Hola, buenas noches, rabino:
Soy una persona que tiene contacto con Dios vía telepática. Dios me dice que me está entrenando para convertirme en rey de Israel (soy judío descendiente del rey David). Tengo la misión de construir el tercer templo de jerusalén, reunir a todos los judíos del mundo en Israel y aplicar la Torá al pie de la letra para traer la paz al mundo.
Carlos Pd, Perú
El Mesías de Israel
Buenas noches señor Carlos. Un placer recibir su misiva que rompe la monotonía temática.
Como el Mesías que tanto hemos estado esperando, seguramente sabrá que no soy rabino. Según sabemos el Mesías tiene poderes mentales muy desarrollados, entre los cuales se encuentra el acceso a una infinita base de datos codificado en el espacio espiritual. Merced a este acceso profético es que el Mesías tiene la capacidad de conocer, entender, comprender y resolver lo que el resto de los mortales quizás todavía no podemos.
Así pues, me sorprende sobremanera que me haya regalado el título rabínico, y se lo agradezco, es sin dudas un hecho valioso y generoso, un regalo directo del Mesías a este humilde maestro.
PERO si va a comenzar su reinado con acciones propias de una república bananera, prefiero bajarme del carro de su mesianismo.
Quizás me gane la animadversión celestial con esto, un demérito grande para la vida en el más allá, pero le confieso que no me resulta ético obtener un grado académico para el cual no he concursado ni obtenido la habilitación correspondiente.
Sí, yo sé que usted como soberano de Israel y jefe de los Sabios tiene en su potestad nombrar rabinos, pero vamos… ¡qué no me lo merezco!
Aunque, pensándolo bien, si alguien con su tremenda capacidad decide llamarme rabino, ciertamente debo serlo.
Ya no sé… me ha dejado confundido.
Entonces, ¿puedo permitir que me llamen rabino o es que el Mesías simplemente quiso ser amable aunque ignorando un hecho que es público y sabido?
Me siento consternado, no puedo decidirme y eso que ni siquiera pasé de su amable saludo.
Ciertamente, su mentalidad poderosa ha logrado desarmar mi pobre humanidad en cuatro banales y rituales palabras de saludo: “Hola, buenas noches, rabino”.
¡Eso es poder!
Me siento atemorizado de seguir comentado su misiva, pero permítame avanzar unos pasos pequeñitos, aunque temo que cometeré errores al no estar capacitado para comprender su preclaro mensaje. Tampoco creo tener la fortaleza para descubrir aquello que su poder sobrenatural descubra.
Con su autorización, oh digna señoría, seguiré un poco.
Me encantaría que pudiera pedirle a Dios alguna prueba de que es Él quien habla con usted.
Por ejemplo, ¿qué tal el número ganador de la lotería de fin de año? Páseme ese dato para que lo juegue, lo gane y con ese dinero hagamos obras de justicia social. De paso, servirá como confirmación pública de que tiene un contacto extrasensorial con un poder más allá de lo humano.
Apúrese, oh su gloriosa majestad, porque juega esta semana y ansío obtener ese premio para comenzar el año civil ayudando a mi prójimo mucho más. Con obras.
Le agradezco de antemano, porque sé que su contacto celestial no rechazará esto.
También estaría buenísimo conocer, si fuera posible, en qué consiste el entrenamiento que Dios le está haciendo pasar para convertirlo en rey.
¿Trabaja usted en la casa de gobierno del Perú?
¿Estudia leyes o ciencias políticas?
¿Aprende canto y poesía?
¿Se dedica a la filosofía o al estudio en un Ieshivá?
¿Artes marciales o algún deporte exigente?
¿Tendría la amabilidad de darnos a conocer aunque sea un poquito de su entrenamiento conducido por el Director Técnico Universal?
Es bueno saber que tan digno representante de la nación judía conoce su abolengo y puede seguir su línea genealógica hasta el rey David.
