Categoría: Crecimiento

  • En tus ojos me veo

    En nuestra parashá, breve pero intensa, encontramos el siguiente pasaje:

    "Aplicad vuestro corazón a todas las palabras con que yo os advierto hoy, para que las encarguéis a vuestros hijos a fin de guardar y poner por obra todas las palabras de esta Torá.
    Porque no son palabras vanas; pues son vuestra vida, y a causa de estas palabras prolongaréis vuestros días
    "
    (Devarim / Deuteronomio 32:46-47)

    En el transcurso de nuestra vida terrenal vamos atravesando diversos desafíos que tienen el objetivo de revelar nuestra verdadera esencia, nuestro Yo Auténtico, nuestra fuerza espiritual.
    Por medio de estas pruebas estamos en condición de aprender acerca de nuestras prioridades e ir descubriendo los objetivos verdaderos de vida que nos permitan construir un sentido a nuestra existencia.
    Esos objetivos verdaderos necesariamente están ligados a nuestra faceta espiritual, a nuestra auténtica esencia, a aquello que nos trasciende y que al mismo tiempo es lo más íntimo que nos compone.

    Son variados los desafíos, de mayor o menor intensidad y duración, podemos tener más o menos conciencia de estar involucrados en uno, pero lo que permanece constante es que la prueba debe servirnos para crecer, para encontrarnos subiendo en la escala espiritual.

    La persona que está madurando espiritualmente reconoce en cada desafío un trampolín para saltar más alto en su carrera por el mejoramiento personal y general; en tanto que la persona inmadura solamente atina a sufrir y desplomarse ante las pruebas. En vez de hacer del desafío una oportunidad, lo convierte en un obstáculo infranqueable, en un pozo oscuro y sin sentido.

    A través del estudio de la Torá es como podemos percatarnos de que todo posee un sentido trascendente, que cada elemento y suceso nos puede servir para elevarnos por sobre nosotros mismos. Por medio del estudio encontramos el sentido trascendente de las experiencias, y también el modo adecuado para responder, el sendero para vivir incluso en dificultades y no a sucumbir por ellas.
    Por esto la Torá valoriza cada una de nuestras vivencias, sea para permitirlas o para prohibirlas, pues son nuestras vivencias, nuestras acciones, los senderos por los cuales podemos alcanzar la sintonía con el prójimo, con el cosmos y con el Todopoderoso.

    Así mismo, la persona cuanto mayor desarrollo espiritual va alcanzando, por medio de su estudio de Torá y de su cumplimiento cabal de los preceptos, más trasciende la percepción subjetiva de la realidad.
    Cuando esto sucede  va reconociendo el valor de la objetividad, que es lo dado por el Eterno.
    Pero también aprende el valor que tiene la intersubjetividad, aprende a apreciar intensamente el encuentro auténtico con el otro.
    Por tanto, la persona realmente motivada por lo espiritual es más responsable hacia sí mismo, el prójimo, la sociedad y el mundo.
    Cuanto más alto llegue en su desarrollo espiritual, más altruismo desplegará en su vida y menos el egoísmo lo constreñirá en sufrimientos.

    ¿Por qué?
    Pues, porque el egoísmo se basa en el subjetivismo, en el yoísmo por encima de todo y todos. Es "mi" punto de vista el único válido y aquello que no está en consonancia es un enemigo para desterrar de la conciencia/realidad. Al respecto se nos ha enseñado: "La envidia, la ambición desmedida y la búsqueda de honor sacan a la persona de este mundo" (Pirké Avot 4:28). El que vive viendo su ombligo solamente termina por vivir en una realidad que no es la compartida por la sociedad, termina solo, amargado, pobre en afectos y gozo.
    Pero, el altruismo se basa tanto en lo objetivo como en lo intersubjetivo, es decir, en acatar los preceptos y en la apertura generosa hacía el prójimo.
    Una persona así tiene abiertos los brazos hacia el mundo, y el mundo le abraza. Al respecto se nos ha enseñado: "Rabí Meir dice: Disminuye los negocios y ocúpate de la Torá, y sé de espíritu modesto frente a todo ser humano; y si descuidaste la Torá hay delante de ti un sinnúmero de excusas vacías; y si te ocupaste de la Torá, Él tiene abundante recompensa para otorgarte." (Pirké Avot 4:10).

    Si tenemos en claro esto, sabremos que podemos encontrar nuestro ser más auténtico en el camino del encuentro con el otro, con aquel que no soy yo, que se diferencia de mí en lo externo, pero que sin embargo está en cierta medida es idéntico a mí en lo interno.
    No es meramente con meditaciones o reflexiones intensas como se aprende a conocer el Yo Auténtico, sino que es imprescindible el contacto auténtico con el prójimo.

    Sea que nos estemos llevando adecuadamente con el otro, o no, estamos en situación de desafío, el desafío de comportarnos auténticamente con nosotros mismos y con el otro.

    Cuando nos encontramos auténticamente con el prójimo, y este encuentro está mediado por los preceptos de la Torá, estamos reencontrando nuestra propia identidad espiritual, nuestro Yo Auténtico.

    ¿Por qué es importante el encuentro auténtico con el otro para encontrar el Yo Auténtico?
    Vemos como la especie humana está basada en la diversidad: numerosas razas, ideas, lenguas, rostros, naciones, etc.; no hay una persona que sea totalmente idéntica a otra.
    A pesar de la pluralidad de seres y situaciones, a pesar de la imposibilidad de alcanzar la semejanza perfecta con algún otro, no obstante somos todos hijos del mismo padre, todos descendientes de Adam.
    De un molde original han salido camadas cuantiosas de seres que si bien son similares entre sí jamás son iguales en su aspecto físico.
    Si externamente somos tan diversos, tan dispares y distantes; ¿qué nos une además de un origen en común?
    Y la respuesta la reconocemos en las palabras metafóricas del midrash (Shemot Rabbá 40:3), cuando nos dice que todos los espíritus de futuros justos estaban englobados en el espíritu original de Adam HaRishón, cada uno ocupando un sitio, ejerciendo determinada función indispensable para el "todo"1. Era un solo espíritu original que albergaba, en cierta manera, todos los espíritus de sus sucesores.
    Así pues, nos une un origen espiritual común, que es una marca indeleble espiritual que hermana a toda la humanidad.

