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  • Elohai ad shelo notzarti

    Estiman los científicos que el universo tiene unos quince mil millones de años, un 15 seguido por nueve ceros.
    Es una cifra enorme, inmensa.
    Nuestra modesta humanidad, esta que somos con NESHAMÁ (espíritu) apenas si roza los seis mil añitos. Es como una puntita de arena en una gigante montaña inabarcable.

    Este universo no tiene vistas de acabarse en los próximos miles de millones de años. Por ahí nuestro modesto y casi invisible sistema solar tiene unos dos mil millones años más de vida, milloncito más o menos. Pero el universo, esa impensada infinitud (al menos a nuestra escala), puede seguir existiendo hasta tiempos que no tenemos capacidad de razonar o siquiera soñar.

    Es imponente en tamaño, es impensado en dimensiones, es como si fuera eterno en años.
    Y aquí estamos, pequeñitos, como subpartículas atómicas de esta ilimitada realidad.
    Y aquí está nuestro Padre Celestial, tan incomprensible que ni siquiera el universo completo es capaz de abarcarlo o servirle de residencia temporal/habitacional.

    Y sin embargo, estamos aquí y ahora, a pocas horas de comenzar otro IOM KIPUR, listos para el encuentro sagrado con nuestro Padre.
    Desde la NESHAMÁ alumbrando con Su LUZ todos los rincones de nuestra minúscula existencia.
    Para dotarnos de humildad, que es el reconocimiento de nuestros poderes y nuestras impotencias, nuestros hechos y nuestros potenciales, nuestros errores y nuestras opciones de reparación.
    Estamos preparados para sentirnos con importancia, puesto que en esta infinitud de tiempo y espacio Él ha querido dotarnos de existencia, hacernos llegar y vivir. Tan rápido como llegamos nos iremos. Somos como sombras de pequeños pajaritos que van pasando. Somos como la nada. Polvo. Pero sin embargo, adquirimos consciencia y estamos dotados de la llave de la NESHAMÁ. Él quiere que estemos vivos, tenemos un sentido para estar aquí y ahora.
    ¡Es espectacular este regalo y el saber que Él nos lo dio!

    Podemos aprovecharlo, y dar sentido a nuestra existencia. Convertirnos en parte de la trascendencia. Ser constructores de SHALOM, con toda la metafísica que ello también implica y no hemos explicado hasta ahora.
    O podemos desperdiciar la chance, y sumergirnos prontamente nuevamente en el anonimato de la nada infinita del universo.

    Está en nosotros poder elegir entre ambas opciones y realizar una vida o solo pasar por ella.

    Para quien quiera reflexionar más al respecto le dejo este video:

  • La autoridad y Yom Kipur

    yom-kippur1

    por Shaúl Ben Abraham Avinu

    ¿Qué tendrán en común la palabra autoridad y Yom Kipur? Intentaré reflexionar de algún modo esta pregunta en este breve escrito con el fin de disertar mi parecer y exponerlo de una manera clara, sin entrar a detallar o inmiscuirme en intrincadas consideraciones de orden filosófico. Solo espero que mi intención rinda frutos a fin de que el vínculo que he establecido quede esclarecido a los lectores.

    ¿Qué es la autoridad? ¿Es acaso autoritarismo? Así en español estas dos palabras tengan una raíz en común sin duda son dos cosas totalmente distintas. Pero de los dos vocablos, solo me interesa el primero ya que el segundo es básicamente un abuso o mal empleo del primer término. Hay muchas formas de definir esa palabra y de entenderla, pero en español, de acuerdo al DRAE, encuentro varios sentidos, de los cuales solo dos me interesan: “Facultad o derecho de mandar o gobernar a personas que están subordinadas” y “Aptitud para hacerse obedecer o para influir sobre otras personas”. Por su parte la Wikipedia arroja este resultado: “…el privilegio de primacía que se reconoce en la influencia”.

    En hebreo hay dos términos que se asocian directamente con la idea de lo que en español conocemos como autoridad, una es סמכות y la otra es רשות (reshut). La primera se relaciona con un acto cultural muy concreto dentro del judaísmo y es con el ordenamiento rabínico o semijá, que en realidad es una serie de ordenamientos ya que al ser la Torá (Escrita y oral) tan profunda se necesita de que sus leyes practicas sean conocidas por una variedad de individuos en sus diversos aspectos y en diferentes momentos y circunstancias El vocablo reshut, en cambio, tiene que ver más con la influencia que una persona puede llegar a poseer o no. A manera de ejemplo, un hombre puede ser ordenado rabino, es decir ha recibido la semijá (autorización), pero eso no garantiza que él tenga la reshut (autoridad) para ejercitarse en tan alto cargo.

    De acuerdo a la tradición hebrea la posición original del ser humano antes de la trasgresión que nos separó de la percepción de HaShem era la de la autoridad. De esto da cuenta la Toráh cuando dice en Bereshit 1:26-27:

    Dijo Elohim: Hagamos al Ser Humano a Nuestra Imagen, como a Nuestra Apariencia y que dominen — ellos — los peces del mar y las aves de los cielos y los animales y toda la tierra y todos los reptiles que reptan sobre la tierra. Creó Elohim al Ser Humano a Su Imagen, a la Imagen de Elohim le creó: macho y hembra Él los creó. (Versión del Rabino Marcos Edery)

    ¿Y dónde está la autoridad ahí? En la creación del ser humano (Adám) a la “imagen de Elohim”(BeTzelem), ya que ese apelativo sagrado alude al juicio y quien juzga tiene autoridad sobre lo juzgado. Por eso los jueces a lo largo de toda la literatura hebrea serán considerados elohim, palabra que en una mente politeísta e idólatra puede tergiversarse como dioses, pero que en realidad quiere decir jueces. En esta misma versión de la Torá que cito hay un comentario interesante al respecto:

    … la creación del hombre con el “Tselem” imagen de Elohim tiene como consecuencia directa la capacidad con la cual fue dotado el Ser Humano para dominar, regir y poner al servicio de su desarrollo la naturaleza que D’s ha creado para él. Así como D’s rige la vida y la naturaleza en sus manifestaciones más totales y cabales, el hombre, en su finita dimensión, también podrá imitar a D’s y sacar fuerzas y capacidad racional e intelectual para poder usufructuar la naturaleza de la cual procede su cuerpo y tornarla en su medio ambiente para encontrar en ella todo lo necesario para el desarrollo de su vida física y material a fin de que pueda dedicar su espíritu a lo trascendente y a la fé en D’s, su Hacedor.

