La vida eterna, al alcance de su mano

En esta parashá, nos encontramos con el ineludible y perpetuo mensaje:

"Habla a los Hijos de Israel
y diles que Yo soy el Eterno, vuestro Elokim…
guardaréis Mis estatutos y Mis decretos,
los cuales la persona que los cumpla, por ellos vivirá.
Yo soy el Eterno.
"
(Vaikrá / Levítico 18:2, 5)

El Sfat Emet nos hace una interesante observación al respecto de estas palabras: ¿Cómo puede el Pirkei Avot (capítulo 1, mishná 3) decirnos que el cumplimiento de mitzvot no debe hacerse con la intención de obtener un premio, si este versículo de la Torá nos dice que SÍ hay un premio para el que los cumple?
Es más, el mismo Pirkei Avot parece contradecirse, pues nos remarca (capítulo 2, mishná 1; capítulo 4, mishná 14 ) que prestemos atención al premio que estamos perdiendo, y al sufrimiento que estamos acumulando, si no cumplimos con los mandamientos tal y como Dios nos manda que cumplamos.
¿En qué quedamos entonces?
¿Debemos cumplir los mandamientos para tener premio y ahuyentar sufrimiento?
¿O debemos cumplir con los mandamientos, solamente porque eso es lo que Dios nos exige y demanda?

Planteada esta inteligente duda, tratemos de encontrar una solución y enseñanza trascendente.

La conclusión a la que podemos llegar es que, la persona no debe cumplir con una mitzvá motivada por el beneficio personal que obtendrá de su cumplimiento.
(Por ejemplo: me abstengo de comer carne con leche, porque supongo que es más saludable para el organismo.
Por ejemplo: doy caridad a los pobres, porque me siento orgulloso de mi buena acción.
Por ejemplo: creo en Dios, porque quiero "ir al Paraíso").
Sino que su intención al cumplir con cualquier mitzvá debe ser la de servir al Eterno, solamente porque eso es lo que debe hacer la persona.
Y si lo desea, su intención además puede ser la contribuir a mejorar al mundo de la mejor manera posible (que es cumpliendo con los mandamientos).

Si obtiene o no algún beneficio personal en Este Mundo, es algo totalmente secundario, pues la verdadera retribución, tanto por los preceptos cumplidos como por los pecados cometidos, se percibe en el Mundo Venidero.
(Es más, la persona que sufre (al parecer injustamente) en Este Mundo, en verdad con su dolor está mitigando el sufrimiento inenarrable que le tocaría en el Más Allá.
Y al revés también, la persona que disfruta de bienes superfluos en Este Mundo, está reduciendo su placer inconcebible en el Mundo de la Verdad).

Es por esto que el versículo nos dice "la persona vive a causa del cumplimiento de los mandamientos", que debe ser entendido como:
la persona adquiere parte de la verdadera vida, de la vida eterna, a través de los mandamientos que cumple, y solamente así.

Es por esto también, que en la santa Tradición (TB Berajot 18b) se considera como "muertos" a los pecadores, aunque todavía no hayan fallecido y desaparecido de Este Mundo, pues sus espíritus mancillados por sus pecados no están adquiriendo vida eterna, sino que la están desperdiciando.

Su vida eterna, (su salvación dirían los amigos cristianos lectores de este sitio),
su goce eterno bajo las alas de la divinidad,
está al alcance de su mano,
en cada mandamiento que usted cumple,
en cada buena acción que realiza (acorde a la Torá),
en cada pecado que aparta de su existencia.

¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

Moré Yehuda Ribco


Relato

Un judío fue a visitar al Rabí Israel Meir Kagan, más conocido como el Jafetz Jaim de Radin, en Polonia.
Al llegar se sorprendió por la modestísima morada del ilustre personaje.
No saliendo de su asombro, sin mucho tacto preguntó: "¿Dónde están sus muebles rabino?".
El maestro, sin inmutarse, sencillamente le contestó: "¿Dónde tiene usted los suyos?".
El visitante desconcertado, no tuvo más respuesta que decir: "Yo no tengo mis muebles aquí, usted saber… estoy sólo de paso".
Y el Jafetz Jaim le dijo: "¡Vio que coincidencia! ¡Por eso mismo yo tampoco tengo muebles, pues también soy pasajero en Este Mundo!".
Como el otro parecía no entender, el sabio continuó explicando: "Nuestra vida en Este Mundo es una preparación para nuestra estancia perpetua en el Mundo Venidero. Así pues, en verdad que para estar de paso, confieso que tengo demasiados muebles…"

Preguntas y datos para meditar y profundizar:

  • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

  • ¿Es contraria la Torá a que la persona goce de bienes y placeres en Este Mundo?

  • El Talmud ha enseñado: "Los justos aún después de su muerte son llamados vivos, y los impíos aun en vida son llamado muertos" (TB Berajot 18b).

    • ¿Por qué esto es un hecho innegable?

    • Busque ejemplos en su vida, y la de sus conocidos, que demuestran la verdad de esta afirmación.

  • El profeta anunció: "¡El que vive, el que vive es el que Te agradece, como yo lo hago ahora! El padre da a conocer a los hijos Tu fidelidad" (Ieshaiá / Isaías 38:19).

    • "El que vive, el que vive" – De acuerdo a lo explicado en nuestro comentario, ¿por qué repitió Isaías "el que vive"? ¿A qué está haciendo referencia?
      (Tome en cuenta las siguientes posibilidades: "el que vive", puede ser Dios y el que en Él confía. El espíritu de la persona en Este Mundo o en el Venidero).

    • "El padre da a conocer a los hijos Tu fidelidad" – ¿Solamente un padre da a conocer a sus hijos la fidelidad de Dios? ¿Y el que no tiene hijos, cómo hace? ¿Qué quiere decir realmente el profeta con esto?

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Opiniones y respuestas

  1. Luis Diego Perez Chacon (609) ‍‍3/02/15 - 15 Shevat 5775 {Link}
    Se ha enseñado aquí, y en Fulvida, que se debe cumplir los mandamientos porque esa es la responsabilidad de la persona.

    Esa sería "obligación natural" no solo para contribuir a mejorar el mundo, sino para mantener el orden social.

    Pero ¿por que vivimos esperando alguna retribución al cumplir los mandamientos? Porque inconscientemente (o consiente) siempre esperamos algún tipo de recompensa individual o colectiva; como si fuera una transacción comercial con Dios.

    Y yo no me escapo de esa sensación retributiva. Pareciera que tenemos más temor de lo que nos pueda pasar en esta vida que en la otra, y eso nos hace ser "comerciantes de mandamientos".
    3

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