Categoría: 10 Bejukotai

La verdadera santidad no se demuestra cuando uno está involucrado en asuntos espirituales, tales como el estudio de Torá y el rezo, sino cuando la persona consagra a lo Alto su actividad mundana…

  • Parashat Bejukotai: vistazo

    Ubicación:
    Bejukotai
    ("En Mis decretos") es la décima y última parashá del tercer tomo de la Torá, el sefer Vaikrá, conocido en español como "Levítico".

    Temáticas:
    Podemos encontrar los siguientes temas en nuestra parashá:

    1. La retribución justa por el cumplimiento de los preceptos, o por la falta de cumplimiento. En el primer caso, la justa retribución es la bendición, en Este Mundo y especialmente en el Venidero.
      En tanto que si no se cumple con los mandamientos que el Eterno ha ordenado en Su Torá, sobreviene un castigo que conlleva una esperanza, pues tras la desobediencia se produce la terrible destrucción y exilio, pero esto posibilita tristemente la oportunidad de alcanzar el grado como para arrepentirse sinceramente.
      A la sección de la parashá que enumera las maldiciones que corresponden al castigo, se la denomina tojejá, que quiere decir la admonición o invectiva.

    2. Reglas varias acerca de contribuciones y promesas para el Santuario:

      1. Reglas acerca de las valoraciones de las personas.

      2. Reglas acerca de la valoración de los animales kosher.

      3. Evaluación monetaria de las tierras.

      4. Un primogénito no puede ser dedicado al Eterno, por ser ya de nacimiento de Su propiedad.

      5. Algunas prescripciones acerca de obligaciones monetarias y donaciones, tales como los diezmos.

    Para destacar:

    1. Dios es el Juez de la perfecta Justicia.
      Él emplea un método excepcional para determinar la justa retribución por los actos personales, que se denomina midá kenegued midá -medida por medida-.
      De acuerdo a esta regla, la persona recibe exactamente lo que corresponde por aquello que ha materializado.

    2. La Torá afirma en nuestra parashá:

      "Si no Me escucháis y no ponéis por obra todos estos mandamientos, y si rechazáis Mis estatutos y vuestra alma menosprecia Mis decretos, no poniendo por obra todos Mis mandamientos e invalidando Mi pacto

      Traeré sobre vosotros la espada vengadora, en vindicación del pacto.
      "
      (Vaikrá / Levítico 26:14, 15, 25)

      Al respecto, el midrash nos enseña:

      "La espada y el libro bajaron de los Cielos juntos, unidos una al otro. El Todopoderoso dijo: "Si [los israelitas] guardan lo que hay en el libro [Torá], se salvarán de esta espada [castigo]. Pero si no lo cumplen, la espada les alcanzará.""
      (Devarim Rabá 4:2)

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. Analizar y extraer las enseñanzas apropiadas de la siguiente frase:

      "En cualquier sitio [del Tanaj] que "corrupción" es mencionada, se debe estar refiriendo a inmoralidad e idolatría"
      (TB Sanhedrín 57a)

    2. El profeta de la Verdad enfáticamente ha señalado que:

      • "Decid a los justos que les irá bien, que comerán del fruto de sus hechos.
        Pero, ¡ay de los impíos!
        Les irá mal, porque les será hecho conforme a las obras de sus manos.
        "
        (Ieshaiá / Isaías 3:10-11)

      Explicar el sentido de esta afirmación y dar ejemplos que lo expliquen.

  • Parashat Bejukotai: aroma del paraíso

    "Cuando alguien consagre su casa como cosa sagrada al Eterno…"
    (Vaikrá / Levítico 27:14)

    La verdadera santidad no se demuestra cuando uno está involucrado en asuntos espirituales, tales como el estudio de Torá y el rezo, sino cuando la persona consagra a lo Alto su actividad mundana.
    En especial, cuando se actúa con generosidad hacia los que moran en nuestro hogar, en lugar de asumir que allí están y no precisan de nuestra atención. Cuando uno actúa con esta clase de aprecio por los de su casa, está consagrándola como cosa muy sagrada para el Eterno.

    Basado en las enseñanzas del Rebbe de Kotzk

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

  • COPYRIGHT

    “(14) Si vendéis algo a vuestro prójimo o compráis algo de mano de vuestro prójimo, nadie engañe a su hermano.

