Vie es, 29 de enero de 2010
Anocheció mientras leía un libro,
(el único que llegó a mis manos)
cuyo argumento vacuo y siniestrornapenas calaba en mi interior.
Pensé en los grandes de la palabrarncapaces de recoger la luz y toda la belleza del mundo en páginas imperecederas.
Harto, cerré el libro y mis ojos,
y, en ese instante, de un resplandor de sol y luna, de amor y pazrnme vi rodeado, y comprendí que lo que intento buscar afuera se encuentra en el tesoro de mi alma
Sábado, 30 de enero de 2010
Dichoso soy, por este aislamiento en donde a mi antojo holgazaneo,
mientras contemplo a mi alma por caminos lejanos perderse.
Dichoso soy, por este silencio en que puedo escucharme por dentrornsin que nada de fuera me invada,
sin que el tiempo me busque y me encuentre.
Dichoso soy, así, no mas ni menos,
respirando, sin pensar en ello,
los átomos que nos entremezclan,
metido en la distancia de un ser,
dueño de limites incalculables,
que se expande al espacio con su aliento.
¿Deseas dejar un comentario o formular una pregunta?
Inicia sesión con tu cuenta de SerJudio.com o regístrate gratis en 1 paso para participar en la comunidad y compartir tus reflexiones.