Retornando a Dios

YR Por Rav Yehuda Ribco
15/05/2002 27 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Retornando a Dios

Por Rav Yehuda Ribco • 15/05/2002 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Retornando a Dios







EL CAMINO DEL GENTIL JUSTO

Una Introducción a las Siete Leyes de los Hijos de Noé

Por Chaim Clorfene y Yakov Rogalsky

ATENCIÓN: Ninguna parte de esta publicación, «El Camino del Gentil Justo» (Clorfene & Rogalsky), puede ser traducida, reproducida, fotocopiada o almacenada en sistema mecánico o electrónico alguno sin la autorización explícita y por escrito de los autores y de los responsables de la traducción. Sin embargo, pueden referenciarse pequeñas porciones del texto, indicando la fuente:


Fundación Luz de Vida Internacional
– J. Mayorga (traductor) & Y. Ribco (asesor de traducción):

Traducción al Castellano bajo permiso del Rabino Chaim Clorfene a partir de la edición 1987 (Feldheim Publishers Ltd.):

The Path of the Righteous Gentile

(An introduction to the Seven Laws of the Children of Noah)

Chaim Clorfene & Yakov Rogalsky

Derechos: 1987 Chaim Clorfene — Yakov Rogalsky

ISBN 0-87306-433-X

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RETORNANDO A DIOS

Si algún concepto ejemplifica el conocimiento de
Dios, es la convicción del
Judaísmo de que el hombre puede alcanzar
el arrepentimiento
completo
. De hecho, el Judaísmo
encuentra insuficiente la palabra arrepentimiento, porque la
palabra arrepentimiento presupone un estado natural libre de pecado
a partir del cual, en realidad, no hay regreso. Al concepto Judío
le corresponde la palabra teshuvá, retorno.

El Cristianismo, por ejemplo, mira al hombre
como un ser desesperado, víctima del pecado
original
. Bajo esa perspectiva, el
arrepentimiento completo es
imposible. ¿Cómo puede uno retornar a su naturaleza
pura si (bajo esa
premisa) tal estado está de por sí manchado?

En realidad, el arrepentimiento de un
pecador es obstaculizado (sólo) por un corazón
engañoso y una falta de claridad (quizá
autoindulgencia) de su propia mente. Si
optara por un acercamiento
sincero a Dios, por cierto hallaría
las puertas del arrepentimiento
abiertas de par en par y entendería que no hay
obstáculo que pueda evitarle conseguir tan
loable objetivo. De
hecho, Dios abre la puerta a la rectitud para todos y, en Su gran
amor y benevolencia, instruye al
hombre por el buen camino, como está escrito,
«Bueno y honorable es el Señor; por tanto, El
enseñara a los pecadores el camino
» (Salmos 25:8 📖).
Y también
está escrito,
«El Señor está próximo a quienes Lo llaman en sinceridad» (Salmos 145:18 📖).

¿Cómo puede ser aceptable la idea cristiana del
pecado original cuando nueve almas han
ascendido a su recompensa eterna sin haber experimentado la
muerte?
[1]
[2]
El más notable de estos es, por supuesto, el Profeta Elías
quien ascendió a los cielos en un
carruaje en llamas (Reyes 2, 2:11).
Otra fue Seráj la hija de Asher,
quien informó a su abuelo Jacob que (su
tío) José estaba sano y salvo en
Egipto.
[3]
De acuerdo con la tradición Jasídica, el
gran Rabino Baal Shem Tov, tuvo la
oportunidad de ser el décimo en dejar esta tierra sin probar la
muerte, pero escogió experimentarla.
[4]
Contempló todo como emanando directamente de
Dios; por tanto, ultimadamente bueno
y digno de ser experimentado, como está escrito,
«Los pies de la Shejiná descienden aun hasta la
muerte
» (Proverbios 5:5 📖 y 7:27).

