ENTRE MOISES Y DARWIN

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ENTRE MOISES Y DARWIN

Una falsa disputa por los orígenes

Nota preliminar: Este ensayo fue escrito en el año 1998 para un curso de arqueología en primer semestre de Antropología. Con muchos de los contenidos ya no estoy de acuerdo, en especial con las afirmaciones favorables hacia la selección natural como mecanismo evolutivo y con la valoración positiva de la obra de Darwin, sin embargo lo público en Serjudio.com (con algunos cambios no esenciales) por el interés que el tema suscita y por qué en líneas generales su motivación y el objetivo principal para el que fue redactado sigue cumpliendo su cometido.

Introducción

La religión y la ciencia son dos poderes mentales que pretenden llegar al ser humano con pretensiones iluministas, pero cuya luz tiene por fuente y origen, en el caso de la primera, la fe y en el caso de la segunda, la razón. El debate entre las dos es un debate de interpretaciones, es un debate que está centra en el topos noetos (espacio mental) de la palabra, ese espacio semiótico que engendra debates. ¿Qué contenido semántico le doy a la luz, al principio, a la vida, a la muerte? Cada una aporta sus respuestas, cada una llama la verdad a su lado para que se muestre como testigo a su favor; pero el testigo tiene que decidir entre la revelación y el dato. Así en el debate por cual tiene la verdad, muchos han sido los protagonistas, pero en esta ocasión escribiré sobre dos, que a mi parecer posibilitaron el punto más álgido de controversia: Moisés y Darwin: El príncipe de Egipto contra el viajero del Beagle.

Los protagonistas

Miles de años los separan y he aquí sus efectos: El idioma es distinto y por lo tanto su visión del mundo es desde luego otra. Cada uno tiene un origen que los hace no solo evidentemente diferentes, sino también especiales. No nacieron en el mismo lugar, ni aún en el mismo continente. Sus respectivas tradiciones los difieren. Uno escribió en hebreo guiado por la revelación divina; el otro en ingles al concluir sus estudios y observaciones después de realizar un viaje por el mundo. Los resultados de esos ejercicios de amanuense concluyeron en sus obras; para el caso del primero en la Toráh o “Pentateuco” que incluye el libro de o Bereshith o como lo conocieron los griego, el Génesis. En cuanto al segundo, redactó varias obras pero es más célebre con por The Origin of Species.

Cada uno de ellos es considerado como una figura representativa de dos bandos aparentemente opuestos: la religión y la ciencia. Además son considerados como hombres que han marcado una gran influencia en la construcción de la visión occidental. Moisés, líder y caudillo del pueblo Israelita, al cual condujo de la esclavitud en Egipto a la libertad de la Tierra Prometida, es considerado uno de los soportes del Judaísmo, del Cristianismo y del Islam. Entre tanto, Charles Darwin, era un naturalista Inglés, que mientras viajaba por los mares en el Beagle recolectaba una serie de pruebas que le ayudarían a comprobar que las especies no se mantienen inmutables y es por su parte denominado el «padre» de la Biología moderna. A la par leídos y muchas veces mal interpretados.

Como es evidente estos dos hombres nunca llegaron a conocerse, aunque el segundo si supo quién fue el primero. Una batalla de credos se rinde en nombre de estos dos personajes. De Moisés y su obra dice surgir el creacionismo y en Darwin se confirma y se revoluciona el evolucionismo. Las dos posturas actualmente afirman ser ciencias, pero en el caso del creacionismo ésta pretensión es bastante discutible pues su corpus teórico es evidentemente doctrinal y por lo tanto imposible de verificar por experimentación; en otras palabras es una “teoría” que se afirma así misma como posible sólo en la medida que no está finalizada la teoría darwinista y se levanta en las fallas propias e inherentes al conocimiento. No obstante a pesar de las fuertes evidencias que a lo largo de más de cien años se ha llegado a obtener de la evolución, que sí pudo constituirse como una teoría, no se puede negar la actual presencia del creacionismo dentro de escuelas y universidades de países como EE.UU., España o México, y en ese sentido es de mi interés como antropólogo el análisis de esta creencia con disfraz de ciencia.

La disputa entre las dos tendencias ha sido llevada a todos los campos, desde los tribunales hasta los libros y panfletos. En cuanto a los tribunales es famoso el caso de El Juicio del Mono en 1920, en el que se consideró ilegal enseñar darwinismo en E.E.U:U, caso que prácticamente tuvo su réplica en 1925 cuando se condenó a John T. Scopes por enseñar la teoría evolutiva a sus alumnos, quien fue amenazado por el tres veces derrotado candidato presidencial William Jennings Bryan, quien afirmaba que en su plan de gobierno: “el movimiento barrerá el país y echará el darwinismo de nuestras escuelas” (en Shapiro 1987: 238). También se ha manifestado la polémica por medio de panfletos y pancartas aludiendo al error satánico de la evolución, tal como ocurrió 59 años después, en 1984, en el Museo de Historia Natural de Nueva York, cuando se efectuaba una exposición de restos fósiles .

Pero no sólo han sido los creacionistas quienes han participado con este tipo de exageraciones; defensores acérrimos del evolucionismo cayeron en algo parecido como lo delata el fraude del Hombre de Piltdown o las rotulas de elefante extinto que se hicieron relacionar con el Hombre- Mono de Java (Criswell 1973: 85). Un testimonio claro de esto se presenta en la introducción a la edición por el centenario del origen de las especies (Thompson en Darwin 1956: XXI, XXII), donde se confirma que:

Un efecto de larga duración, y lamentable, del éxito del origen fue la adición de los biólogos al razonamiento superficial que no puede ser verificado […] el éxito del darwinismo fue acompañado por una decadencia en la integridad científica. Esta situación de hombres de ciencia que acuden en defensa de una doctrina que no puede definir científicamente y mucho menos demostrar con rigor científico, en un esfuerzo por mantener la honra de ésta ante el público mediante suprimir la crítica y echar a un lado las dificultades, es anormal e indeseable en la ciencia.

