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  • Alegría sagrada

    Ante todo, NO ES un deber estar alegre, en el sentido de la risa tonta, la falsa aceptación del mal, la pasividad ante la injusticia con excusas “teológicas”, la estupidez de negarse adrede a ser racional.
    Porque todas esas NO SON manifestaciones de alegría, sino de EGO camuflado de santurronería, o de debilidad mental.
    NO hay espiritualidad en esto, solo religión, lejanía del Padre, confusión que lleva a la muerte en vida y vaya a saber que existencia de insatisfacción en la eternidad.
    Aunque te lo diga un tipo simpático, cuenta chistes carismático, con gorrito de judío, trencitas, ropa cómica y acento “de rabino”, debes tener en claro que NO ES una enseñanza sagrada sino veneno para el alma.

    Veamos que es la alegría, al menos desde el punto de la Santa Tradición que tiene su origen en la Revelación Divina.
    Para lo cual tomaremos un conocido lema de los Sabios:

    “Eizehu ashir, hasameaj bejelkó” – “¿Quién es rico? El que se alegra con su porción”.
    (Masejet Abot 4:1)

    Que lo conectaron inmediatamente con:

    “Ieguía kapeja ki tojela, ashreja betov laj” – «Cuando comas del trabajo de tus manos, serás feliz, y te irá bien.»
    (Tehilim/Salmos 128:2)

    ¿Te das cuenta de la enorme enseñanza práctica?
    Rico no es quien acumula posesiones materiales, sino aquel que con lo que le ha tocado al día de hoy sabe cómo disfrutarlo, estar satisfecho con ello.
    Si hoy tiene arroz, aunque quieras comer pollo con arroz, igualmente estará satisfecho y agradecido con ese plato de modesto arroz. ¡Y será rico con él!
    Esta satisfacción no le impide tener objetivos, trabajar por alcanzarlos, hacer lo que esté a su alcance para mejorar su posición y posesión; ¡todo lo contrario! La satisfacción sincera actual le habilita a dedicar mayor energía y confianza a obtener sus objetivos, sin desesperarse, sin rencor, sin envidia, sin amargura.
    Estará pleno, porque no se desvive por lo que no tiene, sino que se alegra y agradece su porción actual.
    Eso es lo que aprendemos al estudiar el verso de los Salmos: te irá bien porque hoy estás feliz/satisfecho con lo que hiciste y conseguiste.
    Si no encuentras provecho con tu porción, difícil que te vaya bien con la porción de mañana, cualquiera sea ella.

    Lo cual lo asociamos con las palabras del patriarca Iaacov/Israel, cuando le dijo a su hermano:

    “ki janani Elohim veji iesh li kol” – «Elohim me ha favorecido, porque tengo todo»
    (Bereshit/Génesis 33:11)

    Él se sentía sinceramente satisfecho porque consideraba que tenía todo lo que le correspondía al día de hoy. Estaba en paz consigo mismo, con Dios, con el prójimo, hasta con el adversario; porque era agradecido y se satisfacía sanamente con su porción actual.
    Para él era real que todo lo que tenía ahora era su TODO.
    No estaba medio satisfecho, ni se creía medio rico.
    Él sabía ciertamente que hoy tenía todo lo que era para que tuviera, por tanto podía disfrutar y dormir con la conciencia limpia. Mañana sería otro día para ver qué porción alcanzaría, la cual también sería agradecida y aprovechada por saberla su TODO.
    ¿Se está entendiendo?

    Y por si fuera poco, ésta es una frase en una fórmula de agradecimiento que los judíos debían decir al presentar sus ofrendas anuales:

    “Besamajta vejol hatov asher natan…” – «Entonces te regocijarás, tú con el levita y el forastero que esté en medio de ti, por todo el bien que el Eterno tu Elohim te haya dado a ti y a tu casa.»
    (Devarim/Deuteronomio 26:11)

    Te regocijas porque eres consciente de que lo que tiene ahora es TODO lo bueno que el Eterno tenía reservado para ti el día de hoy.
    ¿Mañana? ¡Mañana veremos y bendeciremos por lo que toque!

    ¿Te das cuenta cuánto estrés, amargura, pesimismo, odio, debilidad, enemistad, rencor, y otras cosas horribles te estás evitando al vivir con esta consciencia de agradecimiento sincero y racional?

    ¡Disfruta de tu arroz si es arroz lo que tienes hoy!
    Lo que sea tu plato mañana, también lo agradecerás.

    ¿Y si en tu plato de mañana hay menos que hoy, o no tienes nada?
    ¡Excelente cuestión!
    Pues, ese será tu pedazo de satisfacción para disfrutar.
    No ganarás más con reproches ni llorando por lo que disfrutaste y ya no tienes.
    Sino que estarás agradecido y preparado para lanzarte a la tarea de conseguir tu bienestar diario el día de hoy.
    Confiando en el Eterno, sabiendo que Él está a cargo y que tú también tienes una parte para hacer.
    Sé agradecido, aunque aún no tengas lo que consideras tú “te mereces”.

