Optimistas y otros que no lo son

YR Por Rav Yehuda Ribco
01/12/2014 5 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Optimistas y otros que no lo son

Por Rav Yehuda Ribco • 01/12/2014 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Se dicen muchas cosas, entre las que se dicen está algo parecido a esto:

Optimismo: “Tendencia a ver y juzgar las cosas considerando que el mal no existe, que es una ilusión”.

Pesimismo: “Tendencia a ver las cosas positivas como si fueran desfavorables y negativas”.

Pero, ¿qué dice la definición del diccionario (Espasa-Calpe del 2005)?

Optimismo: “Tendencia a ver y juzgar las cosas considerando su aspecto más favorable”.

Pesimismo: “Tendencia a ver las cosas en su aspecto más desfavorable y negativo”.

¿Resulta que lo que la gente cree o supone, no siempre tiene coincidencia con lo que el lenguaje reseña?
A veces, podemos usar una palabra con un concepto diferente al habitual, siempre y cuando tengamos fundamento para ello.
Pero, en infinidad de ocasiones notamos que la gente (tú y yo también) emplea conceptos de manera difusa, o decididamente errónea.

Ponte a considerar qué entiendes tú en algunas palabras, desde las simples y cotidianas, hasta las que pudieran ser más abstractas y reservadas a determinadas situaciones.
Es un ejercicio interesante, cuando tengas interés y tiempo, te invito a que lo hagas.
Escribe una lista de palabras y junto a ellas lo que tú entiendes que significan. Luego busca en el diccionario y compara.
Si quieres, nos compartes lo que encuentres.

Ahora, volviendo a lo de optimismo y pesimismo.

Se dicen muchas cosas, la cuestión es encontrar cuanto de verdad hay en ellas.

Ser pesimista es ver el mal como lo que es: mal.
Es aceptar que lo malo es malo. De acuerdo al parámetro dado por el Eterno, y que es objetivo. O de acuerdo a lo que nos apesadumbra en lo personal, el mal como un sentir subjetivo y plenamente válido.
Porque el mal es un hecho que existe. Sea como negación del bien. Como falta de bien. Como daño. Como confusión. Como lo que fuera. El mal es una presencia habitual en nuestras vidas.
Será solamente en el plano pasajero, terrenal. Pero allí está.
Podremos racionalizarlo, encontrarlo disculpas, hasta inventar que esconde un bien, aunque nunca lleguemos a percibirlo sinceramente.
Podremos elaborar bonitas teorías “religiosas, que no son espirituales, negando la existencia del bien, o suponiendo que lo que consideramos malo es solamente una puerta, a algo bueno.
Podemos fantasear tranquilamente y vivir felices en la nube que dibujamos. ¿Por qué no?
Pero, lo cierto es que el Padre Celestial ha dicho que el mal existe, y debemos hacer algo para que no dañe. Lo mejor es transformarlo en bien. A través de una actividad movilizadora, correctora, nada de fantasiosa o mística. Concreta. Sincera.
Y cuando no tenemos poder para sublimar el mal, siempre tenemos el encontrar sentido, o crearlo; pero no para negar el mal, sino para subsistir a pesar de él y que la vida siga manteniendo sentido y finalidad de construir shalom.
¿Se entiende?

Por su parte, ser optimista no quiere decir negar el mal para delirar creyendo que es bien. Eso es ser iluso, negador, ingenuo, volado, poco real.
El mal es malo, porque Dios así lo ha dicho.
Que podamos sacar alguna moraleja de un mal trance, ¡qué bueno!
Que aprendamos a que un mal paso no significa, a menudo, la catástrofe final, sino una oportunidad para crecer, ¡qué genial!
Pero, considerar que TODO es bueno, ¿en qué fuente bíblica se basa?

En verdad, al pesimista le cuesta considerar posible algo mas que algo negativo. Piensa que si algo puede salir, probablemente así será. ¿Por qué tener una esperanza positiva cuando se puede vivir en temor al percance?

