serjudio.com – Curso a distancia
Acercándonos a un Siddur ante tu Bar
Mitzva
Edición 5764 / 2004
– Yehuda A. Ribco
serjudio.com
Tabla de contenido
Acercándonos a un siddur ante tu Bar
Mitzva
Mitzva / Mitzvot – Precepto, mandamientos
Tfila / Tfilot – Rezos u oraciones
Kipa / Kipot – (Yarmulke o Kapele) – Solideo,
gorrito
Tzitzit / Tziziot – Talit / Talitot (taletim)
– manto de oraciones
Kriat Hatorá – Lectura de la Torá
Vaiei Binsoa – Apertura del Arón Hakodesh
Kidush Leerev shabat – Kidush para la noche
de shabat
Acercándonos a un siddur ante tu
Bar Mitzva
El siddur (siddurim) es el libro de oraciones, cuyo objetivo es introducir
orden (seder y de ahí siddur) en las múltiples oraciones (tfila
/ tfilot) que se formularon a lo largo de las generaciones.
Un siddur normal puede contener todas las plegarias necesarias para el
judío, para que pueda efectuar los tres servicios litúrgicos
diarios, así como también las oraciones específicas
para Shabat y ciertas conmemoraciones religiosas (para otras festividades
tales como Rosh Hashaná, Yom Kipur, u otras, se suele utilizar el
Majzor en lugar del siddur).
Existen diversas versiones de siddurim (y diferentes variaciones del
siddurei tfila, es decir de los órdenes de oraciones), de las cuales
las más difundidas son la ashkenazi y la sefaradí. Ambas
contienen varias subformulaciones, así como las diferentes corrientes
religiosas modernas introdujeron cambios en los siddurim y las tfilot.
Esta publicación que tienes entre tus manos NO es un siddur,
sino tan sólo una guía esquemática para algunas oraciones
diarias y de Shabat. Para realizar tus oraciones según está
prescrito debes recurrir a un siddur.
Y para hallar detalladamente los preceptos y la forma correcta de
su cumplimiento puedes apelar al Shuljan Aruj o a algún libro que
se especialice en esos temas.
Mitzva / Mitzvot – Precepto, mandamientos
Ante todo debemos saber lo que son las mitzvot. Estas pueden ser traducidas
como preceptos en español, que son los mandamientos que Hashem ordenó
a los judíos, para que estos cumplieran.
Las mitzvot de la Torá son 613, los sabios del pueblo de Israel
han agregado varios más.
En cuanto a los motivos de las mitzvot, hay algunos que tienen explicación
dada por la propia Torá. Otros son explicados por los jajamim (sabios).
Otros más pueden ser entendidos con la lógica humana. Pero
hay varios que sus fundamentos permanece en secreto para los hombres, el
único hecho es que igual deben ser respetados.
De las 613 mitzvot de la Torá hay 248 negativos, es decir para
no hacer; y 365 positivos, es decir de harás. De los primeros un
ejemplo sería "No matarás"; de los segundos, "Honra
a tu padre ya tu madre".
Las mitzvot también pueden ser clasificadas de acuerdo al destinatario
de la acción de la misma, así hay mitzvot bein adam lajavero
(entre hombres) y mitzvot bein adam lamakom (entre el hombre y Hashem).
La voz mitzvot, mitzva en singular, proviene de la raíz hebrea
tzav, que es ordenar, pero también proviene de tzavta, que significa
unión, podemos inferir entonces que quien cumple lo que le fue ordenado
por el Creador puede acercarse a la unión con El.
Bar Mitzvá – Bat Mitzvá
De acuerdo a lo que vimos, la mitzvá es el precepto, la orden
que Hashem le dio al judío para ser cumplido.
La voz bar, en arameo (idioma antiguo muy difundido entre los judíos)
significa: hijo; así como bat es hija.
Por lo tanto Bar Mitzvá es el "Hijo/Hija del precepto",
lo que denota que a partir de este momento el muchacho es responsable por
sus actos frente a Hashem, por lo que haga o deje de hacer, por lo que
aprenda o lo que olvide, etc.
Y es importante recordar que el bar mitzva no es un día en la
vida, ni un corto tiempo de preparación previa a una ceremonia,
ni siquiera unas oraciones (tfilot) hermosamente recitadas junto a una
espectacular lectura de la Torá (a pesar de que se acostumbra señalar
este momento con una aliá la Torá (llamado a bendecir la
lectura de la Torá) que se realiza en la sinagoga, también
leyendo de la misma, haciendo un discurso, así como colocarse los
tfilin que simboliza la aceptación de todas las mitzvot, estos actos
socialmente codificados destacan el hecho de que el joven entra a ser parte
de la grey, y es ya apto para integrar el minian.)
El bar mitzva es tan sólo un mojón, una parada en el largo
camino del proceso de identificación y vivencia judía a través
del compromiso con el pasado y el futuro en un presente pleno del cumplimiento
de los preceptos.
Demás esta indicar que la fiesta en honor al homenajeado no debe
transformarse en el centro y fundamento del bar mitzva, sino que debe ser
vivido y tomado como un evento muy puntual y festivo del mismo.
Lo que los tutores del niño le deben proveer al joven que está
dando sus primeros pasos en la responsabilidad de su pueblo es el alimento
espiritual para que el niño madure y viva como judío, alimentos
tales como los elementos simbólicos y sustanciales de la vida judía
(vida o al menos experiencia judías tradicionales, un idioma, siddur,
talit, tfilin, kipa, etc.)
La ceremonia de bar mitzva tiene lugar cuando el niño cumple
los trece años de acuerdo al calendario luni-solar hebreo. Sin embargo,
el bar mitzva no se circunscribe a un determinado día en la vida
del niño, sino que desde los trece años en adelante el muchacho
es bar mitzva. En el caso de las niñas, se las considera bat mitzva
desde los doce años.
¿Por qué a los trece años?
No hay ninguna fuente en el Tana"j (Biblia) que nos enseñe
la tradición de la Bar Mitzvá, ni, paradójicamente,
ninguna mitzvá (mandamiento) que nos ordene realizar la Bar Mitzvá.
Nuestros sabios (Jaza"l) apoyaron la declaración
de Yehudá ben Teimá en el "Pirkei Abot"
(6:24): "Los trece es la edad para el cumplimiento de los mandamientos".
Esto indica que al parecer Jaza"l contaban con bases para hacer esta
afirmación.