    Entonces, ¿por qué hay personas que no son felices?
    Será porque consideran que se merecen algo diferente (probablemente más/mejor) de lo que tienen ahora a su alcance.
    Esa deficiencia, real o imaginaria, es vivida como una impotencia… ¿y a qué no adivinas quién se dispara en tu interior cuando se siente la impotencia?
    ¡El EGO!
    Del cual no diremos nada porque son cientos los estudios gratuitos que hemos publicado acerca del mismo, búscalos en serjudio.com si quieres (te conviene no suponer que sabes de qué estamos hablando si nunca aprendiste lo que enseñamos del EGO, o no lo recuerdas claramente).

    Cuando sentimos la falta, cuando no alcanzamos la soñada plenitud, cuando nos mantenemos en la insatisfacción es que brota desde lo más profundo las reacciones automáticas del EGO.
    No hay alegría y se llena el estanque interno de tristeza y otras emociones oscuras, las cuales se acumulan con pensamientos negativas y entre ambos se van fortificando llevándonos a más debilidad.

    Esa moneda que falta, ese pollo que hoy no acompaña al arroz, esa satisfacción inalcanzada y esperada y esperanzada y querida, todo ello nos atrapa y nos  envuelve en desgastarnos y llevarnos a más y más comezón y amargura.

    Entonces, la alegría es una admisión del propio poder pero también de las propias limitaciones.
    Cuando estamos conscientes de lo que podemos y de lo que no, cuando aceptamos que tenemos algo de control pero no todo, cuando sabemos y no nos afrenta no dominar más allá de nuestro dominio, entonces estamos en condiciones de ser verdaderamente dichosos.

    Ésta es nuestra porción, es el poder que nos ha tocado ahora, por lo cual estamos agradecidos por este reconocimiento y lo encontramos satisfactorio. Aunque el objetivo de mañana sea otro, eso no echa a perder el placer del momento actual.
    Esto tiene que quedar absolutamente claro.

    La aceptación (estar satisfecho/alegre con la porción) es en todo diferente a la resignación (conformismo).
    La aceptación es un punto de partida racional y emocionalmente saludable.
    La resignación es un punto de llegada final: una pasividad de muerte, la inercia falta de energía, la impotencia puesta como excusa para más insatisfacción.

    Aceptemos, agradezcamos, continuemos disfrutando del TODO que es nuestra porción el día de hoy.
    Por supuesto que la enseñanza recibida así como la naturaleza del EGO estará obstaculizando la comprensión, puesta en práctica y sostenimiento de esta fórmula de vida excelente.
    Pero no es cuestión de hacer esfuerzo por entender, quizás probarlo y abandonarlo.
    Sino ponerse la meta de que cada día es el día para dedicarse a mejorar en esta tarea sagrada.
    A ser agradecido y alegre con la porción actual, entonces estaremos abriendo las puertas para el bien de mañana, de toda la bendición que está dispuesta y sazonada para nuestro bienestar mañana.

    Cada momento es para aprender esta enseñanza fundamental.
    Llenarnos de poder, de ese que está realmente a nuestro alcance.
    De a poco ir llenando el Sistema de Creencias de pensamientos verdaderos, creatividad, poder, confianza, conexión, santidad…

    Cada victoria es un motivo de alegría, pero también cada esfuerzo que no llegó a la meta propuesta. NO porque “todo sea para bien”, sino porque en el esfuerzo ya está la ganancia. Es el camino recorrido la ganancia, a la cual se le suma si alcanzamos el objetivo. Pero no olvidemos que cada paso hacia el infinito, es uno más a nuestro favor… aunque jamás se completará la tarea propuesta.

    Por tanto, confianza en el Eterno y en ti mismo para lidiar con los asuntos.
    Pero también para disfrutar de lo tuyo sin culpas y sin sentimientos de culpa.
    Disfruta, eso es bueno.
    En gran medida, para eso estamos en este mundo.
    Para experimentar sensorialmente lo que nos corresponde, para sentir placer permitido.

    Entonces, tienes una tarea a la cual le debes añadir tus propios objetivos, y enfocarte en ellos y no en reproches e impotencias.
    El EGO hará su parte, por eso TÚ no deberás dejar de hacer la tuya que te favorece.
    ¡Confía en ti!, porque confías en el Eterno, sinceramente y sin negocios de mercachifle barato.
    Tú haciendo lo tuyo a pleno, tendrás al Socio haciendo Lo Suyo para que alcances tu satisfacción que te corresponde hoy al máximo. No la porción de la vergüenza, no de lástima, sino de placer pleno. Para que medites y no para que te lo detalle ahora.

    Enfócate, construye SHALOM interno y externo, en tus pensamientos, palabras y acciones.
    Con bondad y justicia, con humildad, con agradecimiento, con disfrute estarás haciendo lo que te libera de mochilas pesadas y te abre la percepción a la LUZ.
    Compartiendo, no reclamando para ti solamente, sino también para el que está a tu lado.

    La alegría es el punto más profundo de nuestras vidas: es la revelación de lo Divino en lo mundano.

