Parashat Ki Tisá 5758

YR Por Rav Yehuda Ribco
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Parashat Ki Tisá 5758

Por Rav Yehuda Ribco • 14/03/1998 • Material de estudio para la mesa de Shabat

 

Semana Shabbat 14/3/98 – Adar 16, 5758

Parashat Ki TisáShemot 30:10 – 34:35

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
"Vesham’ru b’nei Israel et haShabbat la’asot
et haShabbat ledorotam b’rit ‘olam. beini ubein b’nei Israel ot hi le’olam
ki sheshet iamim ‘asa H’ et hashamaim veet haaretz, ubaiom hashvi’i Shabbat
vainafash"

"Y guardarán los hijos de Israel el Shabbat, para cumplir con
el Shabbat por todas las generaciones, en un pacto eterno. Entre Mí
y los Hijos de Israel ésta será la señal perpetua,
porque en seis días hizo H’ el cielo y la tierra, y en el día
séptimo (Shabbat) descansó y reposó" (Shemot
31:16-17)

El tema del Shabbat es sumamente complejo, variado y profuso como para ser
consignado en este breve comentario, pero me gustaría preguntar:


¿Por qué el cumplimiento del Shabbat puede asegurar la alianza
eterna entre Israel y Dios?

Para los Hijos de Israel el hecho de guardar (cumplir) el Shabbat es ante
todo un deber; pero al mismo tiempo tiene validez de recordatorio, señal,
tal cual expresa el pasuk.

El Shabbat si bien está estipulado para ser cumplido (de acuerdo
a los que es el judaísmo tradicional: reglado por las leyes dictadas
por la Torá, por los profetas, y por los sabios de nuestro pueblo,
que incluyen preceptos varios, no simplemente encender un par de velas el
vie es a la noche o reunirse con la familia a cenar), tiene un segundo
nivel de lectura, y que es su misma esencia, como es la de ser señal.

¿Qué es una señal?

Sin intentar embarcarnos en profundizar en semiótica, semántica
o pragmática, permítaseme decir que señal es algo que
enseña o demuestra sin que medie, necesariamente, la adopción
de estipulaciones sociales al respecto. Si recurrimos a un ejemplo banal,
los truenos y relámpagos son señal de tormenta. Ni indicios,
ni signos, tan sólo señalamientos de un proceso natural que
se está desarrollando en ese preciso momento.

Pero, una flecha pintada en un cartel en una esquina cualquiera señala,
precisamente, algo que está convencionalmente establecido, y ese
algo significa algún algo para alguien que ha sido integrado al sistema
de signos que lo emplea.

Por lo cual, podríamos llegar a decodificarlo, tal cual el emisor
(en nuestro ejemplo del cartel con la flecha: Municipio, gobierno local,
etc.) pretendía: la flecha significa la dirección autorizada
de transito de vehículos. Luego del reconocimiento, depende de la
voluntad personal el acatar o no la disposición que la autoridad
ordena por intermedio de su signo.

En breve: la señal no está condicionada a lo cultural, y tiene
alguna relación directa con lo que señala; el signo es convencional
y no tiene porque tener relación directa con lo significado. (Aunque
en la antigüedad era indistinto decir señal o signo).

Shabbat ¿qué es lo que señala?

"Ki sheshet iamim ‘asa H’…"; "Porque en seis días
hizo H’…"

En primer término el reconocimiento del Shabbat, sirve como recordatorio,
que señala que el hombre acepta la voluntad de su Creador al asumirse
como obra del Él y no como propia creación, o quizá
producto de la manifestación del azar sobre la materia. Esto es,
guardando Shabbat yo admito que H’ fue y es el Creador de todo lo existente,
porque reconozco que el relato de la Torá es certero y verdadero.
(Que yo no entienda no le quita valor al texto.)

Si H’ hizo el cielo y la tierra, si puebla el universo con sus maravillas,
yo no debería sentirme huérfano, solitario, innoble, indigno,
ensoberbecido o altanero; sino a la vez orgulloso y humilde. Orgulloso por
haber sido creado semejante al Hacedor. Humilde porque soy una de sus obras.

Y es en este punto en donde resplandece el Shabbat como señal.

El cumplimiento del Shabbat (de la raíz hebrea descanso), señala
precisamente el descanso, el solaz, la paz, ya que por un día permite
aminorar el ritmo de los corazones y de los cerebros.

Induce a una pausa (obligada), en la cual el cometido y la meta, aunque
también el medio, es descansar y reposar.

Pero, si pensamos que este descanso es sinónimo de siesta o de disfrute
de las bondades del clima, estamos en un casi error. El descanso del Shabbat
debería servir como la pausa de la reflexión, del vistazo
a lo interior, a lo exterior y a lo que media entrambos. Podría ayudarnos
para degustar el sabor del fugaz instante de proximidad con el Eterno.