    Esa autoridad se ha perdido en parte, pero también, en este mundo, puede recuperarse algo de ella. Y hay que estar atentos porque ese “algo” implica demasiado. Para saber cómo hacerlo hay que comprender algo radical y no llegar a creer o considerar que esa autoridad implica un dominio explotador, no es autoritarismo y mucho menos debe confundirse con tiranía. En Bereshit 1:28 se narra cual era el nivel de autoridad que Adam tenía:

    Los bendijo Elohim y les dijo Elohim: fructificaos y multiplicaos, llenad la tierra y conquistadla; dominad los peces del mar y las aves de los cielos y todo animal que se mueve sobre la tierra. (Versión del Rabino Marcos Edery)

    Ese pasuk me recuerda lo que está escrito en la amidá cuando se dice: “Restaura (hashibáh) a nuestros jueces como al principio (kebarishoná)”; en términos literales es una alusión al período cuando existen jueces en Israel bajo el Sanhedrín, pero en otro sentido alude al origen, cuando Adam HaRishom era el nivel más alto de autoridad en el mundo tal como HaShem lo había delegado y de lo que se hace eco en el Tehilim 8:5-10:

    ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? ¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad! Tú le haces dominar sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies: ovejas y bueyes, todos ellos, y también las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar, cuanto atraviesa las sendas de los mares. ¡Oh HaShem, Amo nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!

    Según la kabalá tal pérdida de autoridad provocó un estado en que unas klipot (cascaras) muy fuertes no nos permiten comprender el objetivo que HaShem tiene al restaurar el Mundo; por eso continua explicando la misma amidá en la parte anteriormente citada: “Vahaser (y quita) mimmenu (de nosotros) yagon (la tristeza) va’anajáh (y el suspiro)”. Pero ahí mismo, en la amidá, se anuncia que tal estado terminará, por eso continúa diciendo: “Umjol (Y reina) alenu (sobre nosotros) meheráh (Prontamente) atah HaShem (solo tu HaShem).

    El secreto de esto se encuentra en que hay que reconocer que es en la autoridad que tiene HaShem sobre todas las cosas que reposa nuestra autoridad perdida: Él la tiene, Él no la dará si la merecemos, y solo la merecemos si cumplimos y vivimos la Torá que nos corresponde ya sea como judíos o noajides. Cuando HaShem reina en nosotros, nosotros podremos reinar, no de lo contrario. Lo interesante del pasuk de Bereshit antes citado es que Adam para ejercer dominio sobre la creación debe recibir, única y exclusivamente de Elokim, dos cosas y ha de hacer cinco cosas:

    Brajá (Bendición)
    ‘Amar (Decir, o educar a otros)
    Pru (Fructificarse)
    Rebú (Multiplicarse)
    Mil’u et-ha’aretz (Llenar la tierra)
    Jibshuh (Someter)
    Redu (Dominar)

    Términos que pueden entenderse de manera muy literal o bien pueden servir de metáforas plenas de significados para que las llevemos a morar al día a día en nuestros actos. Según Rashí el verbo yirdú connota tanto dominar (ridui) como descenso (yeridáh). Con ello quiere explicar que si el hombre es digno podrá dominar sobre los seres y si es indigno no podrá hacerlo. Como Rashí lo resalta, la segunda vez que aparece este verbo (1: 28) la palabra aparece sin la Yod, que indica que hay dominio sobre los seres de este mundo, mientras que en 1:26 se está indicando el dominio de los seres celestiales. (En Torá con Rashí a Bereshit 1:26).

    A mí en lo particular me gusta más otra posible traducción de la palabra jibshuh que puede hacer entender mejor al verbo “dominar”, amén de limar las rudezas que tiene en español. Entre los nativos americanos me encontrado un término que se puede adaptar mejor a la idea hebrea de jibshuh que aquella tan occidental y utilitaria de “someter”. La idea es “amansar” que es algo así como ablandar a la naturaleza para que se transforme en un territorio confortable sin que por ello se la destruya. Sin duda alguna la idea del Bereshit no es que la naturaleza deba ser destruida como signo de nuestro dominio sobre ella, sino que es todo lo contrario: dominamos la naturaleza porque podemos vivir en ella sin destruirla.

    Ahora bien, ¿qué es lo que dominaba Adam? Los límites los establece el mismo pasaje y nos muestra que él tenía dominio sobre todas las direcciones y dimensiones de la creación:

    -Degat hayam: los peces del mar, que implica las aguas, el mundo marino e íntimo.
    -Of hashamaim: las aves de los Cielos, el aire y mundo de las ideas
    -Behemáh: las bestias, el mundo moviente, que implica la fuerza
    -Kol-ha’aretz: toda la tierra; todo lo mineral, lo fundamental
    – Kol-haremesh haromesh al-ha’aretz: todo lo que se arrastra sobre la tierra.