    (17) Ninguno de vosotros oprima a su prójimo. Más bien, teme a tu Elokim, porque Yo soy Hashem vuestro Elokim.”

    (Vaikrá / Levítico 25)

    Es un hecho conocido que la Torá es económica en palabras, no hay redundancias, ni repeticiones que no tengan. algún significado propio, entonces ¿cómo explicar que el versículo 17 se refiera a que debemos ser rectos y no engñar (en nuestras transacciones comerciales), si el versículo 14 claramente ya lo había declarado antes?

    Lo que ocurre en realidad es que el versículo 17 nos habla de ser JUSTOS en todas y cada una de nuestras relaciones interindividuales, sean o no tratos comerciales.

    Para entendernos, se trata de que si me encuentro con una persona que nació gentil y se convirtió al judaísmo me está. prohibido recordarle su pasada vida y la distancia quo media con su familia. También el ser justos en nuestros vínculos comprende a ese deporte universal quo es el mal-hablar del prójimo, sea verdad o mentira lo que decios; es decir, ¿por qué molestarnos en. hablar, mal o bien, de otro? Dediquemos nuestras vidas a cosas más atractivas, o al menos productivas.

    Más aún, la Torá nos insinúa qua es peor molestar (o robar} de palabra que robar algún objeto concreto, puesto que para al engaño por intermedio de palabras está dicho «porque Yo soy Hashem… ‘ (Vers. 17), mientras que para el engaño material nada dice la Torá acerca de D-s. Además de esta razón (digamos) religiosa, contemplemos esta otra: si por algún motivo nosotros participamos en. propagar una mala fama, alguna particularidad. o hecho acerca de alguna persona (repitamos sea esto falso o real), ¿cómo haremos luego para retirar lo dicho? Es como querer recuperar cientos de plumas que son llevadas por al viento hacia cualquier dirección, desde el momento que la pluma (la palabra) se alejó de su lugar de procedencia, va a resultar difícil (imposible) recuperarla. En cambio, quien por alguna circunstancia robase algún objeto, está capacitado para devolverlo, o anta la pérdida irreparable, pagar a cambio. Sin embargo, cuando lo perdido poseía un valor sentimental ¿cómo pagarlo?

    Y así hay infinidad de otros motivos que convierten al engaño real y abstracto en más perjudicial que uno real palpable.

    Ahora miremos este caso de robo material: entra un sujeto (podría ser cualquiera de nosotros) a una tiendita, y tanto nosotros como él sabemos que no tiene ninguna intención de comprar, sólo está esperando a alguien en la zona, y para «matar el tiempo» ingresó al local. Luego de curiosear, y para no aburrirse inoportuna al dueño-vendedor con numerosas preguntas, ¿cuánto cuesta? ¿es importado? ¿tiene garantía? y parecidas más. El amable vendedor atiende solícitamente las preguntas, dejando de lado otra tarea que anteriormente estaba efectuando. Pasados varios minutos dc interrogatorio el «comprador» divisa a quien debía encontrar y se retira con las mismas sanas intenciones de comprar que cuando entró.

    Sobre esto también trata el versículo 17. El «comprador» no procedió de mala fe, pero al actuar como actuó, creó vanas esperanzas en el vendedor, y le hizo perder el tiempo, el peor de los robos. El peor de los robos, pues ¿quién puede devolver la vida que pasa y no regresa jamás?

    Robo material, robo intelectual, robo espiritual, robo de lo que es imposible retornar…

    Así como nos parece horrible el robo, sugeriría que nos parezca igualmente despreciable robar la dignidad o la vida o cualquier bien (o mal) del prójimo.


    “Rav enseño que las mitzvot fueron instituidas únicamente para disciplinar y refinar a los hombres. ¿Qué más le da a D-s si un animal es sacrificado de una manera más bien que de otra? Las leyes respectivas son medidas disciplinarias, para refinar a les que las observan.» (Bereshit Rabá 44:1)

  • Opciones

    Cuando Noaj envió la paloma desde su arca, a fin de determinar si las aguas del Diluvio ya habían retrocedido, se relata que: «La paloma volvió a él a la hora de la tarde, y he aquí que traía una hoja de olivo tomada en su pico» (Bereshit 8:11).