    Al momento que me vinculo auténticamente con el otro, cuando nuestras relaciones no solamente son sinceras sino también dentro del marco de los preceptos, entonces tenemos la ocasión de descubrir esa esencia espiritual en el otro, y de esa manera vernos reflejados en parte en el espejo de su espíritu.

    Al vernos, al reconocernos en nuestra relación auténtica con el otro, estamos ante la oportunidad de asumir nuestra verdadera identidad esencial, para de esa manera vivir con mayor gozo, el gozo que proviene del ser uno mismo.

    En estas horas de reflexión, entre los Iamim Noraim y Sucot estamos en un momento de particular intensidad espiritual que debiéramos aprovechar para ser más auténticos, más cordiales y próximos a nuestro prójimo… ¿qué podemos perder y cuánto para gozar?
    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    Shaná Tová – Ketivá vaJatimá Tová
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

    Notas:

    1 El Arizal, en el "Shaar HaGuilgulim", Hakdamá 11, nos permite reconocer que todos los espíritus estaban englobados en el del Adam HaRishón.

     

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • Respeto en camino al amor
      "No hagas al prójimo lo que no quieras que te hagan a ti"
      (TB Shabbat 31)

      • ¿Qué debemos hacer para respetar al prójimo en verdad?

      • ¿Por qué es presentado el precepto de amar al prójimo en la faceta del respeto? ¿Acaso el amor no es más abarcativo que el respeto?

    • De acuerdo al nivel
      "Cuanto más elevada es una persona, más bajo puede caer"
      (Likutei Torá 2:34c)

      • ¿A quiénes corresponden mayores desafíos en su vida, a los más fuertes o a los más débiles?

      • ¿Cómo explicar que el que está más desarrollado espiritualmente están también en mayor riesgo que el menos desarrollado?

  • Confianza en el Eterno

    En nuestra parashá está testimoniado que el Eterno:

    "es un Elokim fiel, en quien no hay iniquidad; es justo y recto"
    (Devarim / Deuteronomio 32:4)

    El rabino Y. Neiman, ztz"l  una vez escuchó al Jazón Ish, ztz"l, hacer un paralelismo entre eventos incomprensibles y la labor de un sastre magistral que toma un trozo desprolijo de género y corta, alisa, plancha y cose para crear un hermosa pieza de tela. Uno puede estar seguro de que éste es parte de n proceso creativo mayor, que conducirá finalmente a una bella vestidura. Solamente un tonto puede dudar u oponerse a los motivos del sastre.
    De similar manera ocurre con las acciones del Gran Sastre.
    Nosotros generalmente no captamos por qué Él hace esos cortes, procede con incisiones, y raspaduras. No alcanzamos a ver el producto final, que siempre es excelente y precioso.
    Nosotros debemos admitir humildemente nuestra limitada capacidad para comprender.

    El hecho es que si no comprendemos las acciones de Él, no disminuye ni modifica en absolutamente nada la existencia de esas acciones y su finalidad.
    El Todopoderoso no existe porque nosotros creamos en Él, ni precisa de nuestra aprobación para ser y actuar.

    El anciano Rebbe de Yarislav una vez dijo que él tuvo el mérito de vivir largos años porque nunca cuestionó al Eterno. Más bien, él aceptó todo con amor.
    Él remarcaba que el temía que si él buscaba una respuesta, el Eterno podría decirle: "Si no entiendes, entonces ven al Cielo para que te explique todo lo que quieras saber".
    Como él no estaba dispuesto a aceptar tal invitación, a morir, él no hacía preguntas que superaran el razonamiento humano.
    No era un tonto, ni un inepto, todo lo contrario, era un hombre de profunda sabiduría y claro entendimiento, por esto mismo, no se amargaba preguntando lo que no es humanamente posible responder.

    Confiar en el Eterno significa,
    ser responsable por nuestros actos,
    colaborar para mejorar nuestra vida y la del prójimo,
    indagar para actuar con mayor bondad,
    buscar la verdad en donde puede ser hallada,
    hacer el esfuerzo por reconocer la parte del "gran traje" que estamos siendo
    y aceptar con humildad nuestras limitación humana de no poder comprender la Obra completa.

    Quiera el Eterno que el año que está comenzando sea pleno de confianza y dulzura.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    ¡Shaná tová umetucá!

    Moré Yehuda Ribco

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    Esta es una historia real.
    Se presentó una mujer estéril ante el Maguid de Chernobil, y le rogó por una bendición para que pudiera concebir.
    El rabino gimió y dijo: "Lo siento, mi querida hija, pero no hay nada que yo pueda hacer".
    La mujer que era persistente comentó: "Usted ha ayudado a tantos otros, ¿por qué dice que no puede ayudarme a mí?"
    El rabino inflexiblemente dijo: "Lo siento, no hay nada que yo pueda hacer".
    El secretario del Rebbe contemplaba atónito esta escena, pues, nunca antes había visto al maestro tan poco empático con un visitante.
    Viendo su cara, el rabino le dijo al secretario: "Espera, todo se aclarará pronto". Mientras tanto, la mujer iba hasta el vestíbulo a llorar amargamente. Y entre lágrimas decía: "Hashem, si el santo Rebbe no puede ayudarme, a Ti es al único a quien puedo recurrir. Por favor, ¡ayúdame! ¡Permite que tenga hijos!".
    Entonces, se abrió la puerta del estudio, y el maestro salió con una gran sonrisa y dijo tiernamente: "Ven conmigo, mi hija."
    Ya adentro agregó: "Hasta ahora era evidente que tú ponías tu confianza en mí, y no en Quien debes ponerla, que es Hashem. Ahora que has entendido que Él es a Quien debes dirigirte para pedir una bendición, pues de Él son las bendiciones y las respuestas verdaderas. Yo solamente puedo guiarte hacia Él, puedo enseñarte a rezar, pero nada más".

