Vaya uno a saber el motivo por el cual muchísima gente tiene la fantástica idea de que el Mashiaj debe ser un ser súper mágico, que vendrá para hacer todo tipo de cosas maravillosas, como si fuera una madre todopoderosa ante su bebito desvalido y por completo dependiente de su bondad.
En realidad, tengo bastante claro el origen complejo de esta fantasía, pero no quiero introducirme en ese tema, al menos no por el momento.
Lo que sí es de mi interés es que quede bien claro que la función que los profetas y la legislación tienen establecida para el Mashiaj poco y nada tiene que ver con mágicos súper-poderes y que en modo alguno hará lo que corresponde a cada uno de nosotros hacer.
Sí, es cierto, la fantasía mitológica de una especie de semidios es la que está de moda y la que muchos judíos «religiosos» pregonan y esparcen por el mundo… tristemente.
Si a eso sumamos la antigua y arraigada creencia idolátrica presente en la mente colectiva de innumerables gentiles, entonces comprendemos cabalmente que es una creencia muy afianzada y difícil de desprender de la mente.
Pero es nuestro deber decirlo y hacer lo posible para que la gente lo tenga claro: el Mashiaj no es otra cosa que el rey/gobernador del país judío. Será una persona normal, corriente, muy humana, con errores y defectos y sin mágicos poderes. Seguramente será muy despierto y habrá cultivado diferentes áreas de la inteligencia, no solamente la teórica, sino muchas más. También sin dudas tendrá gran habilidad para dirigir masas de gente, así como para negociar con individuos. Habrá obtenido las experiencias que requiere un soberano y se sabrá rodear de los consejeros aptos para ayudarlo en su tarea. Tendrá consciencia espiritual desarrollada y por tanto sabrá de la conexión sagrada de todo ser y de lo valioso que son el judaísmo y el noajismo, sin toda la superchería, superstición y religión que algunos le inyectan impúdicamente. Su capacidad de liderazgo y poder verdadero estarán al servicio de su pueblo y con ello sabrá pilotear las dificultades para establecer la paz en su país y con los vecinos y llevar al Medio Oriente a un nivel de riqueza, prosperidad, estabilidad, comprensión como hace milenios no se vive en esa región. Por ello será tomado como ejemplo por el resto del mundo y así sabrá conducir al resto de la humanidad por los caminos de la construcción de Shalom, que son de bondad y justicia con lealtad al Creador.
Sin magia, sin romper las reglas del cosmos, sino siguiendo un proceso natural sabiamente.
Por ello nos hará participar, para que cada uno desarrolle al máximo su potencial, sobrepase sus limitaciones imaginarias y realice la tarea que cada uno debemos realizar.
Entonces el mundo será leal a Dios y Su Palabra, la verdadera, será tomada en cuenta por todas las personas sin oposición.
Esa es la tarea del Mashiaj y la comprobación de que realmente lo es.
Las imaginarias fantasías idolátricas y/o infantiles, no son lo que identifican al Mashiaj.
¿No te gusta?
Lo siento, arréglate con el Creador, no conmigo que comparto Su Mensaje.
Gracias, Moré, por sus reflexiones sobre una pieza esencial de la nación judía. Coincido plenamente con sus palabras. Para mí el Mesías lejos de ser un hacedor de milagros (aunque si Hashem lo cree oportuno podría serlo) será un notable líder político, de la talla del gran Moisés, que cumplirá a rajatabla con la voluntad del Creador, que establecerá el reino mesiánico en la Tierra dirigiendo a los hebreos tras de sí. Lo que no sé es cuánto durará ese reino, ¿me lo puede usted responder, señor Ribco? ¿Serán 1.000 años o toda la Eternidad?
Por otra parte, analizando el Tanaj, yo creo que los reyes de Israel, David y su hijo Salomón ya fueron candidatos firmes a Mesías, la lástima fue el observar cómo sus debilidades humanas los llevaron a desviarse del camino que Hashem había previsto para ellos, para la nación de Israel y, en general, para toda la humanidad. Soy de la opinión que si esos reyes judíos no hubiesen pecado contra Hashem, la figura de Jesucristo nunca habría aparecido en escena y, entonces, toda la historia y existencia humanas habrían sido diferentes, puesto que al seguir Israel la Torá, sin desviarse de la voluntad de su Creador, nunca hubiese sido dividido el reino y las naciones gentiles nunca hubieran invadido el territorio israelita, no habría habido exilios ni diásporas de judíos, y la nación de Israel habría durado hasta nuestros días y, pensándolo bien, seguramente ni usted, señor Ribco, ni un servidor hubiesemos nacido en este mundo. Todo habría sido DIFERENTE, conforme a la voluntad del Eterno.
nadie debe «analizar» el tanaj sin un maestro que sepa del mismo que le enseñe, porque termina creyendo cosas que nada tienen que ver con la realidad.
salud!
Muy bien, pues le pregunto a usted directamente: ¿Cree que si los reyes David y Salomón no hubiesen pecado nunca contra el Dios de Israel, la nación judía habría permanecido unida durante siglos y a lo mejor la figura de Jesús no habría existido nunca?