Blog

  • La fruta no cae lejos del árbol, ¿o sí?

    ¿No es cierto que Adam, más precisamente el primer varón de la especie humana, pecó porque ingirió del fruto prohibido que el Eterno le había ordenado de él no comer?
    Seguro que afirmaremos rápidamente que sí, y está bien, de acuerdo a lo que generalmente conocemos y compartimos.
    Pero hoy, hagamos una excepción a la repetición automática de lemas que hemos incorporado, y dediquémonos a leer con atención una pequeña partecita.
    ¿Me acompañas?
    Vamos pues:

    «Y el Eterno Elohim mandó al humano diciendo: ‘Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás.»
    (Bereshit / Génesis 2:16-17)

    Pues, tal parece que no es “el Eterno” quien ordena algo aquí, sino “el Eterno Elohim”.
    Claro, es el mismo Uno y Único Dios, aquel que se manifestó en Sinaí, liberó a Israel de la esclavitud, etc. Aquel que es Uno y Único, indivisible, sin partes, sin cuerpo, que no nace ni muere, por completo inimaginable y al mismo tiempo cercano a más no poder.
    Pero, su actuación en este párrafo está cargo de su faceta “el Eterno Elohim”.
    No me extiendo más, quien comprende no precisa extra información; quien no comprende, no será alumbrado ahora.
    Igualmente, si usamos el Eterno, ok… sabemos de Quien estamos hablando.

    Tal parece que Dios no prohibió ningún fruto aquí, sino que literalmente indica que lo prohibido es ese árbol en particular. Relee por favor. ¿Tú vez que diga algo de no comer del fruto del árbol, o dice exactamente que no se coma del árbol? Vamos, se exacto y preciso en tu lectura.
    Entonces, corrijamos la idea de que era el “fruto prohibido”, pues no es del todo correcto, ya que el prohibido era el árbol del conocimiento, del bien y del mal.
    Claro, igualmente seguiremos usando la conocida fórmula “el fruto prohibido”, pero ahora tendremos quizás un poquito de consciencia de que no estamos siendo del todo exactos y precisos con el texto en su literalidad.
    (De paso, probablemente seguiremos imaginando erróneamente que era una manzana, tal como el mito cristiano se introdujo en nuestro relato… bueno… no, no era una manzana…).

    Pero, ¿entonces, pecó el hombre al comer del fruto?
    ¡Qué buena pregunta!
    A la que no responderé ahora, sino que simplemente te pediré que veamos si el hombre fue castigado por esta acción:

    «Y al hombre dijo: -Porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mandé diciendo: ‘No comas de él’, sea maldita la tierra por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás.»
    (Bereshit / Génesis 3:17-19)

    La maldición no la recibió el hombre, sino la tierra.
    Como consecuencia de esta maldición (que fue breve, por un determinado lapso de tiempo y no una condena eterna), Adam tuvo dificultades para obtener su alimento de ella.
    Pero, no fue el hombre castigado por su acción.
    Aunque, prestemos nuevamente atención a lo escrito… ¿dice que fue por comer del fruto o por hacer caso a la voz de su mujer cuando lo incitó a comer del árbol?

    Ahora, ¿podrías decirme qué pudimos aprender para nuestra vida cotidiana de esta pequeña clase (en gran parte basada en las lecciones del Or haJaim)?

  • Rey y Madre

    Elohim creó el universo, TODO lo que existe, existió y existirá.

    Es sencillo decirlo, hasta podemos imaginarlo; pero, cuando nos ponemos realmente a reflexionar en la frase y medir su enormidad sin límites, porque conocemos de ciencia y estamos conscientes de que es impresionante sin palabras; más y más podemos caer en la incredulidad o en la absoluta fascinación en el Eterno.

    La Torá nos brinda en pocas líneas una descripción (no histórica ni científica) del proceso de creación, ¡vaya uno a saber el motivo para esta narración!
    El hecho es que nos incluye en esta majestuosa realidad que nos estremece por sus detalles, sus gigantes proporciones, su infinita capacidad de maravillarnos. Y cuanto más estudiamos, más sorpresas encontramos.

