Resp. 3628 – ¿Qué hacer con el matrimonio mixto?

Àpreciado Sr.
Mi hijo de 26 anos nacido en venezuela, actualmente residenciado en Atlanta, esta sumamente enamorado de una joven no judia de nacionalidad Hondurena.
Mi esposo y yo estamos terriblemete afectados por esta relacion, ya que si bien es cierto no somos religiosos al 100%, cumplimos con bastantes mitzvot y nuestros hijos fueron educados bajo los principios y valores judaicos.
Le hemos explicado, de diferentes formas, a nuestro hijo los problemas que trae un matrimonio mixto pero el esta cegado y dispuesto a unirse a esa mujer.
La pregunta es como debemos actuar nostros? que actitud debemos asumir? Como responder a esta situacion?
Es muy doloroso, no lo aceptamos y lo rechazamos por completo, pero no queremos perder a nuestro hijo.
Gracias de antemano por su apoyo y comprension
REBECA (en reserva)
CARACAS VENEZUELA

Shalom,
«¡Bendito el que viene en el nombre del Eterno!» (Tehilim / Salmos 118:26).
Bienvenida y gracias por enviarnos su interesante misiva.

Ante todo espero que esta situación se haya resuelto para bien desde el tiempo que me envío la carta.

Debemos recordar que el matrimonio mixto (judío/a con gentil) ha sido prohibido por el Eterno en Su perfecta e inmutable Torá.
No es una cuestión de gustos personales, de decisiones de rabinos, o de discriminación negativa de «los judíos» hacia los gentiles.
Es una orden celestial, que por tanto debemos acatar, estemos de acuerdo con ella o no.
Tal como debemos acatar no comer leudado en la semana de Pesaj, ni comer alimentos vedados, ni hacer nuestra labor en Shabat, ni asesinar, ni robar, etc.
Así es el asunto con los preceptos que desde Arriba nos han encomendado.
Hay mandamientos con los cuales podemos estar en sintonía intelectual/emocional, y otros que nos resultan discordantes; pero sean unos y otros, es nuestro deber cumplirlos con lealtad, pues tal es la decisión del Eterno.

Llegado a este punto en la comprensión de nuestros deberes, el judío que está «enamorado» de una gentil, tendría que someter su pasión al deber que tiene hacia el Señor del mundo.
Esto significa, reconocer la existencia de una emoción, de un afecto hacia una persona gentil, PERO también reconocer que desde el plano espiritual hay una orden establecida que prohíbe llegar a la consumación de esa tendencia.
Quiero que esto quede claro, porque es muy importante.
Quiero que se entienda que los padres, hermanos, amigos, o el mismo interesado NO deben negar la existencia de un afecto que está presente, pues esa negación lleva a cerrarse en torno al afecto, lleva a oponerse a recibir cualquier directiva o consejo.
Así pues, lo primero es admitir la situación tal cual se presenta.
Existe una pasión entre las dos personas.
Pasión que no se debe atacar ni negar, pues de hacerlo, la pasión se incrementa, se echa combustible al fuego.

Pero, por supuesto que tampoco se debe negar la existencia del mandamiento que hemos mencionado, aquel que veda la unión conyugal mixta.

Ahora, tomemos un ejemplo, que es solamente eso, un ejemplo.
Si su hijo, D. no permita, tuviera una «pasión» por alguna droga, ¿cuál sería la actitud más saludable por parte de ustedes, amorosos y responsables padres?
Negar la situación no es inteligente, ni lleva a buenas resoluciones.
Suponer que es algo pasajero, que se resolverá por sí mismo, es mirar para otro lado a la espera de un milagro.
Echar al apasionado de la casa, negarle la palabra, borrarlo de nuestras vidas, es otra manera de querer negar lo innegable.
Adquirir droga para el joven, para que se sienta querido y apoyado por su familia, es favorecer su adicción y por tanto hundirlo en ella.
Sentir culpa y por tanto penar todo el tiempo por el tema, sin hacer nada en la dirección saludable, creo que no sirve para corregir lo torcido.
¿Cuál sería entonces la actitud correcta?

