Siete Reflexiones

Atiende unos minutos a estas palabras:

…Sabemos que el ser humano es un organismo intercomunicado que da y recibe. Ambas funciones son indispensables para una vida saludable, equilibrada, de desarrollo, de trascendencia. Ni siquiera somos conscientes del continuo mecanismo de vida que a cada instante nos sostiene y se produce en este dar y recibir. Nos ventilamos, inhalamos y exhalamos, estamos en un flujo permanente de intercambio de gases. Pero no solamente, estamos también sometidos a otro tipo de procesos, pensemos en la temperatura, presión, contacto, etc. En esto no intervenimos voluntariamente, sumemos a los intercambios que hacemos de forma más o menos consciente. Damos y recibimos…. Porque pensemos, que pasa si nos restringimos fuera de límites saludables, tanto en el dar como en el recibir.
Si no pudiéramos contener nuestros esfínteres excretores, por ejemplo; o nos negáramos a expeler la materia fecal; o nos prohibiéramos respirar, etc. Es imprescindible entenderlo, dar y recibir son buenas, todo en su justa medida…   Yehuda Ribco[1]

Se nos enseño a no estar inconscientes de una Ley Natural: la Ley de Dar y Recibir. No lo puedo catalogar como un principio de moral, porque no se enriquece o decrece con el tiempo, la moda, los usos y costumbres, ni con la voluntad humana. El continuo “Dar y Recibir” se cumple, se persiba o no.

El Dar y Recibir nos resulta tan obvio, que vivimos inconscientes de lo mucho que implica.

Y por ser tan obvio también significa que:

…El ser vivo está en un constante intercambio con el ecosistema, con otros seres vivos, con elementos físicos, con la red espiritual, con el Eterno[2]

Si se presta atención a lo que voluntariamente subrayé, se descubre que  Dar y Recibir, no es exclusiva de lo material; sino que también es para lo inmaterial.

Una primera conclusión sería que La Ley de Dar y Recibir a la que está sometida la naturaleza, también es Ley para otros planos o realidades superiores; así tambien el estar dando y recibiendo se aplica para los planos inferiores, los impulsivos.

Pero nosotros los hombres, solo podemos saber de su existencia, y conocer una parte de los mecanismos que equilibran tanto el Dar como el Recibir en lo natural, y especular sobre su aplicación en lo espiritual  [3].

Por ejemplo, se puede conocer que si se siembra una semilla en la tierra se recibirá un árbol; pero no puedo conocer si el sol, la fuente de energía lumínica y calórica que ocupa ese árbol para su fotosíntesis, recibe retribución por su dación.

Un segunda conclusión con Dar y Recibir es que se puede SABER que todo tiene una razón de ser, pero no siempre se puede CONOCER cual; solo especular.

Personalmente puedo especular que la razón de ser y existir del humano es para ser el “canal” que une lo material con lo espiritual en sus acciones. Y por la naturaleza del Dar y Recibir, puedo especular que lo que haga en su realidad material, producirá algún efecto en el plano inmaterial (inconsciente o espiritual, como se quiera ver).

Esto me lleva a una tercera conclusión: el Dar y Recibir pone al hombre como constructor y como PRODUCTOR de Shalom.

¿Qué implicaciones lleva esto? Que el hombre con lo que recibe puede construir shalom para sí, para otros y para el mundo, es decir, transforma lo que recibe para darlo; pero al mismo tiempo es un productor que puede CREAR shalom desde su profundidad inconciente para darlo mundo; aunque no conozca en detalle el resultado de utilidad de su producto.

Esto lleva a una cuarta conclusión: el hombre es un constructor de shalom cuando recibe todo y lo transforma, pero es un productor de shalom cuando de él mismo nace shalom para darlo al mundo.

Si del hombre tiene algun deseo, que sea razonable o no, y ese deseo hace que sienta cualquier sentimiento (amor, odio, cariño, venganza, etc), no lo está sintiendo solo para sí mismo ni se lo esta creando para él solo; el sentimiento que creó su deseo lo esta dando al mundo; según la naturaleza del Dar y Recibir.

Una quinta conclusión sería estar vigilantes de lo que se produce en nuestro inconsciente, o en las profundidades de nuestra alma, ya que por el Dar y Recibir es lo que se está produciendo para el mundo y a para las otras realidades.

Muchas personas educan a otras para que tengan oportunidades de trabajo, de posición social y de obtención de recursos para los próximos escenarios políticos-sociales; para que tengan una mejor calidad de vida o un mejor futuro. Si bien dicha educación no es en sí misma dañina, si está seriamente dañada, pues se educa para ser consumidor y no productor; es decir, para recibir a cambio de no dar.

Pero sobre la voluntad del hombre está el Dar y Recibir. Y si lo que está produciendo el hombre desde sus profundidades son frustraciones y venganzas por las insatisfacciones de su deseo, eso es lo que está dando al mundo. Si refuerza ese “dar” con una educación de solo “recibir”, revierte su producción de shalom, es decir, ya no esta creando él mismo shalom. Se convirtió en un matarife de shalom.

Y si todos los hombres nos transformamos en matarifes de shalom, ya no hay razón de ser y de existir.

Una sexta conclusión es: si hemos sido educados con ese pensar, o si estamos educando con ese pensar; y si estamos existiendo cada vez mas consientes no solamente de la identidad propia sino que también de la realidad en la que vivimos, habria que esforzarnos ser productores que arrojan al mundo lo mejor de nuestra propia producción.

Lo que implica esta vigilantes del deseo propio, y rigorista de los sentimientos que degenera el deseo.

 

Luis D. Perez Ch.[4]

 

 

[1] http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/dar-y-recibir-en-su-medida

 

[2] http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/tus-derechos-segn-el-cdigo-espiritual

 

[3] « … Es imposible para nosotros comprender el mecanismo de la retribución Divina… » https://fulvida.com/2012/11/16/de-la-retribucin-divina/

[4] El autor del artículo no es judío. Las ideas cuenta con autorización y revisión previa de Serjudio.com

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