Podríamos tratar de explicar desde un punto de vista fisiológico,
que alrededor de esta edad es cuando comienza el nuevo despertar de las
transformaciones físicas. Sin embargo, esta no es una explicación
suficiente.
Un hecho antropológico es que en muchas culturas al inicio de
la pubertad se realizan diferentes ceremonias en las cuales se introduce
al niño en el mundo de los adultos, muchas veces con ritos sanguinarios,
quizás los trece años sea un recuerdo de lo que alguna vez
fue una antigua tradición en el Oriente Medio.
La psicología genética nos enseña que recién
a partir de los doce años una persona comienza a poseer el tipo
de inteligencia como para comprender conceptos abstractos, y el equilibrio
estable como para cumplir con la disciplina que implica la difícil
tarea de crecer.
Y el psicoanálisis nos dice que alrededor de la Bar Mitzvá
el estado de los afectos se despereza de un largo letargo, y antiguas emociones
renovadas buscan nuevos objetos, y nuevas vías de manifestarse.
Esto puede provocar dos cosas. O que la inteligencia sea más rápida
y efectiva, o que por el contrario los pensamientos se inquieten y no puedan
concentrarse. Estos hechos seguramente no pasaron invisibles ante los perspicaces
ojos de Jaza"l. Y el hecho de la especial perspicacia y del comienzo
de la rebelión adolescente son una espada de Damocles. Por una parte
permiten que el joven estudie con más facilidad, por el otro hace
que el joven advierta cuando se lo está "amaestrando"
para representar un papel de "buen judío culto en la sinagoga",
y los sabios judíos seguramente no querían marionetas repitiendo
palabras huecas, sino jóvenes con el suficiente valor y con la necesaria
rebeldía como el sacerdote Pinjás, capaces de luchar
por ideales verdaderos y no por farsas.
Sin embargo, la "rebelión hormonal" aunado a tipos
de carácter hacen la labor de educación "para la Bar
Mitzvá" una odisea casi imposible. Entonces, sería lógico
iniciar la educación judía con suficiente tiempo…es
decir, no por la Bar Mitzvá, sino, por el niño.
En definitiva, él o los motivos se pierden en la antigüedad
de la historia.
Lo que si conocemos es el primer mojón en la historia personal
de cada hombre judío que es el brit milá (circuncisión),
realizada por vez primera por nuestro patriarca Abraham como signo del
pacto eterno entre él como hebreo y D-s. El segundo mojón
es la Bar Mitzvá. Ahora el joven ya entiende, no es un ser pasivo
sobre el que se hace la circuncisión, sino un sujeto activo que
se para frente al mundo, y da y recibe, él por sí mismo y
no como apéndice de los padres.
Y debemos dejar en claro un aspecto del ceremonial religioso. Este no
representa un acto mágico de confirmación ritual mística
que confiere de alguna manera la identidad judía, un espíritu
judío, o la pertenencia a un pueblo. La identidad, la pertenencia,
la pertinencia, el espíritu y el vivir del judío no es labor
de un sólo día, ni de un breve lapso, y mucho menos de una
imposición externa en un rito ajeno y extraño, el "ser
judío" es una construcción de todos los momentos de
la existencia. Sea en vigilia o en reposo, al andar o permanecer, al ganar
o perder. Uno es judío siempre, y como tal debe comportarse, y como
tal debe continuar construyéndose.
Y en el aspecto específico de la Bar Mitzvá, sólo
podemos aseverar que todo niño llega indefectiblemente, por un proceso
natural de maduración, a este punto (a la edad que sea el propio
momento), sea que se señale la ocasión de alguna manera formal,
o no.
El transformarse en responsable es ineludible, pero el serlo es cuestión
de interés y voluntad.
¿Qué es lo que hay que hacer, entonces, para hacer notar
este paso trascendente en tu vida?
Como ya habrás leído y comprendido, lo único
que estás realmente obligado a hacer es a cumplir con las
mitzvot. Poca cosa, ¿no es cierto?
Pero si te preguntas que es lo que la norma impone como obligación
hacer para la ceremonia religiosa, he aquí un resumen.
Diferentes comunidades tienen distintas costumbres acerca de lo que
el joven está llamado a hacer. Antiguamente y no hace tanto, y aún
hoy en día entre las personas practicantes de las mitzvot (los mal
llamados religiosos u ortodoxos), el momento de la Bar Mitzvá tiene
una importancia cierta, y como tal es festejada y esperada, quizás
con más sentido que el que pueden darle las personas no tan apegadas
al estricto cumplimiento y observancia de las mitzvot, pero, el niño
no hace más que lo que está acostumbrado a ver y a vivir,
y que desde ese momento también puede cumplir, como sus mayores
realizan habitualmente, a diario, a cada instante, en la sinagoga y fuera
de ella.
En otras formas de vida, podemos ver que la norma indica que el joven
puede tener el honor de ser llamado a una aliá (subir a la bimá
para recitar las brajot o bendiciones de la Torá), y en la
medida de lo posible leer una sección de la sidrá
semanal; o la conducción de alguna parte o del servicio religioso
en su totalidad. Desde hace siglos en Europa se acostumbró el llamar
al joven al maftir (la última aliá de la Torá),
con la consiguiente lectura de la haftará (una sección
de los Profetas), pues, es popularmente considerado el maftir como
un gran honor.
También es costumbre que el celebrante pronuncie un discurso
de exégesis sobre algún tema bíblico o talmúdico,
especialmente referido a la sidrá semanal. Mucho depende
del fondo de conocimiento judaico del niño, de su carácter,
así como de las costumbres que se siguen en su comunidad.
Como sea, las actividades sinagogales que se le brindan al joven para
honrarlo, no son parte de un ritual extraordinario, sino que forman parte
del servicio regular, y no difieren de aquellas que realiza cualquier adulto
judío en cualquier otra ocasión, a excepción de una
o dos bendiciones o adiciones para el padre (o, según la corriente
religiosa ambos padres) o el responsable del Bar Mitzvá.
Tfila / Tfilot – Rezos u oraciones
El rezar es una práctica habitual para los hombres de todas las
culturas y de todos los tiempos.
Los motivos para elevar las plegarias a Hashem pueden ser varias, pero
lo que el judaísmo exhorta es que sean hechas con corazón
puro y con extrema kavana (devoción), y no como una forma de agradar
a Hashem, de comerciar o de pasar el tiempo.