    Pero, de repente en el segundo capítulo del libro Bereshit/Génesis la cosa cambia.
    Vemos al Eterno Elohim ocupándose de que el ser humano no se angustie por la soledad, por lo cual le procura una pareja acorde. Y además, se ocupa el Eterno Elohim en la adecuada alimentación del humano, permitiéndole lo permitido y prohibiéndole lo prohibido.
    ¿Cómo comprenderlo, el Rey majestuoso en poder pasa de un capítulo al siguiente a ser una Madre atenta al bienestar de Sus hijos?
    Hay varias respuestas posibles, una podría ser la tuya que con gusto leeré y quizás comentaré si la compartes en la zona de comentarios aquí debajo.

  • Dar <-> recibir

    Los niños pequeños se comportan bajo el principio de recibir para recibir, sin más variaciones que las que les impone su egoísmo natural.

    Cuando crecen un poco, aprenden y se dan cuenta de que tienen una ventaja si cambian su modalidad de relacionamiento, por ello pasan a dar con la intención de recibir a cambio.

    Luego, ya siendo jóvenes brota la típica rebelión contra el sistema de los adultos, cosa que es saludable siempre y cuando esté dentro de sus límites; por ello se impulsan a dar por el mero hecho de dar; con una total irresponsabilidad por su bienestar, la justicia o lo que es la verdadera bondad. Pero, su inexperiencia sumada a la necesidad de encontrar su lugar e identidad nos lleva a pensar y hacer cosas que con otra cabeza y edad no solemos aceptar.
    (Observación: solamente el Eterno es capaz de dar siempre, sin recibir nada. El motivo es obvio, pero a veces lo olvidamos y nos desvivimos por agradar, satisfacer, complacer, ayudar, hacer por otros mientras nos vamos desgastando, agonizando, malogrando en esa conducta lesiva para uno y el otro).

    Por último, si las cosas van bien, se pasa a la siguiente modalidad, cuando se comprende que la bondad debe ser acompañada por la justicia, siempre. Por lo cual uno recibe para dar. Midiendo con la mayor objetividad las necesidades, posibilidades, dificultades, etc. De este modo se actúa construyendo SHALOM.

    Por supuesto que esta cuatro fases también representan puntos de anclaje, pues hay gente de cualquier edad que se comporta de cualquiera de las cuatro maneras.
    Vemos gente “grande” actuando patéticamente como niñitos, avariciosamente como jovencitos, revoltosamente como adolescentes y adecuadamente como adultos. Así, con todas las variaciones posibles.

    Y tú, ¿estás en la fase acorde a tu edad?
    ¿Estás siendo socio del Eterno en la construcción de SHALOM?

  • Quejas y acción

    Tal vez lloras y te quejas por no estar donde crees que deberías estar,
    tener lo que deberías tener,
    estar con quien deberías estar,
    poseer lo que deberías poseer,
    etc.

    Ok, es un hecho, sí, no estás ahí, no tienes, no posees, etc.… ok, ya está, ya lo sabemos… ¿y ahora?

    Enfócate en el aquí y ahora, visualiza tu SHEM (nombre, pero también finalidad y a veces también sentido) y da un paso en esa dirección.
    Luego, ya veremos cuál será el siguiente paso, lo relevante es dejar la reacción impotente para dedicarte a construir un mejor presente.

  • 21 cosas que he aprendido de Bereshit 1

    images

    19 cosas que he aprendido de Bereshit 1

    Por Shaúl Ben Abraham

    ¿Cuántas cosas no se pueden aprender del Sefer Bereshit (“Libro del Génesis”)? Cientos de rabinos, eruditos, jajamim, tzadikim y muchas personas propias o ajenas al judaísmo han internado a querer comprender sus arcanos y han escrito muchas grandes obras al respecto. Yo, a mi manera, creo que también lo he intentado. En este corto escrito solo quiero enumerar 21 cosas que he aprendido al leer tan solo su primer capítulo. Invito al hipotético lector o lectora que busque en que versículos me baso para establecer estas afirmaciones que son en parte directrices éticas y filosóficas que, al menos para mí, me han servido, como un modelo educativo para inculcar el gran valor de la creatividad, que es, según capto, el mensaje de este hermoso capítulo de la Toráh.

    1) El primer deber mental es considerar en orden lo Divino, luego lo celestial y por ultimo lo terrenal.

    2) En términos de la acción hay que privilegiar lo terrenal después lo celestial y por ultimo lo Divino, ya que por Dios nada se puede hacer, salvo conocer como Él se conduce con el mundo.