    Con esto podemos echar un vistazo a todo lo que el hombre perdió ¿Pero debemos solamente tener nostalgia por esos tiempos idílicos? ¿No deberíamos hacer algo por recuperar eso y, aún más, por superar nuestro antiguo estado? Entonces hagamos otra pregunta: ¿si esto se perdió como se recupera? Esta última pregunta nos llevará a responder las anteriores. La forma es adquiriendo el poder de la Única fuente posible, Elohim: La Fuente de Todos los Poderes. Volver a Dios, por la hermosa senda de la Teshuvá, es volver a la fuente de la plenitud que todos, por el hecho de ser humanos, tenemos el derecho a heredar.

    Escribo esto ahora cerca del día más importante del año, Yom HaKipurrim, y me pregunto ¿no es acaso todo el ayuno en realidad una extensa oportunidad para que meditemos y reconozcamos que hemos perdido mucho al haber degenerado la autoridad que tenemos sobre lo que somos cada vez que incurrimos en un error –pecado- que nos desvió de nuestra senda, la cual nos trazó Hashem mismo para que lográramos la plenitud?

    La respuesta a esta pregunta puede obtenerse al final de ese bello día, cuando las almas, luego de limpiar su sendero, logran recordar el brillo del que están hechas sus espirituales pieles, cuando sepan que se han hecho mejores un año más y que precisamente han alcanzado un grado más de autoridad sobre sí mismos: que es el mundo que en verdad tenemos que aprender a dominar.

  • Festejando IOM KIPUR

    IOM KIPUR es una de las fiestas judías.

    Es una fiesta, sí, aunque todos sabemos que se ayuna y se restringen los placeres corporales, igualmente la TORÁ la enumera dentro de las fiestas. De hecho, es la que está casi en la cima de las más dichosas, solamente superada por la siguiente SUCOT. Porque el ayuno y las restricciones están, precisamente, para darle un tono festivo diferente, en el cual no se busca la satisfacción de lo material por un día al año, como si fuera una vivencia momentánea de la vida más allá de esta vida.

    Y es judía, y no universal tal como sí lo es por ejemplo ROSH HASHANÁ. Judía, porque en la historia el Eterno perdonó a la nación judía por el pecado del becerro de oro, y dejó abierta esta puerta para que cada año la aprovechemos para obtener el perdón celestial como respuesta a nuestra sincera TESHUVÁ. Además es judía porque Moshé descendió del monte Sinaí con las segundas tablas del pacto, el símbolo de la ALIANZA ETERNA entre Dios e Israel.
    Por supuesto que los leales al Eterno de entre las naciones, los que denominamos noájidas, pueden encontrar motivo para su propia celebración en esta jornada, pero en este caso supeditado al festejo que es propio y exclusivo de la nación judía. Ya lo sabes querido hermano gentil, tienes la posibilidad de disfrutar también de esta fiesta, pero no como lo hacen los judíos, sino encontrando tu propia definición que te lleve a crecer en espiritualidad (que es encontrar la Presencia de Dios en las cosas cotidianas, mundanales). Ya veremos ahora algunas ideas.

    Así pues, en pocas horitas más estaremos entrando con calma y nervio, reverencia y alegría, inquietud y solemnidad, confianza y suspiro al día sagrado de la expiación, a KIPUR.
    Cuando sabemos que no estamos solos, siempre está a nuestro lado Dios. Incluso en los breves instantes en que Él “esconde Su rostro”, no deja de estar a nuestro lado, a la espera de nuestra comunicación.
    Aprovechemos estas horas, dediquémonos a celebrar con el regocijo que no depende de lo material, para luego entrar de lleno a la fiesta inmersiva, en vibrante 4D de SUCOT.
    Hagamos las paces con el prójimo, y con Dios, y con nosotros mismos.
    Con TZEDAKÁ (caridad, justicia social), TEFILÁ (rezo, comunicación auténtica con Dios) y TESHUVÁ (arrepentimiento sincero, retorno a la esencia de cada uno).

    Propongámonos avanzar en este año en la construcción de SHALOM, en realizar obras de bondad Y justicia.
    Comprometámonos, y cumplamos, el estudiar un poquito cada día de aquello que permite despejar la LUZ de la NESHAMÁ para que sea alumbrada nuestra existencia toda.
    Agradezcamos con palabras y hechos a aquellos que nos benefician, sea Dios o el prójimo.
    Colaboremos con la difusión de estos mensajes de vida y eternidad, uno de los cuales estás disfrutando en este momento. Podemos compartir con la gente que conocemos, a través de redes sociales, adquiriendo los libros de nuestra biblioteca y regalándolos a personas queridas, aportando económicamente para que fortalezcamos nuestra sagrada actividad. Hay tanto que puedes hacer para crecer y regocijarte mucho más en este año que comenzó.
    Aprovecha este tiempo de vibraciones positivas, en el cual las puertas del Cielo están abiertas y el Libro está siendo firmado y sellado con los decretos para todo el año.
    Vive aquí y ahora, con plenitud, para que tu existencia en la eternidad sea plena.
    Éstas son algunas de las maneras para darle aun mayor sentido y potencia al inminente IOM KIPUR.
    ¿Quieres recibir los buenos frutos y paladearlos junto a tus seres queridos?
    ¡En mucho depende de ti!

    Un abrazo amistoso para todos y cada uno de los amables compañeros de ruta que se tomaron el tiempo y el esfuerzo por leer y compartir estas líneas.
    Que seamos inscritos y sellados en el Libro de la Vida, con bien, bondad, salud, prosperidad, paz, alegría, buenas nuevas y deleite de la bendición.

    GMAR JATIMÁ TOVÁ.