El Judaísmo rechaza la noción del hombre
como un ser atrapado por el pecado original.
Aprendemos que
Abraham y Sara llevaron adelante
aquello en lo que Adán y Eva fallaron
(en cumplir).
[5]
Y Jacob, mediante su exaltado servicio al Creador,
consiguió una rectificación verdadera del pecado del Arbol del
Conocimiento del Bien y del Mal.
[6]

Esto quiere decir que el hombre puede
retornar a Dios, sin importar
cuán bajo haya caido. El método
para que el hombre retorne a su verdadera naturaleza,
a un estado alejado del
pecado, está delineado de forma sistemática en el Judaísmo
y todo individuo (Israelita o Noájida)
puede llevarlo a cabo.
[7]

¿Por qué debería el hombre esforzarse por
retornar a Dios? La razón más simple es, por supuesto, para
evitar el castigo;
pero existe una razón más noble. Supongamos, para hacer una
analogía, que una persona tiene entre sus posesiones una gran
pintura de Rembrandt. En tanto que no sepa que es
un objeto de inmenso valor, la «arrojaría» al ático sin
importarle cuánto moho y polvo la cubrirían.
Tan pronto como se enterara que la pintura es «de verdad»
y que tiene una obra maestra entre
sus posesiones, esta persona ciertamente no demoraría en subir
al ático, rescatando la pintura para limpiarla y restaurarla a su
estado original. ¿Acaso el alma de un ser humano no es
digna de una atención apropiada? Por ello se dice que «de
todos los tesoros que el Creador te
ha confiado, el que merece más atención es tu propia alma
».

Parte 1

1.
Toda persona debe comprender que nadie puede serle más
misericordioso de lo que le es Dios,
Bendito Sea. El Creador, Bendito Sea, no oculta nada que pudiera
ayudar al desarrollo personal de una persona; porque el hombre es
creación de Dios y nadie puede
entender mejor como cuidar de una creación que su hacedor
original. Si este principio se
aplica a un artesano, que no crea cosa
alguna sino que simplemente cambia la forma
de una creación ya
existente, entonces ciertamente también le corresponde a Dios,
Quien trae a existencia al hombre (a partir de la nada absoluta) y
lo sustenta
a cada instante.
Dios es omnisciente y entonces conoce
los caminos que le son buenos al hombre, qué lo puede dañar
y qué obrará para su beneficio.
[8]

2.
Uno debería meditar y reconocer que Dios prodiga grande y
abundante bondad sobre el hombre.
Desde el principio de la existencia humana, Dios ha concedido estas
bendiciones
aun sin que el ser humano sea digno de ellas.
Esto no se debe a que Dios tenga necesidad del
hombre sino, solamente, por Su gran bondad y generosidad.
[9]

3.
Además uno debería entender (en su real dimensión) el
hecho que «Dios lo observa todo el tiempo y nada Le es
oculto
«.
Todo permanece revelado ante El.
Dios conoce si una persona tiene (o no) plena confianza en El.
Por tanto, es apropiado que una persona confíe en
Dios y se vuelva a El, abandonando los
caminos que son contrarios a El. Al observar los Siete Mandamientos
Noájidas con
cuidado y prolijidad, uno demuestra que ha puesto toda su confianza
en Dios. El entonces reciprocará con
confianza en el hombre,
guiándolo hacia el éxito
y felicidad en todas las
materias.
[10]

4.
No hay milagro más grande en la creación
que retornar a Dios mediante el arrepentimiento.
El arrepentimiento es más grande que la sabiduría.
Por medio de la sabiduría, el hombre
puede discriminar entre lo bueno y lo malo, escogiendo lo bueno y
rechazando lo malo;
sin embargo, lo malo sigue siendo malo. Por otro
lado, a través del arrepentimiento, el
hombre tiene el poder de transformar, milagrosamente, lo malo en
bueno; porque el remordimiento por los pecados cometidos puede
constituirse en una fuente enorme de energía
que lo acerque a Dios con gran amor.
[11]

5.
Sucedió una ocasión que un Rebé
Jasídico se acercó a un individuo que era
conocido por ser pecador. El Rebé caminó hacia
él y le confesó que le tenía envidia. «Pero Rebé», dijo
sorprendido el hombre, «tu eres un santo
y yo un pecador. ¿Por qué deberías tenerme envidia?».
«Porque», respondió el Rebé, «tu
puedes traer a este mundo una luz mucho más grande de lo que yo
puedo. Yo puedo traer bondad a este mundo únicamente
al resistirme ante el pecado y al hacer lo que se supone que debo
hacer. Tu puedes transformar miles, quizás millones, de malas
acciones en actos dignos de elogio al arrepentirte y retornar a
Dios».
[12]

Parte 2

1.
Si una persona ha transgredido (uno o todos) los Siete Mandamientos
Noájidas (ya sea por voluntad propia o
sin intensión), al arrepentirse está en la obligación de hacer
una confesión verbal,
especificando sus pecados
delante del Dios de misericordia, Bendito Sea. ¿Cómo
debería realizar esta confesión? A este efecto, debería
pronunciar palabras como: «Yo suplico ante ti, Dios, pues he
pecado sin premeditación.

