Semana Shabbat 25/4/98 – Nisán 29, 5758 – –
Majar Jodesh
Parashat Sheminí Vaikrá 9:1 – 11:47
Alimentando la educación
Entre otros interesantes temas, esta semana la parashá se dedica a
tratar las leyes relativas a la impureza y pureza rituales, y a la
discusión sobre los preceptos relativos a los alimentos
prohibidos.
Según la tradicional explicación del Midrash sobre la
prohibición de ciertos alimentos, su finalidad no es educar o halagar el
paladar de la persona; o mantener una calidad superior de higiene en la
manufactura e ingesta de alimentos; ni siquiera por altruistas motivos
sanitarios; y mucho menos como régimen o dieta estética; sino que su real
función radica en la educación.
¿Cómo? ¿Prohibir alimentos es
educación?
Efectivamente, a través de la contención de los más
primarios impulsos humanos, como es el impulso a alimentarse, la Torá se
interesa en formar a la persona en el autodominio, es decir, en poder uno
mismo controlarse, en determinado momento, sin la necesidad de
intervención externa.
Entonces, cuando la persona tiene fuertes deseos
de comer comestibles sabrosos y abundantes, pero prohibidos, o por su
naturaleza o por su manufactura o por su presentación o por el tiempo en
que eso se da, puede sufrir por su insatisfacción, pero al mismo tiempo
aprende a crecer como ser humano.
En palabras sencillas, la Torá se
embarca en educar a la persona partiendo de lo más elemental y cotidiano,
para tratar de alcanzar lo más complejo y raro, la condición de santidad
de la persona.
Por ejemplo, quien fácilmente cae ante la tentación de
un sandwichito de jamón y queso, seguido de chocolote de leche, ¿está
realmente entrenado desde la base para, por ejemplo, no
codiciar?
Tomemos un ejemplo quizás más vulgar. Un jugador de fútbol
que no entrena durante la semana, que no cuida su alimentación, que ni
siquiera concentra antes de un partido, ¿rinde lo que se espera de un
jugador profesional?
La Torá nos convoca a competir en un campeonato bastante arduo, el de
ser mejores a cada momento.
Alcanzar la copa requiere
esfuerzo.
Llegar a lograr lo que dice esta semana el pasuk: «Porque Yo soy H’, el Dios de ustedes, santos sean, porque Yo
soy Santo.» (Vaikrá 11:44 ), es la coronación de los esfuerzos, la
victoria suprema.
Llegar a ser campeones implica trabajo,
concentración, autodominio, fortaleza, cumplimiento…
Es difícil, pero posible.
Es cuestión de
comenzar…
Puntos sobresalientes de la parashá
Al octavo día de la inauguración del Mishkán, por orden de H’ a
través de Moshé, Aarón, sus hijos y toda la nación, frente a la atenta presencia
de los dignos ancianos, traen los korbanot. Es el momento en el cual Aarón y
Moshé bendicen a la nación. Y también, es el momento en el cual H’ permite que
el pueblo de Israel sienta Su Presencia, por haber obedecido fielmente el
cumplimiento de las Mitzvot.
Es también una sidrá trágica, ya que los hijos
de Aarón, Nadav y Avihu, ofrendan ante H’ sin autorización ni requerimiento
divino, y su imprudencia produjo la aparición de un fuego celestial que en lugar
de consumir la ofenda, los incineró a ellos.
Aarón sufre en silencio, en
tanto Moshé intenta hacerle llegar su consuelo.
Tras este doloroso
acontecimiento, Moshé enseña a los Cohanim como deben proceder durante el
periodo de duelo, y además les previene de no embriagarse antes de cumplir su
servicio ritual en el santuario, ya que se sospecha que los hijos de Aarón
estaban ebrios en el momento de su fatal error.
La Torá especifica las dos
características necesarias e imprescindibles de un animal cuadrúpedo Kasher:
pezuña partida y ser rumiante. La Torá enumera los animales no kasher que solo
tienen una de estas dos características.
En cuanto a los animales marinos
kesherim deben poseer dos condiciones necesarias: espinas y escamas fáciles de
remover. Se lista las aves prohibidas por su nombra, aquellas que no están
incluidas en la lista están permitidas. Queda prohibido todo tipo de insectos
excepto por cuatro especies de langostas (insecto no marinas).
Por último, se
brindan detalles del proceso de purificación después de haber estado en contacto
con especies ritualmente impuras.
Es mandamiento para los Hijos de Israel
que estén separados de lo impuro, indigno y malo para que sean santos, tal como
lo es H’.
Licenciado en Psicología Prof. Yehuda Ribco – Nisán 5758
SerJudio.com
(En las citas de textos o parshanim, los
comentarios entre paréntesis son nuestros y no de las fuentes)
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