En verdad, el optimista está bien afincado en este mundo, no anda volando en imaginaciones alocadas. Ejercita su mente para buscar soluciones y las implementa, y cuando no las hay, acepta la realidad sin desesperarse. No precisa de una mística negadora de los hechos, ni de asumir que lo malo es bueno, cuando evidentemente no lo es en este mundo y probablemente tampoco en otro.
Pero, usa lo malo como combustible para moverse hacia lo bueno.
En vez de concentrarse en el tropezón, encuentra el mecanismo para incorporase y ser más fuerte.
No se queda en la queja, el sentimiento de culpa, el rezongo, la fantasía mística. Construye shalom a cada rato, con acciones concretas de bien Y justicia. Así es optimista.
Así puede ir por la vida afirmando en verdad: “Todo lo que hace el Misericordioso es para bien”. Lo que hace el Misericordioso, pero NO lo que el hombre malignamente escogió realizar desde su libre albedrío. Por ahí un mal trance que proviene de la naturaleza, en el fondo es para bien. ¿Cómo saberlo ahora? ¡Sólo Dios lo sabe! Pero asegurar que TODO es para bien, es negar lo que el propio Padre Celestial ha informado.

El optimista verdadero guarda una gran diferencia con el optimista delirante, porque éste vive en un mundo irreal y dando excusas para no afrontarlo.
Será un hombre muy religioso, el optimista delirante, pero su espiritualidad está bloqueada por las murallas que ha puesto el EGO para dejarlo en impotencia, pero soñando con que posee la clave de la felicidad al afirmar que todo es para bien, incluso lo que el maligno ha causado.

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

5 Comentarios en este estudio

  1. Este tema me recuerda la propuesta de Mark Stevenson autor de «Un viaje optimista por el futuro» libro que es el resultado de un año de investigación luego de preguntar a científicos sobre el tema. Como resultado escribió los «ocho principios del Optimismo Pragmático», y son estos son:

    1. Ten un optimismo ambicioso, no te conformes con cualquier cosa para tu futuro. Hay que estar preparados para soñar con el futuro tal como queremos que sea.

    2. Las personas que hacen cosas que merecen la pena, están en proyectos que son más grandes que ellas mismas. Es como si te debieras a un fin superior, sea este del tipo que sea.

    3. Comparte tus ideas, no las protejas. Cuando las ideas se comparten, crecen, se amplifican. Una idea aislada puede acabar estancada. Como dice Stevenson: La innovación es el lugar en donde las ideas practican el sexo.

    4. Toma las decisiones basándote en los principios de la evidencia científica, en los hechos objetivos. No se trata de decidir según las propias creencias sino en base a aquello que está probado que funciona. Un buen contra-ejemplo sería el de los políticos, que toman las decisiones basados en su ideología y no en lo que realmente funciona como hace un ingeniero cuando construye un puente.

    5. No pasa nada si te equivocas, de hecho equivocarse es una manera de avanzar hacia el acierto. El problema es no probarlo, no el hecho en si de fallar que puede ser una estrategia más para avanzar.Como dice Seth Godin: la mejor manera de empezar a avanzar es tomando el camino equivocado.

    6. Somos lo que hacemos y no lo que tenemos intención de hacer. Somos lo que hacemos y no lo que sentimos o imaginamos. Y la mejor manera de ser lo que somos es por tanto llevándolo a la práctica.

    7.Mantén tu cinismo bajo control pues tras el cinismo hay una falta de ambición y la creencia de que las cosas no pueden o no valen la pena cambiarse. El cinismo es una buena excusa para la pereza ya que si no va servir nada, para qué hacer nada.

    8. Trata de pensar cualquier proyecto como un torneo en varias rondas. En cada ronda, vas a fallar un número de veces, mayor al principio y menos conforme tus ideas se vayan conociendo y comprendiendo. En la primera ronda vas a perder 9 veces de cada 10. Por tanto,vas a fallar muchos intentos al principio e irás acertando de manera paulatina cada vez más. Trata de no confundir una ronda con el torneo entero.

    1. El numero 8 es muy bueno, generalmente queremos que si hacemos algo, salga tal y como lo planeamos, creo que debemos empezar a tomar en cuenta desde el principio que algo va a salir mal. Como dijo una vez Tim Allen; «Primera regla del superheroe: El plan A nunca funciona».

  2. Si es cierto, hay cosas malas que realmente no tienen un verdadero sentido ni razón de ser, ni aun en un hipotetico mundo regido despóticamente por una inteligencia superior.

    Por cierto, en algún lugar, alguien dijo: «El principio de la sabiduría es fijar los conceptos», no se si va así, pero se entiende; uno comete muy comunmente el error de pensar que la otra persona comprende ciertas cosas de la misma manera que tú, pero en un momento bastante adelantado te das cuenta que no, en efecto el no tiene idea de que carajos hablas y tu tampoco de lo que el habla, porque lo que se cree dar a entender es otra cosa a lo que realmente sucede.

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