Fernando G.
País: Islas Canarias – España
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gracias.)
Shalom.
Gracias por escribirme.
Si quiere un consejo: el Tanaj no debe ser
estudiado en soledad, sino que es menester que se aprenda siguiendo la
precisa y pura instrucción de un maestro judío versado en Torá y cumplidor
de los preceptos. Pues, adentrarse solo en la búsqueda del mensaje del
Eterno, sin la guía firme de un baqueano, (o peor, asirse a
los falsos maestros que enseñan inmorales tergiversaciones que promueven la
rebelión e idolatría) es ponerse en riesgo, y generalmente es una
empresa que lleva al error y fracaso.
Si estudiara usted con el maestro apropiado,
seguramente que ya hubiera hallado la respuesta certera para la duda que
plantea.
Pasemos a la respuesta.
¿A qué edad comenzó a reinar Ajaziá / Ocozías
hijo de Ataliau?
Pues, a los 22 años de edad, y reinó durante un año en Yehudá.
Tal es lo que la razón y matemáticas permiten responder, entre otras cosas
porque su padre, Iehoram rey de Yehudá, no vivió más de cuarenta años.
Tenemos que Ajaziá reinó un año, y entonces murió, por tanto, ¿cómo podría
ser el hijo mayor que el padre?
Entonces, ¿la mención a los 42 años en
Crónicas es un error, o al menos un descuido de alguno de los antiguos
copistas del Tanaj?
Absolutamente no es un error ni distracción, sino que es un mensaje oculto
para el que posee la clave para reconocerlo y descifrarlo.
Tal como
explicamos en otra oportunidad, en ocasiones cuando los números no
coinciden entre Samuel/Reyes y Crónicas, es que debemos buscar cuál es el
mensaje que se oculta detrás de la divergencia aparente.
Pues, si bien a ojo del inexperto el Tanaj aparece a veces como un libro de
historia, realmente NO lo es, ni pretende serlo.
Sino que su finalidad principal es que comprendamos que Dios existe y opera
permanentemente en Su Creación, y por lo tanto, nosotros como sus criaturas
y servidores debemos estar atentos a Sus mandatos y cumplir exactamente lo
que Él nos demanda en Su perfecta Torá.
Y, aunque al descreído le cueste creerlo, precisamente ESTO es lo que la
aparente divergencia que usted menciona nos quiere enseñar.
Retrocedamos los 42 años mencionados en
Crónicas, desde el momento de tomar el trono Ajaziá (a sus 22
años de haber nacido) .
¿Con qué hecho crucial en la historia de los reinos israelitas nos
encontramos?
Pues, con el ascenso al poder en el reino de Israel de su abuelo Omrí, quien
fuera el origen de una estirpe real famosa por su maldad y rebeldía contra
Dios y Su Torá, cuyo más célebre representante fuera Ajab / Acab.
Es oportuno que recordemos que Ajaziá fue el fruto del entrecruzamiento de
las estirpes reales de los dos reinos israelitas habitualmente antagónicos, ya que su
padre fue rey de Yehudá en tanto que su madre era la princesa de Israel.
En el preciso momento en que ambos hijos de las noblezas generalmente
enemistadas contrajeron nupcias, se delineó un oscuro presagio para la casa
real davídica (la de Yehudá), pues si sus hijos se
contaminaban con las impurezas idolátricas de los de la dinastía de Ajab,
tendrían similar final: la muerte y desaparición. Tal como le fuera
profetizado: "Así dice el Eterno: »He aquí, Yo traeré el mal sobre ti y
te barreré por completo. Eliminaré de Acab a todo varón en Israel"
(1 Melajim / I Reyes 21:21 ), entre los que estaba
obviamente incluido Ajaziá.
Estaba en manos de Ajaziá hacer la diferencia,
de distanciarse de las rebeldías de su estirpe materna, y afianzar el amor
por Dios y Su Torá que es la verdadera heredad espiritual de su familia por
parte de David. Tal como recordará David para sus descendientes, los ungidos
de Israel: "Guarda lo que el Eterno tu Elokim te ha encomendado, para
andar en Sus caminos y guardar Sus estatutos, Sus mandamientos, Sus decretos
y Sus testimonios, como está escrito en la Torá de Moshé [Moisés], para que
tengas éxito en todo lo que hagas y en todo lo que emprendas; a fin de que
el Eterno cumpla Su promesa que hizo acerca de mí, diciendo: ‘Si tus hijos
guardan sus caminos andando delante de Mí con fidelidad, con todo su corazón
y con toda su alma, jamás te faltará un hombre sobre el trono de Israel.’"
(1 Melajim / I Reyes 2:3-4 ).
Sin embargo, no prestó oídos a las advertencias que le anunciaban su
aniquilación si no actuaba correctamente, y: "anduvo en los caminos de la
casa de Ajab, porque su madre le aconsejaba a que actuase impíamente. E hizo
lo malo ante los ojos del Eterno, como la casa de Acab; porque después de la
muerte de su padre, ellos le aconsejaban para su perdición."
(2 Divrei Haiamim / II Crónicas 22:3-4 ).
Pero, bien puede venir el descreído y decir
que este argumento es un juego de malabares para tapar un error bíblico.
Y puede que tenga razón el incrédulo, pero yo le aconsejaría que leyera con
atención nuevamente los versículos que usted me escribe en su pregunta,
cuando dicen:
"Ajaziá [Ocozías] … el nombre de su madre
era Atalía hija de Omri, rey de Israel."
(2 Melajim / II Reyes 8:26 )
¿De quién dice que era hija la madre de Ajaziá?
¿Acaso no está dicho que era hija de Omrí, rey de Israel?
Pero, ¿cómo, no es que está escrito acaso que Iehoram (esposo
de Atalia y padre de Ajaziá) "tenía por mujer a una hija de Acab"
(2 Divrei Haiamim / II Crónicas 21:6 )?
¿Atalia era hija de Omrí o de Ajab?
La respuesta es: de Ajab.
Entonces, ¿es otro error el designarla como hija de Omrí?
Pues no lo es, sino que es la evidencia cruzada que nos exige que pongamos
nuestra atención en Omrí, en el origen de la estirpe; tal como la extraña
mención a los 42 años de Ajaziá también hace.
¿Y por qué este camino tan enredado es el
elegido por los autores de Crónicas para darnos este mensaje?
No lo sé, pero quizás para que nos esforcemos en no leer superficial e
ingenuamente el mensaje que la Eternidad tiene reservado para nosotros.
En conclusión: aquel que busca historia y
lógica lineal en el Tanaj, se topará con la pared que el mismo levanta de la duda y
desconfianza.
Pero, el que busca aprender las lecciones que guarda el Tanaj, no teme
reconocer que el mensaje es algo más profundo que lo que está escrito a
simple vista.
Le deseo lo mejor, y le
recuerdo que nuestro sitio se mantiene gracias a la colaboración de los
generosos visitantes.
Que el Uno y Único Dios bendiga a quienes le
son fieles servidores,
y que
sepamos construir Shalom, Iebarejejá H’.
Yehuda Ribco
E-mail: comentario@serjudio.com?subject=Rap2334
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Yehuda Ribco,
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