    Al respecto comenta RaSH»l (basado en Eiruvin 18) : «Se dijo la paloma: ‘Más prefiero mi comida tan amarga como una aceituna, pero viniendo de la mano de Dios, que [alimento] dulce como la miel, pero viniendo de manos de un ser de carne y sangre.»‘

    De manera similar, en la Haftará correspondiente a Bejukotai, podemos leer las siguientes admoniciones de Irmiá Hanabí: «Maldita la persona que confía en el hombre…”; “Bendita la persona que se fía en Hashem y cuya confianza es Hashem» (Irmiá 17:5,7).

    Como podemos apreciar tanto nuestros profetas, como los jajamim no tenían dificultades en afirmar que la esperanza de las personas debe residir en el Eterno, que nuestra seguridad y salvaguarda es Hashem, y no, como es costumbre suponer, las posesiones y la fortaleza de las personas son su seguro.

    Para la Torá el asunto es muy claro: la persona es libre de elegir lo que mejor le parece. Puede guiar sus pasos por el camino de las mitzvot, de las buenas acciones, de la autodisciplina, del amor y reverencia a Hashem, del respeto a sus semejantes.

    O por el contrario, puede dejarse llevar por las apetencias de su corazón, por los desvaríos de sus ojos, por las necesidades (supuestamente imperiosas) del momento, o peor aun, dejarse conducir hacia el mal, las malas acciones, los perjuicios y prejuicios, todas las aberraciones que el hombre demuestra que es capaz de llevar a cabo.

    El Creador, en Su amorosa Sabiduría, nos dio la opción de elegir, y es libre y voluntaria (cuando así es) decisión personal las acciones que realizamos.

    Por esta razón, la parashá Bejukotai comienza con una sentencia condicional: «Si mis estatutos siguieran…» (Vaikrá 26:3), es decir, si la mitzvot aceptamos para cumplir, entonces ocurrirán muchos sucesos favorables para nosotros. Pero, si por el contrario nuestra libre decisión nos lleva por rumbos de equívocos, entonces los lamentables resultados sobrevendrán, y no podremos echar culpas a otros, sino que a nosotros mismos.

    :.» Ahora bien, ¿acaso H’ abandona a la persona que libremente decide abandonarlo a Él? Esto es, ¿H‘ castiga para deshacerse del pecador y para darle su merecido y terminar así con ese problema?

    Podemos apreciar en esta parashá que la única razón para los castigos ante los delitos de las personas, es para encauzar a las mismas hacia lo que es correcto; es decir, en lugar de hablar de castigos, podríamos denominarlos ‘correctivos’, esto es, sucesos que vienen a corregir obras previas. Así pues, por ejemplo, ante acciones injustas, sobreviene el correctivo, para provocar que se haga la justicia acorde.

    Y por otra parte, el único motivo para los correctivos, es las propias acciones incorrectas. Es decir, lo que motiva (mueve) la existencia de los correctivos es la propia acción errada de las personas.

    Tenemos pues, de los castigos: motivo: las acciones equivocadas;

    razón: corregir y enderezar la vida de las personas.

    ¿Para qué? Pues para acercar a las personas a H’, y entre sí, ya que como producto de buenas acciones se fomenta la armonía, porque no podemos olvidar que las acciones (buenas o no) se llevan siempre a cabo con respecto a la sociedad, es decir, frente a uno mismo y a otros.

    Como último detalle, muchas veces nos dejamos guiar por pensamientos infantiles de premio y castigo inmediato y visible frente a acciones. Con esta perspectiva es lógico reconocer que en Este Mundo parece no haber real justicia Divina. Pero, las profundidades de las Acciones de H’, seguramente escapan a nuestro entendimiento, así como las acciones de las personas (sus profundas bases) también están fuera de nuestra real conciencia.

    Por lo cual, el mejor camino es conducirnos de la mejor manera que podamos, intentando aproximarnos a la meta de paz y bienestar que promueve el mensaje eterno de la Torá.