    Solamente cuando reconocemos que la salvación está en Sus manos, es que nos aproximamos a la salvación.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Por qué el Rebbe tuvo que ser tan inflexiblemente duro con la señora sufriente?

    • Torá salvadora
      El inspirado salmista con sabiduría nos enseña: "Mira Eterno mi aflicción y líbrame, porque no me he olvidado de Tu Torá."
      (Tehilim / Salmos 119:153).

      • De acuerdo a esta enseñanza, ¿dónde se encuentra la salvación del hombre?

      • ¿Qué ha de hacer la persona para poner en marcha dicha salvación?

      • ¿Cuál es la única manera en la cual la Torá no es olvidada?

    • No apague el despertador
      Maimónides nos esclarece: "Aunque el sonar del Shofar en Rosh HaShaná es un decreto de la Torá, hay en ello un indicio, como si dijera: ‘Dormidos despierten, despierten de su sueño, y sacudan la modorra los amodorrados; revisen en sus actos y arrepiéntanse sinceramente, y recuerden a su Creador. Aquellos que olvidan la verdad a causa de las vanidades temporales, y desperdician todo el año en tonterías y cosas vacías que no les favorece ni salva; miren por sus vidas, y mejoren sus caminos y conductas; y cada uno de ustedes abandone su camino perverso y su pensamiento negativo"
      (Mishné Torá, Sefer HaMadá, Hiljot Teshuvá 3).

      • ¿Qué es lo que siente cuando escucha el sonido tradicional del Shofar?

      • ¿Por qué es tan importante no malgastar el tiempo en cosas ociosas y vanas?

      • ¿Qué ha hecho usted últimamente para despertar de su modorra espiritual/moral?

  • Entre Cielos y Tierra

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Haazinu ("Oigan") que es la décima, del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio").

    Moshé, a modo de despedida de su amado pueblo, entona un cántico, mediante el cual quiere dejar en claro ciertos aspectos que son fundamentales para llevar una vida de bendición.
    El canto comienza con la invocación:

    "Prestad atención, oh cielos, y hablaré;
    escuche la tierra los dichos de mi boca.
    "
    (Devarim / Deuteronomio 32:1)

    Este sencillo preludio, nos afirma una enseñanza básica del judaísmo, que es de impresionante utilidad para todos los que desean ser fieles a Dios, respetuosos del prójimo, y que se estiman correctamente a sí mismos.
    La enseñanza es:
    no separes el cielo de la tierra,
    lo espiritual de lo material,
    ya que la finalidad de la persona es
    unirlos
    para vivir y gozar con ambos aspectos.

    Es difícil integrar ambas dimensiones a la vida cotidiana.
    Es muy trabajoso poder dirigirse al mismo tiempo a los cielos y a la tierra,
    atender con dedicación e integridad tanto a lo trascendente como a lo mundano.
    Sin embargo,
    la dificultad no es excusa para no hacerlo.
    El gran esfuerzo para alcanzar la meta, no es pretexto para dejar de esforzarse por alcanzarla.
    ¡Justamente lo contrario!
    Lo fatigoso debiera ser el motivo por lo cual se acepta redoblar con sabiduría el esfuerzo…

    Tenemos entonces que,
    tanto los que renuncian arbitrariamente a los bienes del mundo (ascetas por ejemplo),
    así como los que desechan el rigor propio de lo espiritual (hedonistas, o idólatras por ejemplo),
    están desperdiciando la oportunidad que tienen para llegar a ser aquella mejor persona que podrían llegar a ser.

    Hablar a/de los Cielos, en tanto se habla a/de la Tierra,
    tal como constantemente hace la Torá y los que son sus seguidores…
    ¡ese es el camino hacia la Verdad, la Paz y la Vida!

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Jatimá Tová!

    Moré Yehuda Ribco

    Relato

    R. Eliahu Jaim Meisel acostumbraba dar una gran cantidad de dinero para tzedaká. Sus conocidos lo amonestaban por esto, ya que los Sabios con precisión estipularon que para caridad no debe darse más de un quinto de los ingresos.
    R. Eliahu Jaim entonces respondía: ‘Tienen razón, y estoy en un gran predicamento del cual no encuentro salida. En una ocasión violé el mandato de no sobrepasar el quinto de los ingresos para tzedaká. Para arrepentirme, obviamente que di tzedaká, pues es lo más recomendable para enmendar la conducta y apartarse del pecado. Pero. al hacerlo, pequé nuevamente, pues me sobrepasé otra vez del quinto de mis ingresos que pueden ser destinados para tzedaká. Y entonces, para arrepentirme di dinero para caridad. Y desde entonces estoy atrapado en un círculo vicioso del cual no encuentro la salida…’


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Está pecando realmente R. Eliahu en esta anécdota de su vida?

    • ¿Cómo se puede vincular la bendición, por ejemplo: "Bendito eres Tú Eterno, Rey del universo, creador del fruto del árbol", con la enseñanza que nos da el comentario de la parashá?

    • Shem MiShemuel en la parashá Ekev se planteó: "¿Por qué está dicho: "Comerás, y te saciarás y bendecirás al Eterno tu Dios" (Devarim/Deuteronomio 8:10) ¿Acaso no es suficiente que hayamos comido, para entonces bendecir a Dios? (¿Por qué añade: "te saciarás")  Y la respuesta es: como un niño, si el cuerpo no está contento, entonces el espíritu no puede permanecer centrada en el cumplimiento de su misión, que es la de servir a Dios…"
      Vincular esta reflexión al comentario de la parashá.
      (El Rebbe Sokatchover (Rabí Avraham Borenstein, 1830-1910, es el autor de " Shem MiShmuel", un comentario de la Torá impregnado de jasidismo y Cabalá).

  • Dos formas de andar por la vida

    "Escuchen, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
    Goteará como la lluvia mi doctrina; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como rocío sobre la hierba:" (Devarim 32:1,2)

    De esta manera comienza la parashá, y ya desde el inicio es llamativa la duplicidad de términos: "escuchen – oiga"; "hablaré –dichos de mi boca"; "como llovizna – como rocío", seguramente alguna razón deberíamos reconocer en esta reiteración aparente de la Torá.