Para un judío el hacer tfila es obligatorio de acuerdo al judaísmo
tradicional, y debe hacerse diariamente (los hombres).
Los órdenes de plegarias diarias comunes a todo el pueblo judio
son tres: shajarit (la oración matutina); minjá (la oración
de la tarde); y arbit (la oración de la noche), que puede ser conocida
también con el nombre de maariv.
Si bien cada persona puede rezar lo que mejor le parezca, los jajamim
(sabios) en el transcurso de los años editaron un siddur, para centrar
las distintas oraciones y dar un cuerpo organizado al rezar.
Las tfilot son en su mayor parte en hebreo, y si bien es aconsejable
rezar en este idioma, la persona que no lo entienda o no lo lea con facilidad
puede remitirse a la fonética, o hasta rezar en cualquier idioma,
ya que supuestamente Hashem los conoce todos.
Minian / Minianim – Quorum
El minian es la reunión de diez varones judíos, mayores
de bar mitzva agrupados para realizar todas las ceremonias religiosas que
necesitan la presencia de un minian para ser llevadas a cabo, como por
ejemplo la lectura pública de la Torá, algunas oraciones,
el kadish, etc.
Kipa / Kipot – (Yarmulke o Kapele) – Solideo,
gorrito
Como respeto a la autoridad de Hashem es que desde muy antiguo se instauró
la costumbre (no Mitzva) de cubrir el judío su cabeza.
Los judíos observantes mantienen esta costumbre en todo instante.
Los que no son observantes estrictos de la mitzvot al menos deben cubrir
sus cabezas en los momentos en que realizan actividades consagradas al
estudio, la meditación o el servicio ritual.
La kipa no es sagrada, ni se le debe ninguna reverencia especial, solamente
la adecuada a símbolos apreciados de nuestra cultura.
Tzitzit / Tziziot – Talit / Talitot (taletim)
– manto de oraciones
Los tzitziot son los mal llamados flecos que debe tener toda vestimenta
de cuatro puntas utilizada por todo varón judío, de acuerdo
a la orden dada por Hashem en la Torá al pueblo de Israel. Los tzitziot
no son simplemente flecos, son Tzitziot.
Los tzitzit tienen como objetivo ayudar a recordarle al hombre el cumplimiento
de los preceptos, y la epopeya de la salida de los hijos de Israel de la
esclavitud en Egipto (conocida como Yetziat Mitzraim).
Como dato curioso tenemos que la suma de los valores de las letras hebreas
de la palabra tzitzit equivale a seiscientos, este valor sumado a los ocho
hilos que lo componen, más los cinco nudos que lo forma, da un total
de seiscientos trece, que es el número de preceptos (mitzvot) estipulados
para el cumplimiento del judío en la Torá.
En general el Talit lo utilizan los varones luego de la bar mitzva (en
algunas comunidades sólo lo usan habitualmente los que se han casado)
para realizar las oraciones de la mañana, se colocan antes que los
tefilin, puesto que el talir es una mitzva más habitual, diaria,
mientras que los tefilin en ciertas ocasiones no son utilizados.
Alza el Talit y recita con veneración antes de envolverse
Bendito eres Tu Adon-ai, Hashem nuestro Rey del universo,
que nos santificaste con Tus preceptos y nos prescribiste envolvernos con
los Tzitzit.
Baruj ata Adon-ai eloheinu melej aolam asher kidshanu bemitzvotav
betzivanu leitatef batzitzit
Tfilin – Filacterias
La voz tfilin proviene de tefilá, que significa plegaria.
Están íntimamente relacionados debido a que para el ejercicio
de la plegaria matutina (shajarit) el hombre debe colocarse los tfilin.
Todo hombre judío, mayor de trece años está obligado
a ponerse los tfilin todos los días excepto festividades hebreas
y Shabat. Esta excepción es debida a que los tefilin es una señal
del pacto entre Hashem y el pueblo de Israel, pero el mismo Shabat y los
jaguim también son señales del pacto, por lo cual, para no
‘hacer competencia’ de señales es que dejamos de lado los tefilin
en los días consagrados.
En tisha beav (día de ayuno) se colocan por la tarde.
Los tfilin están formados por dos estuches de cuero (batim),
que contienen cuatro pasajes bíblicos (escritos por un sofer o escriba
especializado) cada uno, y las correas también de cuero (retzuot)
con sus respectivos nudos especiales. El cuero de las batim, de las retzuot
y del pergamino en que están escritos los pasajes bíblicos
deben ser de animal kasher (permitido y ritualmente procesado – su contrario
es taref). Todos los elementos externos deben ser de perfecto color negro.
Los tfilin son una señal y un recuerdo de las mitzvot de Hashem
y de como estamos atados a su cumplimiento.
Y que este cumplimiento debe ser hecho tal como simbólicamente
nos ponemos los tfilin: el intelecto, los sentimientos y las acciones deben
estar organizadas en una unidad coherente y en procura de seguir los pasos
de Hashem, que son para beneficio de la humanidad.
La tfila del brazo debe ser puesta sobre el brazo más débil
del varón, es decir con la que no escribe. El bait en el músculo
del antebrazo (biceps – flexor) en dirección al corazón.
Y recitar
Bendito eres Tu Adon-ai, Hashem nuestro Rey del universo,
que nos santificaste con Tus preceptos y nos prescribiste ponernos tfilin
Baruj ata Adon-ai eloeinu melej aolam asher kidshanu bemitzvotav
betzivanu leaniaj tfilin
Enrollar en dirección al cuerpo, siete vueltas en el
brazo. Pasa una octava desde la muñeca al vértice con el
pulgar.
La bait de la cabeza debe ser puesta exactamente en la línea
del medio de los ojos a la altura del nacimiento del cabello.
Y recita en voz baja.
Bendito eres Tu Adon-ai, Hashem nuestro Rey del
universo, que nos santificaste con Tus preceptos y nos prescribiste el
mandamiento de los tfilin
Bendito sea su glorioso reino por siempre jamás.
Baruj ata Adon-ai eloeinu melej aolam asher kidshanu bemitzvotav
betzivanu al mitzvat tfilin
Baruj shem kevod maljuto leolam vaed
En el dedo mayor enrollar en la primera
falange una vez y recitar
Y te desposaré por siempre
Beerastij li leolam.
