Freddy Contreras nos consulta:
Buenas Noches.
Los que hemos escogido este camino, lejos de la idolatria y que solo veneramos al Eterno. Que actitud debemos tomar respecto a nuestros semejantes, vecinos e incluso familiares que no entienden, no quieren, ignoran o se niegan a tomar el camino correcto pero convivimos con Ellos?.
Freddy Contreras, 52 años, Ingeniero, Pampatar, Venezuela
Shalom,
«Bendito el que viene en el nombre del Eterno.» (Tehilim / Salmos 118:26 ).
Bienvenido y gracias por enviarnos su interesante misiva.
Usted en su pregunta lo plantea muy bien, pues dice: «no entienden, no quieren, ignoran o se niegan».
Usted sabe y comprende que no podemos reaccionar ante todas las situaciones de la misma manera, puesto que la otra persona tiene motivos diferentes, ante las que debemos expresarnos de modo diferente.
Debemos recordar que hay cuatro niveles de pecados de acuerdo a sus motivos, de peor a menos grave son:
1- Rebeldía o maldad.
2- Comodidad.
3- Ignorancia.
4- Error.
El rebelde es el promotor activo de la idolatría, que sabe lo que está haciendo y no se inmuta en lo más mínimo. Es el que yo denomino «pirata de la fe». El pastor, el falso rabino falsamente judío mesiánico, entre otros de similar calaña. Es el clérigo de la idolatría, es el negociante que encuentra su fortuna a través de vender falsa espiritualidad. Es el misionero enfrascado en su oposición al Eterno, en su negación a la alianza eterna entre Dios e Israel, que está ciego y fanático en su misión de desplazar o eliminar a los judíos el judaísmo (aunque abiertamente quizás no lo digan).
Para con los rebeldes no debe haber misericordia alguna, pues el que es misericordioso con el malo, termina siendo malo con el bueno.
Severidad sin paliativos para con los rebeldes contra Dios y el prójimo.
Por supuesto que todo dentro de la ley, sin quebrantar las normas. Sin actuar como extremistas atontados por los vapores de las ideologías.
Pero sin darles oportunidades para que difundan el estiercol de sus dañinas creencias, sin compasión, sin excusas.
Respetando la ley hacer todo aquello que los puede dejar en estado de impotencia, para que su veneno no afecte más a los ingenuos, para que su maldad no termine causando un daño inmenso.
El que anda por mal camino, peca, por comodidad es el término medio de las personas.
Sabemos que tal cosa no está bien, no es exactamente lo que Dios manda, no es acorde a los mandamientos que nos corresponden, no está en sintonía con la verdadera espiritualidad; pero bueno, la carne es débil decimos, y nos inventamos mil y una excusas para hacer lo que nos viene en gana en lugar de hacer lo que nos corresponde.
Nos dejamos llevar por modas, por pasiones, por hábitos, por creencias que no criticamos. Somos cómodos, perezosos, cansinos para trabajar en la construcción del Shalom.
A esta gente se la debe educar para fortalecer su identidad, se le debe tener paciencia, pero no seguirles el juego de la pereza. Instarlos a trabajar, sin ofenderlos. Moverlos para encaminarse, pero sin alterarlos.
Es un trabajo que debe ser hecho con mucha paciencia, mucha constancia, mucha firmeza pero a la vez flexibilidad.
Como si fueran niños pequeños, que entienden perfectamente pero no quieren, o sienten que no pueden.
Se lo podría ir a buscar, para conversar amablemente, para atraerlo hacia el lado de la Luz, pero sin cansarlos demasiado.
El que yerra por ignorancia, debe ser educado, sin pausas, sin justificaciones, sin caer en la comodidad (que como acabamos de decir, es un grado peor de pecado).
Se le debe instruir acerca del mal que es el falso dios y falso mesías, el colgado Jesús.
Se le debe enseñar a no ser ovejas, sino a ser lo que son: personas.
Se le debe señalar la Buena Senda, la de los mandamientos que el Eterno ha dado a los gentiles.
Se la debe acompañar en el proceso de desintoxicación, para quitar de sus venas el veneno mortal de la idolatría e irse llenando de bien. Cosa que se hace de a poco, con respeto, con cariño, con mucha paciencia.
Se está educando a gente maleducada. Como si hubieran sido raptados por piratas y educados por ellos. Ahora se les debe acompañar pausadamente, con mucha gracia, pero sin perder el rumbo.
Es un proceso similar al que debemos realizar con el «cómodo», pero con aquel debemos hacer un esfuerzo para enseñarle a fortalecer su voluntad, su deseo de hacer el bien. Con éste debemos reforzar su conocimiento, instruirlo, fortalecer sus carencias de saber las verdaderas cosas del Eterno. Se lo debe ir a buscar, para sacarlo de la prisión en la cual se encuentra, y pobrecito, ni siquiera se da cuenta de esto. Liberarlos de las torturas, que para ellos son «normales».
Salir a liberarlos, pero con respeto y cariño.
Entendiendo que no se liberta al esclavo de la noche a la mañana, ni por imposición divina o personal.
El que anda por el camino del mal por error, simplemente hay que orientarlo, mostrarle el camino correcto y que tanto se ha desviado de la Buena Senda. El errado agradecerá y retornará vivazmente a la senda del Eterno.
Me gustaría oír sus opiniones, así pues llenen con sus comentarios aquí abajo.
Si le quedan dudas pertinentes, hágalas llegar.
Que sepamos construir Shalom.
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