    3) Lo que se dice que se va a hacer hay que buscar en todo lo posible llevarlo a cabo.

    4) Cuando algo bueno sea percibido y encontrado hay que diferenciarlo y separarlo.

    5) Se deben dar buenos nombres a cosas buenas y nombres adecuados a sus contrarios, a fin de traer claridad al mundo.

    6) Hay que establecer lugares amplios, tener miras amplias.

    7) Hay que separar a fin de identificar.

    8) Todo aquello que sea inmenso hay que tenerlo como lo superior a fin de dirigirse hacia él.

    9) Hay que saber reunir en un lugar aquello que debe ser formado.

    10) Hay que hacer cosas que a su vez hagan para los demás y de ese modo enseñarles a generar, a su vez, para otros.

    11) Es importante crear señales, es decir signos para que otros se relacionen con el tiempo en el que estuvimos e hicimos actos altruistas.

    12) Hay que hacer cosas que a los demás les clarifiquen su condición en el tiempo y los ilumine.

    13) Hay que dividir el poder en partes adecuadas, según sea la capacidad de cada cual.

    14) Quien dirija debe hacerlo desde un lugar alto e importante, a fin de que sea respetado.

    15) Quien dirija debe dominar los temas diurnos y nocturnos a fin de que sea experto en separar la luz de la oscuridad.

    16) Hay que hacer que lo que está abajo sepa que puede llegar a lo que está arriba.

    17) Hay que hacer cosas grandes y móviles.

    18) Hay que hacer cosas que por sí mismas se multipliquen.

    19) Hay que hacer cosas diferentes.

    20) Hay que saber que se puede y que no se puede agrupar

    21) Hay que hacer semejantes, lo que no implica hacer seres idénticos.

  • Atención

    Siempre (o casi) estamos en busca de poder.
    Una de sus formas es atraer la atención de otros.

    Por ello, si quieres ser poderoso, pon tu atención en la otra persona. Que ella no precise hacerse notar por medios negativos para que sienta que existe a tus ojos.
    Así sentirá poder, y tú serás poderoso.

    ¿Exprese la idea de tal forma que es comprendida?
    ¿Quisieras comentarlas, criticarla, ejemplificarla, corregirla, ampliarla, anularla?
    Ahora estoy por completo atento a tu reacción.

  • De aplausos y críticas

    Cuando escuchas los elogios y te alegras por ello, está bien, pues también es necesario sentir esas caricias que otros te brindan.
    ¡Que no te hagan sentir culpa o vergüenza por aceptar aplausos y palabras bellas!
    Pero, por favor, no dependas de la aprobación ajena, no seas adicto a ella, no te desvivas por obtenerla. Por el contrario, vive de acuerdo a la senda del constructor de SHALOM, que tu conducta sea acorde, tanto si te aplauden de fuera como si no. Con bondad Y justicia, haya testigos o estos falten; te premien por tu acción o no. Siempre construir SHALOM.
    A veces será necesario mayor énfasis en la justicia, a veces en la bondad; todo en su apropiada medida y circunstancia.

    Y cuando te critiquen, escucha también. Admite que esa es la opinión del que la expresa, aunque no por ello tiene que ser verdad o siquiera acercarse a ella.
    Evalúa el contenido, no el tono ni el motivo; simplemente desprende el contenido para analizarlo y considerar cuanto te puede ayudar para mejorar tu andar por la senda del constructor de SHALOM.
    No es improbable que sea la crítica, incluso la que proviene de quien te detesta, la que te ayude a mejorarte, incluso más que las palabras lisonjeras de quien te aprecia.

    Por ahí aquello que no ves pero sí percibe el que te desprecia, es lo que precisas conocer para elevarte.
    Cuando así ocurra, agradece y sigue adelante; no te paralices, no te aplastes en tu zonita de confort.
    Cuando las palabras amargas solo sean vómitos destructivos, déjalas caer sin que te influyan, que desaparezcan en la nada, porque nada son.