En el dedo mayor enrollar en la tercera falange una vez y recitar
Y te desposaré con la rectitud y la justicia,
con la misericordia y la compasión
Beerastij li betzedek ubemishpat ubejesed uberajamim.
En el dedo mayor enrollar en la segunda falange una vez y recitar
Y te desposaré con Mi verdad y entonces
tendrás conocimiento de Hashem
Beerastij li beemuna beiadat et Adon-ai.
Unir con el dedo anular y de allí al vértice con el dedo
pulgar y luego la tercera línea que forma la letra shin en hebreo
Shemá Israel
Esta oración se encuentra originalmente en la Torá, en
el libro de Devarim o Deuteronomio, que es el quinto libro de la Torá.
La pregunta que deberíamos formularnos es ¿a qué
se debe que esta tfila sea considerada como la principal del pueblo judío?
Las respuestas podrían ser muy variadas. Lo que podemos hacer,
en primera instancia es leer la traducción y luego tratar de entender
todas las palabras que esta maravillosa oración nos enseña
y nos ordena.
Amar a Hashem, educar a los hijos y a uno mismo en las formas de vida
judía, poner tfilin, colocar mezuza en las puertas, tener frente
nuestro las palabras de Verdad que son las palabras de Hashem.
Todo esto daría como para ir entendiendo el valor que el pueblo
le fue otorgando a estas sencillas palabras.
El Ijud Hashem, la unificación del nombre divino, muchos judíos
murieron por llevar en sus corazones y en sus labios estas palabras, y
muchos otros, que quizás en su vida estuvieron alejados del judaísmo,
al momento de enfrentarse con la muerte no encontraron mejor forma de afirmar
su amor y su identidad que entonando estas breves y profundas palabras.
La mejor respuesta de porque Shma Israel pervive y aun resuena en los
oídos de los judíos la puede dar cada uno en la forma que
recita esta plegaria y en como entona el resto de las oraciones, y, más
importante, en la intención de pureza con la que emprende todas
las acciones de su vida.
Recordemos, para rezar es imprescindible la kavana, la intención;
esa misma determinación es la que hace falta en todos los momentos
de la vida para conducirnos con completa rectitud.
Nos cubrimos los ojos con la mano derecha mientras recitamos
la primera frase
y con lentitud y reverencia pronunciamos
Oye, oh Israel, Adon-ai es nuestro Hashem, Adon-ai es único
Bendito sea su glorioso reino por siempre jamás.
Ama a tu Hashem con todo tu corazón, con todo tu ser y con todas
tus fuerzas. Las leyes que te prescribo hoy, las grabaras en tu corazón.
Las explicaras a tus hijos, meditaras en ellas en toda ocasión,
al amanecer y al anochecer. Átalas por signo sobre tu brazo, ponlas
por señales sobre tu frente y escribirlas has, en las entradas de
tu casa y de tus ciudades.
Shema Israel Adon-ai eloheinu Adon-ai ejad
Baruj shem kevod maljuto leolam vaed
Veaavta et Adon-ai eloheja vejol levavja, uvejol nafsheja uvejol meodeja.
Vehaiu hadvarim haele asher anoji metzavja haiom al levaveja, veshinantam
levaneja vedivarta bam beshivteja beveiteja uvelejteja baderej uveshojveja
uvekumeja. Ukshartam leot al iadeja veahiu letotafot bein eineja, ujtavtam
al mezuzot beiteja uvisheareja.
Kriat Hatorá – Lectura de la Torá
La Torá es un concepto extenso como para explicar en este lugar,
pero podríamos comenzar diciendo que la Torá es la Ley de
Vida.
Si bien es un Libro, el más grande de todos, lo que transforma
a la Torá en Ley de Vida es que su contenido sea vivido.
Técnicamente la Torá está escrita en un rollo de
pergamino tratado de animal puro y escrito por un escriba especializado
y que contiene las palabras de Hashem, escritas por su profeta Moshé
(Moisés), a la salida de los Hijos de Israel de la esclavitud de
Mitzraim (Egipto).
La Torá contiene relatos y leyes, es a simple vista un libro.
Un libro un poco extraño para nuestra época.
Y no sólo porque tiene la forma de un rollo, cuando hoy día
los libros tienen un formato más práctico, sino porque posee
un texto muchas veces difícil de cumplir para personas criadas para
hacer lo que más les place, o lo que la conveniencia del momento
prescribe.
No podemos resumir la Torá a este minúsculo capítulo,
sólo te decimos que lo que hace que la Torá sea un libro
de Vida, es que los lectores la vivan.
Reviste gran santidad para el judío, no tanto por su forma de
rollo sino por su contenido y porque el autor es Hashem.
La Torá se lee en público todos los Shabatot (sábados)
en la tfila de Shajarit, Shabatot en la tfila de minja, días lunes
y jueves en Shajarit. También es leída en festividades y
ayunos públicos.
En sábado se acostumbra a llamar siete personas más una
a una alia laTorá, para que estas personas bendigan la lectura de
la Torá.
En Shabat minja, lunes y jueves son llamados solamente tres personas.
Cada semana la lectura varía, puesto que hay una parashá
o sidrá (porción semanal de lectura) (generalmente hay una
pero pueden haber dos unidas). Así cada año leemos solamente
una vez cada parashá, y recién al otro año vuelve
a leerse esa misma sección.
La lectura de la Torá es un factor muy importante de identificación
y de educación popular
Vaiei Binsoa – Apertura del Arón
Hakodesh
Cuando el Arón Hakodesh es abierto al incorporarnos en señal
de respeto entonamos
Cuando el arca se desplazaba, Moshé decía:
"levántate, oh Hashem, sean tus enemigos dispersados; huyan
quienes te aborrecen, de ante tu presencia". Desde Sión saldrá
la Torá, y la palabra de Hashem desde Jerusalén. Bendito
sea El, que con su santidad entregó la Torá a su pueblo Israel.
Vaiehi binsoa aron vaiomer moshe: kuma Adon-ai ve-iafutsu
oiveja ve-ianusu mesaneja, mipaneja. Ki mitsion tetse Torá, ki mitsion
tetse Torá udevar Adon-ai mi-ierushalaim. Baruj shenatan Torá,
le amo-israel bikdushato.
Gadelu – el pasaje de la Torá
Al pasar el Sefer Torá portado por el oficiante, es costumbre
rozar el Sefer con la punta de los dedos de la mano derecha o con la punta
del Talit, y luego besarlos, como señal de amor, respeto y veneración.