[13]
He obrado mal delante de Ti y he hecho esto y aquello. Me
arrepiento de mis acciones y siento verguenza; no volveré a hacer
esto y aquello
«.
Esta es la escencia de la
confesión.
Es elogiable que alguien reelabore
esta confesión incrementando su contenido.
[14]

2.
Un castigo
impuesto a una persona por parte de una corte de ley Noájida
sirve como una expiación ante la transgresión
(en cuestión) si la persona confiesa sus
pecados a Dios de la manera que se indicó anteriormente.
Asimismo, si
alguien lastima a un amigo o le causa una pérdida monetaria, aun
si ha repuesto lo que debe, no ha expiado esta
transgresión hasta que la confiese
a Dios y resuelva nunca volver a cometer tal acción.

3.
El arrepentimiento expía todos los pecados.
Aun si alguien ha sido
malo toda su vida y retorna a Dios el último de sus dias, ninguna
de sus malas acciones será mencionada en el Juicio
Divino.
[15]

4.
¿Qué es el arrepentimiento completo?
Si, después
de haber confesado, se le presenta a la persona
la oportunidad de repetir la transgresión
(en cuestión), y si se resiste y refrena
exclusivamente
debido a su arrepentimiento y no debido a un temor hacia alguien
(e.g. un policía), y no debido a que es demasiado débil
físicamente como para repetir la acción, entonces ha alcanzado el
arrepentimiento completo (es un penitente
verdadero).
Por ejemplo, si un hombre ha tenido una relación prohibida con
una mujer y se ha arrepentido y ha confesado, y después de un
tiempo sucede que se encuentra a sí mismo a solas con ella otra
vez, y ahora se resiste y no transgrede, esta es una persona que ha
alcanzado el completo arrepentimiento.
[16]

5.
Si una persona retorna a Dios
(arrepintiéndose de sus transgresiones)
recién en su vejez, en una instancia de la vida donde es incapaz
de repetir las transgresiones del pasado, a pesar de que no es la
mejor forma de arrepentimiento, efectivamente ayuda a la persona y
es considerada como un penitente verdadero que ha
retornado a Dios.

6.
Aun si uno transgrede toda su vida y se arrepiente el dia de su
muerte, y muere como un penitente, todos sus pecados son
perdonados. Entonces, si uno recuerda a su Creador
y retorna a El antes de morir, alcanza el perdón.

7.
¿Y qué es el arrepentimiento?
Es cuando el
pecador abandona su pecado, removiéndolo (aun) de sus
pensamientos, y está completamente resuelto a no caer en él
nuevamente. Consecuentemente se lamenta
por lo qué sucedió en el pasado y acepta a Dios,
el Conocedor de secretos, como
testigo de que nunca volverá a caer
en tal pecado. Y necesita confesarlo
verbalmente y declarar las
resoluciones que hizo en su corazón.
[17]

8.
Aquel que confiesa de boca
pero no decide de corazón abandonar su
pecado es como quien se sumerge en una pileta ritual
[18]
teniendo una rata muerta
en sus manos. La inmersión en la pileta no conlleva purificación
hasta que el individuo se deshace del objeto impuro.
[19]

9.
En el camino de arrepentimiento,
el
penitente debería
llorar delante de Dios con
súplicas y debería dar
caridad de acuerdo a su
capacidad, (pero sería recomendable) al menos el diez por ciento
de
sus ganancias y, preferiblemente, el veinte por ciento. También
debería distanciarse a sí mismo del «epicentro» del pecado.
[20]
Debería también enrumbar el camino corrigiendo sus acciones, y
debería exiliarse
a sí mismo (de su residencia) porque el exilio conlleva
expiación puesto que
enrumba al pecador hacia la
humildad. La esencia del
arrepentimiento yace en un
corazón quebrado y un espíritu humilde.
[21]

10.
Es elogiable que el penitente haga confesión
pública, aun al punto de informar
a otras personas sobre sus transgresiones,
diciendo a sus pares, «He pecado de tal manera y he hecho
tal y tal cosa. Pero he cambiado mi camino, y profundamente
lamento mi pasado
«.
[22]

11.
Aquel que es altivo y no informa a otros de sus
transgresiones, optando por ocultarlas,
no alcanza el arrepentimiento completo.