    En la Torá cuando se utiliza el verbo ledaber (hablar) significa que el hablante dirá cosas severas y muchas veces difíciles de soportar por parte del que escucha; en cambio el verbo lehemor (decir) es expresarse con términos más, digamos, simpáticos para el que oye. Así pues, conociendo del uso del lenguaje en épocas bíblicas resolvemos rápidamente que la aparente primera repetición no es tal, la primera parte del pasuk habla (medaber) en forma tajante, dura; en tanto que su segunda parte se aproxima más plácidamente al oyente.

    De acuerdo a dos tipos de personas se expresa en este momento la Torá, para aquellos que deben recibir palabras austeras y a la vez inquebrantables, como lo es en aspecto el cielo; y para aquellos que son recios y al mismo tiempo quebradizos, como tierra, que deben ser hablados de manera clara y cálida.

    Y para reconocer que esta interpretación no es descabellada, es que nos encontramos con las otras aparentes repeticiones. Sabemos que hay plantas que son perjudicadas por las lluvias, en tanto que otras crecen mejor con ellas. Y están aquellas que sobreviven gracias al tenue rocío, mientras que para otras éste es casi inútil.

    Lo mismo que las personas que mencionamos, a algunos les alcanza con que les hablen cordialmente, pues así comprenden; mientras que con otros hay que fortificar el tono del mensaje, para que les baste, o al menos les roce sus oídos, y quizás sus entendimientos.

    Y como última prueba tenemos el uso de lehaazin (escuchar) y el de lishmoa (oír), que, en este caso al igual que en español, en hebreo son bastante distintos.

    Escuchar es el acto, generalmente pasivo, de la percepción sonora. Es la acción del órgano físico.

    En tanto que oír, es prestar atención, hacerse cargo de lo que se escucha, entender y actuar en consecuencia.

    Por ejemplo, si uno pasa frente a un indigente que pide ayuda, se lo escucha, pero si la consciencia no reacciona, si la mano no se extiende para ayudar, entonces, sólo (quizás) se escuchó el llamado de auxilio; pero, si en similar situación uno se esmera en la mitzvá de tzedaká, entonces oyó el llamado.

    Dos formas de andar por la vida, dos formas de reaccionar ante lo mismo.

    Uno, (el que oye) es tratado por Moshé en la Torá con suavidad y con apreció; mientras que, el que escucha, escucha reprensiones, advertencias o elogios empañados por la rigidez de la voz.

    El grito de afirmación nacional durante generaciones fue: "Shemá Israel…", "Oye Israel…", parece que es muy claro cuál es el ideal de la Torá…

     

    Preguntas:

    1. Por qué son castigados los hebreos?
    2. ¿Por qué H’ permite que las naciones enemigas maltraten a Israel?
    3. ¿Cuáles son los grandes pecados de Israel?
    4. ¿En qué se diferencia esta parashá al resto de la Torá?
    5. ¿Quiénes son las herramientas de H’ para ajusticiar a los israelitas?
    6. ¿Cuándo H’ perdona a los hebreos?
    7. ¿Quiénes son puestos como testigos por Moshé?
    8. ¿Por qué ellos?
    9. De acuerdo a este resumen, ¿a que lleva el orgullo de la persona?
    10. ¿Por qué a veces el castigo de H’ parece que no llega?
  • Ya está aquí

    Está escrito en la parashá: “Porque no son palabras vanas (las de la Torá); pues son vuestra vida, y a causa de estas palabras prolongaréis vuestros días en la tierra que para tomarla en posesión cruzáis el Jordán." (Devarim / Deuteronomio  32:47)

    “El ciclista desprevenido no advirtió el enorme bache frente a sí, tropezó, y aparatosamente cayó, enredándose luego con lo que quedaba de su bicicleta.
    Pronto alguien lo liberó de los fierros, pero estaba bastante maltrecho.
    Presurosa una pequeña y joven mujer se aproximó a auxiliarlo, mientras los curiosos se arremolinaban en torno.
    En eso, llega un muchacho enorme y forzudo, que grita: ‘Deje paso al experto, yo sé primeros auxilios’ -mientras la aparta bruscamente-.
    Ella mira junto a los otros espectadores unos minutos las técnicas del "socorrista", hasta que dice en voz alta y llena de aplomo: ‘Cuando crean que sea el momento de llamar al médico, ahórrense el teléfono… ¡ya estoy aquí!’”

    En ocasiones ponemos de lado lo importante y necesario, por considerar que lo más vistoso y llamativo es lo que mejor sirve, o es a lo que hay que prestarle atención.
    ¿Será éste un correcto proceder?

    Shabbat Shalom – Guemar Jatimá Tová les desea Yehuda Ribco

    Destellos de la parashá

    Sidrá 53ª de la Torá; 10ª del sefer Devarim.
    Entre pesukim 31:1 y 32:52.
    Haftará en Shemuel II 22:1-51.

    Moshé continúa despidiéndose de su pueblo.
    En esta ocasión con un cántico.
    En él se recuerda la relación especial que el Eterno mantiene con Israel.
    Un vínculo como de Padre con sus hijos.
    Pero, es una relación con altibajos. Pues, el Pueblo es a menudo infiel, abandona al Eterno para irse detrás de las vanidades que le llama la atención.
    Y eso provoca un distanciamiento doloroso para ambas partes del Pacto Eterno.
    Pero, cuando Israel retorna a la senda de la corrección, Dios apresura Su Misericordia y Su Perdón, brindando a la "niña de Sus ojos" (Devarim / Deuteronomio 32:10), a los hijos de Iaacov, una nueva oportunidad para el crecimiento, para el mejoramiento.

  • ¡Regresa!