    Vale la pena profundizar aquí: https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/pecas-si-no-ests-siempre-alegre
    y también aquí: https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/debes-estar-feliz-ahora

  • El corazón conoce su amargura por eso se alegra de verdad

    «לֵ֗ב י֭וֹדֵעַ מׇרַּ֣ת נַפְשׁ֑וֹ וּ֝בְשִׂמְחָת֗וֹ לֹֽא־יִתְעָ֥רַב זָֽר:
    El corazón conoce la amargura de su alma, y el extraño no se entremeterá en su alegría.»
    (Mishlei/Proverbios 14:10)

    En el idioma y pensamiento antiguo corazón no era el generador preferencial de los sentimientos, para eso estaba el hígado, sino que del pensamiento.
    En ocasiones también se podía usar indistintamente el corazón para simbolizar estados emocionales, tal como hacemos nosotros. Aunque el corazón no siente ni piensa (aunque tal vez sí lo haga, porque recientemente se han descubierto neuronas cardíacas)*, aquí el sentido lo tomamos como simbólico y así hay que comprenderlo.

    La cuestión que expone el párrafo hoy podría etiquetarse como de “inteligencia emocional”, concepto que por supuesto nadie se hubiera imaginado hace 3.000 años cuando el inspirado autor lo escribió.

    Nos alienta el sabio rey Salomón a que rompamos los tabiques que confunden nuestra conciencia y que nos aventuremos a hacernos responsables por lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos.
    No nos permitamos escudarnos con excusas.
    No miremos a otra parte cuando tenemos una responsabilidad.
    Admitamos nuestros puntos flacos.
    Estemos presentes para controlar lo que está en nuestro dominio, así como para dejar fluir aquello que no tenemos cómo o porqué controlar.

    Que el corazón sepa de su amargura, que no se oculte de ella, que la tome con inteligencia espiritual para que de esa manera sea una experiencia de construcción de SHALOM, interno y externo.
    Porque si rechazamos reconocer nuestro pesar, o lo atribuimos a cuestiones falsas, o negamos la presencia del dolor que está presente… ¿acaso nos estamos haciendo algún favor y ayudándonos a crecer?

    Entonces, es bueno entrenarse en ser un ser humano inteligente emocionalmente, para lo cual hay que estudiar y experimentar, caer y levantarse, sufrir y gozar, con humildad y entereza.

    Cuando hacemos así, ocurre lo de la segunda parte del versículo.
    No precisamos elementos extraños que nos den apariencia de alegría, sino que estaremos listos para disfrutar de la verdadera dicha.
    Una que es plena, cierta, sana y de conexión espiritual.
    Dejando de lado la falsa risotada, sin hacer de bobo aparentando siempre alegre, ni andar profiriendo alabanzas que son totalmente inventadas puesto que no tienen raíz en la realidad.
    Nada de esa pantomima se entromete en el que sabe conocer su amargura para luego rescatar la verdadera dicha, la pura, la sagrada.

    Es necesario sufrir en los momentos de amargura.
    Es bueno no andar haciendo filosofía barata cuando uno está en la hondonada del sufrimiento. Ni buscar grandes revelaciones teológicas, porque según enseñan los Sabios (los de verdad, no los payasos de YouTube) cuando es el tiempo de lamentarse, es el tiempo de lamentarse. Pero luego, es bueno rescatar chispas de vida incluso entre los más oscuros escombros. No porque la pesadilla haya sido buena, o algún malabar retórico quiera convencernos de que hay un perverso dios que nos hace sufrir para que saquemos cosas buenas de ello. Sino porque con sabiduría y misericordia comprendemos que no debemos sumar quejas, rencor, culpas, y todo lo que es caos al dolor que ya hemos sufrido. ¿Se entiende?
    Entonces, como conocimos la amargura y la respetamos, la vivimos y agotamos; estamos habilitados a disfrutar de los tesoros de dicha verdadera. Sin falsedad, sin creencias hediondas que nos mienten haciéndonos disculpar lo malo porque lo travestimos de finalidad buena.
    ¡No permitamos que el extraño se entrometa en nuestra felicidad!
    No dejemos que la religión arruine la espiritualidad.

    El corazón conoce su amargura por eso se alegra de verdad.
    Pero si enmascara el dolor y lo niega, también la alegría será extraña, dominada por el EGO

    En resumen, hora de ponernos en serio a crecer en inteligencia espiritual y emocional.
    Está a tu alcance.


    También el aparato digestivo, el intestino para ser más precisos, tiene neuronas: en el llamado sistema nervioso entérico.
    Quizás para otro estudio más adelante.

    https://www.facebook.com/belev18/photos/a.1591751340889361/2084639661600524/?type=3&theater

  • Encontrar a Dios en ti

    Basándonos en enseñanzas del rabino Najman de Breslev podemos decir que el creerse lejano del Eterno y Sus cosas, o el estarlo realmente (sabiéndolo o no), tiene dos posibles orígenes espirituales.
    De las cuestiones de más peso emocional ya hemos enseñado en muchas oportunidades en serjudio.com, como por ejemplo hablando del origen de la religión, el papel del EGO en ello, cómo funciona el Sistema de Creencias, entre otras muchas decenas de lecciones que viene bien tener en mente.