  • Vigencia de la actualidad pasada

    Nos encontramos esta semana con una revolución social dirigida por la Torá. Si la búsqueda de la justicia social, la rotación de cultivos, las leyes que consideran los derechos de los trabajadores y tantos logros sociales, culturales y tecnológicos logrados desde hace unas pocas décadas (quizás un siglo que no llega a dos), que son fenómenos vivificantes de la sociedad, la Torá ya nos lo estaba indicando hace más de treinta siglos.

    Seis años se trabajará la tierra, al séptimo año se la dejará descansar. Vemos aquí una de las nuevas ideas de cultivo, pregonada no solo por los ecologistas, la rotación de los cultivos, para que la tierra recupere la fertilidad. El séptimo año es llamado Shenat Shemita. Cada siete Shemitot o sea al término de cuarenta y nueve años se produce el Sehnat Yovel, en español Jubileo. En este año, los que compraron tierras las debían devolver a le familia de la tribu que esa propiedad pertenecía en el origen del reparto de tierras a la entrada de los hebreos a Eretz Kenaan. Esto evitaba le creación del latifundio y permitía un reparto socialmente más equitativo de las tierras. Y no sólo esto, sino que al que precisaba más se le daba, tanto como necesitase.
    Así, que vemos, como dijo el rey Shelomó, no hay nada nuevo bajo el sol. Los adelantos primicias de nuestra época, no son más que un pretérito legado de la Torá.

    “Hafoj va, hafoj va dekulah ve”.

    “Da vueltas en torno a la Tora, que todo esta en ella”. (Masejet Avot)

  • Modos de Libertad

    “Ukratem DROR vaaretz lejol ioshvea”

    Ordena en esta oportunidad la Torá que a el año del Yovel se tocara el Shofar «Y proclamareis en la tierra libertad a todos sus habitantes»
    (VAYKRA 25 :10)

    Nos dedicaremos al estudio de una sola palabra de este pasuk : «DROR». En KIDUSHIN 38 la hallamos igualada a JERUT, libertad. RASHI nos dice que DROR, es la libertad para ser conferida a los esclavos, hayan cumplido su tiempo para ser libertos o no. IBN EZRA nos trae el versículo de Mishlei 26:2, DROR ”como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo». Como el ave en libertad canta y retoza, pero cuando cae en posesión de una persona, no come y se deja morir. RAB YEHUDA en masejet ROSH HASHANA 9 afirma que libertad significa habitar donde a uno más le place y comerciar con todos los países. Residir en la parcela que le es propia y no bajo el dominio y la bondad de extraños. Tanto Rab Yehuda como Ibn Ezra apuntan a la misma finalidad, hacernos ver que mientras un hombre esté en cualquier clase de inferioridad frente a otro, se ve esclavo y sujeto a los deseos y a la bondad de éste. Atacan el problema desde, aparentemente, un punto de vista estrictamente pragmático y material. Porque es evidente que el individuo que no puede optar por su lugar de residencia, ni en su medio de subsistencia, es siervo materialmente, pues, no es libre de decidir acerca de las cosas imprescindibles de su vida en este mundo. Entonces, si deseamos que al menos nuestros cuerpos sean libres, nada mejor que morar en nuestra tierra, la tierra de nuestra elección, y trabajarla. También ser conscientes de nuestras limitaciones y jamás dejarnos tentar por el oro ajeno y así perder nuestras alas para luego ser enjaulados y no poder más cantar.

    Por otro lado viene Rashi y parece explicar el pasuk refiriéndose exclusivamente a los que están siendo esclavos de otros hombres, (que como sabemos era condición frecuente en la antigüedad, cosa que la Torá en cierta forma humaniza y legisla), y no podemos creer que el gran Rashi haya olvidado que el pasuk nos habla de la libertad a TODOS los habitantes. Esto lo podríamos explicar al menos de dos maneras :

    1. Rashi nos quiere decir que, mientras un hombre se levante como amo de otro hombre, tanto uno como el otro son esclavos; porque un Yehudí sólo es y debe ser esclavo de H’ y nada más; y el que posee un hombre debe saber que está usurpando el sitial de H’; y el que se deja esclavizar debe comprender que ofende a H’ con su actitud. Si un mortal piensa que tiene el derecho y el poder sobre otro, viene la Torá y le advierte: mientras tengas esclavos, tú mismo eres esclavo, no debes estar feliz de tu fuerza y poderío, pues no eres nada más que una persona; uno más que en el lovel recibe su DROR. Si un mortal supone que otro tiene derechos sobre él, viene la Torá y le dice: no eres esclavo de nadie más que de H’; uno más que en el Yovel recibe su DROR.