  • Bereshit 5776–ETZ JAIM

    Comienza con esta parashá la lectura anual de la Torá, por tanto veamos un poquito acerca de este libro sagrado para los judíos, así como para miles de millones de seres humanos. En el acierto o en el error, muchos que no son los herederos ni sostenedores de la Torá, tienen una poderosa afición a ella. Incluso, tanto los cristianos como los musulmanes se presentan a sí mismos como los continuadores oficiales de los judíos, como los poseedores de un pacto renovado. Esto, evidentemente, no es correcto sino una alteración profunda de la realidad; y sin embargo, apunta a una realidad trascendente muy cierta. Ellos en su tremendo error igualmente están anhelantes por encontrar el sendero a la NESHAMÁ, el espíritu, y por tanto a Dios. Pero, en lugar de hacerlo de la manera correcta, caminando con paz y armonía por la senda del noajismo, han inventado cada uno su propio camino grotesco, con la intención de encontrar a Dios, pero perdiéndolo por no acatar Su Voluntad, por no vivir en paz como noájidas.

    Pero, ¿qué es la Torá?
    Muchos confunden la Torá con un libro de historia, que ciertamente no lo es, aunque contenga algunas narraciones antiguas y particularmente de la milenaria nación de Israel.
    Tampoco está para aprender ciencia, aunque haya personas que afirman descubrir revelaciones científicas entre sus líneas (con acierto o error).

    Lo que sí podemos afirmar es que la Torá es el mensaje que Dios reveló directamente al pueblo judío a través de Moshé, para que sirva como un manual de vida, según leímos hace pocas semanas: “Ki hi jaieja veorej iameja” – “porque ella es tu vida y la extensión de tus días” (Devarim/Deuteronomio 30:20).
    Es así porque contiene reglas que nos encaminan hacia el bien y la justicia. También porque encontramos narraciones que nos sirven como ejemplo de lo que es mejor evitar y aquello que sería inteligente emular.
    Cumpliendo con sus normas y aprendiendo de sus moralejas podemos conectarnos con el Eterno y con nuestra propia esencia sagrada, la NESHAMÁ (espíritu), lo cual llena de LUZ nuestra vida.

    Entonces, cuando nos encontramos con una MITZVÁ (precepto, orden) no está para proceder como un robot en su cumplimiento, sino también y especialmente para que descubramos como ella nos conecta con nuestra mejor identidad, nos solidariza con el prójimo, nos reúne en un abrazo con el Eterno. Porque el acatar la orden tiene valor en sí mismo, pero el manifestar nuestro mejor potencial cumpliéndola es extraordinario.
    Esto ocurre tanto con la TORÁ NOÁJICA con sus Siete Mandamientos para cada uno de los Hijos de las Naciones, como los 613 mandamientos de la Torá que corresponden a la nación judía.

    De manera similar cuando estudiamos alguna narración de la Torá, no es para pasar el rato con un cuento, ni para memorizar algún dato, sino para encontrar algún mensaje que nos permita ser más libres, felices, creativos, bondadosos, conectados, promotores de SHALOM.

    Por ello, el sabio e inspirado rey afirmó acerca de la Torá: Etz Jaim Hi Lamajazikim Ba” “un árbol de vida es para los que se aferran a ella”. Y agregó Vetomjea Meushar” – “y los que la sostienen son felices” (Mishlei/Proverbios 3:18).
    Para los judíos es relativamente sencillo comprender este concepto, pero, ¿cómo se aplica a los noájidas, quienes no son destinatarios de la Torá de Israel, sino poseedores de su propio código sagrado, el de los Siete Mandamientos? Si tienes ideas que sirvan para responder, publícalas en la zona para los comentarios aquí debajo. Gracias.

    Entonces, cuando sostenemos la Torá, ella nos sostiene a nosotros, y nos permite encontrar el camino a la felicidad, aquella que se perpetúa y no se degrada en el tiempo.

    Ahora que sabemos esto, te propongo que releas algunos de los relatos que están en esta parashá y veas cómo te pueden ayudar para traer luz a tu vida y a la de quienes te rodean. Puede ser la creación, el nacimiento de ADAM (hay dos versiones del mismo hecho), cuando el fruto prohibido fue comido, la pelea de Caín y Ebel, el desarrollo de la familia humana, o cualquier otro del variado contenido. ¡Adelante! Y comparte luego tus aprendizajes, si gustas.

    Te deseo Shabbat Shalom umevoraj, con todo lo bueno para ti y tu familia.

  • Insignificantes, ¿eso dijo el Kohelet?