    El primer posible origen se encuentra en la shevirat hakelim, es decir, en la ruptura que se provoca naturalmente entre lo espiritual y el mundo creado.
    En este caso, la persona que anda perdida de la LUZ del Eterno, en verdad está buscando al Creador y Sus cosas, pero no lo sabe. Entonces se sube al carro de cualquier religión, idolatría, ideología, superstición, pensamiento mágico, lo que sea que le permita sentirse conectado con el Infinito.
    Su intención puede decirse que está noblemente fundamentada, pero en su desconexión e ignorancia ha perdido el buen rastro.
    Con esta clase de persona habría que encontrar la manera de negociar para de a poco irlo acercado a la LUZ de la Verdad.
    Por supuesto que el trabajo de quitarle las toscas anclas de su Sistema de Creencias puede resultar fatigoso y extenso; pero hay posibilidades de reencaminarlo y ayudarlo a que se conduzca sintonizado con el código ético/espiritual.

    No es raro encontrar personas de este motivo que …

    Te aseguro que vale la pena dedicar un tiempo al estudio de este material: https://belev.me/2018/12/24/encontrar-a-dios-en-ti/

    Te abrirá una gran comprensión y conexión, gracias a las enseñanzas del Rabi Najman de Breslov.

    Es GRATIS y NO PRECISA inscripción, por ahora.

    Aprovecha a aprender y compartir de esta poderosa LUZ.

  • El espacio para estar bien

    Para comenzar recordemos que cada humano es diferentes “almas”, en una rápida síntesis mencionamos unas pocas:

    * NESHAMÁ: espíritu, esencia, chispa divina, lo más yo del ser y al mismo tiempo lo más lejano.

    * RUAJ: ánimo, hálito, psique, mundo interior, aliento, alma sensitiva.

    * NEFESH: alma, energía vital, energía, alma vegetativa.

    No podemos ni debemos confundir una con otras, por más que a menudo sean confundidas.

    Vamos a concentrarnos ahora …

    Puedes aprender más en el texto que encuentras en el siguiente link: https://belev.me/2018/11/30/el-espacio-para-estar-bien/

    Es gratuito, no precisa que te registres, ni siquiera que agradezcas.

    Solo aprovecharlo.

  • La sicosomática

    «רֽוּחַ־אִ֭ישׁ יְכַלְכֵּ֣ל מַֽחֲלֵ֑הוּ וְר֥וּחַ נְ֝כֵאָ֗ה מִ֣י יִשָּׂאֶֽנָּה:
    El ánimo del hombre le dará fuerza [también] durante su enfermedad; pero, ¿a quién soportará el ánimo abatido?»
    (Mishlei/Proverbios 18:14)

    En el siglo XX se hizo claro que los pensamientos podían llegar a influir, para bien o mal, en el bienestar corporal. Sea como ideas, creencias, sentimientos, fantasías, racionalizaciones; cada una podía aportar su grano de arena en la manifestación de una dolencia, o ser el directo causante de alguna.
    Entonces se desarrolló una rama nueva de la ciencia a la que se denominó…

    Para continuar la lectura de manera gratis y pública, seguir este link: https://belev.me/2018/10/02/la-sicosomtica/

  • Origen de la idolatría

    ¿Cuál sería el profundo origen de la idolatría en el individuo?
    Tras un detenido análisis podemos apuntar algunos falsos inicios, a saber:

    • no se origina en una búsqueda de múltiples divinidades,
    • tampoco en un deseo por abandonar al Dios verdadero,
    • ni siquiera en la ignorancia de la existencia de Dios.

    Estos tres falsos orígenes se demuestran como falsos con una sola respuesta.
    El espíritu de toda persona es puro, es hilo de contacto inquebrantable con el Eterno, ninguna acción u omisión puede cambiar su esencia o cancelar su nexo sagrado.
    Es una fuerza constante que nos vincula a lo Santo y se opone con vehemencia a cualquier atisbo de contrariar tal unión sagrada.
    Es consciente de Dios y Su existencia singular, lo desea con fidelidad, rechaza cualquier pecado o cualquier falsa creencia.
    Por tanto, en el seno más profundo y autentico de cada persona no hay posibilidad para que surja el deseo por ninguna desviación, especialmente no la que niega o se opone a Dios.
    Este Yo Esencial, nuestra esencia espiritual perfecta, de estar al mando de nuestra vida nos llevaría por sendas de justicia y bondad siempre. Habría posibilidad de error, de equivocación, pero no de malicia, rebeldía o cualquier otra forma activa/pasiva de contrariar a Dios.

    Sin embargo, nuestro Creador no quiso que estuviéramos comandados directamente por el Yo Esencial, sino que nos creó con un cuerpo, con necesidades, sujeto a dificultades, mecido por emociones y pensamientos, sujeto a otros seres vivos y factores ambientales.
    No somos simplemente un Yo Esencial, pleno espíritu en completa armonía constante con Dios.
    Tampoco somos solamente un yo Auténtico, en el cual espíritu y cuerpo forman una perfecta sinfonía netamente orientada a lo bueno.
    Sino que nuestra Luz interior se ve sometida a ser envuelta por “klipot”, encascarada, por el velo que corre el EGO y sobre el cual se va construyendo nuestro Yo Vivido.
    Un Yo Vivido que es conflicto, que es drama, que es contradicción, que es forcejeo de tendencias, que es decisiones entre seguir el camino del bien o apartarse de él.
    Esta posibilidad de optar, esta realidad contradictoria que somos, este Yo múltiple que se exterioriza a través del Yo Vivido, es lo que nos da el potencial de crecer hasta alturas inmensas o de caer a abismos oscuros.
    Por ser creados de esta manera es que tenemos libre albedrío, capacidad de escoger entre el bien y su contrario, lo que nos dota de un poder único entre las criaturas de nuestro mundo.