    "Ciertamente Hashem juzgará a su pueblo y tendrá misericordia de sus siervos, cuando vea que se agota su fuerza y que no queda nadie, ni preso ni abandonado." (Devarim / Deuteronomio 32:36)

    "Llega el hombre al Olam HaBá (Más Allá) e indignado pide hablar con Dios.
    — ¿Qué ocurre? -le preguntan.
    — Me han mentido, me habían dicho que Dios iba a estar siempre conmigo, ¡y miren!, ¡compruébenlo por ustedes mismos! Vean hacia atrás en mi vida, y verán que en efecto hay dos pares de huellas, un par son mías, el otro par de seguro son las de Dios…  
    – Es así, es verdad, entonces, ¿cuál es tu queja?, ¿acaso Dios no estaba contigo?
    — ¡No!, miren bien. Vean como en los momentos de crisis hay un sólo par de huellas… Dios cuando yo estaba mal me dejaba solo… ¿eso es compañía?
    — Lo que ocurre es que, ese único par de huellas en tus épocas de crisis son la marca de Dios, que te llevaba cargando cuando tú ya no podías dar un paso por ti mismo…"

    "¡Vuelve, oh Israel, a Hashem tu Elokim; porque por tu pecado has caído!" (Hoshea / Oseas 14:2) con estas palabras comienza la haftará para este Shabbat entre Rosh HaShaná y Iom Kipur, y es muy sugerente.
    Dios siempre está con nosotros, incluso cuando (por nuestra decisión) ha des-aparecido de nuestras vidas; incluso cuando creemos que estamos solos y sin fuerzas abandonados… en lo peor, Él es fiel… aunque nosotros no lo seamos…
    Pero, ¿qué es lo que Dios quiere? Pues, que nosotros regresemos a lo que nos hace crecer, mejorar, superarnos… que retornemos a Él, de este modo estaremos imprimiendo nuestras huellas junto a las Suyas en el camino de la Vida…

    ¿Queremos regresar al que nos acompaña siempre?
    ¿Somos capaces de emular al Eterno en su paciencia, amor y misericordioso juicio?
    ¿Tenemos el valor de reconocer que son sus huellas las que quedan impresas en épocas funestas, porque sólo Él está con nosotros en el tormento?
    ¿Queremos crecer?
    ¿Queremos reconocer que sólo nos sirve la compañía de aquel que con su inquisitivo amor nos obliga a buscar nuestra superación, o preferimos la modorra de las ilusiones (ídolos vacíos que sólo sirven para llenar nuestro vacío solitario) que finalmente acaban en inmenso vacío y alejamiento… en miserable NADA?

    Al contrario de los ídolos, de lo que nos deslumbra momentáneamente, el que nos ama realmente nos confiesa: "Yo los sanaré de su infidelidad. Los amaré generosamente, porque mi furor se habrá apartado de ellos." (Hoshea / Oseas 14:5)
    ¿Estamos preparados para asumir semejante amor, que incluso cura la infidelidad, el furor?

    Este es el tiempo de la reflexión… Kippur nos aguarda. El día del Veredicto está ya aquí, pero, recordemos… instantes después comienza Jag (Sucot), se inicia el summum de la dicha y alegría… el reencuentro bajo el "palio" de los novios eternos… ¿estamos preparados para esto? ¿Somos capaces de despertar y regresar a nosotros mismos?

    "¿Quién es sabio para entender estas cosas, y prudente para que las conozca? Ciertamente los caminos de Hashem son rectos, y los justos andarán por ellos. Pero los rebeldes tropezarán en ellos." (Hoshea / Oseas 14:10)

    Ojalá dejemos de tropezar y comencemos realmente a andar por el camino del retorno… de la plenitud junto a quien debemos estar…

    Amén

     

    Profundizando esta semana:

    1. ¿Quiénes con puestos como testigos por Moshé?

    2. ¿Por qué este es el Shabbat "Shuva"?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. A elegir entre actuar de forma correcta o no.
    2. Porque no hay nadie que tenga supremacía sobre otro, todos somos miembros fundamentales e indispensables.

    Destellos de la parashá


    Con un canto Moshé pone a los cielos y a la tierra como testigos objetivos sobre la conducta de Israel.
    Es necesario este distanciamiento, porque a veces la separación y la distancia permiten atender y reconocer situaciones, conductas y actitudes que en la monotonía de la rutina pueden estar ocultas a la comprensión, o incluso a la percepción.
    Por eso también nos aconseja que seamos aténtenos en nuestro proceder, pues en última instancia, somos (en enorme medida) los responsables de lo que vivimos. A veces los hechos nos superan, somos víctimas de fenómenos de la naturaleza, o de la maldad o indolencia de otras personas. Pero, en numerosas oportunidades sólo sufrimos lo que hemos sembrado… y es a eso que apunta la enseñanza de Nuestro Maestro Moshé, a que sepamos plantar las semillas de Bien… pues, si plantamos de éstas, lo más probable es que cosechemos beneficios; pero, si plantamos semillas erróneas (voluntariamente o no), ¿qué podremos obtener finalmente?
    El Eterno es un misericordioso juez de plena Justicia, por lo que, el que anda por los caminos del Bien, necesariamente obtendrá Bien… aunque a veces nos cueste darnos cuenta de este hecho básico y sostenido con firmeza por la Torá.
    Y, cuando comprendemos que hemos estado actuando de manera equivocada, e iniciamos el camino del "retorno", de la Teshuvá, hay un Dios que nos espera anhelantes.

  • Viendo lo que está

    La semana pasada leímos el primer día de Rosh HaShaná lo siguiente en la Torá:

    "(14) Entonces Avraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella partió, y andaba errante por el desierto de BeerSheva.

    (15) Y faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un árbol;

    (16) Y se fue y tomó asiento enfrente, alejándose como un tiro de arco; porque decía; No veré cuando el muchacho morirá; y tomó asiento enfrente, y alzó su voz y lloró.

    (17) Y oyó Elokim la voz del muchacho; y el ángel de Elokim llamó a Agar desde el cielo, y le dijo; ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Elokim ha oído la voz del muchacho en donde está.

    (18) Levántate, alza al muchacho, y ásele de tu mano, porque en gran gente lo tengo de poner.

    (19) Entonces abrió Elokim sus ojos, y vio una fuente de agua; y fue, y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho." (Bereshit 21)

    Es muy común hablar de que cada cual tiene su verdad, y que todas son respetables y verdaderas… pero, tanto con sentido común, como para el judaísmo hay una única verdad, y esta es Hashem. Es más, incluso un nombre de Él es EMET, VERDAD.

