres nada?

Por Rav Yehuda Ribco • 15/12/2013 • Material de estudio para la mesa de Shabat

En muchas personas, de todas las edades, se puede distinguir un sentimiento de “no futuro”, lo que equivaldría a un “no sentido”, y al vivir vacío.
Algunos pueden enfocar este sentimiento en lo jóvenes, otros en los jubilados, también en los muy entrados en años, y para otros esto incluye a los adultos en “edad productiva”.
El vacío que se trata de llenar con compras, sexo casual, adquisición de títulos y saberes, paseos turísticas, ingestas desenfrenadas, likes en el Facebook, adicciones variadas, fanatismo de diversa índole, religiosidad y rituales, enfermedades, o cualquier otro elemento que pareciera servir como relleno para esa empanda hueca que resulta ser la propia existencia.

No es un sentimiento novedoso, no es producto de nuestra Era ni de las ideologías imperantes.
Supera las barreras de tiempo, espacio, creencia y se ubica con el hombre desde sus orígenes.

Tomemos como muestra tan solo un ejemplo bíblico.

"’Insignificancia de insignificancias’, dijo el Predicador; ‘insignificancia de insignificancias, todo es insignificancia.’
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su duro trabajo con que se afana debajo del sol?"
(Kohelet / Predicador 1:2-3)

No hay provecho en nada, todo es insignificante, banal, vacío.
Así como venimos, nos vamos.
Nuestra existencia es un destello mínimo, un puntito perdido en la infinitud del cosmos y los tiempos.
Nada vale, somos nada.
¿Qué es el futuro, entonces?
Una copia de este momento insufrible, más oscuridad, más falsas esperanzas, un tiempo para repudiar.
El vacío corroe, destruye, sumerge.
La impotencia está por todos lados y pareciera que nada logra escapar a ella.

Entonces, se sigue viviendo por inercia.
Apáticos, sin compromisos, faltos de ingenio y creatividad, encadenados al miedo, faltos de adaptación, rumiando esperanzas y promesas que se sabe nunca se concretarán.
Repitiendo al sabio de antaño:

"Como salió del vientre de su madre, desnudo, así volverá; tal como vino, se irá. Nada de su duro trabajo llevará en su mano cuando se vaya.
Éste también es un grave mal: que de la misma manera que vino, así vuelva. ¿Y de qué le aprovecha afanarse para el viento?
Además, consume todos los días de su vida en tinieblas, con mucha frustración, enfermedad y resentimiento."
(Kohelet / Predicador 5:14-16)

Parece que lo único seguro es la inseguridad, la oscuridad, la impotencia.
De en medio de este torbellino de pesadilla emerge un supuesto salvador, un libertador, un viejo amigo (que con el paso del tiempo se volvió un feroz enemigo camuflado), el EGO.
Aquel que de manera natural está para socorrernos en momentos de impotencia, que nos ayudó a obtener atención y supervivencia en los primeros días de vida terrenal.
Se levanta como un dios, como un ídolo para ser reverenciado, al cual encadenarse, al cual amar, al cual temer, al cual adorar.
Seduce con sus promesas, invade con sus estrategias, paraliza en tanto provoca ilusiones de libertad.
Allí está el EGO, Ietzer haRá en la terminología tradicional, una pequeña zona primitiva de nuestro cerebro, que opera desde los abismos de la inconsciencia para arrastrarnos y esclavizarnos. Sus herramientas originales son mínimas, limitadas pero efectivas: llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad (con lo que se deriva de ellas). Con esto le da para convertirse en el rey y seguir su reinado de decepción y terror, pero con innumerables promesas de poder y bendición.

El EGO se inviste en dioses, ídolos, héroes, personas de renombre, líderes, clérigos, cualquier otro que sea un aparente fuente de poder o conecte con ella.
El EGO, al tiempo que hunde en la desesperación y el caos, promete paz y éxito.
Asegura ilusiones de bienestar y poder, mientras trabaja para mantener al hombre encerrado en su pequeñita celdita mental.
Estimula a desear el control de todo, incluso de aquello que no hay como controlar.

El hombre se siente vacío, nulo, nada, sin futuro.
Los días pasan a veces con promesas de un mejor tiempo, pero que no será en este mundo, o no en estas condiciones, o cumpliendo con X requerimientos que indudablemente resultarán en fracaso.
Quizás pueda parecer que sometiendo a otros, con hostigamiento, con violencia, con agresiones, provocando dolor y sufrimiento, se obtiene una dosis de poder. Pero no es real. Es una ilusión de poder, que probablemente tiene sus efectos materiales pero en poco y nada sirve para elevar al hombre por encima de su angustia, de su miedo, de su sentirse vacío y condenado a la impotencia.

¿Cómo salir de esta prisión?
Hemos dado varias pautas a lo largo del tiempo que encontrarás en este hogar.
Quizás quieras compartir con nosotros algún resumen de lo que públicamente compartimos y a ti te ha servido para construir shalom en tu vida.

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

3 Comentarios en este estudio

  1. A lo largo de los años que estuve en la secundaria observe a los jóvenes en general. Al parecer ese vacío es provocado por las frivolidades nombradas anteriormente (sexo casual, adquisición de títulos, likes en Facebook, etc.). La persona siente este vacío después de una vida desordenada y llena de vicios. Tal vez la cura sea dejar de ver a otras personas como a herramientas de felicidad para uno mismo, intentar formar una familia constructora de shalom o luchar por causas justas. No se, tal vez me equivoque…

  2. En el artículo pongo este parte:

    Allí está el EGO, Ietzer haRá en la terminología tradicional, una pequeña zona primitiva de nuestro cerebro, que opera desde los abismos de la inconsciencia para arrastrarnos y esclavizarnos. Sus herramientas originales son mínimas, limitadas pero efectivas: llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad (con lo que se deriva de ellas). Con esto le da para convertirse en el rey y seguir su reinado de decepción y terror, pero con innumerables promesas de poder y bendición.
    ———————-

    MMMMMM. ,, si encontramos en nuestras busqueda intrínseca un resorte que haga como un terremoto acompañado con un sumani a nuestro cerebro ya veijo en programaciones acumulada por las muchas civilizaciones que hemos vivido el humano, es aquí, cuando se barrerá el obstáculo en la masa gris y se podrá ajustar la balanza de tantas cosas que nos impide ese vínculo entre el hombre y el Creador.
    Vaya,, pienso yo con el deseo de alcanzar un mundo mejor.

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