    Es habitual que el hombre se sienta vacío, abrumado por ser insignificante.
    Se inventaron muchas estrategias para olvidarnos de esto, hacer de cuenta que no estamos sumergidos en una duda existencial.
    Entonces, para huir de la realidad, nos hacemos religiosos, adictos, fanáticos, negadores. Nos llenamos de objetos materiales. Nos saturamos de información intrascendente, porque lo importante es estar entre-tenido, para espantar al cuco de la insignificancia.
    Nos narcotizamos, y nos anestesiamos, y nos embobamos con cualquier cosa, para no sufrir de nuestra precaria existencia.
    Nos creemos poderosos, administramos fortunas que no tenemos, y hasta nos atribuimos el poder controlar al universo y sus dioses.
    Algunos atrevidos hasta afirman dirigir a voluntad la Divina Voluntad.
    Y allí, siempre presente la impotencia, la falta de sentido.
    Desde que el hombre es hombre, desde Adam, que nos pasa esto.
    Y por más frutos de la sabiduría que ingiramos, por más que atentemos con provocaciones, por más torres de Babel que erijamos, por más opresión que apoyemos, por más dioses que nos calmen con sus inexistentes clamores; siempre estaremos indefensos, inoperantes, siento el absurdo de no poseer el poder, de estar sin sentido.

    Y es normal que nos sintamos así. Lee los primeros versos del libro Kohelet/Predicador/Eclesiastés y te encontrarás con una imagen ilustrativa.
    Porque, somos NESHAMÁ (espíritu) que estamos atravesando un viaje breve por un mundo cuatridimensional.
    Estamos aquí y ahora, para aprender, para disfrutar, para experimentar, para sumar a lo teórico también lo práctico. Pero esto conlleva todo tipo de limitaciones. Lo cual tiene su aspecto positivo, pero también el negativo.
    Entonces, al introducir lo eterno en el marco estrecho del mundo, necesariamente nos sentiremos desubicados, a la búsqueda de un sentido.
    Sentido que existe, que no cambia según las creencias o las modas.
    Sentido que es conectarse con el Eterno, a través de reencontrar nuestra NESHAMÁ y permitir que su LUZ alumbre nuestras existencias.
    Entonces, estaremos conscientes de nuestro ser, podremos vislumbrar de otra forma los acontecimientos, ya el EGO no operará con eficiencia para mantenernos sometidos a celditas mentales.

    ¿Qué hacer?
    Vivir construyendo SHALOM, por medio de acciones de bondad Y justicia.
    De esa forma, nos haremos poderosos, minimizaremos los efectos negativos de ser impotentes y pretender ser el ombligo del universo.
    Enfoquemos nuestros pensamientos en materializar el SHALOM, y no en construir barrotes invisibles que nos mantengan encarcelados a los mitos del EGO.

    Encontremos el sendero a casa, a nuestra esencia espiritual.
    Que no se hace con rituales, ni magia, ni invocaciones extrañas, ni repetición de palabras, ni religión alguna; sino con orientarnos de acuerdo a la ético/espíritu, despertar la conciencia espiritual.
    Disfrutemos de lo permitido, en tanto nos apartamos de lo prohibido.
    Fluyamos allí en donde no controlamos y no admitamos que se corrompa ni el bien ni la justicia.
    Elaboremos pensamientos creativos, divergentes, que rompan con la repetición cansina y mortal que desde el EGO nos aqueja.

    En resumen:

    «el polvo vuelve a la tierra, como era; y el espíritu vuelve a Elohim, Quien lo dio.»
    (Kohelet / Predicador 12:7)

  • Se nos dijo

    Hace más de tres mil años atrás que se nos viene avisando, y justamente hoy (Shabat de Sucot) lo releímos:

    «Guárdate, no sea que hagas pacto con los habitantes de la tierra a donde vas (Israel), de manera que eso sea de tropiezo (destrucción) en medio de ti.»
    (Shemot / Éxodo 34:12)

    ¿Es necesario agregar algo más?
    ¿Hasta cuándo seguiremos siendo el judío del Gueto incluso en nuestra propia casa?


    Los niñitos palestinos entrenando para la paz y la armonía.

