En cuanto al bebé.
Aquí, a mi modo de entender, estaría el verdadero dilema.
Lo que a mí me parece, y consulté con una pediatra para corroborar algunas
dudas, es que el mejor camino es similar que con la madre.
Es decir, respeto y fría lejanía.
PERO…
Por estar F. reclamando que usted tenga una relación diferente con el bebé,
y por estar hablando de niños (propios o no, son nuestra responsabilidad que
crezcan derecho), ese respeto podría incluir muestras de "afecto".
Atención, afecto y no amor.
Cordialidad y no cariño.
Usted no tiene que actuar efusivamente, ni tratarlo como si fuera su hijo
(pues, como usted bien ha establecido, no lo es), ni mucho menos tiene usted
porqué aceptarlo como propio.
Pero tampoco destratarlo, o apartarlo como si tuviera lepra (o como
usted dijo, se le revuelve el estomago solo al oír su nombre)
Que le resultará duro… no lo dudo. Pero, verá como los actos repetidos lo
llevarán hacia acciones mucho más generosas/amplias de lo que usted hubiera
imaginado desde un inicio.
Ahora bien, ¿cuáles muestras de afecto hacia él?
No sé, usted verá cuales, pero manteniendo en claro las diferencias con su
hija, y que sean claras para todos, sin mantener en secreto la situación,
pero tampoco hablando sin propósito constructivo/armonioso.
No le pido ni amor, ni cariño, ni querer a M., ni a su madre, solo tratarlo
como a un niño, y el medio hermano de su hija. Por lo tanto, un ser
doblemente valioso, no tan sólo por ser humano, sino niño, ¡e integrante de
la constelación próxima de su tesoro/hija!
Pero, por ejemplo, si dada la ocasión ella pasa un fin de semana con usted
(por ejemplo), es el fin de semana de ELLA con usted, no del niño.
Aunque, muy distinto es si usted le compra golosinas/juguetes a su hija, ¿se
empobrecerá su bolsillo si le lleva algunas al crío?
¿Acaso la felicidad y equilibrio de su hija no valen una entrada extra al
circo?
¿Me comprende?
Bondad y justicia de su parte: sí.
Aceptar el yugo que no le corresponde: no.
Usted sabrá poner los límites,
cuando tome en consideración que todo bien que usted prodigue, son semillas
de bondad que en su momento darán frutos jugosos y buenos.
Si plantara semillas de negatividad, ¿qué esperaría cosechar?
Espero haber sido claro y de utilidad.
Como sea, quedo a sus órdenes y espero oír pronto sus comentarios y
consecuencias.
Un abrazo
Iebarejejá H’ – Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom
Yehuda Ribco
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