    2. La segunda forma de explicar este Rashi, es que todos somos esclavos. Algunos lo son de las drogas, otros del dinero, muchos del tiempo o del trabajo. Siempre nos encontramos ídolos a los cuales seguir y por los cuales nos dejamos esclavizar. Como aquel empresario que tiene todos los autos que desea, más casas de las que puede habitar, joyas que ya ni sabe como contar; y sin embargo no es feliz, se siente pobre y no piensa más que en seguir consiguiendo dinero v más dinero. O la persona que, a su mirada, es de bello físico, y enamorada de su figura en el espejo no sabe ver el mundo que la rodea y sólo tiene ojos para sí. Y así la lista podríamos continuar, y seguramente nuestra forma de esclavitud la advertiríamos en algún punto. Es que DROR, la libertad, no significa hacer lo que a uno más le place cuando lo desea. La libertad tampoco es estar ocioso, ni sin un libro de ruta que le indique los senderos por los cuales andar. Sería cono el visitante en un país extraño, en donde ni comprende el idioma, que alquila un auto y pretende recorrer todos los puntos de interés sin jamás perder el camino. Solamente si fuera un superdotado nunca se extraviaría. Porque DROR no es vivir sin un objetivo claro, sin metas.

    Porque DROR. no es libertad de, sino, libertad para. Entonces, si el ser libres requiere que debemos poseer nuestra propia tierra, y no estar bajo el dominio de otra persona, ni estar determinados por bienes materiales o falsos deseos espirituales ¿CÓMO LLEGAR A SERLO REALMENTE? Se presenta como una empresa muy difícil, casi diríamos imposible. Y sin embargo, la Torá nos da la respuesta: tenemos nuestra propia tierra que nos llama y nos desea. Tenemos una forma de vida que nos facilita los caminos de la verdadera libertad. Tenemos la guía necesaria al alcance de la mano, la respuesta se reduce a cuatro ideas:

    ERETZ ISRAEL, TORA VAAVODA. H’ IMAGEM (Tierra de Israel, Torá y labor. Dios sea con ustedes)

  • La actualidad de la Torá.

    «Y santificarán el año cincuenta, y pregonarán libertad en la tierra a todos sus moradores: este les será jubileo; y volverá cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su familia.»(Vaikrá 25:10)

    En la parashá Behar la Torá se refiere a la mitzvá de Shemitá; que ordena que el hombre judío trabaje su tierra (en Israel) durante seis años, pero el séptimo es sabático, shemitá, año de descanso para la tierra. Así como tras seis días de labor existe un shabbat para el hombre, la tierra tiene el suyo cada siete años. Un ciclo de siete shemitot es un Iovel, o jubileo, en el año cincuenta (Iovel), eran liberados los esclavos y las parcelas de tierra volvían a sus primeros y originales poseedores.

    Shemitá y Iovel son mitzvot, pero las podemos considerar como un regalo de H’ al pueblo judío y al mundo entero, pues son, sin duda, pensamiento sublime, en lo que respecta al respeto hacia las personas y el tratamiento hacia la Naturaleza.

    Cuando el pueblo de Israel entró en la Tierra Prometida y con la ayuda de Dios la conquistó, recibió cada tribu una región y cada familia una parcela dentro de los límites de su tribu. Si por motivos económicos u otros, la familia perdía la posesión de su heredad, en el año de Iovel retornaba a sus dueños originales, sin importar el precio que se hubiera pagado por ella, o las causas por las cuales la tierra fuera adquirida por otra familia. Cada familia de Israel estaba ligada a la Tierra de Israel, y si las circunstancias lo obligaban a abandonarla, era por un corto período de tiempo, pues familia y parcela se reencontraban en algún momento…

    Este sistema asegura que la tierra jamás será monopolizada por un individuo o por un grupo particular, anticipando en siglos, sino en milenios, el concepto de igualdad y justicia social. Dejando bien sentada la base de que la Tierra, y todo lo que en ella hay, no es de los hombres, sino de Quien la creó, es decir, de H’, que generosamente permite a las personas hacer uso y beneficiarse de lo creado. Esto significa que lo que uno materialmente posee, en realidad es un préstamo, en tanto H’ así lo crea oportuno y justo.