  • Responde al llamado

    Hay gente (no judía, de los cuales muchos son idólatras, adoradores de un hombre ficticio con falso poder salvador) que creen que los judíos siguen elevando sacrificios al Eterno, y hasta incluso afirman que es el mecanismo único que cuentan los judíos para obtener el perdón del Señor.
    Se burlan de esto, mientras sostienen que el único camino para lo que denominan salvación es la fe ciega y absurda en su dios humano, en aquel que consideran su mesías, quien según su ideología vino a traer la limpieza de los pecados por medio de su autosacrifico. Es la fe en ese falso redentor la única manera de escapar de lo que llaman infierno, pues todo aquel que no cree en ese hombre está condenado eternamente a todo tipo de sufrimiento terrible, a la ira desatada y sin contención del dios. El mismo dios que imputa un pecado original, del cual supuestamente somos todos culpables por el mero hecho de haber nacido humanos.
    Así pues, para esa religión, todos somos condenados, malditos, encaminados hacia el infierno, carentes de la chispa divina. Aunque seamos buenas personas, dediquemos energías, dineros, la vida entera para ayudar al prójimo, para vivir una vida espléndida y ética, ¡nada de eso cuenta! Pues, según esa religión todos somos malditos, ya que la clave para dejar de serlo es la fe en ese dios humano que se autoinmoló para perdonar a los hombres del pecado que el dios les acusa.

    Es obvio que tales propuestas religiosas no tienen ninguna validez espiritual, no son reales, no provienen de Dios y de Su Palabra. Son por completo foráneas a la Divina Verdad y llevan a una vida desastrosa, falsa, carente de sentido.
    Pero, ¡qué difícil que los adoradores de tal religión puedan liberarse de su celdita mental y dejar la senda del error para reencontrar su propia NESHAMÁ (espíritu) y de esa forma reencontrar a DIOS (el Verdadero, el Uno y Único) en sus vidas!

    Mira lo que afirma con Verdad el profeta del Eterno:

    » ¿Con qué me presentaré al Eterno y me postraré ante el Elohim Altísimo?
    ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?
    ¿Aceptará el Eterno millares de carneros o miríadas de arroyos de aceite?
    ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma?

    ¡Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno!
    ¿Qué requiere de ti el Eterno?
    Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Elohim.»
    (Mijá / Miqueas 6:6-8)

    Como ves, no pide Dios sacrificios, ni sangre, ni dioses muriendo por el hombre, ni fe en fantasías, ni rituales, ni religión, ni diezmos a iglesias, ni seguir líderes religiosos, ni juntarte con adoradores a repetir lemas sin contenido, ni bailotear con tus “hermanos”, ni encerrarte en un retiro espiritual, ni ir a una lejana provincia a la tumba de un hombre santo, ni… ¡nada de lo que por lo general la gente considera sagrado!
    Elohim requiere de ti unas cosas bien sencillas, asequibles, cotidianas, mundanales, prácticas: que seas justo, que seas bueno, que seas leal a Dios.
    Lo que nosotros llamamos, humildemente, CONSTRUIR SHALOM.

    Entonces, en los hechos, en el judaísmo desde hace muchos siglos que no se hacen sacrificios de animales, y de ninguna especie.
    Desde que no existe más el Templo del Eterno en Ierushalaim, o incluso quizás desde tiempo antes.
    Así pues, la afirmación de que los judíos precisan y abogan por los sacrificios, por la sangre derramada de inocentes animales, para obtener perdón de Dios, es una completa distorsión de la realidad.
    Lo cierto es que nunca realmente fueron los sacrificios, la sangre derramada de animales inocentes, lo necesario para ser perdonados por el Señor.

    Según Maimónides la necesidad de los sacrificios era puramente cultural, sin un valor eterno, sin ser un ingrediente intrínseco.
    La gente consideraba que el sacrificar a los dioses era necesario, por tanto los judíos se encontraron con esa realidad cultural a la cual se adaptaron. Por lo cual, se establecieron los sacrificios hacia el Eterno como una cuestión del momento, apropiada para estar acorde a la cultura y no como requerimiento esencial y espiritual. Ellos suponían que así había que hacer, pues eso vieron que hacían los demás; entonces el Eterno les permitió que lo hicieran, para con ciertos parámetros que debían respetar, de esa forma los iba encaminando lentamente hacia la senda correcta. Como ves, ha sido efectivo, pues, no existen actualmente muchos judíos que consideren necesario el sacrificio o la sangre del animal, aunque todavía haya algunos pocos que sueñen con restablecer el sistema sacrificial algún día.