    Tal como está expresado esta semana en la parashá: "…Porque todos Sus caminos son rectitud; Elokim de verdad, y ninguna falta hay en Él; Es justo y recto. La corrupción no es suya…" (Devarim 32:4,5)

    Cuando llegan estos días de Tefilá, Teshuvá y Tzedaká, es importante no buscar excusas, ni mentirnos (queriendo o sin querer) sobre nuestra conducta. Pues suele suceder lo que advierte Moshé esta semana: "De la Roca que te crió te olvidaste; Te has olvidado del Elokim tu creador." (Devarim 32:18), es decir, nos habituamos a olvidarnos de la Verdad (H’), y de los bienes que Ésta nos ofrece.

    Cuando, lo imprescindible es intentar encontrar el EMET.

    Porque muchas veces nos dejamos impresionar por lo que creemos que es la verdad, y que es lo que nuestros ojos ven, o dejan de ver, olvidando que la Verdad existe independiente de que nosotros la creamos o no, de que la conozcamos o no.

    Y, nuevamente la parashá Haazinu reafirma este mensaje de Iamim Noraim: "Vean ahora que Yo, Yo Soy, Y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y Yo hago vivir; Yo hiero, y Yo curo; Y no hay quien pueda librar de mi mano." (Devarim 32:39) – "no hay dioses conmigo", es decir, la única Verdad es Él.

    Tal como le ocurrió a Agar en el relato de la Torá, que tenía el agua para salvar a su hijo y salvarse ella, frente a sus propios ojos. Pero, éstos estaban cerrados, no podían o no querían ver el agua.

    Recién cuando H’ descubrió la inocencia de estas personas, hizo para ellos un "milagro".

    ¿Y cuál fue este milagro?

    Pues, que los ojos que no veían, fueran abiertos y reconocieran que todo el tiempo frente a sí estaba la salvación.

    Roguemos en estos días para que no ocurra más lo que sufrió Moshé: " Verás por tanto delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel." (Devarim 32:52).

    Que H’ nos permite contemplar todo lo bueno que hay frente a nosotros, y que lo podamos disfrutar con paz y crecimiento junto a nuestros seres queridos.

    Preguntas para esta semana:

    1. ¿Cuántas verdades existen, y por qué esta cantidad?
    2. ¿Cómo llegar a la Verdad?
  • Parashat Haazinu: aroma del paraíso

    Cada vez que realmente estudio Torá, aprendo algo nuevo. La Torá es un texto increíblemente rico, y nuestra Tradición siempre ha insistido para que buceemos en ella y alcancemos a descubrir brillos y claridades interpretativas.

    En nuestra parashá Moshé se despide de su amado pueblo y les dice: "Acuérdate de los días antiguos; considera los años de muchas generaciones. Pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán." (Devarim / Deuteronomio 32:7).
    El Jidushei HaRim no dice respecto al comienzo del versículo: "Hay sabiduría en cada generación".

    En cada época el Eterno brinda capacidad a las personas para desentrañar sentidos e interpretaciones en la inmutable Torá. Aunque los tiempos y las circunstancias cambien, las lecciones de la Torá siempre son actuales, y nos brindan sabiduría para guiarnos en nuestros caminos, una sabiduría que se suma a la anterior, y no la resta ni daña.
    En la Torá está el paraíso para su vida, depende de usted que halle su sabor y aroma.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    ¡Gmar Jatimá Tová!

    Moré Yehuda Ribco

  • Parashat Haazinu: vistazo

    Ubicación:
    Haazinu
    ("Oigan") es la décima parashá del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio".

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. Discurso de despedida de Moshé
      Moshé comienza su poético discurso dirigido al Pueblo invocando al Cielo y la tierra, puestos como perpetuos testigos de sus advertencias.
      Hace una comparación entre la fidelidad del Eterno, y los modos corruptos de actuar de Su pueblo elegido (que se extravían tanto o menos que los hijos de otras naciones). Y anuncia que por cada pecado necesariamente ha de sobrevenir alguna reparación, sea ésta un castigo, la consecuencia lógica de la acción o cualquier otra cosa.
      Pero da esperanzas, pues declara que el camino del arrepentimiento nunca se cierra, y que el Eterno está dispuesto a perdonar a todo aquel que se arrepiente sinceramente y con integridad.

    2. Sobre el monte Nebó
      Moshé completa su mensaje, y le es ordenado que suba al monte Nebó, para que desde allí pueda contemplar enteramente la tierra de promisión antes de que muera.

    Para destacar:

    1. El Eterno todo lo que hace, es para bien
      El Rav Zelig Pliskin, en "Creciendo por medio de Torá", nos enseña:

      "Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud. Él es un Elokim fiel, en quien no hay iniquidad; es justo y recto."
      (Devarim / Deuteronomio 32:4).
      El Jafetz Jaim una vez le pregunta a alguien cómo le iban las cosas.
      Y el hombre contestó: "No dolería si las cosas fueran un poco mejor".
      Replicó el Jafetz Jaim: "¿Cómo tú podrías saber que eso no dañaría? Hashem conoce mejor que tú. Él es bondadoso y compasivo. Si Él considerase que es bueno que tus cosas fueran mejor, Él indudablemente haría que las cosas estuvieran mejor Ciertamente que las cosas son buenas para ti, tal cual son".
      Las cosas no son siempre como quisiéramos que fueran, pero son siempre para nuestro bien. Este conocimiento puede brindarte un sentimiento elevado en tu vida. Tú tienes todo el derecho para tratar de mejorar tu situación. Pero en caso de que hicieras todo lo que está a tu alcance, y sin embargo la situación aún no es como tú quisieras, deberás trabajar en internalizar la idea de que el Eterno está haciendo aquello que es para tu mejor interés.