    Es nuestra tara nuestra mayor ventaja.

    Entonces, el origen de la idolatría no está en lo más profundo y auténtico del ser humano individual, sino en algún punto externo a la esencia, que se origina en el velo del EGO sobre la Luz del Yo Esencial.

    Seamos más descriptivos para posibilitar una mayor conciencia.

    Al nacer el bebe se haya inmerso en un estado de casi plena impotencia, imposibilidad extrema de sobrevivir, de actuar de algún modo constructivo para proteger su existencia del espantoso trauma que conlleva el nacimiento.
    Su Yo Esencial se mantiene imperturbable, como estará por todo el transcurso de su existencia terrena.
    Pero su Yo Auténtico, en su dimensión corporal está siendo atrozmente atacado por miles de agresiones, involuntarias pero agresiones al fin, que recibe a través de sus cinco sentidos, desde dentro y fuera de su cuerpo.
    Está sumergido en un valle de dolor insoportable, no es el momento para que te describa nuevamente lo que ya hemos enseñado en otra oportunidad, pero debes quedarte con la idea de que nacer es una tortura espantosa, indescriptible.
    Gracias a Dios nuestro cerebro aún no ha madurado lo suficiente como para guardar registros mnemónicos que nos puedan extirpar la alegría y el disfrute más tarde.
    Gracias a Dios venimos pobremente equipados en esos primeros momentos, lo que nos sirve, en cierta medida, como defensa ante el ataque masivo que representa el nacimiento.
    Sin embargo, quedan rastros y huellas en lo más profundo de la memoria primitiva, arcaica, reptileana, en los recovecos más oscuros de nuestro cerebro, lo que se traduce en todo tipo de desbalances, enfermedades, malestares, trabas que se irán suscitando a lo largo de la vida del sujeto.
    También en aquel momento nace una defensa primaria, muy pobre, reducida en poder y recursos: el EGO.
    Sirve como mecanismo de defensa y supervivencia, al llamar la atención con las rudimentarias herramientas que el EGO dispone (gritos, llantos, pataleos) o para desconectar a la persona de la realidad sumiéndola en la inconsciencia (dormir, fantasías, etc.).
    El EGO pues, en aquel primer momento terrible, pesadillesco, es nuestro “salvador”.
    Y sí, lo es en cierta medida.

    El problema es que unos días o semanas más tarde el niño adquiere otras herramientas de supervivencia, va madurando fisiológicamente también, por lo cual el rol del EGO debiera irse reduciendo más y más, hasta quedar desprovisto de todo rol en la vida cotidiana.
    Sin embargo, algo falla en la casi totalidad de las personas, o algo parece fallar, ya que el EGO no queda en stand by, sino que persiste y se niega a dejar el rol de “salvador”.
    Va consumiendo energía que debiera canalizarse en actividades generadoras de placer, de crecimiento en todo plano, para no perder su sitial.
    El EGO se pone en el lugar de dios, para que lo adoremos y así no perder él su sitial de mando sobre nuestra vida.
    Actúa de tal manera que consigue hacernos sentir impotentes, nada, basura, pecadores, infames, débiles, estúpidos, nulos, vacíos, indefensos, de modo que luego se presenta nuevamente como “salvador” y nos hace creer que nos restituye a una posición segura y poderosa.
    Endiosamos al EGO.
    Somos EGÓlatras, adoradores del EGO, porque el EGO nos hace creer que sin él no somos nada, somos polvo cósmico a merced del espantoso sufrimiento del infierno del nacimiento.
    Y desde lo más profundo, desde nuestra plena convicción carnal, no queremos volver a pasar por algo tan horrible como fue esa experiencia traumática del nacimiento.
    Así que nos dejamos caer en los pobres bracitos del EGO, al que llamamos “salvador”, “redentor”, “dios”.
    (Estoy usando un lengua poético para que las ideas sean comprensibles y fácilmente asimilables, en realidad el EGO no tiene conciencia, no es un ser aparte, no es como un pequeño demonio en nuestro interior que nos posee y con su inteligencia hace trampas. El EGO es una parte de nuestro ser, natural, buena en el primer momento, que luego funciona de un modo en apariencia “demoniaco”).

    Atención, el uso que estamos haciendo aquí de la voz EGOlatría no es el mismo que encontrarás en cualquier diccionario.
    NO es “Culto y veneración que una persona se profesa a sí misma”, sino culto y veneración que una persona profesa hacia un mecanismo primitivo suyo, que denominamos EGO. EGO que usurpa lugares y fagocita fuerzas lo que lleva a debilitar al individuo, generar conflictos con otros, destruir sociedades, impedir el crecimiento en todos los ámbitos, etc.
    El individuo se deja vencer por el sentimiento de impotencia y recurre a un “salvador” maravilloso que lo salve del mal.
    Tal “redentor” es el EGO.