  • Posibilidades limitadas

    Tu número de posibilidades va variando, por lo general se va reduciendo mientras más vamos envejeciendo.
    A veces al escoger una puerta, cerramos otras; pero quizás al mismo tiempo estamos abriendo otras tantas con nuevas opciones que a priori desconocíamos.
    O tal vez, obturamos, clausuramos, nos vamos encaminando por un único sendero, habituándonos a nuestra celdita mental, minimizando nuestras elecciones para llevar una vida repetitiva, codificada, programada.
    ¿Cómo saberlo?
    ¿Tú eres consciente?

    Nunca, ni siquiera desde el minuto cero son nuestras posibilidades o capacidades ilimitadas, puesto que como seres en espacio/tiempo necesariamente estamos enmarcados, constreñidos, encuadrados.
    Si bien es cierto, nuestra identidad como NESHAMÁ (espíritu), ¡esa sí es menos limitada! Pues nos mantiene constantemente conectados con Dios y con todo, en todo tiempo y todo lugar. Pero, al estar habitando esta realidad, este aquí y ahora, esa ilimitada LUZ se reduce a permanecer más o menos bloqueada por nuestra materialidad.

    El pensamiento mágico, no abre nuevas realidades, no nos da alas, no cambia los hechos.
    Por ser mágico, sencillamente es una fantasía sin asidero, aunque nos puede llenar de emoción y darnos esperanzas, cosas que quizás ayuden para ser audaces y atrevernos a mejorar. O, por el contrario, nos adormece, nos paraliza, nos mantiene a la expectativa de milagritos y salvaciones místicas y por tanto vamos muriendo mientras aún estamos con vida.
    ¿Cuál de estas cosas te sucede?

    Pero, puedes pensar en cambiar para bien.
    Puede diseñar el cambio y visualizarlo en tu mente.
    Imaginar en grande y con detalles.
    Luego dibujarlo para analizarlo, saborearlo, conocerlo, reconocerlo y adecuar entonces nuestra existencia a ese proyecto.
    Pensar en cambiar y preparar la estrategia para alcanzarlo.
    Que el sueño no sea un cuento hecho de vapores, sino una propuesta interesante que dota de vitalidad a una vida aburrida y amargada.

    Si te aferras a lo que conoces, y temes al cambio, tal vez venga la ola que todo lo arrasa y te obligue a cambiar.
    O, tal vez te mantengas en sombras, aterrado, adolorido, pero encadenado fielmente a lo que te está robando la vida.
    ¿Qué escoges?

    Tienes al alcance algunas posibilidades que no has explorado, otras capacidades que mantienes a raya.
    Tal vez ha llegado la hora de despertar y atreverte a ser.
    A darle lugar a tu NESHAMÁ, a ser tú mismo a pesar de las máscaras que te han y has obligado a usar.
    ¿Que te parece?

  • LO QUE EL CIELO ME HACE PENSAR

    LO QUE EL CIELO ME HACE PENSAR

    Por Shaúl ben Abraham Avinu

    Me encanta ver el espacio, mirar desde mi punto de vista al resto del Universo, este simple ejercicio ocular ayuda a empequeñecer al Ego, lo suficiente y lo necesario como para que se estremezca y baje las armas que ha forjado durante siglos para esconder sus miserias, sus miedos, sus cobardías, sus fatigas, sus frustraciones. Y teniendo en cuenta esto me aterra que muchísimos contemporáneos míos no miren hacia arriba y no se interroguen, no se instalen en el mundo de la pregunta y se digan simplemente: ¿quién soy?

    De acuerdo a la Toráh (Sefer Bereshit, parashat Bereshit 1:14) Dios creó a los cuerpos celestes con fines muy concretos:

    Dijo Dios: “Que haya luminarias (meorot) en el firmamento del cielo para que separen (lehabdil) entre el día y entre la noche; y sean por señales (otot) y para fiestas, y para los días y los años, y sean luminarias en el firmamento del cielo para que iluminen sobre la tierra”.

    Separar, distinguir, señalar, celebrar, agrupar el tiempo, iluminar: valores que tienen los astros y que muchas veces no valoramos por preferir nuestros problemas, nuestras penas y miserias. El cielo, en sus extensión, en la corta extensión que vemos desde nuestro ínfimo planeta, nos invita a pensar, a desarrollar nuestra mente, a progresar, a viajar más allá y siempre más allá de nuestra mirada; no en vano uno de los primeros usos prácticos de los astros fue para organizar los viajes y los nuevos proyectos e idearios que la humanidad se proponía. No en vano, y siguiendo esta misma línea de pensamiento el Rey David escribía (Tehillim 19:1) en su sabiduría intuitiva y sagrada:

    Para el vencedor; Canto de David: Los cielos cuentan la gloria de Di-s; y la obra de sus manos es narrada por el firmamento.

    ¿Qué nos cuenta, que nos dice, a nosotros seres modernos, los cielos? ¿O será que las luces de las ciudades nos han eclipsado las luces celestiales? Más aún, ¿podemos aun descubrir las obras de Dios en el firmamento? ¿O recubrimos de un ateísmo innecesario la exploración de los amplios senderos del Universo a fin de ocultar nuestro rostro al Rostro?

    Entiendo y me conmueven aun las palabras del gran científico Carl Sagan que en su bellísimo libro Un punto Azul Pálido (pg. 44-45) escribía con indignación pero con atinada razón:

    En algunos aspectos la ciencia ha superado ampliamente a la religión en lo que a provocar pavor se refiere. ¿Cómo es posible que casi ninguna religión importante haya analizado la ciencia y concluido: «¡Esto es mejor de lo que habíamos pensado! El universo es mucho más grande de lo que decían nuestros profetas, más preeminente, más sutil, más elegante. Dios tiene que ser aún más grande de lo que habíamos soñado.»? En lugar de eso, exclaman: «¡No, no y no! Mi Dios es un Dios pequeño, y quiero que siga siéndolo.» Una religión, antigua o nueva, que subrayar la magnificencia del universo como la ha revelado la ciencia moderna, podría ser capaz de levantar reservas en la reverencia y el temor apenas intuidas por los credos convencionales. Tarde o temprano deberá surgir una religión así.