    Así pues, seis años para hacer producir la tierra, y el séptimo para su reposo; siete períodos en los cuales creerse rico y poderoso apoderándose de la propiedad ajena, pero al finalizar este ciclo, recordar y reconocer que la Tierra es de H’…

    El mundo moderno que nos toca vivir nos depara maravillas científicas y tecnológicas, también creemos que estamos muy desarrollados en aspecto sociales, psicológicos y espirituales; sin embargo el mensaje de la Torá con su pureza y claridad, anticipa y enseña el verdadero camino por el cual deberíamos transitar…el de la corrección y la justicia…

     

    Preguntas:

    1. ¿Cómo recordaban nuestros antepasados que la Tierra era posesión de H’ y no de cada cual?
    2. ¿Qué es el Maaser y cómo se entrega en la actualidad?
  • Las Torot

    Está escrito en la parashá: “Éstas son las leyes, los juicios, y las Torot (instrucciones) que el Eterno estableció entre Él y los Hijos de Israel en el monte Sinaí, por medio de Moshé [Moisés].” (Vaikrá / Levítico 26:46)

    “Las leyes (jukim) son las interpretaciones.
    Los juicios (mishpatim) son las normas jurídicas.
    Las instrucciones (Torot), enseña que dos Torot fueron dadas a Israel [por Dios a través de Moshé en el monte Sinaí]:
    -una Torá escrita;
    -una Torá oral.”

    (Ialkut Shimoní Bejukotai)

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    Destellos de la parashot

    Sidrot 32ª y 33ª de la Torá; 9ª y 10ª del sefer Vaikrá. Entre pesukim 25:1 y 27:34.
    Haftará en Irmiá 16:19 – 17:14.

    Como temas centrales de estas parashot encontramos Shenat Shemitá (Año Sabático).

    Es una ordenanza de la Torá que la tierra de Israel cada séptimo año debe entrar en un período de descanso. Ninguna actividad de las relativas a la tierra está permitida de hacerse en este año.
    Además de este año especial, la Torá establece también que cada siete Shemitot más un año se debe anunciar el Shenat Iovel (Año de Jubileo), en el cual queda decretada la libertad para todas las personas, y el retorno de las tierras a las familias israelitas que originalmente las recibieron como heredad.
    Son enunciadas otras leyes de diversas categorías, y si quisiéramos encontrar algún rasgo en común entre ellas, quizás podríamos dar dos: sirven para reconocer que Los Hijos de Israel somos los siervos de Dios (Vaikrá 25:55); y para aceptar de hecho que la Tierra y todo lo que hay en ella es de Dios (Vaikrá 25:38).

  • ¿Cómo irás al paraíso si no tienes fe?

    ¿Es la fe en algún sujeto o ser lo que te permite alcanzar tu plenitud espiritual (multidimensional)?
    O, yendo un poco más lejos, ¿es la fe en dios el requisito para colmar de plenitud y bendición, de eternidad y placer, tu vida?

    Veamos lo que Dios tiene para responder.
    Él dijo, y Su Palabra no cambia:

    "Si andáis según mis estatutos y guardáis mis mandamientos, poniéndolos por obra…" ((