El Sefer Torá debe ser respetado, y por lo tanto no debemos permanecer
sentados cuando es llevado, ni cuando el Arón es abierto.
Debemos sentirnos como si estuvieramos en presencia de un enviado de
un gran monarca, y mostrar mayor respeto que supuestamente tendríamos
por mortales poderosos.
El oficiante porta el rollo de la Torá
(Oye, oh Israel, Adon-ai es nuestro Hashem, Adon-ai es único.)
(Único es nuestro Hashem, grande es nuestro Señor, sagrado
y venerado es su nombre.)
Exaltad a Adon-ai conmigo, y enaltezcamos su nombre juntos.
Tuyos son, oh Hashem, la grandeza y el poder; la gloria, la victoria
y el resplandor; pues todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo.
Tuyo es el reino, tú eres exaltado y supremo sobre todos. Exaltad
a Adon-ai, nuestro Hashem y aceptad sus venerados mandamientos pues Santo
es Él. Exaltad a Adon-ai, nuestro Hashem prosternaos en la montaña
de su santuario, pues santo es Adon-ai nuestro Hashem.
(Shema Israel Adon-ai elohenu Adon-ai ejad. )
(Ejad elohenu, gadol adonenu kadosh shemo. )
Gadelu la Adon-ai iti uneromema shemo iajdav.
Leja Adon-ai haguedula vehaguevura vehatiferet vehanetsaj vehahod, ki
jol bashamaim uvaaretz. Leja Adon-ai hamamlaja vehamitnase lejol lerosh.
Romemu Adon-ai elohenu vehishtajavu la-hadom raglav. Kadosh hu. Romemu
Adon-ai elohenu vehishtajavu lehar kodsho. Ki kadosh Adon-ai elohenu.
Brajot de la Torá
La persona llamada a la Torá toma el tzitzit delantero
del lado derecho, besa el lugar correspondiente a la lectura en la Torá
y dice la Brajá para antes de la lectura de la Torá
Bendecid a Hashem pues Él es digno de alabanza.
(Bendito sea Hashem hasta la eternidad. )
Bendito sea Hashem hasta la eternidad.
Bendito eres Tú Adon-ai, Hashem nuestro Rey del Universo, que
nos elegiste entre los pueblos al entregarnos Tu Torá ;
Bendito eres Tú Adon-ai, que nos revelaste la Torá.
Barju et Adon-ai hamevoraj.
(baruj Adon-ai hamevoraj le-olam va-ed. )
Baruj Adon-ai hamevoraj le-olam va-ed.
Baruj ata Adon-ai elohenu melej ha-olam, asher bajar banu mikol ha-amim,
venatan lanu et Torato,
Baruj ata Adon-ai noten hatora.
El baal kore (lector) y/o la persona llamada leen la sección
correspondiente a esta alia de la Torá; luego de la lectura de la
Torá, la persona convocada besa con el Talit la sección leida
de la Torá y bendice
Bendito eres Tú Adon-ai, Hashem nuestro
Rey del Universo,
Que nos entregaste la Torá y su verdad, implantando en nosotros
la vida eterna,Bendito eres Tú Adon-ai, que nos revelaste la Torá
Baruj ata Adon-ai elohenu melej haolam,
Asher natan lanu Torat emet, vejaie olam nata betojenu.
Baruj ata Adon-ai noten ha Torá.
Haftará
En español ‘conclusión’.
Porción de los Profetas, que se lee en la sinagoga después
de la Parashá o Sidrá en Shabat, festividades o días
de ayuno.
Se supone que la haftará debe ser leída por la persona
que tuvo el honor de ser llamada para la última aliá la Torá,
que se conoce con el nombre de maftir.
En ciertos casos otra persona puede leer la haftará, siempre
que el maftir recite las bendiciones antes y después de la misma.
La haftará al igual que la Torá debe ser entonada de acuerdo
a los acentos musicales que corresponden a la lectura profética,
y estas varían de acuerdo a las tradiciones melódicas de
las comunidades, particularmente entre los Ashkenazim y los Sefaradim.
En la antigüedad. La práctica era leer la haftará
de un pergamino manuscrito sin puntos vocales ni acentos melódicos
escritos, como hoy en día preservamos la costumbre en lo que atañe
a la lectura pública de la Torá; sin embargo, actualmente,
en la mayoría de las congregaciones, en Shabat y en días
de ayuno público se utiliza un jumash impreso (Los Cinco Libros
de Moshé) o un Tanaj (Biblia); mientras en festividades se puede
realizar la lectura en un majzor.
La sidrá y la haftará están asociadas (por regla
general) temáticamente. Ya que se supone que las persecusiones religiosas
en la época de Antioco Epifanes (segundo siglo antes de Era Común
explican el origen de la costumbre de leer la Haftará en público.
Ya que la prohibición de la lectura y del estudio de la Torá
en esa época, llevó a una sustitución temporaria de
los textos del jumash, por otros correlativos extraídos de los Profetas.
Ante la necesidad los sabios buscaron pasajes que recordaran las porciones
correspondientes a ser leídas pero que estaban prohibidas de la
Torá.
Antes de la lectura se dice:
Bendito eres Tú Adon-ai, Hashem nuestro Rey del Universo,
que has elegido los profetas verdaderos, favoreciendo sus palabras dichas
en verdad, Bendito eres Tú Adon-ai, Hashem nuestro Rey del Universo,
que elegiste a la Torá, a Moshé Tu Servidor, a Israel Tu
pueblo y a los profetas de la verdad y de la justicia.
Baruj ata Adon-ai habojer batora ubemoshe avdo Baruj ata
Adon-ai, eloeinu melej haolam, asher bajar binbiim tovim veratza bedivreiem
haneemarim beemet.uveIsrael amo, ubineviei haemet vatzedek
Es leida la Haftara correspondiente
Después de la lectura de la Haftará se dice:
Bendito eres Tú Adon-ai, Hashem nuestro Rey del Universo.
Creador de toda la existencia, justo con todas las generaciones. Hashem
de la verdad que dices y haces, prometes y cumples, pues todas Tus palabras
son la verdad y la justicia.
Tú eres el Hashem de la verdad. Tus promesas se cumplirán
En su integridad porque Tú eres el Hashem de la verdad y la Clemencia.