    Pero desde luego no tiene que surgir ninguna religión, todo lo contrario, un reflexión así nos debe llevar a la desaparición de las religiones en tanto que conglomerados de acción ritual que pretendan acercarnos a lo divino, pues en realidad nada nos puede acercar ya que nuestra naturaleza autentica y original en realidad nunca se ha alejado, siempre ha estado unida y vinculada a la Vida de las vidas.

    Como sea, lo interesante de esta opinión de Carl Sagan es que hacen eco de las palabras de otro gran científico, el Rambam, quien escribió estas palabras en Moré Nebujim (Guía de Perplejos):

    Ya te he enseñado que no existe nada fuera de Dios y de este universo. Dios no puede ser demostrado sino por este universo [considerado] en su conjunto y detalles, es, pues, necesario examinar este universo tal como es y extraer las premisas de su naturaleza visible. Por consiguiente hay que conocer su forma y su naturaleza visibles y sólo entonces se podrán aducir pruebas sobre lo que está por fuera de él.

    ¡Que invitación a la ciencia! Es de esta existencia y no de espacios metafísicos inexistentes que podemos sacar pruebas para comprender la existencia de Dios, ciertamente no su esencia, solo sus obras, sus acciones como diría David, que es en últimas lo que nos debe interesar a fin de imitarlas, a fin de que no nos quedemos preguntarnos eternamente ¿qué somos? Sino que nos interroguemos ¿qué es lo que podemos hacer? En la acción encontraremos nuestra identidad, nuestro sentido del ser.

    El ser humano es pequeño ante el cielo o el universo ¿Cómo no será ante Dios? Así, en la medida de lo posible debemos tener en cuenta que en la medida que Dios aumente en nosotros el ego va a disminuir. Pero en esta minimización de nuestro antropocentrismo (una forma colectiva del EGO) no hay nada negativo, muy por el contrario, acertar en dar con nuestras dimensiones correctas nos acerca no solo más a la verdad, que es la estética de la vida, sino que nos imprime un aire de verdadera kedushá (santidad), ya que nos distinguimos y podemos asumir lo que en realidad somos.

    Moshé Cordobero en el siglo XVI escribiría, muy en línea maimonideana, en Or neerav algo que debe hacernos reflexionar y meditar de manera profunda y que me servirá de conclusión a este breve opúsculo:

    Una persona desvalida considera que Dios es un anciano de pelo blanco, sentado en un maravilloso trono de fuego resplandeciente, centelleante, tal como precisa la Escritura: “El Antiguo de todos los tiempos está sentado; su cabellera cual nítido vellón; su trono, llamas de fuego”. Imaginando esta y otras fantasías, el necio corporiza a Dios. Cae en una de las trampas que destruyen la fe. Su temor reverencial hacia Dios queda limitado por su imaginación.
    Quien está iluminado, sin embargo, conoce la unicidad de Dios; conoce que lo divino no posee categorías corporales, que éstas jamás podrán aplicarse a Dios. Y se pregunta, estupefacto: ¿Quién soy yo? Soy un grano de mostaza en el centro de la esfera de la Luna, que a su vez es otro grano de mostaza en el interior de la siguiente esfera. Y así en la esfera siguiente y todo su contenido en relación con la próxima. Y lo mismo sucede con todas las esferas –una dentro de otra-, y todas son un grano de mostaza dentro de las extensiones subsiguientes. Y todas ellas son granos de mostaza dentro de extensiones subsiguientes.
    El temor reverencial se aviva, el amor en el alma propia se ensancha.

    ¿Y con estas dos alas (el temor y el amor), como las llama la tradición hebrea, hasta dónde no podemos ir? El vuelo nos espera, un vuelo amplio, inmenso, lleno de las bondades del Infinito que infinitamente desea que lo recorramos.

  • Para sentirte y estar mejor

    Construir SHALOM con acciones de bondad Y justicia, en todo momento, esa es la intención.

    Pero cuidado, esto no implica estar al servicio de todo y todos, de forma indiscriminada, cual felpudo listo para ser pisoteado por quien pase en ese momento.
    Recuerda que no podrás ser valorado si no te valoras.
    No recibirás el tan anhelado cariño y consideración, regalándote a cambio de promesas de atención y amistad. Porque, luego de usarte y abusar de tus energías y tiempos, el otro te desechará como una cáscara sin función; o te mantendrá al margen, para seguir aprovechándose de tu desesperada entrega. ¡No! No se obtiene cariño a cambio de entregarte, ni de regalos, ni de hazañas que te desgastan, enfadan, cansan, desenfocan… ¡no!

    Ten en cuenta que la bondad se limita con la justicia, la justicia se dulcifica con la bondad.
    Allí en donde se extrema una, se desmerece la otra.
    Y ambas son necesarias para alcanzar el justo medio, el camino dorado de la virtud.

    Haz tu parte, plenamente.
    Sé atento a los demás, pero sin dejar de atender a tus necesidades.
    Sé solidario, pero sin transformarte en el esclavo de tus celditas mentales, esclavizado al deseo del que se aprovecha de ti.

    Ten en cuenta el PARA QUÉ de tus acciones, en todo momento.
    Aprende a decir “no”, cuando esa es la respuesta saludable.
    Enfócate, concéntrate, valórate.

    Porque, si tú no te valoras, ¿cómo pretendes que alguien te reconozca tu verdadero y alto valor?
    Respétate, porque eres el primero que debe hacerlo.
    Ámate, porque es la forma de ser amado.
    Deja de encerrarte en tu celdita mental, anímate a salir de ella sin por ello arriesgarte innecesariamente.
    Ten paciencia contigo mismo y con los demás.
    Anímate a aprender, a reconocer que no sabes, a admitir tus errores con la intención de crecer.

