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Muchas gracias por todas sus atenciones,
Mehir Sch.
México
(Deben incluir en todos sus mensajes para
nosotros su nombre completo, el nombre de la ciudad y país donde vive)
Shalom.
Gracias por participar.
Sobre este
tema ya hemos escrito en otra ocasión, por lo que ahora simplemente
ampliaremos un poco.
Caín el primer descendiente humano no fue
concebido a imagen y semejanza de sus padres. Algo al momento de su
concepción falló, y en lugar de contar con un espíritu humano, estaba
formado por un espíritu animal. (Con esto en mente relea: "Entonces ella
dijo: »¡He adquirido un varón de parte del Eterno!", en Bereshit /
Génesis 4:1 . ¿Por qué de parte de Dios, y no de parte de su marido? ¿Acaso
porque era evidente que no era un hijo-natural de ambos padres?
Píenselo.)
Esto implicaba que tuviera algunos rasgos humanos, por ejemplo el dedo
pulgar opuesto, por ejemplo que era capaz de fabricar herramientas; pero,
tenía también aspectos de animal, por ejemplo su incapacidad para elevarse
sobre los impulsos instintivos (relea con esto en mente: Bereshit / Génesis
4:7).
Por lo cual podemos decir que se produjo una involución, en lugar de la
famosa evolución de la especie humana (con esto en mente relea: "Cuando
trabajes la tierra, ella no te volverá a dar su fuerza. Y serás errante y
fugitivo en la tierra.", en Bereshit / Génesis 4:12 ; y pregúntese:
¿Acaso no son únicamente los humanos los que extraen de la tierra su fruto,
merced al trabajo voluntario?).
No está demás decir que en el judaísmo
tradicional muchos siglos antes de Darwin y de Lamarck, ya se enseñaba
acerca de adaptación al medio, y de desarrollo de las especies. Claro, la
gran diferencia radica en la premisa básica de la Creación a partir de la
nada por parte del Eterno, y que el surgimiento de la especie humana fue un
claro designio del Creador, y no producto de un juego de azar.
Volvamos al Génesis, siete generaciones hubo
de los descendientes de Caín, lo que representa miles y miles de esqueletos
y rastros que podrían ser hallados para satisfacción de los antropólogos.
La cuestión está en saberlos ubicar correctamente en la relación con la
especie humana.
Es decir, no como los previos eslabones en una cadena que lleva a Adam, sino
como una que surgió de éste, para luego desaparecer.
En resumen, el famoso eslabón perdido somos los humanos, descendientes de
Shet/Set.
Por último, y como ya mencionamos en
otro texto, existe la remota posibilidad de que en la creación de Adam
el Eterno usara especies animales a las que dotara de espíritu humano,
iniciando lo que es la especie humana.
En resumen, ningún judío que confía en la Torá
de Dios pierde el sueño por estos temas, ni se enfrenta con ceguera a las
evidencias de la ciencia.
Si este texto le ha sido de provecho, no
olvide que este sitio se mantiene gracias a SU colaboración
económica. No cierre su mano, y abra su corazón bondadoso.
Iebarejejá H’ – Dios te bendiga,
y que
sepamos construir Shalom
Yehuda Ribco
email:
comentario@serjudio.com?subject=Rap1479
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©2002
Yehuda Ribco,
Montevideo, Uruguay.
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