12.
Cuando hablamos de declaración pública,
nos referimos a los pecados entre una persona y su compañero.
Los pecados que son entre
una persona y su Creador no necesitan
ser divulgados y, de hecho, se considera como el mayor grado de
desfachatez el revelarlos, porque evidencia que la persona no tiene
remordimiento alguno por ellos. Que
simplemente vuelva a Dios, Bendito Sea, especificando sus pecados
delante de El. Cualquier confesión
pública debería ser en términos generales
sin
especificar los hechos, y el transgresor debería
consider una bendición el que su
iniquidad no haya sido revelada.

13.
El arrepentimiento es de utilidad sólo cuando se consideran
los pecados que uno comete contra Dios.
Para los pecados entre uno mismo y algún par,
primero hay que pacificarlo y pedirle
perdón.
[23]

14.
Si una persona recibe una
disculpa, no debería
rehusarse a aceptarla sino que debería perdonar y ser cuidadoso
de no sentir enojo hacia una tercera persona. Al momento en que
alguien le pide perdón, debería concederle
el favor de todo corazón y con un espíritu
sincero.
[24]

15.
Toda persona debería considerarse perfectamente balanceada entre la
recompensa y el castigo. De
forma similar, debería ver al mundo entero balanceado en
dependencia de sus propios actos. Si comete un
pecado, inclina la balanza del juicio hacia la
culpabilidad (suya y) de la tierra entera y, consecuentemente,
podría ser la causa de la destrucción (propia y) de la tierra
entera. Pero si lleva adelante una buena obra, inclina la balanza
del juicio hacia el mérito (suyo y) de la tierra entera y,
entonces, puede traer salvación y liberación para (él y) la
tierra entera.
[25]

Parte 3

1.
A toda persona le ha sido entregado el poder de
autodeterminación. Si desea dirigir su
vida hacia lo bueno y justo, el poder está en su mano. Si desea
conducirse por el camino de perdición, es, también, su
decisión.
[26]

2.
En este aspecto, el hombre es único, no hay otra
creación que se
le asemeje: el intelecto del hombre le permite distinguir entre lo
bueno y lo malo. Hace lo que desea hacer y nadie puede impedir que
escoja entre hacer lo bueno o lo malo.

3.
Uno debería descartar la idea «ingenua» de que Dios ha
decretado (desde su nacimiento) el destino del hombre, como justo o
malvado. No hay tal cosa.
Toda persona tiene la capacidad de convertirse
en justo o
malvado, bondadoso o cruel, generoso o egoísta en cada
situación que se le presenta. Lo mismo respecto a los otros
defectos de personalidad y habilidades
para vivir conforme a las normas de conducta (o ética)
que Dios ha provisto para el hombre.

Es verdad, sin embargo, que un individuo podría haber nacido con
alguna tendencia hacia un determinado problema de comportamiento;
pero, en todas las instancias, está en su poder vencer tales
tendencias naturales.
Nadie nace con el adjetivo de ladrón o desviado sexual.
[27]

4.
Si Dios hubiera predeterminado
el destino del individuo, ya sea para el
bien o para el mal, ¿sobre qué base podría el
justo ser recompensado y el malvado ser
castigado? Así como el
Creador dispuso que
nuestro planeta girara y que todas las otras criaturas del mundo
actuaran de acuerdo con la naturaleza que Dios escogió para ellas,
de igual manera Dios deseó que el hombre tuviera libre
albedrío para determinar sus acciones.
[28]

5.
Por tanto, el hombre es juzgado de acuerdo a sus actos.
Si hace lo bueno, bueno le es hecho a él. Si hace lo malo, mal le
es repagado. Y en un tiempo futuro, tendrá que someterse a
Juicio por sus pensamientos, palabras y acciones. Si una persona
cumple con los Siete Mandamientos Noájidas,
haciendo por tanto lo bueno en
este mundo, habrá de ser recompensada con
ilimitado bien de parte de Dios.

6.
La recompensa por hacer el bien
es cientos de veces mayor que el castigo
por hacer el mal, pues está
escrito:
«porque Yo el Señor tu
Dios soy un Dios celoso, que visito la
iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta
generación de aquellos que Me aborrecen; y que muestro
misericordia hasta mil generaciones en aquellos que Me
aman
» (Exodo 20:5-6 📖).