    Hay tanto que puedes hacer para estar más feliz, dichoso, bien contigo mismo.
    Y no está en una alta cima, ni se precisan complicadas posturas filosóficas. Solamente unas pequeñas indicaciones y la voluntad de construir SHALOM.

  • Compromiso de ROSH HASHANÁ

    Existe la regla MIDÁ KENEGUED MIDÁ, que podría traducirse: “Como mides, eres medido”.
    El Juez, que es justo y misericordioso, escoge emplear ese patrón de medida: devolvernos “el favor”.
    Así pues, ¿cuál sería la mejor manera de vivir?
    Sin dudas la enseñada por la Tradición, a través de profetas y sabios: construir SHALOM por medio de acciones de bondad y justicia, siendo leales al Eterno y Sus leyes.
    Así, nuestros pensamientos, palabras y actos estarán llenos de la LUZ de la NESHAMÁ, plenos de energía positiva, con su abundante felicidad y satisfacción.
    Y con bondad y justicia se nos devolverá, a su debido tiempo.

    Por ello, te propongo que este inicio de año universal (¡que no es judío o hebreo, es universal para toda la humanidad!) te comprometas contigo mismo para ser un constructor de SHALOM en todo momento.
    Que no sean solamente palabras vacías las que hasta el hartazgo se dicen y comparten en redes sociales y otros sitios, aquello de año bueno, dulce, próspero, etc.
    Que los buenos deseos, las buenas intenciones, tengan densidad y consistencia, sentido y existencia.
    Que no quede todo en lindos sentimientos, como el que invade los corazones cristianos en las navidades, y se pierda en celebraciones, cantitos, lemitas, parrafitos, cartitas, fotitos, mensajitos y el resto de las bellas cosas que sin dudas son muy amables, pero… ¿guardan alguna relación con la realidad “real”?

    Así pues, a comenzar el año como debe ser, con el verdadero pensamiento positivo, aquel que permite el pasaje de la LUZ para orientarnos hacia la vida con sentido, plena, de SHALOM.
    Donde la ilusión es solo un pasatiempo, no un motivo de esfuerzo.

    Que tengas un año en donde siembres SHALOM, para que puedas cosechas a su debido tiempo SHALOM por duplicado.

  • Tú y tus otros túes

    Has peleado una y otra vez, como pudiste has ganado muchas de las batallas.
    Estás ahora aquí, pero te sientes ya cansado.
    Porque, avizoras más luchas por delante, como si fuera un eco que no está destinado a terminar.
    Finaliza una contienda para al rato comenzar otra, y has perdido energías, la motivación ya no es la misma.
    Como si fuera mágico, los problemas son atraídos hacia ti, como si fueras un imán.
    Supones que seguir en pie de guerra es lo que te queda, y eso te desanima. Ya quisieras disfrutar de tranquilidad, de paz, de no estar confrontando sin fin.
    Aunque sigas salvándote y saliendo vencedor, presientes que estás encaminado a finalmente agotarte y fracasar. Como si no hubiera otra posibilidad, como si tuvieras un guión escrito y a ti te toca siempre el mismo papel.

    ¿Pensaste hacer algo diferente?
    ¿Quizás tu disposición para el combate es lo que te pone en situación de prueba?
    Tal vez, sin darte cuenta, eres tú quien convoca el conflicto para poner en juego tu pericia adquirida, para seguir demostrando tu fortaleza, para seguir mostrando que todavía puedes vencer.

    ¿Podría ser?
    ¿Y si escogieras otro rol en esta obra que estás escenificando?
    Uno que sea más satisfactorio, que atraiga luz, bienestar, disfrute, solidaridad, bendición, compañerismo… ¿te gustaría intentarlo?
    Salir de la zonita de confort, de la celdita mental, del mundito conocido, que realmente es tortuoso, pero parece menos espantoso por su familiaridad.
    Ya lo tienes recorrido, por ello te resulta confortable, pero no deja de ser una celdita, que te limita, que te restringe, que te ahoga.
    ¿Y si te animaras a sufrir un poquito para experimentar una transformación? Avanzar unos pasitos por fuera de la zonita de confort, a un nuevo lugar, en donde te sentirás extraño, descolocado, sin saber cómo responder, angustiado por no reconocerte. Pero, estarás formando una nueva identidad por sobre la anterior. Probablemente añadiendo posibilidades de salud allí en donde solo había fatiga y repetición.
    ¿Qué te parece?

    Amplía tu repertorio de conductas, anímate a ser otra versión de ti mismo.
    Tendrás dudas, vacilarás, no estarás seguro del siguiente paso, pero si estás rompiendo el molde, quebrando el hábito, saliendo de la celdita mental, entonces estás consiguiendo algo muy valioso aunque de momento parezcas naufragar.
    Probablemente no sea algo sencillo, porque tu programación no incluye lo que te ofrezco; pero no está lejos de ti el primer paso que quiebre el patrón de conducta repetitivo, que ejerza el cambio sobre el hábito que te tiene momificado.

    Detente, observa, analiza, evalúa, escoge.
    Que tu decisión sea de construcción de SHALOM, para obrar con bondad y justicia.
    Privilegia el gozo de lo permitido, en tanto te apartas de lo prohibido.
    Sé atento a los demás, pero no llevándote al sufrimiento o malestar.
    Pide para ti, disfruta, comparte.
    Pero no seas un necio, demandante, obtuso, quejoso, pasivo, carente de solidaridad.
    No manipules, ni siquiera un poquito.
    Comunica auténticamente, aunque el otro parezca una pared.
    Reza, porque allí encontrarás una mejor versión de ti posible.

