¡Regresa!

"Ciertamente Hashem juzgará a su pueblo y tendrá misericordia de sus siervos, cuando vea que se agota su fuerza y que no queda nadie, ni preso ni abandonado." (Devarim / Deuteronomio 32:36)

"Llega el hombre al Olam HaBá (Más Allá) e indignado pide hablar con Dios.
— ¿Qué ocurre? -le preguntan.
— Me han mentido, me habían dicho que Dios iba a estar siempre conmigo, ¡y miren!, ¡compruébenlo por ustedes mismos! Vean hacia atrás en mi vida, y verán que en efecto hay dos pares de huellas, un par son mías, el otro par de seguro son las de Dios…  
– Es así, es verdad, entonces, ¿cuál es tu queja?, ¿acaso Dios no estaba contigo?
— ¡No!, miren bien. Vean como en los momentos de crisis hay un sólo par de huellas… Dios cuando yo estaba mal me dejaba solo… ¿eso es compañía?
— Lo que ocurre es que, ese único par de huellas en tus épocas de crisis son la marca de Dios, que te llevaba cargando cuando tú ya no podías dar un paso por ti mismo…"

"¡Vuelve, oh Israel, a Hashem tu Elokim; porque por tu pecado has caído!" (Hoshea / Oseas 14:2) con estas palabras comienza la haftará para este Shabbat entre Rosh HaShaná y Iom Kipur, y es muy sugerente.
Dios siempre está con nosotros, incluso cuando (por nuestra decisión) ha des-aparecido de nuestras vidas; incluso cuando creemos que estamos solos y sin fuerzas abandonados… en lo peor, Él es fiel… aunque nosotros no lo seamos…
Pero, ¿qué es lo que Dios quiere? Pues, que nosotros regresemos a lo que nos hace crecer, mejorar, superarnos… que retornemos a Él, de este modo estaremos imprimiendo nuestras huellas junto a las Suyas en el camino de la Vida…

¿Queremos regresar al que nos acompaña siempre?
¿Somos capaces de emular al Eterno en su paciencia, amor y misericordioso juicio?
¿Tenemos el valor de reconocer que son sus huellas las que quedan impresas en épocas funestas, porque sólo Él está con nosotros en el tormento?
¿Queremos crecer?
¿Queremos reconocer que sólo nos sirve la compañía de aquel que con su inquisitivo amor nos obliga a buscar nuestra superación, o preferimos la modorra de las ilusiones (ídolos vacíos que sólo sirven para llenar nuestro vacío solitario) que finalmente acaban en inmenso vacío y alejamiento… en miserable NADA?

Al contrario de los ídolos, de lo que nos deslumbra momentáneamente, el que nos ama realmente nos confiesa: "Yo los sanaré de su infidelidad. Los amaré generosamente, porque mi furor se habrá apartado de ellos." (Hoshea / Oseas 14:5)
¿Estamos preparados para asumir semejante amor, que incluso cura la infidelidad, el furor?

Este es el tiempo de la reflexión… Kippur nos aguarda. El día del Veredicto está ya aquí, pero, recordemos… instantes después comienza Jag (Sucot), se inicia el summum de la dicha y alegría… el reencuentro bajo el "palio" de los novios eternos… ¿estamos preparados para esto? ¿Somos capaces de despertar y regresar a nosotros mismos?

"¿Quién es sabio para entender estas cosas, y prudente para que las conozca? Ciertamente los caminos de Hashem son rectos, y los justos andarán por ellos. Pero los rebeldes tropezarán en ellos." (Hoshea / Oseas 14:10)

Ojalá dejemos de tropezar y comencemos realmente a andar por el camino del retorno… de la plenitud junto a quien debemos estar…

Amén

 

Profundizando esta semana:

  1. ¿Quiénes con puestos como testigos por Moshé?

  2. ¿Por qué este es el Shabbat "Shuva"?

Respuestas para la semana anterior:

  1. A elegir entre actuar de forma correcta o no.
  2. Porque no hay nadie que tenga supremacía sobre otro, todos somos miembros fundamentales e indispensables.

Destellos de la parashá


Con un canto Moshé pone a los cielos y a la tierra como testigos objetivos sobre la conducta de Israel.
Es necesario este distanciamiento, porque a veces la separación y la distancia permiten atender y reconocer situaciones, conductas y actitudes que en la monotonía de la rutina pueden estar ocultas a la comprensión, o incluso a la percepción.
Por eso también nos aconseja que seamos aténtenos en nuestro proceder, pues en última instancia, somos (en enorme medida) los responsables de lo que vivimos. A veces los hechos nos superan, somos víctimas de fenómenos de la naturaleza, o de la maldad o indolencia de otras personas. Pero, en numerosas oportunidades sólo sufrimos lo que hemos sembrado… y es a eso que apunta la enseñanza de Nuestro Maestro Moshé, a que sepamos plantar las semillas de Bien… pues, si plantamos de éstas, lo más probable es que cosechemos beneficios; pero, si plantamos semillas erróneas (voluntariamente o no), ¿qué podremos obtener finalmente?
El Eterno es un misericordioso juez de plena Justicia, por lo que, el que anda por los caminos del Bien, necesariamente obtendrá Bien… aunque a veces nos cueste darnos cuenta de este hecho básico y sostenido con firmeza por la Torá.
Y, cuando comprendemos que hemos estado actuando de manera equivocada, e iniciamos el camino del "retorno", de la Teshuvá, hay un Dios que nos espera anhelantes.

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