Parte 4

1.
Cuando una persona comete concientemente una
transgresión
(bajo deseo propio), corresponde que sea castigado por ello
de manera que reciba el repago por sus actos.
Dios sabe cuál es el repago exacto. La sentencia podría
establecer que el castigo
sea recibido en este mundo
con aflicciones del cuerpo (enfermedades o «accidentes«).
Por otro lado, el
castigo podría tomar la forma de una pérdida (de propiedad o
dinero), o los hijos del
pecador podrían verse afligidos a
causa de las malas acciones de su padre. Hay
también pecados
para los que la sentencia dictamina que sean
repagados en el Mundo por Venir, y de esta manera ningún perjuicio
le acontece al transgresor en este mundo.
Y hay pecados que deberán ser
repagados tanto en este mundo como en el Mundo por
Venir.
[29]

2.
Uno debería considerar una bendición
[30]
el ser castigado en este mundo, puesto que el Mundo por
Venir es eterno y todo en él es eterno.
Esto da alguna luz para entender el porqué los justos sufren y los
malvados prosperan. Es como
si Dios dijera acerca del malvado, «Lo
poco de bueno que ha hecho en este mundo se lo repagaré en este
mundo así que no le queden restos de la recompensa en el Mundo
Eterno; y, que el repago por sus pecados lo
espere en su dimensión completa». Y respecto
al justo, es como si Dios dijera, «Por sus pocos pecados yo lo
castigaré en este mundo, donde las aflicciones son transitorias; y
por su gran número de méritos Yo retendré la recompensa en
este mundo para verter sobre él la bondad eterna del Mundo por
Venir en su más
excelsa medida».

3.
Cuando hablamos de un hombre pagando por sus malas acciones, esto
presupone que no se ha arrepentido ni las ha abandonado.
Pero si se arrepiente, se
considera que hay un escudo entre él y el
castigo.
Así como un hombre peca debido a su propio entendimiento y libre
elección, puede
también arrepentirse a través de su entendimiento y libre
elección.
[31]

4.
Hay una circunstancia en la que Dios no ofrece a una persona la
oportunidad de arrepentirse: cuando con su propio entendimiento y libre
voluntad, ésta comete un pecado extremadamente grave
o un número abrumador de
pecados (tales como provocar que muchas otras personas pequen al
guiarlas a la idolatría o al encaminarles para que sigan una
falsa doctrina religiosa). En este caso, la
oportunidad de abandonar su maldad no le es garantizada con el
propósito de que esta persona se pierda en sus propios pecados.
Sin embargo, esto simplemente quiere decir que el arrepentimiento no
le es hecho fácil a aquella persona. De hecho, está escrito que
nada puede permanecer de pié entre un hombre y el arrepentimiento,
porque una persona puede siempre vencer los obstáculos y, mediante
fuerza de voluntad, retornar a Dios en arrepentimiento completo.
[32]

5.
Toda persona debería de forma constante considerarse cercana a la
muerte; entonces, al encontrarse a
sí mismo en estado pecaminoso no
tardaría en arrepentirse de sus faltas.
No debería apelarse a la
idea de que, «Cuando envejezca, me arrepentiré».
Quizás
muera antes de llegar a la vejez…
[33]

6.
Uno no debería decir que el
arrepentimiento se aplica sólo a pecados donde hay una
«acción» de por medio, tal como el robo y relaciones sexuales prohibidas.
De la misma
manera que el hombre debe arrepentirse de estas (acciones),
debe estar atento a sus
defectos de personalidad
y arrepentirse por ellos: por su enojo y su odio, por sus celos y
disparates, por buscar en exceso la riqueza y el
honor, por su
glotonería excesiva, etc. Por todos
ellos, debería retornar a Dios; porque para una persona que
está inmersa en estos defectos es más díficil
abandonar pecados más graves que sí involucren (malas) acciones.
[34]

7.
Un penitente sincero no debería preocuparse de
que, como resultado de sus pecados, esté a una distancia considerable del
estatus exaltado de los justos.
La verdad es que él es amado y atesorado por el
Creador
como si no hubiera cometido pecado alguno.
Más aún, cuando se
arrepiente, su recompensa es enorme: ha probado el pecado y se ha
alejado de él, y ha conquistado su inclinación hacia el mal.
Esto le hace con mucho más grande que aquel que jamás ha probado
el pecado, porque ha conseguido una victoria espiritual de mayor
envergadura.
[35]