Bendito eres Tú Adon-ai, que concedes la verdad a Tus palabras.
Derrama Tu misericordia sobre Sión, porque ella es fuente de
nuestra vida. Libérala de su espíritu abatido, prontamente
Y en nuestros días; Bendito eres Tú Adon-ai que regocijas
a Sión con sus hijos.
Regocíjanos, Adon-ai, Hashem nuestro, con el profeta Eliahu Y
con el reinado de la dinastía de David, Tu Ungido, quien Pronto
vendrá para el júbilo de nuestro corazón. Su trono
no Ser usurpado por un extraño, ni gozarán más los
ajenos de Su gloria; pues en nombre de Tu santidad le prometiste que: "su
luz nunca será extinguida, persistiendo hasta la eternidad".
Bendito eres Tú Adon-ai, Protector de David.
Te agradecemos y bendecimos Tu nombre por la Torá que nos conferiste,
por Tu culto, Tus profetas y el Shabat que Nos concediste, para santidad
y quietud, para gloria y deleite.
Todo ser viviente bendecirá Tu nombre eternamente; Bendito eres
Tu Adon-ai que santificas el Shabat.
Baruj ata Adon-ai eloheinu melej haolam tzur kol haolamim,
tzadik bejol hadorot, hael haneemam haomer veose hamedaver umekaiem shekol
devarav emet vatzedek.
Neeman ata hu Adon-ai eloheinu venehemanim devareja, vedabar ejad midbareja
ajor lo iashuv reikam, ki el melej neheman verajaman ata, baruj ata Adon-ai
hael hanheman bejol debarav.
Rajem al tzion ki hi beit jaienu, belaalubat nefesh toshia bimhera beiameinu,
baruj ata Adon-ai, mesameaj tzion bebanea.
Samjenu Adon-ai eloheinu beEliahu hanabi avdeja, ubemaljut beit David
meshijeja, bimeera iavo veiaguel libeinu al kiso lo ieshev zar ve lo injalu
od ajerim et kevodo, ki beshem kodsheja nishbata lo shelo ijve nero leolam
vaed, baruj ata Adon-ai, maguen David.
Al hatora, veal haa voda veal hanebiim, veal iom hashabat haze, shenatata
lanu Adon-ai eloheinu, likdusha velimnuja lejavod uletifaret.
Al hakol Adon-ai eloeinu anajnu modim laj, umebarjim otaj, itbaraj shimja
befi kol jai tamid leolam vaed. Baruj ata Adon-ai, mekadesh hashabat.
Iealelu – retorno de la Torá
Oficiante portando el rollo de la Torá
Alaben todos el nombre de Hashem, pues únicamente
El, es exaltado. Su gloria se manifiesta en la tierra y en los cielos.
El elevó el honor de su pueblo. Sus creyentes lo alaban. Israel,
su pueblo predilecto, lo venera. Aleluya.
Odo al eterz beshamaim baiarem keren leamo tehila lejol jasidav
libnei Israel am kerobo aleuya.Iealelu et shem Adon-ai ki nisgav shemo
levado
En Shabat y en festividades se realiza después del orden de oraciones
matinal (tfilat shajarit) el orden de musaf, en recuerdo a los sacrificios
que se hacían agregados exclusivamente en estos días consagrados.
Reiteramos que el contenido de un siddur es muchas veces más
nutrido que estas escuetas páginas y que debemos tomar contacto
con él en lugar de conformarnos con estas escasas oraciones.
Aleinu leshabeaj
Todos los órdenes litúrgicos finalizan con Aleinu Leshabeaj,
un profundo himno que nos reitera en nuestra fe y aplicación al
servicio de Hashem, y a la misión del hombre como obra del Creador
de trabajar denodadamente en pos del perfeccionamiento del universo.
Y para llevar al mundo entero a la visión del profeta, en el
cual todos los pueblos y todas las lenguas reconocerán y venerarán
al único Hashem, Eteno y alabado.
Afirmamos nuestra fe en Hashem, creador del universo. Agradecemos
a nuestro Señor el habernos distinguido de los pueblos idólatras,
acercándonos a su verdad. Nosotros reverenciamos y agradecemos al
soberano del universo, el santo bendito que creó los cielos, y la
tierra es su obra. El trono de su gloria está en los cielos y su
magnificencia en las alturas celestiales. Él sólo es nuestro
Hashem. Él es la suprema verdad y así está escrito
en su Torá : "reconoce hoy y grábalo en tu corazón,
que el eterno es Hashem y reina en los cielos y sobre la tierra. Él
es único".
Por lo tanto, confiamos en la pronta manifestación de tu gloria
que hará desaparecer los falsos valores de la tierra y destruirá
toda suerte de idolatría. Confiamos en un mundo mejor, orientado
por nuestra fe en ti. Entonces la humanidad te invocará y todos
los impíos tornarán hacia ti. Todo el universo reconocerá
tu supremacía, todos los hombres pondrán en ti su esperanza.
Tú serás la creencia de todos los seres humanos. Tú
reinarás sobre el universo por siempre jamás, pues así
está escrito en tu Torá : "el eterno reinará
por siempre jamás". Hashem reinará por toda la eternidad,
entonces el eterno será único y hacia ti. Todo el universo
reconocerá tu supremacía, todos los hombres pondrán
en ti su esperanza. Tú serás la creencia de todos los seres
humanos. Tú reinarás sobre el universo por siempre jamás,
pues así está escrito en tu Torá : "el eterno
reinará por siempre jamás". Hashem reinará por
toda la eternidad, entonces el eterno será único y su nombre
único.
Aleinu leshabeaj laadon hakol, latet guedula leiotzer bereshit,
shelo asanu kegoie haaratzot velo samanu kemishpejot haadama shelo sam
jelkenu kahem vegoralenu kejol hamonam vaanajnu korim umishtajavim umodim
lifne melej malje hamlajim hakadosh baruj hu.
She-hu note shamaim veiosed arets, umoshav iekaro bashamaim mimaal ushjinat
uzo begobei meromim hu eloheinu ein od emet malkenu efes zulato kacatuv
betorato, veiadata haiom vahashevota el lebabeja ki adona1hu ha-elohim
bashamaim
Mimaal veal ha-arets mitajat ein od Beal ken nekabe leja Adon-ai eloeinu
lirot meera betiferet uzeja leaabir gilulim min aaretz vehaelilim karot
ikaretun letaken olam bemaljut shadai bejol bnei basar ikreeu bishmeja.
