La mitsvá de encender la menorá

YR Por Rav Yehuda Ribco
15/05/2002 6 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

La mitsvá de encender la menorá

Por Rav Yehuda Ribco • 15/05/2002 • Material de estudio para la mesa de Shabat

 

Parashá
Behaalotejá

La
Mitzvá de Encender la Menorá

 

La última parshá describió cómo los nesiím (líderes) de las
Doce Tribus inauguraron el altar del Mishkán con sus sacrificios. No
obstante, Aarón, nasí de la Tribu de Leví, se abstuvo de abordar a Moshé con
un obsequio similar de animales y carretas cargadas con ofrendas para el
altar. Cuando vio que Hashem aprobó las donaciones de los otros nesiím,
Aarón decidió participar también; sin embargo era demasiado tarde. Hashem ya
había aceptado las donaciones de Efraím como valiendo por la duodécima Tribu
y así Aarón no recibió un tu o entre los nesiím.
"¡Infortunio para mí!" gimió Aarón. "El Todopoderoso no ha perdonado el
Pecado del Becerro de Oro."
No sólo Aaron, sino la Tribu de Leví entera estaba apenada de que su
representante no hubiera ofrecido su parte de los sacrificios de dedicación
sobre el altar.
 

No obstante, la verdadera razón por la cual Hashem impidió a Aarón
participar en estos korbanot (sacrificios) es ilustrada por la
siguiente parábola:

El rey proclamó que un gran festejo se celebraría en su jardín palaciego.
Sus correos recorrieron el país entero invitando al público a participar.
Anuncios fueron hechos a todas las asociaciones de trabajadores de que sus
miembros estaban invitados a la fiesta del rey. Sólo el amigo del rey, un
cierto noble, esperó en vano por un mensajero para convocarlo a la
celebración.
"El rey debe estar encolerizado conmigo," pensó, " de otro modo ¿por qué me
ignoró?"
Después de que las festividades terminaron, el rey envió un correo privado
al hogar de su amigo.
"La fiesta para el pueblo común acabó," le informó al noble. "Mañana el rey
dará otro banquete para vos solamente. El desea distinguiros porque vos sois
su más cercano amigo."

 

Similarmente, Hashem no aceptó las donaciones de Aarón, a causa de que un
honor mayor había reservado para él; él recibiría la mitzvá de
preparar la menorá. Su Tribu, los leviím, tendría también distinción
especial. Ellos serían santificados como sirvientes de Hashem en una
ceremonia, descripta en el próximo capítulo. Hashem consoló a Aarón
diciendo, "¡No hay por que afligirse! Para ti Yo reservé una mitzvá que
sobrepasa la ofrenda de los sacrificios de dedicación. Tú y tus hijos
prepararán la menorá en el Mishkán y el Beit Hamikdash
(Sagrado Templo de Jerusalén).
"La mitzvá de encender la menorá durará por siempre. Tus
descendientes, los Jashmonaim, instituirán la mitzvá
permanente de encender las velas de Janucá. Así, tu "Janucá" continuará
siempre, mientras que la janucá (inauguración) de los nesiím es sólo
temporaria."

 

Hashem empleó un término inusual por encender la menorá, diciendo,
"behaalotejá". Entre otras implicancias, este término denota, "Vos ganaréis
elevación." Cumpliendo la mitzvá, los judíos se tornan
espiritualmente elevados.

Una noche, un hombre adinerado dijo a su amigo, un simple trabajador, que él
cenaría en su casa. El trabajador arregló su casa prolijamente, preparó la
comida, e iluminó el comedor con velas.
Cuán avergonzado estuvo él, no obstante, cuando vio a su adinerado amigo
arribar. Una procesión de sirvientes, algunos acarreando candelabros
brillantemente encendidos, otros balanceando flameantes antorchas, lo
acompañaban.
El anfitrión entró de prisa dentro del comedor y extinguió sus velas, cuya
luz parecía insignificante y mezquina, verdaderamente, comparada a la
corriente de luz fluyendo dentro. Rápidamente, él puso sus velas en un
cajón. Cuando el rico invitado entró al comedor y lo encontró oscuro,
preguntó atónito, "¿No me esperabais esta noche? ¿Por qué no encendisteis
ninguna luz?"
"Yo lo hice," replicó el otro. "Pero cuando vi las flameantes luces que
vuestros sirvientes acarrean para vos, estuve demasiado avergonzado para
exhibir mis sencillas velas."
El hombre rico inmediatamente despidió a todos sus sirvientes. "Yo cenaré
sólo a la luz de vuestras velas," le dijo a su amigo, "para mostraros cuán
querido sois vos para mí."

 

Similarmente, Moshé pudo no comprender por qué Hashem deseaba que una
menorá
fuera encendida en el Santuario. Cuandoquiera que él entraba,
encontraba el Mishkán brillantemente iluminado con el esplendor de la
Shejiná. (Divinidad) ¿Cómo podían las luces de la pobre menorá
terrenal compararse al esplendor que la Shejiná irradiaba? Hashem por
consiguiente dijo a Moshé, "Behaalotejá / Seréis espiritualmente
elevados encendiendo la menorá. Este es el por qué Yo os he dado la
mitzvá."
 

A fin de demostrar que el Todopoderoso no necesita nuestra luz, El mandó que
las tres mechas en cada lado del eje central de la menorá fueran
inclinadas hacia la luz central y no hacia el exterior. A pesar de que a
Aarón le estaba permitido de ordenar a uno de sus hijos prender la menorá,
él cumplió la mitzvá toda su vida personalmente con la más grande
precisión.
 

Por ejemplo, él siempre ascendió la plataforma para el encendido, aún a
pesar de que era extremadamente alto y hubiera podido alcanzar las lámparas
mientras estaba parado sobre el suelo. A causa de que la mitzvá de
encender la menorá es querida a los ojos de Hashem, ella es
mencionada varias veces en la Torá.
 

En cada lugar, nuevos detalles son añadidos.
Hashem advirtió a Aarón no subestimar la grandeza de la mitzvá de
preparar la menorá. A causa de su importancia, ella no era realizada
toda de una vez. Cuando limpiaba la menorá en la mañana el cohén
limpiaba cinco lámparas, hacía una pausa con una avodá (servicio)
diferente, y luego limpiaba las dos lámparas restantes. De este modo, el
acto de servicio se extendía y atraía la atención del pueblo que visitaba la
azará (patio del santuario).

Tomado del Libro "El
Midrash dice" Bamidbar

 

Si no eres judío, se feliz:
eres noájida.


Por el pronto retorno de los fieles de entre las naciones,
Lic. Jonathan Ortiz



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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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