Hijos de Noaj: La religión, el peligro!

YR Por Rav Yehuda Ribco
07/09/2009 4 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Hijos de Noaj: La religión, el peligro!

Por Rav Yehuda Ribco • 07/09/2009 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Hijos de Noaj: La religion, el peligro! – Rabi Israel Jait

A los hijos de Noaj no les está permitido añadir o crear ninguna ceremonia religiosa o rituales. Aunque no es parte de los Siete Mandamientos Universales, es un asunto que incumbe a cada noajida. Se considera una seria violación y se castiga con la muerte, no por una corte humana, sino por el mismísimo Dios.

En un nivel práctico esto significa que un hijo de Noaj debe evitar introducir a su vida cualquier tipo de ceremonia o acto simbólico, sea este de naturaleza personal o institucional tales como matrimonio, divorcio, nacimiento, etc.

¿Significa esto que un hijo de Noaj no puede hacer nada de naturaleza religiosa?

Ciertamente no.

El hijo de Noaj puede y debería estar envuelto en el estudio de las Siete Leyes y aquellas enseñanzas de la Torá que se relacionan a ellas, las cuales son vastas y profundas.

El hijo de Noaj puede, y en ciertas instancias debe, rezar en consonancia con la manera en que la Torá lo prescribe. Incluso podría voluntariamente llevar a cabo uno que otro mandamiento, dejando claro que él recibió dicha instrucción de una autoridad calificada.

El hijo de Noaj tiene prohibido tomar sobre si mismo cualquier realización de algún mandamiento dado a los judíos incluso si, a su propio entendimiento, esté avalado por el Tanaj.

Debe consultar con los estudiosos de Torá y seguir su regulación. “De acuerdo a la instrucción que ellos te enseñen y el juicio que ellos te digan, harás. No te desviarás de  las palabras que ellos te digan ni a la izquierda ni a la derecha” (Devarim – Deuteronomio 17:11 📖,12).

La idea de Israel siendo una “luz para las naciones” hace clara referencia al apropiado cumplimiento de los madamientos de la Torá. Cualquiera que inventa sus propias prácticas religiosas está negando ese principio, y está proclamando que el sistema de la Torá de Dios no está vivo y vigente hoy en día.

Para empeorar la situación, el hijo de Noaj que se deja llevar por sus fantasías egoístas acerca del cumplimiento de lo que no se le ha pedido, está trayendo destrucción al movimiento noájida en el mundo, ya que al otros noajidas verlo, también se sentirán justificados en inventar sus propias prácticas religiosas.

Cuando un hijo de Noaj insiste en lo arriba mencionado, está reduciendo el noajismo a una religión inventada por los hombres. Entendiendo por religión una falsedad que tiene como propósito satisfacer los deseos del hombre  al decir cómo él debería adorar a Dios, lo cual es la esencia misma de la idolatría.

Es por esta razón que el mandamiento de Devarim arriba citado es tan imperante. Los Rabinos nos dicen que si uno está convencido que está en lo correcto, pero los versados en Torá nos dicen que estamos equivocados, uno debe guiarse por la opinión erudita de los estudiosos, ya que está dicho: “No te desviarás de  las palabras que ellos te digan ni a la izquierda ni a la derecha”.

Si una persona es un erudito de la Torá, tiene derecho a mantener que él está en lo correcto aunque sea en el plano de lo teórico, pero en la práctica él debe conformarse a lo legislado por el cuerpo de autoridades en general.

Cuán sabios son los caminos de la Torá y cuán hermoso es este mandamiento que protege a la misma Torá de su peor enemigo: la religión inventada por el hombre, pero que al mismo tiempo no limita la libertad intelectual del individuo.

Dicha indicación aplica a judíos y gentiles por igual. El hijo de Noaj, sin embargo, tiene una tarea mucho más difícil. Desde que a él no se le ordena cumplir con todos los mandamientos, se le demanda ser cuidadoso cuando opta por llevar a cabo algún acto religioso aunque sea de carácter judío.

Su instinto religioso debe sujetarse a la supremacía del conocimiento de la Torá. Esto es difícil y trabajoso, pero su recompensa será el gozo interno de experimentar que él está proclamando que Dios es el único que debe ser adorado y el único que autoriza adoración.

Dios dejó sentado que la adoración a Él no es un asunto de los seres humanos, sino un asunto Divino que está basado en la autoridad de los estudiosos de Torá.

Si un hijo de Noaj sigue este principio, se sobrepone a sus impulsos egoístas, y se somete ante la autoridad de la Torá de Dios, podemos alcanzar el logro más grande de la humanidad, la santificación del Nombre de Dios.

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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