8.
Deberán ser los caminos del
penitente
la humildad y una
gran modestia.
Si tontos y/o patanes
lo molestan por sus actos del pasado diciéndole,
«Ayer estabas haciendo tal y tal cosa, y ahora tratas de
presentarte tan alto y exaltado»,
no debería prestarles atención, sino escucharles en
silencio y
regocijarse al saber que tales
vejámenes están trayéndole un gran mérito.
Cuando un penitente está avergonzado por sus actos del pasado y es
humillado por estos, sus méritos se incrementan y
su nivel espiritual es exaltado.
[36]

9.
Es un pecado grave decirle a un
penitente,
«recuerda tus obras del pasado»,
o mencionarle algo de sus caminos pasados con el propósito de
avergonzarlo, o mencionar ideas o incidentes que le puedan
recordar lo que hizo.

10.
Grande es el arrepentimiento,
porque acerca a una persona a su Creador;
y, de hecho, mientras mayor sea la distancia de uno, más cercano
y bien amado uno puede llegar a ser a través del arrepentimiento.
«Ayer era despreciable delante de Dios; estaba distanciado,
provocaba disgusto y abominación. Y hoy, es precioso, cercano y
apreciado…»
[37]

Parte 5

1.
El tesoro reservado para los justos es la vida eterna en el
Mundo por Venir. Esta es una vida que no incorpora muerte.
Allí lo bueno no coexiste con lo
malo. Por otro lado, el castigo para el malvado es que no amerite
esta vida, sino que sea cortado, que se extinga. Y todos
quienes (estando vivos) no ameritan el Mundo por Venir
son considerados realmente
muertos. Los malvados son cortados en
su maldad y perecen como animales. Esto es, el malvado, cuya alma es
separada del cuerpo por «extinción espiritual», no tiene el
mérito
de la vida eterna en
el Mundo por Venir.
[38]

2.
Perder la vida en el Mundo por Venir
es la retribución más
terrible, porque esta es una pérdida total y una destrucción
completa. Se pierde (el alma) sin posibilidad de recuperarla porque
el arrepentimiento y el retorno a Dios pueden ser alcanzados
sólo en el lapso en que el alma está ligada al cuerpo, en este
mundo material. Una vez que el alma se ha separado del cuerpo,
perdió su oportunidad para buenas y malas obras y para el
arrepentimiento. Entonces es el tiempo para
recompensa o castigo.
[39]

3.
Hay ciertas personas (mal guiadas) que imaginan que la
recompensa (por obedecer los mandamientos de Dios y por seguir el
camino de verdad) consiste en heredar un paraiso donde podrán
comer y beber suntuosamente, donde podrán
disfrutar de relaciones con «bellas formas», donde vestirán lino
y prendas brocadas, donde podrán vivir en palacios de marfil y
usar menaje de oro y plata, y otras fantasí
as similares. El
hombre de sentido común fácilmente constatará lo vano y tonto
de estas ideas, y se percatará que no conllevan significado
espiritual alguno. Estas ideas evidencian una carencia de
entendimiento y una actitud
compulsiva hacia el materialismo,
porque es sólo debido a que tenemos cuerpos que estas cosas tienen
algún sentido. Todos estos sueños de placeres sensoriales son
atractivos sólo para el cuerpo; el alma no se interesa por ellos.
El alma desea satisfacer de buena manera las necesidades corporales
de manera que se mantenga una buena salud y, definitivamente, no
recibe placer alguno de los placeres sensoriales.
[40]

4.
Para el tiempo de la vida eterna,
donde no hay cuerpo ni existencia física, estas cosas materiales
serán completamente nulificadas.
Y allí, en el Mundo por Venir, la gran bondad es
exclusivamente para el alma.
En este mundo no hay manera de obtener ni una
pizca de entendimiento sobre este tipo de placer.
Pero las delicias del Mundo por Venir están de hecho
mucho más allá de cualquier concepto humano;
no hay nada en este mundo
que se compare a
su bondad sobrenatural.

