Parashat Nitzavim: resumen

Resumen de la parashá Nitzavim ("Están presentes…")

Sidrá 51ª de la Torá; 8ª del sefer Devarim. Entre pesukim 29:9 y 30:20.

Haftará en Ieshaiá 61:10- 63:9.

Perek 29: La totalidad del pueblo de Israel que se apresta para ingresar a la Tierra Prometida se presenta frente a H’, sin distinción de edades, sexo, ocupación o posición social, convocados por Moshé, quien reconoce estar al final de su prolongada vida.

Se presentan para reafirmar el pacto eterno que sellaran los patriarcas con H’, para aceptar que no es un contrato olvidado en los fugaces recuerdos, sino una convenio vigente y vital, positivo en sus existencias.

Y este pacto incluye aun a aquellos que siendo descendientes de Avraham no estaban físicamente presentes, por ejemplo, las futuras generaciones de Israel.

Se reitera la admonición de apartarse de la idolatría, porque si bien ellos presenciaron las maravillas y portentos realizados por el Eterno a la salida de Mitzraim y la aberración de los ídolos allí existentes, Moshé sabe que la tentación de dejarse llevar a la inmoralidad es grande, y que los pueblos residentes en Canaan son ideológicamente poderosos, por lo tanto, peligrosos para los inocentes israelitas.

La Torá detalla la terrible e inefable devastación que sobrevendrá a los israelitas y a su tierra en caso de apartar de sí las mitzvot y hacer de la Torá vanidad.

Las generaciones posteriores y los otros pueblos serán testigos de la desolación y yermo abominables sobre la noble tierra y casi no darán crédito a tal horrible calamidad, que es consecuencia lógica de las faltas morales de los antiguos moradores de la misma, de su apego a la vaciedad idolátrica y de su abandono de H’.

Perek 30: Sin embargo, la Torá esboza la posibilidad del arrepentimiento, por lo cual, tras el feroz (verdaderamente horrendo) castigo podrán retornar al seno de su patria y mejor aun, a la protección y Misericordia divinas.

Moshé plantea la proximidad que la Torá tiene con el Pueblo de Israel, una relación intrínseca y profunda que por más esfuerzos que se hagan por desecharla, el judío, todo judío, siempre retorna a ella.

Finalmente queda propuesta para el Pueblo la famosa disyuntiva entre la vida y la muerte; entre las Torá y la vanidad. Sin embargo, el mensaje de la Torá es explícito y sin ambages aconseja, más que exige, escoger la vida, que no es otra cosa que seguir por lo caminos de H’, reverenciarlo y amarlo completamente.

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