Shabbat, es pues el minúsculo instante dentro del gran almanaque
del Cosmos en el cual el hombre puede recapacitar y alabar a H’, porque
reconoce en Él al Creador, Justo y Recto.

Y al aceptar la paternidad de Dios, nosotros nos aceptamos como sus hijos,
su obra.

Nada más.

Y todo eso.

La señal estriba en poder reconocernos en nuestra humanidad y no
buscarnos en las máscaras de ajenidad. (¡Qué interesante!,
tan sólo unas pocas palabras más adelante la Torá narra
como el pueblo descreído y por lo tanto desesperado, exige de sus
dirigentes DIOSES que tomen el lugar de Moshé, y que señalen
a aquel Dios que ellos no pueden ver, que no pueden comprender, pero que
es tan poderoso. Ellos piden señales en el cuerpo dorado del becerro,
que les servirá como signo de poder, y como señal de desastre
moral.)

El Shabbat permite el refugio al alma apenada que no halla solaz en los
páramos del tiempo de la actividad rutinaria.

Señala el camino hacia el reposo cierto. Y significa un remanso.

Y es el pacto que nos entreteje en la red cósmica, uniendo el misterio
de los orígenes con las esperanzas del futuro, en un eterno pero
efímero presente.

Esa es la perpetuidad del pacto y de la señal.

Las generaciones de nuestros antecesores que observaban el Shabbat legaron
su savia nobleza a aquellos que observan al Shabbat, y que no encuentran
en él una carga, un desvarío, una imposición o un sacrificio.

Sino, tan sólo el endeble encuentro con la verdadera paz, la que
es compartida…la que es hacia el futuro



Puntos sobresalientes de la parashá



Moshé lleva a cabo un censo en el que recuenta
los medios shekel de plata donados por todos los hombres mayores de 20 años,
lo recaudado por el censo será utilizado para las obras del Mishkán.
H’ ordena a Moshé que haga un lavadero de cobre para las abluciones
de los cohanim antes de sus actividades en el Mishkán. Se especifica
la fórmula del aceite de unción, y H’ le ordena a Moshé
que emplee ese aceite únicamente para la santificación del
Mishkán, sus elementos, y de Aarón y sus hijos. H’ escoge
a Betzalel y Oholiav como maestros artesanos para la realización
de las obras del Mishkán y sus implementos.

Se le ordena al pueblo de Israel que cumpla el Shabbat como una señal
eterna de que H’ creo el mundo, quien traspasará las leyes shabbáticas
morirá.

Moshé, aún en el monte Sinaí recibe las dos Tablas
de la Ley, donde están escritos los Diez Mandamientos.

Mientras, el pueblo comenzó a perturbarse ante la demora de Moshé
en retornar, y exige de Aarón que erija dioses para estar por frente
del pueblo. Aarón pide de ellos toda clase de joyas y valores, con
los cuales fabricar un ídolo, que será el infame Becerro de
Oro, tras lo cual prepara una ceremonia.

H’ le dice a Moshé que es momento de regresar pues el pueblo pervirtió
rápidamente el sendero correcto, por lo cual amenaza con destruir
a todo el pueblo y formar una nueva nación a partir de Moshé.
Moshé implora clemencia, y convence a Dios de no ser tan drástico
con el desagradecido pueblo.

Moshé desciende y al ver a una fracción del pueblo practicando
idolatría, enseguida rompe las Tablas, y destruye al becerro de oro.
Los hijos de Leví se ofrecen como voluntarios para castigar a los
transgresores, ejecutando a 3000 hombres, quienes eran efectivamente los
pecadores (en una población de al menos 600.000 varones).

Tras lo cual Moshé asciende nuevamente a la montaña para implorar
el perdón para el pueblo, y H’ acepta su rezo y ordena que el pueblo
jamás haga pactos con idólatras cuando entren a la Tierra
Prometida.

H’ le dice a Moshé que haga Tablas nuevas, y le revela el texto de
los rezos que invocarán Su misericordia. Se prohiben la idolatría,
y la combinación de leche y carne. Se enseñan las leyes de
Pesaj, del primogénito, de los primeros frutos, del Shabbat, de Shavuot
y de Sucot. Cuando Moshé desciende con el segundo par de Tablas,
su cara resplandece, por lo cual debe usar una máscara para no cegar
a las personas.

Licenciado en Psicología Prof. Yehuda Ribco – Adar 5758

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(En las citas de textos o parshanim, los
comentarios entre paréntesis son nuestros y no de las fuentes)

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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