Ciclo negativo

Una familia donde falla la Comunicación Auténtica, por tanto existen malos entendidos, distorsiones, agravios, confusión, engaños, censuras, exageraciones, prejuicios, imprecisión, irrespeto.
Por consiguiente, no faltarán enojo, reproches, culpas, enfermedad emocional, negaciones, mentiras, excusas, justificaciones, desaprobaciones, abandono, insultos, gritos, violencia en varios niveles.
En resumidas cuentas, un sentimiento persistente de impotencia, en unos y otros integrantes de la constelación.
Cuanta mayor presión para aparentar “normalidad”, buenas relaciones, vínculos saludables, armonía, bienestar, paz; el resultado suele ser mayor angustia, sufrimiento, ira, caos interno y externo.

De forma natural y automática se disparan las herramientas del EGO a todo vapor, todo el tiempo: gritos, llantos, violencia física, ocultamiento, falsedad, oposición irracional, una vida teatralizada como siguiendo un guión de pésima elaboración.
El uso de estas herramientas impulsa de manera, también automática, a mayores profundidades de impotencia, a mayor dolor, a mayor enojo reprimido.
Sí, el enojo reprimido es inmenso, y lo que se intenta para taparlo, solamente sirve para aumentarlo.
Podrá no surgir a la vista, ni ser consciente para quien lo carga o quien lo padece, pero allí está, bullendo, carcomiendo, reclamando energía para sobrevivir y para mantenerse cegado.
La presión interna aumenta, y tal como si de una olla de presión se tratara, que tiene la válvula de seguridad rota y en cualquier momento estalla, provocando daños terribles, gigantes, más allá de toda contención previa y precaución.
La energía se desperdicia en contener el enojo, mal contenerlo en realidad, porque aparece en distracciones, sueños, y aparentes olvidos o accidentes.
La energía se desperdicia, entonces queda menos enfocada para realizar con calidad las tareas, lo cual produce errores, que son nuevos disparadores de sentimiento de impotencia, que provocan mayor presencia de las herramientas del EGO. O, tal vez las tareas se hagan de manera totalmente lenta, pausada a grados extremos, con una precaución inaudita, que sea todo esto para evitar los errores. Sin embargo, las metas no se alcanzan, el entorno presiona por resultados y a tiempo, lo cual produce sentimiento de impotencia, que dispara las herramientas del EGO, que…
Como ves, se está en un fabuloso ciclo negativo, del que pareciera no existir salida.

Algunos encuentran involuntariamente un mecanismo patológico para ir librando presión, al padecer de compulsiones y obsesiones.
Acciones y pensamientos que toman de rehén a la persona y a quienes le rodean, sometiéndole a todo tipo de humillaciones, vergüenzas, desgastes, ridículos, penas, pero que al mismo tiempo permite seguir sosteniendo la vida sin provocar graves daños evidentes. Son el mal menor, insoportables, terribles, pero hasta cierto punto menos temidos que lo que se fantasea pudiera resultar la catástrofe de dejar explotar la presión contenida, llena de ese enojo podrido, de un rugido abrumador de dolor dispuesto a destruir con tal de desagotarse.

¿Se entiende la paradoja del conflicto de quien padece esto?
Si se quiere librar de su dolor, cree inconscientemente, que debe estallar para quitar de su interior tanta oscuridad.
Si no quiere sufrir las consecuencias de ese siniestro, entonces debe ir dejando salir de manera tormentosa y horrible su malestar y violencia, por medio de sus pensamientos y acciones pesados y abrumadores, también llenos de enojo mal disimulado.
Aquel que padece de esas voces internas que llevan a actos reiterados, rituales, absurdos, como imposibles de evitar; o los pensamientos de ese tenor; seguramente podrá reconocer que lo que los dispara suele ser una idea agresiva o violenta. Ejemplo: debo revisar otra vez, y ya van 323545 en esta noche, que la salida del gas esté cerrada (porque si no, puede volar por los aires mi casa con nosotros dentro). Otro: sé que no pise a nadie con el auto, pero tengo que parar nuevamente y fijarme que no hay nadie, o pedazos de alguien, adheridos al chasis del auto, víctima de un atropello por mi parte. Otro: me tengo que volver a lavar las manos, en un ritual que lleva media hora exactamente, porque acabo de tocar algo y estoy infectado de bacterias que producen enfermedades mortales. Otro: debo corregir nuevamente ese cuadro para dejarlo perfectamente horizontal, porque si no, algo malo puede llegar a suceder.

Se puede reconocer todo esto, como una vivencia personal, que está sucediendo realmente y no como mera especulación teórica.
Entonces, ser capaz de ponerlo en palabras.
Identificar el origen del rencor, descubrir la impotencia, hacerse cargo de lo que uno ha hecho, darse cuenta del lugar que se ha ocupado, convertir la presión en aire modulado, que vaya siendo liberado sin dañar, aunque seguramente perturbará y pondrá al descubierto las cosas que tanto trabajo y dolor ha costado ocultar.

En ese proceso de aligerar la carga es indispensable recurrir a la Comunicación Auténtica, para no dejarse llevar más por el EGO.
Entonces, se abre de a poco una gran puerta al aire libre, que irá posibilitando llenar de frescura, claridad, sanidad, dicha, bienestar, el alma que había estado siendo torturada.

A esto se le debe sumar la aceptación del error, el elogio a la impotencia, el aprender a disfrutar de lo incompleto, la satisfacción del logro parcial si fue alcanzado con el máximo esfuerzo y capacidad posibles aquí y ahora.
Aprender a dejar fluir sin inquietarse aquello que no podemos controlar.
Pero, controlar con decisión lo que sí está en nuestro dominio.
Aprender a gozar de lo permitido y agradecer con sinceridad.

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Jonathan Ortiz

El hamster que corre en la ruedita de su jaulita. No va a ningún lado, se cansa, se baja, se sube, y así. Hay mucha gente en ese ciclo. No estamos exentos.

Se me vino esa imagen luego de leer por quinta vez este texto.

Gracias Moré

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