Leafnot eleja kol rishei aretz. Iakiru beiedu kol ioshebei tevel ki
oleja tijra kol berej tishaba kol lahon. Lefanefa Adon-ai eloeinu ijrehu
beiplu belijvod shimja iekar itenu bikablu julam et ol maljuteja betimloj
aleihem mehera leolam vaed. Ki amaljut shelja hi uleolmei ad timloj bejabod.
Kacatuv betorateja Adon-ai imloj leolam vaed.
Veneemar vehaia Adon-ai lelmlelej al kol haaretz. Baiom hahu ihie Adon-ai
ejad, ushmo ejad.
Shabat
¿Qué podemos decir del Shabat en pocos renglones? Tomos
y más volúmenes son necesarios para alcanzar a rasguñar
la comprensión del Shabat.
El Shabat (sábado) es la fiesta semanal del judío, el
cual, al menos, un día a la semana debe aspirar a la santidad, a
aproximarse con todo el cuerpo y el espíritu a Hashem. Ya que este
día sagrado debería estar dedicado a la meditación
sobre asuntos relativos a Hashem y a Su presencia majestuosa en el universo,
al descanso, y al gozo del alma (que no es lo mismo que la frivolidad).
El Shabat enseña a la persona (que quiera apender) que una vez
por semana debe dejar de considerarse el amo del mundo y acceder al mundo
del espíritu a través del mundo material.
El descanso semanal puede considerarse como otro de los aportes judíos
al mundo, ya que antes de la sabiduría de la Torá, ningún
pueblo tenía un día íntegro dedicado al reposo.
Aún ni empezamos a saber lo que es el Shabat
Kidush Leerev shabat – Kidush para la noche
de shabat
El kidush es una palabra hebrea que significa "santificación"
que se hace sobre una copa de vino y sobre dos jalot (panes clásicos
trenzados).
Es una antigua y profunda plegaria que la realiza, generalmente, el
jefe de la casa luego de las plegarias de recepción del Shabat,
el vie es por la noche.
Con el kidush penetramos en los secretos placeres del Shabat y descorremos
en parte el misterio de la creación.
En caso de no haber vino se puede realizar el Kidush directamente sobre
las jalot.
Para esto es necesario realizar netilat iadaim (el lavado ritual de
manos) antes de comenzar el kidush y en lugar de recitar la braja por el
guefen, hacer el hamotzi.
Si el kidush se hace de la forma habitual, las jalot deben permancer
cubiertas y recién después de hecho el kidush se procede
a netilat iadaim y posterior bendición por el pan.
Está prohibido hablar entre la netilat iadaim y la braja de hamotzi,
por eso se recomienda que haya un breve intervalo entre ambas.
Al lavarse las manos
Bendito eres Tu Adon-ai, Hashem nuestro Rey del universo,
que nos santificaste con Tus preceptos y nos prescribiste purificarnos
lavando nuestras manos.
Baruj ata Adon-ai eloeinu melej aolam asher kidshanu bemitzvotav
betzivanu al netilat iadaim
Al bendecir las jalot – pan
Bendito eres Tu Adon-ai, Hashem nuestro Rey del
universo, que sacas el pan de la tierra
Baruj ata Adon-ai eloeinu melej aolam hamotzi lejem min
haartez
Luego de la Braja se acostumbra en shabat sazonar el trozo que se va
a llevar primero a la boca con sal.
En torno a la mesa de Shabat se acostumbra a comer toda la familia
reunida, sin ser perturbados por la radio o la televisión, con oportunidades
para que al menos una vez a la semana los integrantes de la familia puedan
compartir diálogos, canciones de Shabat, explicaciones acerca de
la Torá o de temas en general.
Es también tradicional invitar a personas extranjeras, o aquellos
que no estén con sus familiares para que compartan la alegría
sabática con otros judíos.
La cena festiva concluye, como debe hacerse con toda comida, con el
Birkat Hamazon, la bendición después de las comidas que fue
prescrita por la Torá, para que las personas reconozcan que la fuente
de todas las bendiciones es Hashem, y por lo tanto hay que reconocérselo.
El kidush
Y se concluyó la creación del cielo y la tierra
y todo lo que contienen. Habiendo concluido Su obra, Hashem cesó
en Su creación y reposó. Y bendijo Hashem al día séptimo
y lo santificó ya que en él concluyó Su obra y Su
creación.
Alza la copa y recita
Bendito eres Tú, Adon-ai, Hashem nuestro Rey del universo, creador
del fruto de la vid.
Bendito eres Tú, Adon-ai, Hashem nuestro Rey del universo, que
nos santificaste con Tus preceptos, con Tu amor y bondad pate al, nos
concediste el Shabat y su santidad, en memoria de la obra de Tu creación.
Primero entre nuestras festividades, nos recuerda nuestra liberación
de Egipto, Porque a nosotros nos elegiste entre los pueblos, nos revelaste
Tu sagrada Torá, y nos concediste con amor el reposo sabático.
Bendito eres Tú, Adon-ai, que santificas el Shabat.
Iom Hashishi: Vaijulu hashamim vehaarets vejol tzevaam vaiejal
elohim baiom hashvii melajto ahser asah. Baishbot baiom hashbii mikol melajto
asher asa. Vaivarej elohim et iom hashvii vaikadesh oto ki vo Shabat mikol
melajto asher bara elohim laasot.
Alza la copa y recita
Baruj ata Adon-ai elohenu melej haolam bore pri hagafen.
Baruj ata Adon-ai elohenu melej haolam asher kidshanu bemitsvotav veratza
banu veshabat kodsho beahava uvratzon
hinjilanu zikaron lemaase bereshit ki hu yom tejila lemikrae kodesh
zejer litziat mitsraim ki banu bajarta veotanu kidashta mikol haamim veshabat
kodsheja beahava uvratzon hinjaltanu.
Baruj ata Adon-ai mekadesh hashabat
Havdalá
El Shabat finaliza cuando tres estrellas de magnitud media son visibles
a simple vista, o aproximadamente un día y cincuenta y cinco minutos
después de haber encendido las velas.
En términos de ritual litúrgico, después del servicio
de la noche del sábado, maariv, con la ceremonia de la Havdalá
o separación, en la cual alabamos a Hashem por la generosidad de
habernos otorgado el Shabat para el deleite, y de haber efectuado las separaciones
necesarias en el Universo, para que cada cosa tenga su tiempo y lugar.
