Tablas celestiales, tablas multidimensionales

Las primeras Tablas de la Alianza fueron una creación especial y directa del Eterno:

«Las tablas eran obra de Elohim, y la escritura era escritura de Elohim, grabada sobre las tablas.»
(Shemot / Éxodo 32:16)

No hubo intervención humana, ni tan siquiera mínima.
Tampoco fueron producto de un proceso natural, que es la manera habitual en la cual el Eterno maneja el universo permaneciendo oculto.

Estas tablas maravillosas, sobrenaturales, duraron poco en nuestra realidad.
Fueron destrozadas cuando sus letras volaron a los Cielos, convirtiendo aquello sagrado y distinguido en pedazos de roca:

«Aconteció que cuando llegó al campamento y vio el becerro y las danzas, la ira de Moshé [Moisés] se encendió, y arrojó las tablas de sus manos y las rompió al pie del monte.»
(Shemot / Éxodo 32:19)

Sin embargo, las segundas Tablas, aquellas que siguen completas –aunque ocultas hasta una fecha próxima-, tuvieron un origen diferente:

«El Eterno dijo, además, a Moshé [Moisés]: -Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las primeras, que rompiste.»
(Shemot / Éxodo 34:0)

Y así hizo Moshé.
Se procuró de rocas naturales las tablas que luego quedarían inscriptas con el texto del Decálogo, los mal llamados Diez Mandamientos.

¿Te parece que esto es casualidad?
El mensaje es muy importante, tiene una relevancia para tu vida diaria.
¡No esperes milagros!
Mejor haz tu vida, de acuerdo a los parámetros espirituales que te corresponde.
Si eres gentil, cumple con los Siete Mandamientos Universales.
Si eres judío, tienes las reglas propias del judaísmo, para aplicar y así estar en sintonía con el Creador, con el cosmos, con el prójimo y contigo.

Él no hará milagros, sino solamente excepcionalmente.
Pues, ha creado un complejo y maravilloso universo, y te ha dado los mandamientos que te corresponden.
Con eso tienes más que suficiente para realizar una vida de plenitud, de bendición, de SHALOM.
En este mundo y en la eternidad.

Él nos ha dado innumerables herramientas para perfeccionarnos y así mejorar al mundo.
Úsalas.
Talla tu propia roca y permita que Él ponga de manifiesto Sus mandamientos en ella.
Sigue sus caminos, entonces encontrarás todo lo bueno y mejor aún.

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