  • Tiempo de cambio

    Rosh HaShaná, la cabeza o principio del año.
    Shaná, que se asocia con leshanot, que es cambiar.
    Porque se cambia de mes y de año, pero también porque se supone que uno hace compromisos para mejorar con cada comienzo de ciclo.
    Es como una inspirada motivación, llegar a las vísperas de este momento para emprender un viaje cabalístico hacia nuestro interior y vernos a la LUZ para así en verdad crecer.

    Damos una mirada hacia atrás, advertimos allí en donde tropezamos, reconocemos lo que podemos mejorar, deseamos modificar algo para estar mejor, nos proponemos empezar con un renovado espíritu y energías el nuevo año.
    Es como una abanico de posibilidades, como múltiples caminos abiertos ante nuestros pies a la espera de que demos el pasito que da inicio a la extensa ruta.
    Estamos aquí, listos para elegir y para avanzar.
    Depende de cada uno, no de la magia o de astros que se encolumnen para forzarnos.
    Está en ti escoger cual paso dar, hacia donde, para alcanzar alguna de tus aspiraciones.
    Por ello, este es un tiempo especial, de propuestas, de buenas intenciones, de una energía especial, la que fortalece el camino o lo modifica.

    No es cuestión de desear y esperar al milagro mágico.
    No es pensar positivo y sentarse a que el universo haga su parte.
    No es el momento para la buena onda sin contenido.
    Ni para las resoluciones grandiosas y bienintencionadas carentes de trabajo.

    Es el tiempo para dejar justificaciones y excusas, no inventar más cómodos pretextos para esclavizarnos a la zonita de confort.
    Mejor reconocer, conocer, admitir, tomar conciencia, resolver, decidir, actuar con firmeza, desplegar la voluntad, llevarnos hasta donde podamos alcanzar.

    Habrá dudas, inseguridad, indecisión, vulnerabilidad, miedo,conflicto, ansiedad y quien sabe cuántas cosas más que son trucos del EGO para mantenernos en impotencia, o en falso sentimiento de poder, para de esa forma no cambiar o fortalecer lo bueno. Peor es seguir así.

    Es el tiempo para estar incómodos, para romper la rutina, para destruir el hábito, para partir del exilio rumbo a la libertad.
    Porque, precisamente el estar cómodos y adormecidos es una manera para morir en vida.
    Mejor sentir la confusión de la pregunta punzante, que obliga a romper esquemas, que demanda prestar atención y así salir de la celdita mental.
    Es el malestar del despertar luego de una larga noche de parálisis y agotamiento.
    Es la molestia de la luz dando de lleno sobre nuestros ojos tras haber pasado en la oscuridad negadora.
    Es cuando se ha de despertar, para comenzar, para vivir en vida, para dejar de pasar el tiempo en una muerte que respira.

    Hay algo que está esperando a que tomes parte, a que seas activo.
    Puede ser algo sencillo, como simplemente dar el buenos días a quien está a tu lado, o agradecer por alguna cosa, o ayudar a alguien necesitado, o leer este texto para compartirlo con aquellos a quienes moverá hacia la bendición.
    Puede ser un poco más trabajoso, como colaborar con nuestra tarea, sea con dinero, con difusión, con trabajo, con el compromiso activo de ayudar a otros a despertar y ser parte de esta obra.
    Puede ser rezando, trabajando, haciendo, compartiendo, comunicando auténticamente, poniendo límites.
    Son tantas las maneras que tienes para dar ese primer paso de bienestar y bendición, que depende de ti y solo de ti.
    Importa que des el pasito, aunque sea breve, aunque sea despacito, pero no dejes de darlo. Es el que impulsará una carrera de la cual tú serás el triunfador.

    Y es tiempo de TESHUVÁ.
    Darnos el tiempo para conocernos y mejorar.
    Establecer puentes con el prójimo.
    Crecer y ayudar a otros a hacerlo.
    Para disfrutar sanamente de lo permitido, para construir SHALOM por medio de acciones de bondad y justicia.
    Es tiempo de cambio, de leshanot para bien.
    Porque comienza un nuevo año, y no es para desperdiciar esta oportunidad divinamente inspirada.

    Pero, pasado este tiempo, todo día, todo lugar, son apropiados para iniciar el viaje hacia el bien.
    Abre las puertas para que alumbre la LUZ de la NESHAMÁ.
    De Arriba hacen llover para ti infinidad de bendiciones, disfrútalas.

  • Cumpleaños feliz nos deseo

    En unos días más estaremos celebrando otro año nuevo de la humanidad, es el aniversario del ser humano, cuando apareció en el mundo ADAM.

    ADAM era en casi todo parecido a otros seres vivos, en particular a nuestros ancestros evolutivos los Homo sapiens, solamente que ADAM se distingue por su NESHAMÁ (espíritu).

    Existía el hombre, que era inteligente, que tenía habilidades idénticas a las nuestras, que poseía cultura, que edificaba, que creaba herramientas, que conversaba, que usaba su ingenio para inventar nuevas experiencias, hasta se esclavizaba en religiones, a la vista se podría decir que no hay diferencias sustanciales con nosotros, porque la NESHAMÁ no se ve, ni se huele, ni se escucha, simplemente es.
    La NESHAMÁ es la conexión constante y directa con Dios, y con todo el universo.
    Es nuestro Yo Esencial.
    Es la fuente de nuestra ética, por tanto la que nos habilita al libre albedrío.
    Entonces, aquellos antepasados podían buscar a Dios, pero siempre como algo lejano, externo, tal como el perrito busca ansioso a su amo.
    Ellos podían actuar de manera violenta o solidaria, pero no motivados por la búsqueda del bien o del mal, sino simplemente como reflejo de alguna utilidad. Así como un perrito puede morder la mano del amo que le alimenta, pero no deseándole un daño adrede y por el simple deseo de causar el mal, sino para obtener alguna ventaja (seguridad, comodidad, alimento, pareja, etc.).
    Es que así eran nuestros ancestros, como animales sin conciencia ética, sin capacidad espiritual, aunque tuvieran a su alcance todo el poder tecnológico imaginable (cosa que no sé si era así o no).