    " (VAI. 26:3) ‘Si andáis según mis estatutos y guardáis mis mandamientos, poniéndolos por obra,
    (4) os mandaré la lluvia a su tiempo. La tierra dará sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.
    (5) Vuestra trilla alcanzará hasta la vendimia, y la vendimia hasta la siembra. Comeréis vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestra tierra.
    (6) Daré paz en la tierra; dormiréis, y no habrá quien os espante. Haré desaparecer las fieras dañinas de vuestra tierra, y la espada no pasará por vuestro país.
    (7) Perseguiréis a vuestros enemigos, quienes caerán a espada delante de vosotros.
    (8) Cinco de vosotros perseguirán a cien, y cien de vosotros a diez mil; vuestros enemigos caerán a espada ante vosotros.
    (9) Me volveré hacia vosotros, os haré fecundos y os multiplicaré; y confirmaré mi pacto con vosotros.
    (10) Comeréis de la cosecha añeja y sólo sacaréis la añeja para meter la nueva.
    (11) ‘Yo pondré mi morada entre vosotros, y mi alma no os abominará.
    (12) Andaré entre vosotros y seré vuestro Elokim, y vosotros seréis mi pueblo."
    Bejukotai [Torá] , en VAIKRA 26:3, hasta 27:34 (Español).
    Notemos que este pasaje está dirigido específicamente a los hijos de la nación judía, pero en su esencia del mecanismo de compensación por el cumplimiento de los mandamientos, se aplica por completo también para los noájidas. ))
    (Vaikrá / Levítico 26:3)

    Sigue una larga lista de beneficios y bendiciones.
    Como sabemos, la Torá no habla del mundo venidero en forma explícita, no menciona el más allá, ni se preocupa de la vida luego de la muerte, ni de “la salvación”.
    Busca, y sigue buscando, no hagas trampas al solitario ni pretendas ver lo que no está, y confirmarás junto a mí que es así: la Torá se centra en este mundo, nos habla de la espiritualidad en su inserción en el mundo, de cómo vivir aquí, de lo qué hacer y no hacer, y se queda en silencio acerca de la metafísica, de lo que no pertenece directamente a este mundo. 
    Se dedica a tratar, en forma explícita, el “más acá”, la buena vida en este mundo, los correctos modos de proceder consigo mismo, con el prójimo, con la creación; por varios motivos, en particular porque es nuestra acción aquí lo único objetivo y mensurable y lo único que adquiere la porción de placer en la eternidad.
    Es andar según los mandamientos de Dios, los que corresponde a cada uno,
    es guardar sus mandamientos sin dejar que se pierda o confundan,
    es poner por obra, no por fe, no por hacer lo que a uno le parece.
    Entonces se obtienen ganancias de todo tipo en esta realidad
    y por consiguiente una amplia gama de placer es acumulado para su deleite eterno en el mundo de la verdad.
    ¿No es bello?
    Dios tiene un manantial perpetuo de placer para ti,
    de bienes de todo tipo,
    y tú solamente tienes que abrir las puertas y ventanas correctas
    para ser sumergido en un océano de placer y bienestar.
    Dios hace su parte,
    te toca a ti hacer la tuya.

    Así pues, no hay fe que valga cuando las obras no existen, son pocas o contrarias a la senda marcada por el Padre Celestial.
    Puedes estar, según tu fantasía, ardiendo de amor por Dios, llevar a Dios en tus medallitas y disparar la palabra Dios cada dos o tres “amén hermano”, pero estás carente de Dios y dándole la espalda cuando no vives de acuerdo al plan que Él te ha diseñado.

    No hay excusas que valgan cuando la enseñanza y el dictado es tan simple, tan claro, tan sin medias tintas, tan falto de complicaciones y manipulaciones.
    ¿Quieres la bendición, la satisfacción, la plenitud, el bien que está lloviendo constantemente para ti? Lo tienes ahí, ¡solamente abre la mano!Pero, cuidado, no la abras para recoger lo que aún no te pertenece.
    Primero la has de abrir para hacer lo que tienes que hacer, según Dios manda y se deriva de tus mandamientos correspondientes.
    Luego, estás habilitado para ser un príncipe que disfruta de los bienes inmejorables del palacio del Padre.

    Yo sé, ya me lo contaron, muchos de ustedes han debido sufrir las doctrinas aquellas que te decían que te irías sí o sí al infierno si no tenías fe en Jesús.
    Te sabes de memoria, y te aterrorizas cuando lo recuerdas, que según dicen el señor de la cruz condenó a quienes lo negaron a ser negados por él ante Dios.
    También te aterra rememorar aquello de que el único camino, la única verdad y única vida es a través de la fe en este personaje.

