Asesinato
Una Introducción a las Siete Leyes de los Hijos de Noé
Por Chaim Clorfene y Yakov Rogalsky
ATENCIÓN: Ninguna parte de esta publicación, «El Camino del Gentil Justo» (Clorfene & Rogalsky), puede ser traducida, reproducida, fotocopiada o almacenada en sistema mecánico o electrónico alguno sin la autorización explícita y por escrito de los autores y de los responsables de la traducción. Sin embargo, pueden referenciarse pequeñas porciones del texto, indicando la fuente:
Fundación Luz de Vida Internacional – J. Mayorga (traductor) & Y. Ribco (asesor de traducción):
Traducción al Castellano bajo permiso del Rabino Chaim Clorfene a partir de la edición 1987 (Feldheim Publishers Ltd.):
The Path of the Righteous Gentile
(An introduction to the Seven Laws of the Children of Noah)
Chaim Clorfene & Yakov Rogalsky
Derechos: 1987 Chaim Clorfene — Yakov Rogalsky
ISBN 0-87306-433-X
ASESINATO
1.
El mandamiento que prohibe el asesinato fue explícitamente
establecido por Dios ante Noaj: «Quienquiera que
derramare sangre de hombre, por hombre será su sangre derramada,
porque El hizo al hombre a Su imagen (Génesis 9:6 ).
2.
Un Noájida que mata a un ser humano, aun a un bebe en el útero
de su madre, recibe la pena capital. Esto quiere decir que a aquel que
golpéa a una mujer embarazada, dando como consecuencia el deceso
del feto, le corresponde la pena capital.
[1]
Nota.-
La acción debe haber sido llevada a efecto al menos cuarenta
dias después de la concepción.
[2]
Antes de los cuarenta dias, el acto entra en la categoría de
destrucción del semen del hombre, y al
trasgresor le corresponde castigo desde los cielos, no por parte de
una corte de justicia.
3.
Hombres y mujeres son iguales en lo que refiere a la
responsabilidad de observar el mandamiento que prohibe el asesinato;
y, cualquier acto por el que un hombre sería hallado culpable,
de igualmente conllevaría la culpabilidad de una mujer.
[3]
4.
Si una persona mata a un enfermo terminal o a alguien que está
por caer (sin remedio) de lo alto de un
acantilado o a alguien que (por cierto)
morirá de un momento a otro por alguna otra razón, transgrede el
mandamiento (que prohibe el asesinato) y, en consecuencia, las
cortes habrán de castigarlo.
[4]
Este juicio ubica firmemente la idea de muerte digna
o eutanasia en la categoría de asesinato.
5.
Si alguien empuja a una persona a la línea férrea y
(luego) un tren viene y la mata, o si alguien deja a una persona en
una situación donde por cierto perecerá (de hambre), aun cuando
la acción provoca sólo indirectamente la muerte de la persona,
el responsable es un asesino y el acto cometido a de ser castigado
por las cortes.
6.
Si una persona mira a un individuo que persigue a otro con la
intensión evidente o sospechosa de cometer asesinato (o con la
intensión de obligar al perseguido a cometer un pecado), y si el
observador está en condiciones de parar al perseguidor
lastimándolo, pero en su lugar lo mata, entonces (el observador)
trasgrede este mandamiento y a de recibir la pena capital.
Si, sin embargo, la persona en sí misma es la perseguida, es libre
de tomar cualquier medida necesaria para salvar su propia vida.
[5]
7.
Las autoridades no concuerdan respecto a si es permisible para
un Noájida el matar un feto con el propósito de salvar la vida de
la madre.
Pero todos concuerdan que tomar la vida de la madre para
salvar a un feto es asesinato y debe ser castigado por las cortes.
[6]
8.
Si un Noájida mata a alguien a través de un
sicario, ambos el sicario y
quien lo envió son culpables de asesinato.
[7]
[8]
9.
Una persona debe permitir que le maten antes que
cometer asesinato; esto es un mandamiento.
Esto quiere decir que si alguien le amenaza a uno de muerte
para que mate a alguien, entonces deberá rehusar (completamente) la
posibilidad de cometer asesinato sin importar las consecuencias.
[9]
10.
El suicidio está prohibido bajo las Siete Leyes Universales.
[10]
11.
No hay lugar de refugio legal para un asesino. Cualquier
pariente (por el lado paterno) de una víctima (de asesinato) que
pueda legalmente heredar propiedad del decesado podría
designarse a sí mismo un «vengador de sangre». Si el asesinato
fue cometido intensionalmente con premeditación, es obligación
del vengador de sangre el esforzarse por que el asesino sea juzgado.
12.
Si el asesinato fue impremeditado, es decir, si el asesino
actuó negligente pero sin intención, y si (además) es
materia de un guer toshav
[11]
matando a otro guer toshav, el asesino a
de huir a una ciudad de refugio
designada y residir allí hasta que
se presente a juicio.