    No debemos suponerlos salvajes y carentes de sentido, muy por el contrario, seres con gran capacidad pero a los que solamente les faltaba ese pequeño detallito tan fundamental: espíritu.

    Hasta que un día la intervención divina permite que nazca una nueva familia, la de ADAM, que es a la que pertenecemos actualmente los seres humanos, porque nuestros antepasados fallecieron en aquella tragedia tremenda denominada MABUL (el Diluvio).

    En unos días festejamos 5776 años de ADAM, de nuestra especie.
    Lo que es un buen momento para evaluar si estamos cumpliendo nuestro rol en la Creación, como seres creados a imagen y semejanza del Padre Celestial (con ética y capacidad de trascender el mundo material); o si estamos solamente siguiendo el ejemplo de los pre-adámicos, gente de barro, que no viven orientados por el espíritu/ética, ni elaborando un sentido trascendente en su existencia.

    ¿Hemos hecho nuestra parte como especie y como individuos?
    ¿Estás mejor que antes de comenzar 5775?
    ¿Tu conducta demuestra tu NESHAMÁ?
    ¿Eres digno de ti mismo?
    ¿Qué proyectas y cumplirás para el nuevo año?
    ¿Cómo nos darás una mano en la práctica para difundir el conocimiento ético/espiritual y ser socios en la construcción de SHALOM?

    Éstas y otras preguntas que podrías formularte y responderte para no solamente empezar un nuevo año, sino hacerlo a lo grande, con toda voluntad para disfrutar de las bendiciones.

    Te deseo lo mejor a ti y los tuyos, que tengas un excelente año nuevo universal.

  • Gracias cabalístico

    Existe un plano de estudio de Torá que se denomina cabalístico.
    Suponen muchos que trata de asuntos místicos, invocar fuerzas ocultas, obtener poderes mágicos, realizar maravillas sobrehumanas, conocer misterios insondables, a veces podría haber cosas que lo parecieran, pero realmente es el estudio en el cual prima la fidelidad al mensaje que se va trasmitiendo-recibiendo de maestro a alumno.

    Cabalá es recepción.
    Se recibe el mensaje, se lo aprehende, se lo transmite.
    Se originó un contenido explicativo de la Torá y por tanto de la realidad, el discípulo lo obtuvo de su maestro, lo hizo parte de su vida y llegado su momento encontró al receptor del mensaje.
    Eso es Cabalá.

    El origen más elevado es el propio Dios, quien lo delegó a Moshé, éste a su alumno, éste a quien le sucedió y así una tras otro.
    En numerosas ocasiones el contenido del mensaje es tan simple, que el ignorante no puede comprender la importancia y magnitud y trascendencia y santidad del mismo.
    Es que, suele ocurrir que lo más santo es lo más simple.

    Por ejemplo, el agradecer en verdad, sinceramente.
    ¿Sabes cuánto poder hay en el sencillo “gracias”?
    ¡Ni te imaginas la cantidad de puertas de LUZ que se abren con el agradecimiento!
    A través de él se derraman chispas sagradas de eternidad, que alumbran y dan vida, permutan la noche en bendición, la amargura en prosperidad.
    Solamente por ser agradecidos, en verdad.
    Diciendo la palabra “gracias”, o cualquier sinónimo de ella, y acompañándola de la acción agradecida.
    Escucha bien, acompañando la palabra sincera con la acción correspondiente.

    Puede ser sonriendo, pero también puede ser aportando materialmente para el necesitado o para las causas que provocan la aparición de la LUZ en el mundo. Por ejemplo, ¿cuántas veces te has tomado la “molestia” de agradecernos por nuestra tarea sagrada? ¿Lo has hecho solamente con  palabra o también con ayuda económica? ¿Has compartido los textos y consejos en tus redes sociales? ¿Invitaste a otros a regocijarse con este santo festín? ¿Hiciste lo que estaba a tu alcance para no solamente recibir y aprovecharte, sino también para dar y extender la bendición para ti y otros? En resumen, tú obtienes, pero, ¿agradeces?

    Cuando lo haces sinceramente, y no solamente como una mera fórmula social ni para causar alguna impresión, sino con verdadero espíritu agradecido, tienes que recordar que estás alegrando a otro, pero especialmente estás saliendo favorecido tú.

    Así pues, agradece con palabras y con hechos.

    Gracias por haber compartido conmigo la lectura de este cabalístico texto. ¡A aplicarlo!

  • Diez dones

    Todos nacemos con diferentes dones, que nos hacen resplandecer de manera intensa, especial, sagrada.

    Lo triste es ignorarlos, andar por la vida a oscuras y sin saber materializar nuestro brillante potencial.
    También lo es abusar de ellos de manera egoísta, creyendo que nos pertenecen y no debemos nada a nadie.

    Entonces, te invito a enfocarte aquí y ahora, sin excusas, para que enciendas tu luz y permitas sobresalir tu verdadero ser.

    Te mencionare diez dones, que probablemente duermen en ti:

    • Conocimiento y discernimiento de causas.
    • Imaginación positiva.
    • Aplicación del pensamiento a la práctica.
    • Bondad.
    • Justicia.
    • Autenticidad.
    • Firmeza.
    • Sensibilidad.
    • Expresividad asertiva.
    • Dominio.

    ¿Cuál tenías presente?
    ¿Cuál ya has entrenado?
    ¿Cuál crees lejano?
    ¿Hay algún otro que omitimos pero sientes activo en ti?