5.
Los Sabios de Israel
lo llaman Mundo por Venir
no debido a que existirá en un tiempo futuro (y que en consecuencia no podría ser alcanzado aquí y ahora), sino debido a que es la vida
que, a los ojos del hombre, le deviene después de la vida física en este mundo, en que el alma está
encapsulada en un cuerpo físico. El Mundo por Venir existe
aquí y puede ser encontrado ahora.
Es encontrado de la manera en que fue encontrado
desde el principio de los tiempos.
[41]

6.
Se nos aconseja enrumbarnos por el Camino
Derecho
porque
«esta ruta es buena y
apropiada», como está escrito,
«Tu caminarás en Sus caminos» (Deuteronomio 30:16 📖).
Así como Dios es compasivo,
el hombre debe ser compasivo.
Así como Dios es llamado misericordioso,
el hombre debe ser misericordioso.
Es obligación de hombre seguir el ejemplo de Dios a lo máximo
de sus capacidades.
[42]

7.
Una persona puede adquirir el hábito
de
conducirse de esta manera al llevar adelante actos que reflejen
moderación,
repitiéndolos constántemente hasta que se vuelven carne,
virtudes permanentes. Y debido a que estas virtudes reciben nombres
tales como compasivo, misericordioso, bondadoso, justo, con los
cuales el Creador es llamado, esta filosofía de vida – el Camino
Derecho
– es llamado el camino de Dios.
Quienquiera que camine por esta senda
trae bondad y bendición para sí mismo.
[43]

8.
Este Camino Derecho constituye un esfuerzo por la
moderación en
todos los aspectos (de la vida), en los placeres
físicos, expresión emocional, aun en los objetivos
intelectuales y espirituales. Cuenta una parábola de un
hombre religioso quien descubre que al apartarse de un cierto placer
físico se siente automáticamente más cercano a Dios. Y
entonces, ¿qué hace? Se va al extremo,
convirtiéndose en un ermitaño, negándose a sí mismo todo lo
de este mundo, renegando de la calidad humana de su existencia.
No pasa mucho y
se degenera a un nivel de deshumanidad que parece un animal salvaje,
mucho más lejano de Dios de lo que estuvo antes de empezar su travesía
espiritual.
[44]
El hombre es un ser finito, con
un intelecto limitado, emociones limitadas, fortaleza física
limitada. Dios es infinito. No hay
manera de que el hombre, al usar su propia razón y poder, pueda
alcanzar al Creador. Esta es la
razón por la cual la conclusión del ermitaño, que se presenta
como lógica, le hace tropezar. El hombre puede acercarse al
Infinito sólo a través del método que, para él, ha prescrito
el Infinito; y el camino prescrito es el camino de la moderación,
el Camino Derecho.

9.
Hay excepciones.
Cuando se presenta el enojo o el falso
orgullo, uno debería esforzarse al máximo por
evitar estos defectos destructivos.

El enojo es controlado y (ultimadamente) eliminado al hablar
suavemente a todas las personas en todas las instancias y en todas
las situaciones.
[45]

Y el orgullo es combatido al comprender que uno es nada y, de hecho,
nada alcanza excepto por lo que
Dios esparce como un regalo.

Otra excepción al camino derecho es lo que se llama shtus
d’kedushá
, la inocencia de la santidad.
Esto quiere decir que el hombre, al encontrarse a sí
mismo en una situación donde siente que será absorbido
por el deseo de placeres físicos (aun aquellos permitidos),
algunas veces debe actuar al
extremo, evitando completamente tales placeres, con el fin de
controlar la situación y, eventualmente, alcanzar la moderación.
[46]

10.
Con el propósito de asegurar el éxito de los esfuerzos
(por aprender el Camino Derecho),
es importante escoger un amigo respetado como
consejero
y confidente.
Cuando la duda o la preocupación se presentan en lo concerniente a
las Siete Leyes de Noaj, el asesoramiento en la situación
proveerá objetividad para determinar el apropiado curso de
acción. Esto es llamado, Aseh leja rav (consíguete un
maestro para tí mismo).
[47]
Este sistema de «compadrazgo» espiritual expandirá la
perspectiva y claridad propias; objetivo que puede ser alcanzado aun
si el consejero
no llega a vestirse de genio o gigante espiritual.
Lo que se busca aquí, es la habilidad para abrirse a un diálogo
sincero. Esto puede ser alcanzado aun con un consejero que posée
un nivel
(espiritual) inferior al de aquel que busca el consejo.

11.
Toda persona en la tierra
cuyo espíritu es humilde y quien
diferencia entre lo bueno y lo malo con el propósito de «estar
bien» delante de Dios,
[48]
santifica el Nombre de Dios.
Dios será la porción de la persona:
la heredad en este mundo y en el Mundo por Venir por siempre y
para siempre.
Y ameritará el éxito en todos sus esfuerzos
materiales en este mundo.
[49]
Como está escrito, «Busca al Señor mientras puede
ser encontrado; clama a El mientras está cercano
» (Isaías 55:6 📖).