    Es la EGOlatría, según te estamos explicando hoy, el verdadero origen de la idolatría.
    Todo idólatra es en el fondo un siervo de su EGO.
    Y esto incluye a aquellos que hacen de Dios, el verdadero, un ídolo, y comercian con Él, pretenden manipularlo, lo hacen una estatuita, le quitan Su identidad, lo cosifican, lo humanizan, lo asocian a otras entidades “espirituales”, lo empobrecen, lo limitan, etc.
    Se puede ser un ferviente “religioso”, muy cumplidor de los preceptos que atañen a cada uno por decisión de Dios (Siete para los gentiles, 613 para los judíos), y sin embargo ser también un idólatra inconscientemente.
    Se puede tener mucha “fe” en Dios, negar ser uno idólatra, pero cuando se permite a sí mismo vivir bajo el poder del EGO, buscando constantemente un “salvador” que resuelva los problemas cotidianos, entonces se está dejando al EGO en el lugar de Dios, aunque se diga creer y adorar al verdadero Dios.
    Creo que para muchos este texto, en particular este párrafo, puede ser duro de digerir, por lo que pido relectura, análisis cuidadoso, entender parte a parte

    Así pues, volviendo al comienzo de nuestro texto, en la raíz de la idolatría, el idólatra no pretende destituir a Dios, no quiere tener muchos dioses, no está desconectado de Dios, no ignora en lo profundo a Dios, pero se siente impotente, siente un miedo atroz a no volver a sufrir la calamidad del terror del nacimiento, se siente necesitado por un “salvador”, entonces hace surgir al EGO en todo su “esplendor” como un dios y salvador.

    Las religiones, grandes y pequeñas, más o menos sectarias, usan con habilidad al EGO para obtener lo mismo que éste.
    Hacen sentir a sus feligreses culpa, miedos de castigos insoportables, les hacen creer que son ridículos, pecadores, extraños, ajenos, débiles, errados, miserables, necesitados de salvación mágica; entonces, se ponen ellos y sus dioses como salvadores, como el único camino, la única vida posible.
    Niegan al feligrés la posibilidad de ser libre, de madurar, de ser responsable, de hacer su parte, de ser socio de Dios, de servir a Dios y no a dioses (hipóstasis del EGO).
    Embarullan con gritos, pataleos, violencia, llantos, sentimentalismos, culpas, amenazas, infiernos, posesiones diabólicas, sugestiones, supuestos milagros, mitos, palabrería en un etcétera variado que tiene por finalidad dejar a la persona en un estado de indefensión y perplejidad típica de un recién nacido.
    Así se aprovechan de la persona, de ti.
    ¿Cuántas veces te ha maltratado tu líder religioso pero o has aceptado con “humildad”?
    ¿Cuántas veces te señalaron como pecador aunque poco y nada hubieras hecho de mal según perspectiva del Dios verdadero?
    ¿Cuántas veces te prometieron salvación, sanidad, riqueza, éxito, es decir no-impotencia, a cambio de someterte a sus dictados?
    EGO y más EGO.
    El tuyo que forma alianza con el de ellos, el de todos en el EGO de las religiones.

    Te reitero lo que dije hace un rato, tendrás varias barreras para tomar conciencia plena de esta enseñanza de Luz y Liberación, muchas contras se pondrán en tu camino, muchísimas.
    Ya lo sé, pero tú no.
    Así que es tiempo de releer, comprender aún mejor, profundizar y hacer el intento de ver con ejemplos de tu vida diaria y de la gente que conoces para ver como la enseñanza cuadra exactamente con lo que has vivido, lo que has percibido, lo que te ha parecido y hasta ahora no tenías noción ni forma de describir y denunciar con firmeza.

    Las excusas abundan, son hábilmente usadas por el EGO y sus esbirros.
    La palabrería es un recurso del cual hace uso el EGO y sus cómplices.
    El envolver a las personas en tretas, trampas, jueguitos de espejismos es más de lo mismo.
    Todo lo que te somete a la impotencia, lo que te reduce de tu altura, lo que te hace creer que no tienes valor a no ser que te asocies con “eso”, simplemente es el EGO que te abduce y te obliga a adorarlo.

    Triste panorama para la humanidad, pues es así como estamos viviendo.
    Pero más triste es cuando los que se dicen seguidores de Hashem, sean judíos o noájidas, actúan de similar manera y hacen de Dios un dios, un ídolo más… pero presumen de sus títulos de nobleza, de sus cuentos de sabios, de sus conocimientos eruditos a nivel intelectual pero que escasamente sirven para erradicar las máculas del EGO de sobre sus almas.