    Pero, incluso hace miles de años, cuando todavía se elevaban sacrificios, era claro para todos los leales al Eterno que eso no era lo importante, ni la base de la relación con el Eterno.
    Lo fundamental era la TESHUVA, el arrepentimiento real, sincero, completo; en el caso de los que deseaban extirpar el efecto de sus pecados (SUS pecados, y no cosas que se les imputaba por el mero hecho de ser nacidos de mujer; pues NO cargamos pecados originales, no tenemos que pagar personalmente por los pecados de otros).

    Atiende al profeta de la Verdad:

    «Escuchad la palabra del Eterno, oh gobernantes de Sodoma. Escucha la Torá de nuestro Elohim, oh pueblo de Gomorra.
    Dice el Eterno: ‘¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos.
    Cuando venís a ver Mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis Mis patios?
    No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación; también las lunas nuevas, los shabatot y el convocar asambleas.
    ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva!
    Mi alma aborrece vuestras fiestas de lunas nuevas y vuestras festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas.
    Cuando extendáis vuestras manos, Yo esconderé de vosotros Mis ojos.
    Aunque multipliquéis las oraciones, Yo no escucharé.
    ¡Vuestras manos están llenas de sangre!
    Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de Mis ojos. Dejad de hacer el mal.
    Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda.»
    (Ieshaiá / Isaías 1:10-17)

    No quiere Dios rituales, sacrificios, religión, imposturas de supuesta sacralidad, ni fe.
    Él es tan claro y explícito: dejen el mal y hagan el bien. Sean justos.
    En resumen, CONSTRUIR SHALOM.

    ¿Y todavía pretendes que tu vacía fe es el camino único hacia Dios?
    ¿Todavía te atreves a exigir rituales, malabarismos, palabrería, bailecitos, cuando el Eterno ha hablado por intermedio de Sus profetas?
    ¿No te da siquiera un poquito de vergüenza peregrinar a tumbas, disfrazarte de lo que no eres, predicar palabras engañosas con aspecto de ser solidariamente santo?
    ¿Tienes el atrevimiento de rebelarte contra Dios y lo que Él declara es EL camino?

    TESHUVÁ es la gran respuesta.
    TESHUVÁ que antecede a la creación mundo (TB Pesajim 54a), y la que sigue tan vigente como siempre.
    TESHUVÁ que tiene la capacidad de curar al mundo completo (TB Iomá 86b).
    TESHUVÁ, que es el método santo para retornar a la esencia de cada uno y así retornar al Padre Celestial.
    No el sacrificio, no la sangre de un animal derramada, no el ritual, no la fe, ni ninguna de las paparruchas que te ofrecen la religiones, sino la TESHUVÁ que implica el actuar con corrección, como constructor de SHALOM, haciendo el bien y lo justo.
    TESHUVÁ que está disponible desde antes del hombre haber nacido, desde antes incluso de existir posibilidad de pecado.
    TESHUVÁ que te aguarda, seas judío o gentil, sin tener que recurrir a confesiones ante clérigos, ni realizar extraños pactos, ni ofrendar nada; sino simplemente ser auténtico, comprometido, humilde, constructor de SHALOM. De dentro y de fuera.

    ¿Es tan difícil que lo entiendas, que entre a tu mente y corazón?
    ¿Tanto te cuesta aceptar la Verdad de Dios, en lugar de las tribulaciones de los hombres?

    Que apacible seria el mundo si cada uno viviera de acuerdo a su identidad espiritual y no de acuerdo al EGO, el cual es el padre de todas las religiones.
    Cada día es bueno para que retornes a tu NESHAMÁ (espíritu), que corras los velos que cubren su LUZ, que permitas que esa chispa divina alumbre todos los rincones de tu existencia. No esperes a grandes fechas, ni a revelaciones místicas, ni a encuentros estremecedores, ni a que se te revele mágicamente la cuestión. Porque Dios está esperando por ti; tú mismo estás a la espera de despertar, andar por el camino de la TESHUVÁ, encender las luces, construir SHALOM.