    2. Absorbiendo espiritualidad
      En "Viviendo cada semana" el rav Abraham Twerski nos enseña:

      "Prestad atención, oh cielos, y hablaré; escuche la tierra los dichos de mi boca. Goteará como lluvia mi enseñanza"
      (Devarim / Deuteronomio 32:1-2).
      El Kotzker Rebe interpretó el texto hebreo como "presten atención a lo celestial".
      Una persona puede entrenar su oído para distinguir notas musicales y tonos que el oído no entrenado no puede percibir. Similarmente, decía el Kotzker, nuestros oídos pueden estar tan acostumbrados a a oír solamente acerca de asuntos mundanos que estamos esencialmente sordos a los aspectos espirituales. Debemos entrenar nuestros oídos para ser receptivos a la espiritualidad.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. "Reconoce al Eterno en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas."
      (Mishlei / Proverbios 3:6)

      1. ¿Cómo se puede reconocer al Eterno en cada momento y lugar?

      2. ¿Por qué el saber que el Eterno siempre está presenta motiva a enderezar la propia conducta?

      3. ¿Qué quiere decir precisamente "reconocer al Eterno"?

    2. "La suma de Tu palabra es Verdad; eternos son todos Tus justos juicios."
      (Tehilim / Salmos 119:160).

      1. ¿Por qué podemos afirmar que la Torá es eterna e inmutable?

      2. ¿Qué puede estar buscando la persona que altera las palabras de la Torá, o que niega su carácter divino?

      3. ¿Cómo aceptar que todos los juicios el Eterno son justos, cuando hay tanto sufrimiento incomprensible?

  • Crecer juntos

    ¿Cuántas veces encontramos en la Torá (Pentateuco) las palabras beneijem -sus hijos- y baneja -tus hijos-?
    51 veces.
    En muchas ocasiones la frase es "ata ubaneja" – "tú y tus hijos"; tal como aparece en nuestra parashá:

    "si vuelves, tú con tus hijos, al Eterno tu Elokim y obedeces Su voz con todo tu corazón y con toda tu alma…"
    (Devarim / Deuteronomio 30:2)

    No es casualidad que sea frecuente esta cercanía de palabras, pues, apunta a una cercanía en los hechos.
    La Torá desea que haya padres, y que haya hijos.
    Y la Torá anhela que unos y otros estén unidos.
    Es confianza de la Torá que padres e hijos se fundan en un abrazo que los una de corazón y alma, en procura de alcanzar una meta compartida.
    El objetivo es que se dediquen a crecer en compañía, padres e hijos, hijos y padres creciendo al mismo tiempo, cada cual en su área propia.
    Éste es uno de los caminos por lo que se consigue alcanzar la Era Mesiánica, ya que el último de los profetas señaló que a la venida del Mashiaj:

    "…hará volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres…"
    (Malaji / Malaquías 3:24)

    ¡Les deseo Shabbat Shalom!

                         ¡Shaná Tová!
    Moré Yehuda Ribco

    Relato a propósito del comentario

    En cierta ocasión un hombre se presentó ante un rabino (famoso por su espléndida sabiduría, pero también conocido por su rígida impaciencia ante las excusas) y le pidió que lo aconsejara y bendijera para que su hijo fuera un talmid jajam -un estudioso erudito de Torá-.
    El rabino mira fijamente a los ojos del padre y le pregunta: ¿Tú estudias Torá?
    El padre un poco avergonzado, aparta la mirada y responde: Y… no tanto como quisiera… usted sabe… hmmm… el trabajo, la parnasá, la situación, el…
    Lo interrumpe el rabino, al parecer cansado de excusas, y le dice: Basta, basta, te entiendo. Dime, si tú no eres estudioso, ¿cómo pretendes que tu hijo lo sea?
    Y responde casi en un susurro el padre: No sé, pensé que su bendición rabino… algún consejo, algo maravilloso… en verdad, ¡no lo sé!
    Y el rabino finaliza: Ay querido mío, no esperes por milagros. Haz esto, regresa a tu casa, toma tiernamente de la mano a tu hijo y siéntense juntos a estudiar un poquito de Torá. Primero un párrafo, luego compartan un poco más. Estudia con él, y un día quizás descubrirás que tu hijo es un talmid jajam. Quizás, jamás llegue a serlo. Pero lo que sin dudas encontrarás, es que tú y él juntos han crecido y se han unido.

  • Es el momento

    En Rosh Jodesh Elul, por la misericordia del Eterno para con Su pueblo, dijo H’ a Moshé: "…sube hacia Mí al monte…" (Shemot 24:12), pues deseaba entregarle allí las segundas Lujot HaBrit, Tablas del Pacto. Sabemos que en el día de Iom Kipur descendió Moshé de allí para traerlas nuevamente a nosotros.

    Si hacemos la cuenta rápidamente, podemos concluir que por segunda vez en Sinaí Moshé permaneció frente a la presencia divina cuarenta días y sus noches, tal como en la primera entrega de las Lujot que habían sido quebradas.

    La pregunta se hace por sí misma: ¿qué necesidad había de permanecer nuevamente cuarenta días y sus noches en la cima del monte Joreb? Si ya el texto había sido escrito con anterioridad, ¿no bastaba con unas pocas horas, a lo sumo unos escasos días, para tener la segunda copia de las Lujot?

    Existen dos posiciones para contestar esta pregunta evidente, y que son, asimismo, posturas frente a la vida. La primera la podemos llamar "Nitzavim" (la parashá anterior), mientras que la segunda se puede denominar "Vaielej" (esta parashá).

    Desde el punto de vista "Nitzavim", nosotros permanecemos frente a H’, que nos santifica por Su voluntad y decisión, de arriba abajo, es decir, pasivamente nos alumbramos y regocijamos con el Bien emanado de H’, sin acción ni emprendimiento nuestro.

    Mientras que en la actitud "Vaielej" nosotros nos aproximamos al Eterno, por nuestros medios, de acuerdo a nuestra libre voluntad, en un movimiento de abajo arriba, bregando por la proximidad, haciendo del esfuerzo nuestra batalla.

    Ahora podemos entender la razón que tuvo Rabbí Akiva para decir: "Alégrense Israel, frente a Quien ustedes se purifican, y frente a Quien los purifica" (TB Iomá 85:b). Las dos secciones de la frase parecen idénticas, como si el maestro hubiera caído en redundancia. ¿Qué necesidad tuvo de duplicar sus palabras?

