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donde vive)
Shalom.
Gracias por su pregunta.
Si el señor de la embajada al decir "unos
cuantos", quiere significar al menos 30.000 (treinta mil), entonces
tiene mucha razón,
Pues ese es el número de los judíos víctimas directas, torturadas, vejadas,
robadas, infamadas y asesinadas, por el Santo Oficio (la Inquisición) en
España, en un período que va entre el 1480 y el 1492.
A esto debemos sumarle las sacrificios indirectos, es decir, todos aquellos
masacrados a instancias de los diligentes oficios del Santo Oficio, que
según cálculos bastante modestos, hacen rondar la cifra entre 100.000 (cien
mil) y 200.000 (doscientos mil) asesinados.
Sumemos a este mar de sangre inocente, las otras víctimas, aquellas que son
indirectas, los otros 100.000 – 200.000 que fueron expulsados de sus hogares
ancestrales en agosto de 1492.
Y añadamos a la cuenta del cruento genocidio a los 100.000 – 200.000 que
debieron vivir escondidos, atemorizados angustiados, disfrazados como lo que
no eran ni querían ser, pero que fueron obligados a ser (convertidos a la
fuerza al cristianismo).
Las cifras de mártires de todo grado y
condición, son espeluznantes realmente, y no comienzan con Fernando e Isabel
(los reyes Católicos) y su alianza estratégica con la curia romana, con el
afán de limpiar étnicamente su reino, y especialmente de lucrar con
las posesiones de los extorsionados, robados, asesinados y expulsados (y de
paso, por si fuera poca ganancia, obtenían el chivo expiatorio
indispensable para todo monarca dictatorial que se precie de tal…)
Decíamos que los muertos a manos de la Inquisición española no son los
primeros mártires, pues ya desde las iglesias católicas se había inflamado
el espíritu asesino que promovió una matanza inenarrable en el año 1391, en
el cual murieron al menos 50.000 judíos a manos de la turba encendida por
flameante amor cristiano, y unos 100.000 fueron convertidos a la
fuerza al catolicísimo español.
En definitiva, las cifras son anecdóticas en
realidad, pues incluso la única muerte de un inocente ya es una pérdida
irreparable, ¡cuánto más el genocidio de millares, millares, millares! Y las
repercusiones a lo largo del mundo, y de las épocas, pues la muerte de una
persona conlleva la desaparición de una estirpe.
Y a esto, sumemos el genocidio cultural practicado a rajatabla por estos
imperialistas sádicos.
Sin dudas, si el señor de la embajada hispana
estuviera informado de estos datos históricos, irrefutables, verídicos
(aunque erremos en 10.000 difuntos, más o menos)… ¿acaso el señor que
trabaja para representar a los españoles en Costa Rica aceptaría llevar
sobre sus hombros la responsabilidad por estos crímenes?
¿No es más simple acusar al humilde Estado sionista de genocida, cuando lo
único que intenta hacer es sobrevivir, en lugar de mirar las acciones
propias y de sus antepasados?
¿Qué más le puedo decir?
Ojalá algún día las cosas sean diferentes…
(Un par de fuentes bibliográficas entre
decenas de posibles: "Manual de Historia Judía", S. Dubnow, Ed. Sigal, BsAs
1949; "Historia del Pueblo Judío", M. Margolis y A. Marx, Ed. Israel, BsAs,
1945).
Iebarejejá H’ – Dios te bendiga, y que
sepamos construir Shalom
Yehuda Ribco
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