Resp. 4510- El Noajida y la Soledad?

JorgeAiram nos consulta:

Por toda persona juiciosa es conocido que la fe en solitario llega a estancarse y es una realidad que cuando se estanca la creencia se corre un fuerte riesgo de dejar la puerta abierta a la desviacion.

Soy noajida cubano y me ezfuerzo por cumplir con las Siete Leyes de los Hijos de Noaj dia a dia y minuto a minuto en solitario, como en mi pais, Cuba, no conozco si existen mas noajidas que practiquen esto preceptos, asi que mi pregunta es esta:

Es el Noajismo una Fe solitaria? o de Comunidad?
Jorge Airam Alvarado, 25 años, Tecnico Informatico, Cienfuegos, Cuba

Buen día, le damos una calurosa bienvenida y agradecemos que participe activamente en la construcción de Shalom.

Acerca de la soledad del noájida consciente ya hemos escrito en otras ocasiones, le pido que si le autorizan y puede, busque y encuentre el abundante pan espiritual que ya hay preparado y dispuesto para llenar su alma de riqueza y bendición.
Confío en que logrará hacerlo y desplegar una mayor plenitud en su vida y ser faro para cercanos y lejanos en su bella isla.

Recordemos que el noajismo NO ES UNA FE, ni un movimiento, ni una secta, ni un grupo, ni una comunidad, ni una religión, ni una ideología, ni un partido, ni una invención humana, ni un delirio, ni…
El noajismo es el camino espiritual marcado por el Creador que alimenta, nutre, sostiene y promueve a la identidad espiritual noájica.
Así pues, no es necesario –a priori- llevar un gafete que indique su pertenencia a tal o cual congregación, ni ser parte de una, ni reunirse con otros que “comulguen con su fe”, ni congregarse a alabar o a estudiar la biblia, ni etc.
Es suficiente con que usted sepa que es gentil, que tiene una identidad sagrada como tal, que posee una senda marcada de plenitud y trascendencia que es el noajismo, y que no debe pretender vivir como religioso, ni sectario, ni fanático, ni misionero, ni bufón de la corte de bufones.

Su misión es ser persona… algo que parece tan simple, pero que es tan difícil.
Ser persona íntegra, plena, leal a su esencia espiritual, digno, justo, bueno, humilde, verdadero, alguien que procura desarrollar una existencia de sensaciones gozosas y compartirlas generosamente con el prójimo. Alguien que admite sus errores para recuperarse y crecer. Alguien que no se encierra en lemas, dogmas, doctrinas, pancartas, gritos, guerras santas u otras formas de esclavitud menta-emocional.

Por supuesto que para ser persona en toda su magnitud debe nutrir sus cinco planos de existencia (encuentra al respecto mucho material buscando aquí), esto incluye el plano de las relaciones con el prójimo, lo social, lo interpersonal.
Pero no se circunscribe a amurallarse junto a gente que piense parecido a usted, que siga sus mismas ideas “religiosas”, que crea en lo mismo, que practique lo mismo, etc.
Por el contrario, se trata de ser amplio, tolerante, amable, comprensivo, bueno, misericordioso, justo, pero también firme y leal a la verdad y el bien.
Tiene siete mil millones de noájidas, de los cuales menos del 5% es consciente de su identidad espiritual.
Tiene tantos hermanos y tanto por compartir con ellos.
Pero no al modo de los misioneros, no como los sectarios, no como zelote, no como el impotente refractario, no como el “nuevo nacido e iluminado” que se cuela en donde no lo llaman, predica lo que a nadie interesa, atormenta con su palabrería hueca pero altisonante.
Tiene tanto para aprender y para compartir… y está tan rodeado de gente, de bien, de bondad, de bendición… es solamente cuestión de abrir su corazón, de quitar la vendas, de centrar su alma, de vivir bajo las reglas simples y puras del noajismo.
Entonces el ateo será su hermano, tal como el cristiano, el budista, el newage, el musulmán, el judío, el bahai, el afrocubano, etc., que desea hacer el bien, que desea vivir en paz, que trabaja con honestidad, que cumple con los mandatos éticos sin quebrar la vida, dignidad, propiedad, destino del prójimo.

No sé si me estoy dando a entender con claridad y si puedo hacerle comprender mi mensaje, el mensaje que desde el comienzo de los eones el Eterno ha brindado a la humanidad y que trato con pobreza de palabras de infundirle para que viva, experimente y comparta.

Me gustaría que pudiera responderme, darme un feedback para que nuestra tarea se solidifique, armonice y extienda.

En síntesis, no está solo.
Tiene a Dios, pero tiene miles de millones de hermanos a su alrededor que están dormidos y esperan sus almas que alguien las ayude a despertar.
¿Será usted la sagrada chispa que encenderá el motor de la Era Mesiánica?

Y no se lo pregunto y propongo solamente al joven Jorge Airam, quien amablemente nos ha consultado, sino a cada uno de los lectores de estas breves y modestas líneas.
¿Será tú el que propiciará que se instauré el reino celestial en la tierra?

Aquí quedo, a la espera de vuestras respuestas y colaboraciones.

Que sepamos construir Shalom.

Moré Yehuda Ribcoalt

 

 

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