
Con la abundancia de los aparatos tecnológicos, cada día parece menos necesario utilizar la memoria, pues todo se almacena en estos dispositivos, al punto que pocos saben el teléfono de sus padres, hijos o mejores amigos.
Si llegasen a perder el celular sería terrible, pues se quedarían sin ningún número telefónico. La pregunta obligada es qué pasará con esta generación a la que no se le estimula la memoria, sino que, por el contrario, cada día depende más de algún medio tecnológico.
No tenemos la respuesta, pero lo que sí sabemos es que la memoria debe ser estimulada de manera constante para que llegue a su potencial y no se deteriore.
Los niños deben tener hábitos que impliquen el ejercicio de la memoria a corto y largo plazo. Las tablas de multiplicar, canciones, datos históricos, se deben aprender de memoria, así como el teléfono y la dirección.
No deje que su hijo se vuelva cómodo y dependiente en cuanto a estos elementos de memoria artificial. Ellos necesitan desarrollar toda clase de memorias como la motora, la gustativa, la olfativa, la auditiva, la visual, la simbólica, la espacial, etc.
Hoy en día, si acaso se estimula alguna de ellas y solo cuando están pequeños, pero se deben estimular todas. El buen aprendizaje implica que se graben bien ciertos contenidos para luego hacer una conexión entre los ya aprendidos y los nuevos.
La ayuda de los aparatos tecnológicos es bienvenida pero no debe abusarse de ella. Si no se le pone límite al uso de la memoria tecnológica se nos puede atrofiar el desarrollo de memoria y de procesos importantes para la adquisición de nuevos conocimientos.
Debemos ponernos como propósito estimular las diferentes memorias de nuestros hijos. En la primera infancia o en edad preescolar hay que motivar el aprendizaje de colores, nombres, sitios, números, etc.
En la edad escolar no sobra compartir con ellos juegos para desarrollar la memoria. Lo importante es que al niño se le exija almacenar información.
Es necesario darle importancia a la memoria, pues sin ella peligra nuestra capacidad de aprender. Algo que también es bueno recordar es que el cerebro necesita de un sueño reparador profundo para que lo aprendido en el día se grabe de manera definitiva.
Eso de la memoria es muy serio. No hay que esperar a tener problemas por falta de memoria.
ANNIE DE ACEVEDOrnPSICÓLOGA Y EDUCADORA
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