Pesaj y los shalosh regalim

La Torá establece que Pesaj, Shavuot y Sucot configuren los “Shalosh Regalim”.
“Shalosh” o “Shloshá” es “Tres”.
“Regalim” en hebreo bíblico es “Ocasiones”, tal como comprobamos en el versículo en Shemot/Éxodo 23:14: "שָׁלֹשׁ רְגָלִים תָּחֹג לִי בַּשָּׁנָה".
Pero, la voz “Regalim” es comprendida regularmente como “piernas” o “pies” (raglaim).

¿Piernas? ¿Festividades que son piernas? ¿Cómo es eso?

Sí, al menos por dos motivos.
Uno, porque en tiempos que el Beit HaMikdash en Ierushalaim estaba en funciones, para estos jaguim los iehudim ascendían a pie, en peregrinación a la ciudad santa, para reunirse allí, servir al Eterno según los modos prescritos, confraternizar, fortalecer los lazos de unidad nacional, realizar obras de bien para con el prójimo, etc.

Segundo motivo, porque son como columnas que sostienen en parte la estructura del judaísmo. Explico brevemente.

Pesaj es el tiempo de la libertad, decimos que rememora y actualiza la salida de los judíos de la esclavitud de Egipto. El mantener vivo el recuerdo de nuestra esclavitud, el no negar nuestro pasado poco feliz, el admitir que tenemos debilidades y a pesar de todo podemos salir adelante, superamos, vencer los obstáculos, es un excelente modo de entrenarnos para ser libres, plenos, íntegros. Una de las enseñanzas de Pesaj es a no darse por vencido, a pesar de los contratiempos seguir confiados en alcanzar el éxito. Los objetivos a veces se consiguen, a veces no. Pero el éxito real está en el sentido que se le da a todo el proceso y no solamente en alcanzar el objetivo presupuesto. Eso es, en parte, ser libre.

Shavuot es el tiempo de la entrega de la Torá, en el cual reafirmamos nuestro compromiso con el mandato divino. En nuestra tradición se entiende que en este mundo lo espiritual es parte esencial de lo material, no algo opuesto o por completo ajeno. Por lo tanto, cada acción, palabra, sentimiento puede estar en sintonía con lo espiritual que le corresponde y así poder vivir con sentido de santidad cada momento, hasta el más rutinario o en apariencia terrenal.

Sucot es el tiempo de la alegría, momento para el regocijo a todo nivel, porque la tradición judía sostiene que el gozo de lo permitido es uno de los motivos para lo cual hemos sido creados y estamos en el mundo. Aprender a disfrutar de lo lícito es una de las lecciones de vida que todos tendríamos que adquirir durante nuestro pasaje por este mundo.

En síntesis, estas festividades nos educan para vivir a plenitud, con libertad, sentido, compromiso, responsabilidad y sano disfrute. Como seremos humanos completos y en constante desarrollo.
Conocer nuestras fiestas un poco más es quererlas un poco más, ¡bien lo vale!

¡Jag Sameaj!
Moré Yehuda Ribco

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