Pero, disculpe mi falta de sapiencia, ¿cómo ha hecho para tener esa información? ¿Es también por el canal divino que le ha llegado? ¿Sus padres conocen esto? ¿Su padre, es judío? ¿De qué tribu es su padre? ¿Cómo lo sabe? ¿Cómo llegó a vivir en Perú? ¿Es casado? ¿Cuántos años tiene? ¿Qué hacía usted antes de trabajar de Mesías? ¿Tiene hijos? ¿Qué estudió? ¿Conoce Israel? ¿Tiene familia viviendo allí? ¿Cómo se define políticamente? ¿Fumó marihuana alguna vez? ¿Toma?
Me surgen tantas dudas, le pido perdón por esta curiosidad, que espero no le moleste demasiado. Pero, es usted un personaje tan importante que es lógico que salten las preguntas como alocadas.
Se me ocurrió que tal vez usted pueda confirmar si es usted Jesús, ese que los cristianos (incluidos los falso judíos que se hacen llamar mesiánicos) adoran como su dios y mesías salvador.
De ser usted Jesús, aunque se llame Carlos, ¿cómo hará para convencer a estos tercos judíos de que estuvieron errados durante dos milenios y que usted es aquel otro y es el que están esperando? ¿Podrán creerle?
Y si resulta que usted no es Jesús, como me parece razonable suponer, ¿cómo hará para convencer a dos mil millones de cristianos de que han sido engañados durante generaciones con un cuento idolátrico, perverso y manipulador? ¿Podrán creerle?
¿Y el resto de las personas, los que no son una cosa ni otra?
¿O tal vez es usted el difunto rebe de Lubavitch?
Ay, perdone señor tanta confusión, pero ya antes le había dicho que esta noticia me atribuló el pensamiento.
Ya que estamos, ¿qué tiene planificado para que el Estado de Israel le reconozca como su legítimo gobernante?
¿Abolirá la Kneset?
¿Formará un nuevo parlamento?
¿Y para que el resto del mundo no se oponga a su reino?
¿Y para alcanzar la paz y estabilidad en la región y el mundo?
¿Volará a la ONU del mapa o será usted su presidente?
¡Menuda tarea tiene mi rey!
Por supuesto que un hombre con su poder espiritual tiene herramientas sofisticadas para lograrlo, pero tíreme algunos huesitos, algo para que vaya entendiendo un poco más.
¡Por favor!
Ahora que se ha manifestado de forma tan rotunda, no nos dejará a la espera y sin más conocimiento.
A todo esto, ¿dónde anda el profeta Elías?
¿Conoce su paradero?
¿Le ha llegado algún mensaje telepático al respecto?
Hablando de telepatía, ¿cómo sabe que no es un extraterrestre, un demonio, una enfermedad, la fuente de sus mensajes?
Cuando menciona cumplir la Torá al pie de la letra, ¿a cuál letra se refiere?
¿Qué codificación legal halájica es la que adoptará para su reino?
¿Cómo convencerá a la gente gentil de seguir el camino del noajismo?
¿Cómo hará para enfilar tras sus pasos a toda la nación judía?
Y el plan de reunir a los judíos en Israel, ¿por las buenas o por las malas?
¿Cómo se transportarán?
¿Dónde se alojarán?
¿Infraestructura, alimentación, servicios?
¿Cómo hará para la multitud de culturas y lenguas que emplean los judíos se sincronicen y permitan un país armonioso?
¿Y las tensiones “religiosas” entre judíos, tiene a mano la clave para descifrar el modo de resolverlas?
¡Son tantas la dudas!
Pero que bueno que usted se ha manifestado y que tiene el poder de comunicarse telepáticamente con Dios, seguramente que además de darle el dato de la lotería también le ha informado sobre estas simplonas preguntas y cosas mucho más sofisticadas.
Así pues, mi querido rey, espero ansioso sus respuestas.
Sé que no me defraudará.
Muchas gracias querido rey por haberse tomado la molestia de presentarse y de responder a mis necias preguntas.
Quedo a su servicio.
Shalom y bendición.
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