Pueblo del Libro

YR Por Rav Yehuda Ribco
06/04/2014 3 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Pueblo del Libro

Por Rav Yehuda Ribco • 06/04/2014 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Hubo un tiempo mítico en el cual la gente leía libros.
Sí, parece un cuento, hasta un delirio, pero hubo una época en que la gente tomaba entre sus manos un libro.
¿Cómo?
¿Que no sabes lo que es eso?
Bueno, era un objeto formado con hojas de un material llamado papel, a veces ese extraño objeto tenía tapas más duras que permitía mantenerlo con cierta comodidad. Las hojas estaban impresas, o a veces escritas, con líneas de caracteres y espacios que formaban palabras y frases. Podían acompañarse por gráficos, imágenes, etc. 
La gente los leías, para aprender, para distraerse, para llenar su mente de idioteces, para librarse de prejuicios, para disfrutar, para comunicarse con otra gente ya fallecida o distante en el espacio.
Digamos, era en cierta forma como los aparatos lectores modernos, o unas tablets rústicas que no hacían consumo de energía luego de estar terminados.
Sí, es una cosa bastante rara a nuestros ojos, pero no por ello anormal o desquiciado para ellos.
(Sin contar los libros aún más anticuados, que eran en forma de rollo extenso, hechos a mano, sobre una materia orgánica, carísimos, delicadísimos… en fin, otras épocas).

Esos primitivos ancestros pasaban las hojas del libro, se suponía que tras pasar la hoja ya no había necesidad de volver para atrás.
Uno continuaba, generalmente, de manera secuencial la lectura.
Hoja tras hoja, hasta completar toda la obra.
Podían ser 3 páginas, 100 o 500, el asunto era avanzar.

Cierto es que había gente que volvía a revisar algo ya leído.
Sería por inseguridad, por mala memoria, para confirmar algo, por placer, ¡que sé yo!
Pero, lo común era seguir para adelante.

Otros, bastantes picarones, salteaban hojas para leer el final, por lo general en obras de misterio o con cierto suspenso.
Esa trampa era permitida, supongo, pues no había penalizaciones para el que infringiera el sentido unilateral de lectura.

Estaban aquellos eruditos, que subrayaban, etiquetaban, comentaban en los márgenes, elaboraban sus propias ideas a partir de lo impreso.
Probablemente volvieran en su relectura.

Había algunos que se dejaban llevar por suposiciones al ver el diseño de tapa, (porque te cuento que en una época se incluyeron gráficas, tipografías, etc., para dar realce a la obra a través del impacto visual externo), o por cómo resonaban las palabras del título. Una subcategoría eran los que leían las primeras frases, o salteando aquí y allá, para producir una impresión subjetiva con la cual catalogaban el texto.

Gente que usaba los libros, sin haberlos leído, para darse pátina de inteligente, cultos, cosmopolitas.
Y los que los empleaban para otros menesteres, tales como pata de la mesa de luz, encender fogatas, lanzárselo por la cabeza a alguna suegra, entre otras.

Sí, también eran objeto de culto para algunos, así como para obsequiar en cumpleaños, aniversarios, etc.
Otros hacían sus negocios, legales y no con ellos, como los autores, distribuidoras, editoriales, librerías, pero también fotocopias que tanto decían perjudicar la industria.

Se arrumbaban en anaqueles enormes, pesados, polvorientos.
A veces eran cena para bichitos ansiosos por su materia más que por su contenido.

Seguramente hay mucho más para compartir, pero nos quedamos en esta remembranza breve, esquemática.

Ah, los libros, ese mundo pasado…

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

4 Comentarios en este estudio

  1. Buen escrito me hace pensar que soy como un anacrónico pues me gusta ser librero, si bien tengo muchísimos ebooks… bueno al fin y al cabo también son libros

    1. dicen q el librotiene un contacto diferente, otra piel, q los libros electronicos o leer de la pantalla un pdf.
      ciertamente son diferentes.

      por otra parte, se les ocurre cual es el mensaje «oculto» en este post, aparte de hacer en tono humoristico una mirada al presete y al pasado?
      gracias

    2. Pues me imagino que tiene que ver con el titulo, una apelativo famoso que se le ha dado al pueblo de Israel, como am hasefer… mi pregunta seria ¿lo sera a un ahora? Lo pregunto por que segun unos datso que leí esta es la generación (o una de las generaciones) más ignorantes en Toráh.

  2. Ustedes saben cual es el promedio de lectura en sus respectivos países? En Colombia es de 1.5 libros al año, es decir el .5 se refiere a que se comienza a leer un segundo libro pero por lo general no se termina.

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