En el caso de la pasión hacia una persona gentil, que por supuesto la persona no debe ser equiparada con una droga ni ser tildada como negativa por el hecho de ser gentil, no solamente se está transitando por un camino ajeno al diseñado por el Eterno, sino que además se está poniendo en serio riesgo la continuidad y existencia del pueblo judío.
Es un hecho que el matrimonio mixto lesiona la integridad del pueblo judío, y conste que no es una opinión personal de quien esto escribe, sino lo que resulta de estudios estadísticos serios. Si bien es cierto que hay hijos de matrimonio mixto que son firmes seguidores del judaísmo, activistas y emprendedores; el hecho es que las estadísticas demuestran que la gran mayoría de los hijos de matrimonio mixto terminan viviendo ajenos al judaísmo en su esencia.
Así pues, a la hora de lidiar con esta pasión, no solamente se debe tomar en cuenta la propia adhesión a las cosas del Eterno, sino también el grado de compromiso que se tiene hacia toda la nación judía.

Ustedes han intentado muchas cosas, según comenta en su misiva, y por lo visto ninguna de ellas ha funcionado.
Yo le propongo una fórmula, que espero no sea tomada como receta de cocina, pues cada situación debe ser evaluada personalmente.

Le propongo que haga entender a su hijo que reconoce que él está «enamorado» de la joven gentil, y que de ninguna manera pretende usted negar esa pasión. Es algo que existe, que sienten, que se incuba en sus entrañas y que por tanto debe ser admitida en su existencia aunque no aceptada en su consumación.
Pero que también le informe con toda claridad, sin dudas, sin manipulaciones, sin negociaciones, de que ustedes escogen un plano superior, el plano espiritual que excede en mucho al emocional. Además, que en ese plano se ha establecido que la unión conyugal mixta no es permitida. Que ustedes, por tanto, seguirán queriendo y respetando a su hijo, amándolo con amor de madre y de padre, pero que escogen no apoyar ni participar en nada que viole el cumplimiento de este mandamiento. No serán coautores en este acto prohibido y que, estadísticamente comprobado, conlleva un riesgo para la integridad de la nación de Israel.
Y deben vivir de acuerdo a este planteo, le repito que sin negociar los límites, sin manipulaciones de ninguna de las partes, sin enojos, simplemente con una clara línea marcada que en modo alguno debe ser traspasada.

Lo más probable es que el joven no deje de inmediato su pasión, puesto que otros estudios recientes demuestran que en un primer momento los efectos químicos del «enamoramiento» tienen un efecto de suspensión del razonamiento. Pero, gracias a D. esto es temporario, ya que en poco tiempo la pasión se diluye, el «enamoramiento» queda en el pasado y entonces se comienzan a ver y reconocer otros aspectos en la otra persona, que hasta entonces permanecían como ocultos.
Es importante que en este momento de «flaccidez» del «enamoramiento» la familia esté presente, con todo el cariño y la comprensión, con todo el rico tesoro del judaísmo, para traer nuevamente a la senda correcta al hijo que estaba excitado por la pasión y por eso no evaluaba correctamente la situación.
Por supuesto que si la familia se aleja, o si es indiferente a esta relación mixta, o si la apoyan, ocurrirá que al finalizar el corto período «hormonal» del «enamoramiento» la pareja probablemente continuará junta, tal como ocurre con la mayoría del resto de las parejas cuando termina la pasión y queda el acostumbramiento u otras facetas que sirve como adhesivos.

Espero que mis consejos le sirvan a todos ustedes, a padres, al hijo, a la joven gentil, a todos los implicados, para que haya más familias judías fuertemente unidas a la Torá, y más familias noájidas que viven con lealtad al Eterno.

Si le quedan dudas pertinentes, hágalas llegar. Además le recomiendo que lea las decenas de artículos que hemos escrito anteriormente sobre esta importante temática:

Iebarejejá H’ – Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom.

Moré Yehuda Ribco

 

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