    Maimónides (Hiljot Jametz UMatzá 7:4) describe a los idólatras iniciales como «כופרים וטועין אחר ההבל ורודפים אחר עבודה זרה – negadores, extraviados detrás de lo sin sentido siguiente y gente que corre con ansia detrás del ‘culto ajeno’.»
    Este lenguaje triple es inusual e instructivo.
    En él se explica el proceso por el cual un individuo se convierte en un idólatra.
    Primero se niega el nexo con Dios, el propio poder, la facultad inmensa que Dios nos ha dado, al tiempo que nuestras verdaderas limitaciones e impotencias.
    Se niega la realidad, para sumergirnos en un mar espantoso de impotencia, de imposibilidad, de dependencia extrema de otros.
    Segundo, al estar ya convencidos de nuestra nulidad –ficticia pero creída como cierta- la persona se desespera por salvarse, por sobrevivir a lo que cree el fin del mundo, entonces recurre a cualquier cosa vana, sin sentido, pero que se instala como la “única verdad, la única salvación, la única vida”. En lugar de buscar el propio poder, el lazo sagrado con Dios, uno se desploma bajo la impotencia y se va admitiendo de a poco los mensajes nocivos y tóxicos que provienen del EGO y sus esbirros.
    Tercero, cuando ya ha negado su poder, cuando ya está extraviado de la verdadera senda del amor y servicio a Dios, entonces procura con desespero llenar ese vacío existencial, esa impotencia real en la que se ha sumergido, y cualquier “culto ajeno” parece servirle por un tiempo, como una droga, como un anestésico, para mantenerlo sometido al EGO. El desespero por el “culto ajeno” puede incluir la voraz avidez por parte del noájida por adquirir cuestiones que son propias y exclusivas de los judíos, lo que es ajeno para el noájida aunque relevante y correspondiente al judío.
    Bajo el comando del EGO la persona se pierde y se toma de lo que considera su madero de salvación, endiosa a lo que no es dios, o limita a Dios.

    Tal el origen del mal para el hombre.

    (Este texto debe ser releído, estudiado, comentado con seriedad y en lo posible transmitido, difundido, hacerlo llegar a más y más personas con la meta de traer más luz al mundo y la verdadera redención, que sobrevendrá cuando no dependamos de los espejismos del EGO.)

  • Resp. 4093 – Quienes se convierten al judaismo?

    hernank nos consulta:

    Mi pregunta es con relación a la Resputa: 4062 – ¿Tora rechazada por los otros pueblos?
    es sí puede ser que las personas que hoy quieren convertirse al judaísmo porque realmente lo sienten como su camino hayan sido personas que a pesar que sus pueblos rechazaron (por mayoría) aceptar los 7 preceptos, ellos individualmente si estaban de acuerdo? aunque su voluntad personal no pudo trascender pero mantuvieron esa escencia (el alma) inquebrantable?. Hacía mucho no escribía aunque entro a diario. Sa
    Hernán K, 31 estudiante y empleado, (Argentina)

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  • Resp. 4030 – Misioneros encubiertos

    emet7 nos consulta:

    he observado en muchas paginas debates sobre cristianos sacando preguntas a serjudio piden apinion y luego regresas a sus foros el punto es que observo una confusion tremenda entre gente que se alza diciendo con inteligentes argumentos que ellos tienen la verdad
    como aclararle gente el camino como evitar esto? se puede conocer la verdad por medio de los argumentos o que es fe gracias lic ri
    alan v

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  • Resp. 4072 – Pirámide de la Vida

    omar.moreno nos consulta:

    Dios le Bendiga.
    Existe piramide alimenticia esa de nutriologia(para nutrir nuestro cuerpo),en extremo negativo estan alimentos que nos perjudican, en el otro extremo alimento que nos benefician,he imaginado q puede existir tambien una piramide alimenticia como Guia para nutrir nuestro Espiritu,un extremo esta la Torah,en otro extremo que estaria?talvez el N.testamento?q en apariencia nos benefia ud.q opina lic.Yehuda como ordenaria una guia para alimentar nuetro espiritu? muchas Gracias.
    Omar mtz M. Tijuana Mexico,Programador, 29Años

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  • Resp. 4046 – Mas sobre vino y judios

    uziel0558 nos consulta:

    Shalom moré,
    Estoy interesado en saber el cronograma de festividades judías para el 2009, específicamente las festividades de carácter jubiloso y dónde se haga por lo general uso del vino para el festejo…Muchas gracias, por su tiempo.
    César, Oncoy Bustamante, 19, estudiante, Lima, Perú

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  • La hija del rey detrás de sus máscaras

    La hija del rey estaba acostumbrada a todos los placeres. No conocía privaciones, solamente placer y goce.
    De tanto bien gratuito, ella ya no tenía noción de la bondad que su padre le proveía constantemente.
    Todo lo bueno, lo excelente, le era por completo insípido.
    Pero además, cuando se detenía a reflexionar en su situación, se sentía un tanto disgustada, o quizás humillada.
    Ella veía a los demás hacer algún esfuerzo para alcanzar alguna compensación, alguna retribución por sus actos.
    Pero ella, no hacía nada, solamente recibía y recibía gratuitamente, constantemente, sin gusto sin satisfacción real.
    El rey, que además de poderoso y bondadoso, era sabio, decidió darle a su pequeña hija un remedio para su absoluta falta de sentido de vida.
    Por lo que la llevó a una apartada tierra, en donde la dejó al cuidado de una familia muy humilde, gente que con penurias alcanzaba a producir su sustento.
    Al comienzo la niña real no entendía nada de lo que estaba sucediendo.
    Ni podía compartir sus sentimientos, pues el idioma le era por completo ajeno.
    Atinaba solamente a llorar, a revolverse, a buscar un poco de cariño y nutrición de parte de su nueva familia.
    De a poco ella fue aprendiendo a comunicarse, a expresarse, a vincularse, a actuar de una manera diferente.
    En el fondo sabía que no pertenecía a ese lugar, que ella era un princesa, que su padre era un poderoso rey, que podía tener todos los bienes en un santiamén; pero la realidad actual era otra, y así vivía, añorando otra vida pero haciendo lo necesario para vivir ésta que tenía.
    La niña fue creciendo, las experiencias, la liviandad de la memoria, vaya uno a saber qué, le fue desdibujando su recuerdo, ya no sabía tan claramente quien era en realidad. A veces le parecía un sueño, una fantasía infantil, el creer que era de otro lugar, que era una princesa.
    Cuando llegó a adulta, ya ni siquiera le cruzaba por la mente esa pueril imaginación, y si alguien insinuaba que ella era una princesa, se reía sinceramente, pensando en lo tonto de esa suposición.
    Se llenó de máscaras, de identidades que le cubrían su verdadera identidad, de nombres, de roles, de lugares, de deseos. Se cubrió con innumerables ropajes y disfraces, todos los cuales eran parte de su vida actual, pero que solamente servían para encubrir a su verdadera identidad, a esa más profunda, a esa que solamente podía ser escuchada en la más estática de las quietudes.
    El tiempo siguió pasando.
    Ella era sus máscaras, era aquella que luchaba por no ser.
    Hasta que un buen día, no sabemos cómo, fue el encuentro con el padre, con el rey.
    El le confirmó su verdadera identidad, le reveló su Yo Auténtico.
    Le costó horrores a la hija del rey desprenderse de esos otros yoes, de esas caretas que tapaban su cara.
    Es que ella ya no tenía ni remota idea de quien era en su esencia más perfecta.