    Te tengo buenas noticias.
    Dios dice algo completamente diferente.
    ¡Alabado sea Él!
    Dios, el que es Uno y Único, anda desplegando su misericordia por todos lados, Él te asegura la “salvación” aunque ni siquiera Le conozcas.
    Tú debes vivir con dignidad, actuando con bien y justicia, siendo humilde.
    Ya con eso tienes asegurado un lugar de privilegio en el palacio celestial.
    Luego, si añades lealtad, esmero en crecer en todas tus dimensiones de acuerdo a tus capacidades, bueno, mucho mejor.

    Dios, el verdadero, es un Dios de vida y no de muerte.
    Es un Padre/Madre para todos y no un ejecutivo sádico en un exclusivo club para VIPs.

    Así pues, amigo querido, si te han esclavizado con la mentira de la fe,
    lánzate a la piscina del palacio del Padre,
    tiene buena agua,
    agua de vida,
    las aguas que caen desde la fuente Celestial y colman los rincones del alma,
    llegarás bien,
    serás bien recibido,
    disfrutarás,
    serás libre,
    gozarás de la bendición en este mundo, y 100% seguro en la eternidad.

    ¿Me acompañas o te quedas allí, en tu pequeñita celda mental?

    O… ¿acaso te aterra disfrutar?
    Pues, no son pocos los que han sido adoctrinados a temer al placer, a huir del gozo, a rechazar lo que es permitido y deleita… ¿eres de esos melindrosos, falsos santos?
    Yo tengo confianza de que no lo eres… por algo te estás alimentando de este buen espiritual.
    Aunque  una terca vocecita te quiera seguir reteniendo, ven, al lado de la Luz…

    El pedido de Dios es simple, tú lo puedes complicar como mejor te parezca.

    Hasta luego, me voy a disfrutar de la vida y a depositar bienestar también para mi vida en la eternidad…

  • Según tus obras

    "Yo, Hashem, escudriño el corazón y examino la conciencia, para dar a cada hombre según su camino y según el fruto de sus obras." (Irmiá / Jeremías 17)

    La haftará repite uno de los conceptos de la parashá: no existe un destino ciego que nos marca, sino libre albedrío para hacer lo correcto o lo que no lo es; y, de acuerdo a nuestro proceder, las justas y correspondientes consecuencias.

    Profundizando esta semana:

    1. ¿De qué tipo son los premios que anuncia la Torá para el que cumple las mitzvot?
    2. ¿A qué espera H’ para aliviar los castigos provocados por los pecados?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. El séptimo año, en el cual se deja a la Tierra de Israel "reposar", sin ningún trabajo artificioso sobre ella.

    2. Como indica la Torá, cada 50 años, en el año de Iovel, servía para indicar el comienzo de ese año, con sus leyes particulares.

    …aprendemos un poco acerca de la parashá Bejukotai ("En mis estatutos…")

    Sidrá 33ª de la Torá; 10ª (última) del sefer Vaikrá.
    Entre pesukim 26:3 y 27:34. Haftará en Irmiá 16:19 – 17:14.

    La Torá promete bendiciones múltiples para Israel siempre y cuando estos cumplan con las mitzvot.
    Pero, en caso contrario, los castigos serán numerosos y terribles. El propósito de estos males es encauzar a Israel hacia el arrepentimiento.
    Cuando el pueblo recuerde el pacto concertado con H’, Éste los redimirá de sus pesados males y tortuosos tormentos.

  • Parashat Bejukotai: mitzvot

    De acuerdo al Sefer HaJinuj

    1. Valorar adecuadamente a las personas en su recate por votos personales
    2. No cambiar algo que fuera consagrado por otra cosa en su lugar
    3. Si cambia un animal consagrado por otro, ambos animales serán consagrados
    4. Un animal inmundo que se quiera redimir de su consagración, será valorado exclusivamente por el cohen
    5. Para rescatar una vivienda consagrada, se pagará su valor más un quinto
    6. Para rescatar un campo consagrado, se valora de acuerdo a lo estipulado por la parashá
    7. No reconsagrar lo ya consagrado
    8. El objeto particular que una persona se vedó para sí por completo (anatema) dedicándola a H’, le será entregado a los cohanim
    9. No vender el terreno declarado anatema por sus dueños, sino que le sea entregado a los cohanim
    10. Prohibición de redimir el campo anatemizado
    11. Dar el diezmo anual de todo animal puro
    12. No vender el diezmo correspondiente al animal, sino que será comido en Ierushalaim