    Esto es lo que nos quiere indicar Rabbí Akiva, alégrense Israel que ustedes son amorosamente purificados por duplicado: por vuestra propia voluntad, y por el Amor de H’.

    En el caso de las primeras Lujot, Moshé se presentó frente a H’ en la postura de Nitzavim, de expectante frente a la Gloriosa Voluntad del Creador, Quien decidió ofrecer a la humanidad el beneficio de la Torá, representada por los Diez Mandamientos.

    En cuanto a las segundas Lujot, luego del Perdón ofrecido desde lo Alto, Moshé está en estado de Vaielej, es decir, se eleva por sus propios medios en busca de la divinidad, en pos de H’, para recuperar la majestad de los Mandamientos regalados por el Santo Bendito Sea. Se acerca a H’ por intermedio de Tefilá, rezos, y de Tajanunim, invocaciones, que intentan iluminar el rostro del Hombre con la Luz Eterna.

    Por esto Moshé retornó y permaneció otros cuarenta días en el monte, para aprender y enseñarnos esta opción, la de la propia voluntad que puede ejercer influencias poderosas, casi tanto como la Voluntad de H’.

    En estos días intermedios de Aseret Iemei Teshuvá, en el Shabbat Shuva, en los días que reviven la entrega de las segundas Lujot, nosotros podemos acercarnos a H’ en la posición de Vaielej, llamar a los portales Celestiales implorando por la Misericordia y Bondad de H’ que nos está juzgando.

    Abundando en tefilá, en teshuvá y en tzedaká podemos estar conscientes de que la mitad de nuestra ascensión en busca de H’ está realizada, y podemos confiar en Su inmensa Bondad para recorrer el resto del camino al Bien.

    Quiera el Eterno que nuestras plegarias sean oídas y seamos inscriptos y confirmados para Bien, junto a Israel y toda la Creación. Amén.

    Y si aún no empezamos a andar por propia voluntad, estamos a tiempo de hacerlo…

     

    Preguntas:

    1. ¿En qué momento de la vida de Moshé nos encontramos?
    2. ¿Qué nos demuestra Moshé con la forma en que organiza su despedida?
    3. ¿Por qué instó a Iehoshúa en público a ser valiente y fuerte?
    4. ¿Por qué ambos adjetivos: fuerte y valiente?
    5. ¿Hasta qué punto llega el castigo de H’?
    6. ¿Qué significa la última mitzvá de la Torá?
    7. ¿Por qué Moshé compuso un poema final?
    8. ¿Quién quedará a cargo de liderar el pueblo?
    9. ¿Dónde estaba el rollo original de la Torá?
    10. ¿De quién se despidió Moshé?
    11. ¿Quién debía ir cada siete años al templo a escuchar la lectura? ¿Por qué?
  • Comprador de ilusiones

    Está escrito en la parashá: “Pero si tu corazón se aparta y no obedeces (la Torá); si te dejas arrastrar a inclinarte ante otros dioses y les rindes culto, yo os declaro hoy que ustedes encontrarán que se han perdido…” (Devarim / Deuteronomio  30:17,18)

    En medio de la plaza de la ciudad el forastero pregonó: ‘Quien desee participar del milagro de la piedra de sopa que se acerque’.
    Unos cuantos curiosos se aproximaron al extraño espectáculo.
    Dijo el extranjero: ‘Para demostrarles el poder de la piedra milagrosa, preciso que alguien me facilite una gran olla con agua’.
    Uno de los espectadores la trajo. El mago la puso a hervir. Cuando el agua estuvo a punto, lanzó la piedra dentro. Al cabo de un rato se sirve un generoso plato de sopa de piedra. Sorbe una cuchara y su cara se transforma en un gesto de disfrute. Tras lo cual anuncia: ‘Para realzar el sabor, vendría muy bien unas patatas’.
    Uno de los curiosos salió corriendo, y al rato una bolsa de papas era añadida a la sopa. Vuelve a probar el forastero y dice: ‘Con un poco de carne y otro de verduras, este caldo estaría estupendo’. Ahora son tres los espectadores que corren a sus casas para traer lo solicitado, que es agregado a la olla. Prueba nuevamente el mago, y grita: ‘Un toquecito de sal y unas rebanadas de pan, serían un lujo’. Y sin tardanza pronto alrededor del caldero lleno de sopa de piedra había pan, vino, gaseosas, frutas, helados… ¡todo un festín!
    Luego de comer como un rey, el extranjero anuncia: ‘Aquel que quiera comprobar el milagro puede servirse de la sopa de piedra‘. Y todos reclamaron su porción. El banquete duró unas cuantas horas. Al finalizar el extranjero les dijo: ‘Ya que han verificado el poder de la piedra de sopa, les comunico que está a la venta. Con ella podrán comer ustedes y sus familias por siempre, sin pagar un peso.’
    Y no tardaron los ingenuos que pujaron para adquirir tal notable timo.

     

    Destellos de la parashá

    Sidrá 51ª de la Torá; 8ª del sefer Devarim.
    Entre pesukim 29:9 y 30:20.
    Haftará en Ieshaiá 61:10- 63:9.

    Todo el pueblo de Israel, sin excepciones es testigo y firmante del pacto eterno con Dios.
    El Pueblo se comprometió a aceptar la Torá y cumplir sus reglamentos.
    En tanto que Dios asumió el papel de Protector y Salvador de Israel.
    La Torá afirma que para Israel es más sencillo de lo que parece a simple vista. Lo que debe hacer cada uno de los integrantes de la Nación, es decidir entre lo que es bueno y lo que no lo es… y optar siempre por lo positivo, por lo que promueve la vida, apartándose del engaño, el error, la miseria, la pereza, el incorrecto proceder.
    Y la decisión se debe tomar basados en la palabra de la Torá, pero también en lo que el corazón sabe qué es lo mejor, pues tal como está escrito: "las palabras de la Torá están muy cercanas, en el corazón y en los labios… para decirlas y cumplirlas".
    Siendo fieles a las mitzvot -los preceptos-, que nos educan de la mejor manera, un camino de crecimiento es lo que se abre frente a nosotros.