Si las cortes dictaminan que efectivamente mató pero
sin intención, deberá (sin remedio) retornar a la ciudad de
refugio y residir allí hasta que el
Sumo Sacerdote
de los Judíos muera (la muerte del justo es una expiación por la
generación), luego es libre de retornar a su hogar. Si abandona la
ciudad de refugio previo a la muerte del
Sumo Sacerdote,
el vengador de sangre podría encontrarle y darle muerte.
En este caso, el vengador de sangre es
considerado ‘sin culpa’ por matar a aquel que cometió asesinato
involuntario.
Si un guer toshav mata a un israelita sin intención pero
negligentemente, o si mata a otro guer toshav debido a que pensó
que era permisible (esto equivalente a matar premeditadamente), es
culpable y a de recibir la pena capital.
Si un Noájida que no vive de acuerdo a las Siete Leyes
Universales mata
inintencionalmente a otro Noájida, está sujeto a la pena capital
y la ciudad de refugio no le provée protección alguna.
En cualquier caso donde el vengador de sangre mata a quien cometió
involuntariamente el asesinato, si un pariente de este último
busca venganza en contra del vengador de sangre y lo mata, aquel
familiar es tenido por asesino y perseguido como tal.
[12]
[13]
13.
Hay una diferencia de opinión respecto a si las Siete
Leyes Universales incluyen el mandamiento que prohibe la
destrucción voluntaria de la semilla del hombre mediante
masturbación o cualquier otro acto que implique derramamiento (o
malgasto) de semen.
Todos concuerdan, sin embargo, que tener relaciones sexuales con una
mujer que es incapaz de engendrar hijos no es considerado
derramamiento de semen.
Una opinión establece que el mandamiento de ser fructífero y
multiplicarse, habiendo sido entregado a Noaj pero no repetido a
Moisés, era obligatorio (sólo) durante
aquellas generaciones previas al evento histórico del Monte
Sinaí. En aquellos tiempos, derramar semen era considerado
uno de los pecados más atroces y, de hecho, fue una de las
principales razones por las que Dios trajo el Diluvio.
Más aun, la Torá claramente enseña que los dos hijos de
Judá, Er y Onan, recibieron muerte porque,
«la cosa que él (Onan) hizo fue mala ante los ojos
del Señor» (Génesis 38:10 ).
Pero este evento también ocurrió antes de la
entrega de la Torá en el Monte Sinaí. Esta
opinión concluye que, puesto que el mandamiento en contra de
derramar semen no fue repetido en el Monte Sinaí,
ya no tiene más efecto como parte de las Siete
Leyes Universales.
[15]
La otra opinión establece que, a pesar de que no fue repetida tal
ley en el Monte Sinaí,
puesto que fue originalmente parte de las Siete Leyes
Universales, un hombre no debe destruir voluntariamente su semilla,
a pesar de que el acto no es castigable por las cortes. Después de
que un hombre ha cumplido su obligación mínima de engendrar un
hijo y una hija, si lo deséa puede utilizar mecanismos
anticonceptivos; debería usar aquellos que no actúan
directamente sobre el semen.
[16]
Digamos también que, de acuerdo con este punto de vista, la
masturbación estaría estrictamente prohibida.
En términos espirituales, la razón para estar tan preocupados y
ser tan estrictos respecto al derramamiento de semen es que este
acto es considerado como la destrucción voluntaria de la ‘fuerza
de vida’, igualada con la vida misma. Por tanto, la destrucción de
la semilla del hombre está muy relacionada con el asesinato y,
más aun, con el asesinato de los hijos propios.
Referencias
[1]
Mishné Torá,
Leyes de Reyes, capítulo 9, ley 4
[2]
Shulján Aruj,
Yoré Deá, capítulo 305, ley 23
[3]
Talmud de Babilonia,
Sanedrín 57b
[4]
Mishné Torá,
Leyes de Reyes, capítulo 9, ley 4
[5]
Mishné Torá,
Leyes sobre Heridas y Daños,
capítulo 8, ley 10, ver el comentario
de Mishné l’Melej
[6]
Talmud de Babilonia,
Sanedrín 59a, Tosefos, «No hay nada sabido…»
[7]
Bereshit Rabba,
capítulo 34
[8]
Mishné Torá,
Leyes sobre Asesinato y
Protección del Alma, capítulo 2, ley 2
[9]
Mishné Torá,
Leyes de Reyes, capítulo 10, ley 2
[10]
Comentario de Rashí sobre Génesis 9:5
[11]
Que se traduce como prosélito de la puerta:
un Noájida que vive de acuerdo con las
Siete Leyes Universales.
[12]
Mishné Torá,
Leyes de Reyes, capítulo 10, ley 1
[13]
Mishné Torá,
Leyes sobre Asesinato y
Protección del Alma, capítulo 5, leyes 3 y 4
[14]
Shulján Aruj,
Even HaEzer, capítulo 23,
ley 5, el RaMó (Rabí Moisés Isserles)
[15]
Talmud de Babilonia,
Sanedrín 59b, Tosefos,
«Contempla, se fructífero y
multiplícate»
[16]
Mishné Torá,
Leyes de Reyes, capítulo 10,
ley 7, Mishné l’Melej,
«Volvemos a las palabras del Rashbá…»


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