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Referencias

[1]

Yalkut Shimoni,
Ezequiel, capítulo 367, sección 28.

[2]

Las nueve almas que entraron al
Jardín de Edén sin haber probado
muerte son Enoc, Elías,
Mesías, Eliezer (el siervo de Abraham),
Oved el Rey de Cush,
Jiram el Rey de Tzor,
Yaabetz (el nieto del Rabino Yehuda el Principe),
Seráj la hija de Asher,
y Batya la hija de Faraón,
quien adoptó a Moisés.
Hay una opinión respecto a que el
Rabino Yehoshua ben Leví
es uno de los nueve (en lugar de Jiram Rey de Tzor).

[3]

Yalkut Me’am Loez,
Rabino Yakov Culi, Génesis, volumen 2, página 779.

[4]

Sefer HaArjin Jabad,
Y. Kahn, volumen 1, páginas 83,84.

[5]

Talmud de Babilonia,
Baba Batra, capítulo 5.

[6]

Talmud de Babilonia,
Baba Batra, capítulo 5.

[7]

Deberes del Corazón,
Puerta de Arrepentimiento, capítulo 10.

[8]

Deberes del Corazón,
Puerta de Confianza en Dios, capítulo 3.

[9]

Deberes del Corazón,
Puerta de Confianza en Dios, capítulo 3.

[10]

Deberes del Corazón,
Puerta de Confianza en Dios, capítulo 3.

[11]

Shaare Teshuvá,
El Rebé Mittler, capítulo 1.

[12]

Cuentos de los Jasidim,
Zevin, Historias de las Festividades Judías, cuento 45, pág. 45.

[13]

O si es el caso, «he transgredido voluntariamente«.

[14]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 1, ley 1.

[15]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 1, ley 3.

[16]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 2, ley 1.

[17]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 2, ley 2.

[18]

La mikvé o pileta ritual es usada para cumplir
con mandamientos como el de Pureza Familiar y para concretar
un proceso de Conversión formal al Judaísmo

[19]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 2, ley 3.

[20]

Que puede ser una cosa, una persona o una circunstancia.

[21]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 2, ley 4.

[22]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 2, ley 5.

[23]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 2, ley 9.

[24]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 2, ley 10.

[25]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 3, ley 4.

[26]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 5, ley 1.

[27]

Sija,
del Lubavitcher Rebé, Purim 5746 (1986)

[28]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 5, ley 4.

[29]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 6, ley 1.

[30]

O, una gran manifestación de misericordia.

[31]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 6, ley 2.

[32]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 6, ley 3.

[33]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 7, ley 2.

[34]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 7, ley 3.

[35]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 7, ley 4.

[36]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 7, ley 8.

[37]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 7, ley 6.

[38]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 8, ley 1.

[39]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 8, ley 5.

[40]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 8, ley 6.

[41]

Mishné Torá,
Leyes sobre el Arrepentimiento, capítulo 8, ley 8.

[42]

Mishné Torá,
El Libro del Conocimiento, capítulo 1, ley 6.

[43]

Mishné Torá,
El Libro del Conocimiento, capítulo 1, ley 7.

[44]

Podemos entender la causa de este tropiezo al
considerar (el ejemplo de) dos hombres, uno con
una moneda de oro y el otro con un millón de
monedas de oro. Obviamente, el hombre con el millón
tiene 999.999 más que el otro hombre.
Ahora consideremos el caso de tres hombres, uno con
una moneda de oro, el segundo con un millón y el
tercero con un número infinito de monedas.
¿Quién está más cerca del hombre que
tiene un infinito número de monedas de oro?
¡Tanto el hombre con una moneda como el que
tiene un millón están a la misma distancia!
Así es con cualquier campo del interés humano.

[45]

Iggeret HaRamban,
Carta de Najmánides a su hijo.

[46]

Bati l’Gani,
página 4.

[47]

Capítulos de los Padres,
1:6, Aseh leja rav

[48]

Esto es, para servirLe y conocerLe y caminar
derecho por Su senda, removiendo el yugo de la trama
y el cálculo con que la mayoría de las personas
conducen sus vidas.

[49]

Mishné Torá,
Leyes sobre los Años Sabáticos y de Jubileo, capítulo 13, ley 13.

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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