Cuando de menos es más

“Y al octavo día será circuncidado en la carne de su prepucio.” (Vaikrá / Levítico 12:3)

Cura: Decime rabino, si tu D-s es tan grande, ¿cómo se entienden que se deban circuncidar? ¿Acaso no es de un D-s perfecto y con leyes para la vida, que naciera el varón ya circuncidado?
Rav: Decime cura, ¿vos tenés aparato genital?
C: ¡Claro, como todos los hombres!
R: Y decime, si el que vos adorás es tan sabio y perfecto, ¿para qué te hizo nacer con él, si no lo precisas?

Este viejo chiste es una versión más divertida del Midrash Tanjuma Tazría 51, en donde encontramos que el malvado Turnus Rufus increpa a RAbí Akiva con la misma incoherente interrogante: ¿por qué el judío debe ser circuncidado a los ocho días de nacido?, y ¿qué necesidad hay de tanta crueldad con el recién nacido?

A estas cuestiones se las puede responder desde diversos puntos de referencia, por ejemplo:
1- religioso: H’ ordenó que así se debía hacer, y así se hace;
2- nacional: el yehudí se identifica en cualquier momento y lugar, pues lleva la marca de yehudí en él;
3- higiénico: hecho reafirmado en este siglo, es más saludable.

Hay varias explicaciones más, racionales, utilitarias, y de otras índoles, pero nos dedicaremos a la que expuso Rabí Akiva en el midrash arriba citado. Él afirma, como en la explicación religiosa, que se debe hacer pues es palabra de H’. Pero también para ser un crisol entre los israelitas, es decir, para llegar lo más posible a la perfección. Como ejemplo afirmatorio le muestra a Rufus el malvado unas espigas de trigo por un lado, y una torta recién horneada por otro, y le pregunta a Rufus: ¿Cuál de estas cosas es mejor, más perfecta? Por supuesto que le responde que es la torta. Así es también el caso del hombre, nace aún incompleto, es deber del mismo hombre ser socio de H’ en la obra de creación y acercarse a la perfección con trabajo y esfuerzo. Pues, el trigo debe ser separado de la paja, luego molido, amasado, horneado, etc. hasta llegar a ser una humeante torta.

Si no es por esto, ¿cuál es la causa que la mitzvá es efectuar la milá precisamente al octavo día de nacimiento?
La Torá dice que H’ usó siete días, seis de labor y uno de contemplación, para terminar Su Creación. ¿Acaso H’ no podía crear todo el universo, y más cosas, en un segundo? ¿Por qué hablar de siete días?
Contestar a esta última interrogante no es nuestro tema, pero una de las respuestas al octavo día se encuentra en esta pregunta de los siete días.
H’ completa su labor con el nacimiento de cada bebe, como dice Nidá 31, en el momento de la gestación hay tres socios, el padre, la madre y H’ en medio de ellos. Luego de concebido es deber de los hombres trabajar en lo ya hecho y llevarlo a lo mejor posible (con la ayuda de D-s).
El primer paso (si la salud del crió lo permite) es la milá, luego viene lo más difícil, mantenernos en el camino de H’ y seguir sus pasos.

Leer Bereshit 2:5 para pensar sobre el tema.
La mujer y la milá es un tema a considerar más adelante.

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