Duplicar la alegría

Ya aprendimos que alegría está relacionada con satisfacción, con el sano disfrute de la porción que nos toca en este momento. Por tanto también con agradecimiento, con toma de conciencia, con despejar las impotencias que se convierten en ira, frustración, rencor, envidia, amargura. Aceptamos la porción actual, con lo que tiene y también con lo que le falta. Lo que falta no nos angustia ni agría lo que tenemos para disfrutar ahora. No nos quita el sueño. No nos asfixia en reclamos, quejas, culpas, reproches. Simplemente somos conscientes de su presencia y por ahí establecemos como un objetivo superar esta limitación mañana, o en un plazo razonable.

En una breve síntesis, la alegría es resultado del ejercicio saludable de nuestro poder en determinado momento y con efectos placenteros.

Y recuerda, son destellos de alegría y no un estado extendido en el tiempo.
A veces es posible elaborar sucesivos destellos, pero se terminan extinguiendo.
Lo cual no es para lamentarse, sino para tenerlo en consideración también y que aporte al mayor disfrute cuando éste sea propicio.

Ahora demos un paso más para disfrutar de la alegría con la siguiente propuesta.

¿Qué te parece si de tus bienes compartes generosamente con alguien que los precise?
Puede ser plata, alimentos, tiempo, conocimiento, compañía, objetos, lo que quieras darle sin esperar nada a cambio a una persona cercana (o puede ser a un extraño también).
Pero es muy importante que el receptor no se vea puesto en doble impotencia por tu acto bondadoso, cosa que suele resultar difícil.
Te lo explico.
Si al otro le está faltando eso que tu vas a compartirle, entonces está en estado de impotencia y probablemente ya haya irrumpido alguna de las reacciones del EGO.
Y cuando tu le haces entrega de lo que le falta, te estás imponiendo como poderoso ante su impotencia, lo cual puede ser sentido como algo lesivo (cada persona es un mundo y hay de todo).
Por ello la entrega generosa debe ser amable, coherente con aquel que va a recibirla.

Dar amablemente, para beneficiar al otro, sin esperar NADA a cambio.
Ni de él, ni de Dios, ni de la vida, ni de leyes kármicas, nada de nadie.
Simplemente dar al otro porque uno puede hacerlo y quiere hacerlo y le hará bien.
Sin perjudicarte, aunque te reste un poco de tu propiedad en verdad incrementas en mucho tu valor personal, crece tu dominio sobre el EGO y quien te dice que no obtengas beneficios materiales que no estás esperando.

En resumen, cuando das en bondad y justicia estás abriendo los portones para chispazos de divina alegría.
Duplica tu dicha, no solamente gozando de lo saludable y permitido, que eso está muy bien; sino haciendo parte de tu porción a quien se puede beneficiar con ella.

Para aumentar todavía más tu alegría te propongo que hagas una colaboración generosa con nosotros, precisamos dinero para seguir funcionando. Cada centavo que des es un poder más que compartes con nosotros para que continuemos sosteniendo esta obra sagrada de difusión de la espiritualidad. Al ser nuestro socio, todas las recompensas celestiales por ser promotor de la santidad recaen sobre ti.
Estarás ayudando a quien lo necesita, nosotros en este caso, asegurando con ello un destino saludable y poderoso a tu dinero. Al hacer esto seguramente habrá recompensas para ti, múltiples, especiales y la satisfacción de ser parte de la obra del Señor.
Sigue este link:
http://serjudio.com/apoyo

Gracias, shalom.

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