Tantas creencias, tantas religiones, tantas sectas, tantos dogmas que se declaran revelados, tantos gurús, tantos iluminados.
Entonces, ¿por qué en el judaísmo encontramos la sabiduría hacia la senda de la LUZ, que luego es compartida generosamente con los noájidas?
¿Qué hace de la ciencia de la Cabalá (la verdadera y no esa parodia supersticiosa que es comprada tan ávidamente por doquier) una firme plataforma, y no un banal invento de hombres para obtener poder?
Espero tus comentarios, si son informados mucho mejor.
Gracias.
Este post me dejó pensando en algo que aquí comento por escrito -de manera un tanto extensa- así:
En calidad de mi profesión he leído muchos libros que religiones consideran sagrados, en especial aquellos del llamado hinduismo o como se autodenomina sanatana dharma (religión eterna). Cuando uno está atento a su lectura y no se deja uno llevar por sus grandilocuentes expresiones uno se puede dar cuenta, más allá de la plétora de ideas sofisticadas y de amplios conceptos elaborados de manera barroca, que esta religión se ha quedado atrapada en el trauma ancestral del esclavismo que los arios, milenios atrás, infringieron contra los nativos del Indostán tal y como narra la historia y que pasó a fabularse en las continuas guerras entre ashuras y daevas; en efecto todos sus demonios y sus dioses son recuerdos de esa instancia y por eso constantemente, y de canto en canto, todos pasan a ser reyes y siervos, santos y lujurioso, devotos seres y reveldes deidades: son el reflejo mórbido de una sociedad que no quiere salir de sus fronteras idealizadas en sus ídolos. Los hinduistas –desde los Rishis, vedantines, gurus y discípulos- son esclavos de sus potentes imaginarios y cada vez que una deidad se agota, se cansa, se detiene, se le atribuyen uno o cientos de reapariciones que fortalecen su culto y refuerzan su divinización en la aparente llegada de uno de sus múltiples avatares, que no son más que personas de mentalidad sectaria que se encumbran por encima de los demás.
En las extensas Escrituras hinduistas les encanta hablar del sometimiento del mundo para estar prometiendo la libertad en un universo lejano que niega las desdichas de este y que borra con patrañas de espirituales pretensiones las durezas de una realidad que quiere ser negada a costa de la contra evidencia. les encanta hablar de lo Absoluto, llenándolo de términos y despojándolos de él contradictoriamente, para luego creer que en el acto mágico de dar forma a una imagen, a un ídolo, a un muñeco, se puede atrapar lo eterno y darle culto; trasmutan con todo el sinsentido de su idolatría las facultades hermosas del alma humana, y en cada escultura atrapan la gran santidad que como pueblo les fue otorgada para luego esclavizarla con sus imaginarios hechos dioses: ese superyo expuesto en su cultura de esplendidos colores y de altos vuelos conceptuales que ocultan la pobreza aplastantes del día a día de sus gentes.
Y esta contradicción, estas ínfulas de riqueza en la pobreza, ¿de dónde puede venir en el hinduismo?. Para mí de su desprecio por la Vida, que en últimas es el desprecio por el Creador en la idolatría. De hecho esto mismo lo llegó reconocer uno de los más grandes estudiosos de la religión en el siglo XX, Mircea Eliade, que en Tecnicas del Yoga (pg 17) destaca que para el hinduismo el ser creador es una atribución corriente, aplicado a cientos de divinidades, demonios y humanos exaltados, y que esta creación es el producto de la ignorancia, equivalente a una ilusión a una magia que produce dolor y sufrimiento en las almas atrapadas en ella. Y por ello dice: “Los textos indios repiten hasta la saciedad esta tesis, según la cual la “esclavitud” del alma y, en consecuencia, la fuente de los sufrimientos sin fin que transforman la condición humana es un drama permanente, reside en la solidaridad del ser humano con el Cosmos, en su participación, activa o pasiva, directa o indirecta en el Cosmos, en la Naturaleza”. Esta es una de las muchas razones que me llevan a rechazar, a pesar de considerar su admirable orden conceptual, por completo los postulados del hinduismo en términos espirituales, pues en el fondo su idolatría niega la vida en la desvalorización de la existencia y por eso especulan con las continuas recreaciones de este y otros universos como si ese rodar perpetuo cuestionara el valor de vivir a plenitud en el tiempo y espacio que tenemos.
Que diferencia con la Toráh, que en pocas y bellas palabras me dice y me seguirá diciendo: uvajart´bajaiim (y escogerás la Vida) (Devarim 30: 19) y a la voz del Tehillim y los Mishlei que nos recuerdan que todo ha sido hecho con sabiduría, que diferencia con el Tikun de los cabalistas que me enseñan a mejorar el mundo, que diferencia con el Shalom que debemos traer para atraer lo que está en conflicto y pacificarlo, que difrencia con aquella Voz que la habló a Am Israel y le dijo que ya no estaría más en casa de esclavitud.
¿Por qué a los seres humanos nos es tan dificil admitir lo más simple? Por que libera
un muy informado y precioso comentario que se aprecia y agradece
Me sumo a las palabras del Moré, gracias estimado Shaul.
Hace unos días alguien me deseó un «encuentro cercano» con el dios cristiano.
Respondí que no, que gracias pero que no me interesaba, algo que suscitó a la molestia.
Será q lo ven tan mal a uno como para eso?
Lo más triste es cuando se trata de alguien a quien uno ama.
Recomiendo este texto que explica con detalles los problemas sociales que trae semejante avodá zara para un pueblo
https://buleria.unileon.es/bitstream/handle/10612/1450/cordero.pdf?sequence=1