    El rey es el Eterno.
    La hija del rey, es nuestro espíritu puro, intachable, eterno.
    La familia que la adopta, es nuestra familia que nos concibe, engendra, cría, sostiene en Este Mundo.
    Las máscaras son esas cosas que hacemos en la vida, que suponemos que son nuestra identidad, pero que solamente están tapando nuestra esencia más exacta, la espiritual.

    Tenemos chance de reencontrar el camino a nuestro ser.
    Podemos encontrar esa tenue voz que nos habla desde nuestro interior.
    La chispa divina que nos conecta constantemente con el Eterno.

    Es cuestión de irnos despojando de esas falsas identidades, que fuimos aprendiendo a llamar «yo».

  • La hija del rey aprende a cocinar

    La hija del rey estaba acostumbrada a todos los placeres. No conocía privaciones, solamente placer y goce.
    De tanto bien gratuito, ella ya no tenía noción de la bondad que su padre le proveía constantemente.
    Todo lo bueno, lo excelente, le era por completo insípido.
    Pero además, cuando se detenía a reflexionar en su situación, se sentía un tanto disgustada, o quizás humillada.
    Ella veía a los demás hacer algún esfuerzo para alcanzar alguna compensación, alguna retribución por sus actos.
    Pero ella, no hacía nada, solamente recibía y recibía gratuitamente, constantemente, sin gusto sin satisfacción real.
    El rey, que además de poderoso y bondadoso, era sabio, decidió darle a su hija un remedio para su absoluta falta de placer, a causa de recibir de balde todo, a causa de tener todo.
    Por lo que le buscó un hombre que la desposara, junto al cual la joven hija del rey aprendería el valor del bien, se instruiría en degustar lo bueno y quitaría el peso de la vergüenza de su ser.
    Encontró un joven muy activo, atento, dispuesto a complacerla. Pero la cualidad especial que lo distinguió, a ojos del rey padre, era que el joven provenía de una familia extremadamente pobre.
    El rey puso una cláusula en el contrato matrimonial, por la cual se estipulaba una mínima suma de dinero para la pareja, sin acceso a la ingente fortuna en su poder.
    Fue la fiesta de esponsales, pasaron a convivir y el joven trató de darle dicha y felicidad.
    Pero dependían del trabajo del joven, ya no de la inmensa fortuna del rey.
    Él joven la proveía de todo lo que alcanzaba con su trabajo, no pasaba hambre ni angustias, pero lejos estaban las épocas de plenitud, de delicias constantes, de todo lo bueno al alcance de la mano.
    Por supuesto que la hija extrañaba aquella vida ociosa y casi perfecta en el palacio, pero ahora encontraba que su pan era más sabroso, especialmente el pan que ella misma amasaba y horneaba para su marido.
    Llegó el día en el cual la hija visitó al rey en su palacio.
    Ahora los manjares eran degustados completamente, integralmente. Ya no pasaba vergüenza por recibir del padre, ya no estaba desganada ante los placeres.
    Por el contrario, ahora sabía, comprendía, se compenetraba del valor de cada bondad, del dulce sabor de cada gozo.
    Pero inigualable placer le dio cuando su padre elogió el postre que ella misma había preparado, sin la calidad del chef del palacio, pero con todo el esfuerzo y amor del que desea agradar a quien ama.

    El rey, es el Eterno.
    La hija del rey es nuestro espíritu.
    El marido pobre es nuestro cuerpo terrenal.
    Cuando el espíritu se funde con el cuerpo, durante el período de vida terrena, es cuando el espíritu aprende el valor del bien perpetuo que recibirá en el Paraíso, es cuando actúa de modo tal de obtener su gratificación sin humillación.

    Venimos al mundo a trabajarlo, a construir Shalom, a ser siervos leales del Padre Celestial.
    Venimos al mundo para aprender a gozar de lo permitido.
    Venimos al mundo para adquirir placer sin humillación, merecido, justo, a través de nuestras acciones.