    Difunde este mensaje. Compártelo. Vívelo. Ayúdanos para que más personas lo sepan y comprendan. Colabora materialmente con nuestro trabajo. Sé un constructor de SHALOM. Tanto como gentil, que conoce y ama y respeta su propia identidad espiritual de noájida; como si eres judío.
    El llamado está sonando desde antes de la creación, y eres tú quien debe responderlo AHORA.

  • De fiesta en fiesta

    Egipto fue muy importante en la identidad israelita del comienzo del pueblo, pero era necesario extirpar lo nocivo (impuro) que de allí provenía para permitir que fuera la LUZ la que resplandeciera.

    Así el Eterno ordenó abstenernos de JAMETZ durante los días de PESAJ. Festejamos, celebramos, recordamos, revivimos, nos comprometemos, pero hay un algo que no podemos. Eso que es tan peculiar a la cultura egipcia de aquella época, el JAMETZ.

    Pasan unos cuantos días y llega la primera culminación de PESAJ, con la festividad de SHAVUOT, en la cual se nos entregó la TORÁ. Y entonces, de acuerdo a la costumbre no dormimos en su noche. Así pues, festejamos, nos alegramos, estamos dichosos, nos sentimos extasiados con este gran regalo de espiritualidad pero hay una necesidad física, que es también un placer, que por un tiempito queda por fuera de nuestro deleite.

    Luego son unos meses los que pasan, hasta la siguiente festividad “bíblica”, la de ROSH HASHANÁ. Es un momento de elevación, de reflexión, de sabiduría, de TESHUVÁ, pero también para deleitarnos con alimentos y la compañía de familia y amigos. Pero, tampoco ahora la felicidad es completa, porque es también el día del JUICIO, en el cual las acciones de todas las criaturas son escrutadas y sopesadas por el JUEZ. Cuando somos conscientes de esto, nos entra un poco de temblor, de pavura quizás, porque no somos perfectos y no sabemos el alcance de nuestros actos que pudieran haber causado daños que ni siquiera imaginamos. Por ello, estamos entre serenos y dubitativos, festivos pero ceremoniosos.

    Unos poquitos días después, otra fiesta ordenada por la TORÁ para los JUDÍOS, IOM KIPUR. Es tanto el esplendor de esta jornada sagrada que no comemos ni bebemos, no mantenemos relaciones sexuales, no nos lavamos, no usamos maquillaje, perfume y otros placeres corporales. Es un día dedicado al espíritu, tal y como si fuéramos ángeles. Por supuesto que está la alegría presente, porque presentimos la misericordia del PADRE, estamos trabajando en TEFILÁ, TESHUVÁ y dedicamos energías para la TZEDAKÁ. Alegría rumbo a la plenitud, pero al dejar de lado lo corporal, nos falta algo.

    Entonces al final llega la fiesta que es el tiempo de nuestra alegría, SUCOT. ¿Será ahora el tiempo para celebrar sin restricciones extras?
    Pues… no. Ya que se nos pide salir de nuestras casas de siempre para pasar a residir en chocitas endebles. Sí, es solo una semana. Sí, es una bella MITZVÁ. Sí, tiene sus placeres la SUCÁ, pero, estamos ahí, no en el living de casa.

    Hasta que por fin, alcanzamos la última fiesta ordenada por la TORÁ, la de SHMINÍ ATZERET, que en Israel también corresponde en ese mismo día a SIMJAT TORÁ.
    Es una fiesta sin motivo histórico, simplemente Dios nos quiso regalar un día para la licencia, para la celebración y festejo sin estrés.
    Podemos comer jametz, dormir, estar complacidos, dentro de casita, darnos tiempo para disfrutar solos y con otros.
    Y a esto le sumó la tradición judía el bailar con la TORÁ.
    A diferencia de otros días, en los cuales se insta a abrir la TORÁ y profundizar en su lectura y estudio, en SIMJAT TORÁ se lee como parte del ritual, pero no es lo central (según la costumbre popular), ya que lo principal es (a ojos del pueblo) estar danzando en rondas con los rollos de la Torá, felices, cantando, brillando, disfrutando como un novio con su novia en el día de la boda.
    Un día de completa alegría.

    Quiera el Eterno que podamos salir de nuestros Egiptos, liberar la LUZ de nuestra NESHAMÁ, pasarla bien en todas y cada una de las festividades.
    Que tengamos SHALOM, y lo construyamos.
    Que seamos benditos, y de bendición.