Así como hay Shabat para el gozo del alma, hay seis días
para afanarse en la labor cotidiana, etc.
Esta ceremonia puede luego ser repetida en el hogar, donde el jefe de
familia enciende una vela, prepara especias o hierbas aromáticas
y llena una copa de vino (o cerveza) y entona la plegaria.
Las velas y el vino son simbólicamente el reasumir la vida cotidiana
de una forma santificada, tal cual al realizar el kidush de Shabat o las
festividades. Y además como recordatorios de poner nuestras mentes
y corazones ya a la espera del próximo Shabat.
Las especies aromáticas son, según una antigua explicación,
porque el judío recibe de parte de Hashem un alma suplementaria
para gozar de los placeres del Shabat, y esa alma (neshamá ieterá)
abandona el cuerpo al finalizar el Shabat. Entonces, para reanimar al hombre
que siente un vacío al terminar el Shabat, y al perder una parte
sustancial de sí, es que se huelen esas fragancias.
He aquí el Hashem de mi salvación; en el confiaré
y nada temeré. Porque mi fuerza es Hashem, y a el entono canciones
de gloria, pues él me ha salvado. Sacaréis agua con alegría
de los manantiales de la salvación. La salvación proviene
de Hashem, concede tu bendición a tu pueblo para la eternidad. El
Hashem de las huestes está con nosotros, el Hashem de Yaacov es
nuestra fortaleza para siempre.. Para los judíos surgió la
luz y la alegría, el regocijo y la gloria. Surja para nosotros.
Levantaré la copa de la salvación e invocaré el nombre
de Hashem.
Bendito eres tú Adon-ai, Hashem nuestro, rey del universo, creador
del fruto de la vid.
Bendito eres tú Adon-ai, Hashem nuestro, rey del universo, creador
de las fragancias aromáticas.
Bendito eres tú Adon-ai, Hashem nuestro, rey del universo, que
has creado el fulgor del fuego.
Bendito eres tú Adon-ai, Hashem nuestro, rey del universo, que
establece esta distinción entre lo sagrado y lo profano, entre la
luz y la oscuridad, entre Israel y los demás pueblos, entre el día
séptimo y los seis días de la creación.
Bendito eres tú Adon-ai, que estableciste distinción entre
lo sagrado y lo profano.
Hine el ieshuati, evtaj velo efjad, ki ozi vezimrat ia Adon-ai,
vaeihi li lishua ushaftem maim besason mimaianei ha-ieshua; l’Adonai ha-ieshua;
al amja birjateja sela. Adon-ai tzevaot imanu, misgav lanu elohei yaacov,
sela. Adon-ai tzevaot, ashrei adam boteaj baj. Adon-ai oshia; hamelej iaanenu
beiom korenu. Laiehudim aita ora vesimja, vesason vikar, ken tihie lanu,
kos ieshuot esa, uvshem Adon-ai ekra.
Alza la copa
Baruj ata Adon-ai, eloheinu melej ha-olam, bore peri hagafen.
Alza las fragancias
Baruj ata Adon-ai, eloheinu melej ha-olam, bore minei besamim.
Alumbra sus uñas con la luz de las velas
Baruj ata Adon-ai, eloheinu melej ha-olam, bore meorei ha-esh.
Baruj ata Adon-ai, eloheinu melej ha-olam, hamavdil bein kodesh lejol,
bein or lejoshej, bein Israel laamim, bein iom hashvii lesheshet iemei
hamaase, baruj ata Adon-ai, hamavdil bein kodesh lejol.
Sin ceremonias
Al parecer nos ha tocado vivir en una época extraña. Por
una parte la gente parece desvivirse por todas las cosas que llevan el
rótulo "espiritual", y por el otro lado persiguen solamente
los bienes materiales y los placeres pasajeros, que no dejan nada para
el bien del mundo todo.
Y en ciertos casos paradójicos, cuando algunos buscan lo espiritual,
lo hacen en lugares que no son propios, en idiomas foráneos, con
costumbres diversas, en lugar de hacer lo más sencillo, lógico
y correcto: buscar las raíces espirituales propias dentro del pueblo
de uno.
Muchos quieren creer que el judaísmo es un cuerpo extraño,
viejo y pesado, pasado de moda, y quizás tienen razón, pues
como no se preocupan por vivir el verdadero judaísmo, sino que se
quedan con caretas y falsedades, o con simples preconceptos, entonces,
lo que ellos ven y creen ver es un judaísmo que no vale la pena.
Entonces, buscan en el budismo, o en el islamismo, o en satanás,
o en cada cosa que ni siquiera sabemos el nombre. O buscan entre los bienes
materiales la felicidad eterna. Buscan llenar los vacíos de sus
vidas con luces, humo y alcohol, o con cosas parecidas, que quizás
sean agradables, no lo dudamos, ¿pero completan a una persona en
su sentimiento de falta de completamiento?
El judaísmo es tu hogar, tu vida.
Puedes alejarte de tu hogar, puedes olvidarte que tienes un hogar, pero,
siempre estará allí en donde lo dejaste, o en donde lo dejaron
otros por ti.
Si deseas retornar a tu hogar, sólo debes emprender el regreso.
Siempre habrá alguien a la puerta, esperando recibirte con un abrazo
cálido, y unas palabras dulces.
Pero, dejemos la poesía y vayamos a lo concreto de la Bar Mitzvá:
Si a mí no me interesan las sinagogas, ni la repetición de
palabras antiguas que no me dicen nada, ni ningún rito ni ceremonial
que tenga que ver con "la religión", ¿qué
tiene que ver conmigo la Bar Mitzvá? TODO.
Puedes dejar de lado la preparación para esas ceremonias insignificantes
y palabras que te suenan huecas, pero, ¿puedes dejar de construirte
como ser humano?
No estudies para una ceremonia, si te sientes mejor di que estás
estudiando para saber.
El día que realmente sepas, podrás comprender el sonido
de esas palabras huecas, el significado de los ritos.
Si "la religión" no te interesa, no estudies por religión,
ni por "quedar bien" con los otros que hacen o harán bar
mitzvá; estudia y construye tu identidad por ti mismo.
Si quieres olvida las ceremonias, aun las fiestas, pero no te olvides
de quién eres, y lo qué puedes llegar a ser.
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