Para algunos científicos tal debate carece de importancia o es sólo una manifestación insignificante del actual medievalismo mental de muchos como para presentarle atención. Sin embargo en mi apreciación no debería serlo en el campo de lo filosófico y antropológico pues en sí mismo envuelve dos problemas que le competen a estas posturas del pensamiento: el tiempo y la ética; o como para no provocar fraccionamientos diría mejor que el tiempo aquí se entiende como una sustancia ética: de alguna manera es nuestro punto de vista sobre el origen de la vida el que influye en toda nuestra actitud hacia ésta y el porvenir. Por eso comprendo aunque no acepte sus conclusiones las frecuentes y rayadas críticas moralista que creacionistas como Henry Morris y Martin Clark, cristianos protestantes, hacen en su libro The Bible Has The Answer (en Shapiro 1987: 238):

La evolución no es sólo antibiblica y anticristiana, sino absolutamente acientífica e imposible. Pero ha servido y de forma eficaz, de base pseudocientífica para el ateísmo, el agnosticismo, el socialismo, el fascismo y otras muchas filosofías falsas y peligrosas del siglo pasado.

O como réplica Scout M. Huse (1996: 22) al hacer una disertación errada y típica de una confusión de correlación y causa, ya que de sus premisas no se desprende sus conclusiones sobre el valor moral de los orígenes:

Pero, ¿por qué debemos estudiar los orígenes? ¿Vale la pena dedicar tiempo y energía a este tema? Hay muchas razones por los cuales es importante comprender correctamente los orígenes, y sí, es un estudio que vale la pena realizar. Todos necesitamos poseer sentido de identidad, propósito y metas personales. Pero esto es imposible si no conocemos nuestro origen. Lo que la persona crea respecto a su origen determinará su estilo de vida y afectará su destino final.

Las soluciones a los masivos problemas sociales del ser humano dependen de su comprensión correcta acerca de sus orígenes. Si la filosofía evolucionista es correcta, entonces la vida carece de propósito. Por otro lado, si fuimos creados por Dios, nuestra vida tiene significado, dirección, propósito. De esta manera, la declaración respecto a los orígenes es el fundamento de las demás convicciones, acciones y creencias. Por tanto, el tema de los orígenes es vital, e ignorarlo, un gran riesgo.

Con estas declaraciones anteriores es fácil captar como desde el bando creacionista se hace del evolucionismo una de las fuentes intelectuales, ergo morales, que han provocado todos los males que están haciendo que nuestra sociedad caiga en decadencia moral, pues según esta postura al negar la creación Divina en un tiempo relativamente reciente, se niega también los preceptos bíblicos. Y yo les preguntaría, ¿y por qué había inmoralidad mucho siglos antes del darwinismo? Pregunta que no responderían. Sin embargo eso es lo que la gente piensa y cree, y como tal, en tanto sea un enunciado que forme parte de la realidad de quienes así lo aceptan y por lo tanto entra a ser parte de una vivencia compete, en su estudio, a cualquier estudioso de las ciencias sociales. Antes de continuar con este asunto, cabe en este instante preguntarse, ¿qué contribuyó a la formación de estas teorías? La pregunta es importante, pues cada una de estas propuestas no dejan de ser, como veremos, hijas de su tiempo.

Los orígenes de los que postulan orígenes

Los supuestos partidarios de Moisés

El Creacionismo que dice ser científico tiene, paradójicamente, su fundamento en un texto del Medio Oriente sin fines científicos que data aproximadamente del año 1600 a.d.e., y cuyos restos más antiguos se han encontrado en Qumram que datan del siglo II a.d.e. Su paternidad es atribuida a Moisés y como él mismo manifiesta hubo fuentes escritas en las que basó para su composición (ver Números 21:14). El libro del Génesis es importante para el pueblo Judío no solo porque afirma que el Universo tiene principio, sino también porque tiene su foco de interés en los principales temas de la revelación de Dios mediante reales actos históricos. Da inicio a sus páginas una de las frases más famosas “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis1:1). Para un creyente no literalista es un artículo de fe, y para un creacionista es eso y una verdad científica. Para un científico –digamos un físico moderno– el relato desde el comienzo solo presenta problemas . El primer capítulo de la obra de Moisés, sostiene que Dios creó todo a partir de la nada , y después de hacer este planeta, paulatinamente por intervención de su poder manifestado en el habla fue haciendo cada una de las especies . Todo esto en el lapso de 6 días. Así de una manera sistemática podría decirse que el Génesis enumera diez grandes etapas en este orden:

1) Un principio (Gen 1:1);
2) Una tierra primitiva en oscuridad, envuelta en gases y agua (V.2);
3) Luz (V.3-4);
4) Una expansión o “atmósfera” (V.6-8);
5) Grandes áreas de tierra seca (V.9-10);
6) Plantas en todos sus géneros (V.11-13);
7) El sol , la luna y las estrellas discernibles desde la expansión y el comienzo de las estaciones y de los días de 24 horas (V.14-19);
8) Monstruos marinos y seres que vuelan (V.20-23);
9) Bestias salvajes, mamíferas (V.24-25);
10) El hombre y la mujer o Adam (V.26-27).

Es interesante notar como la secuencia de formación de la vida que recoge Génesis que va de las aguas a los organismos más complejos es muy precisa y se diferencia así de muchos relatos que antes y posteriormente se podían encontrar cerca del contexto cultural del autor. Tradicionalmente en el mundo cristiano que se ha impuesto el dudoso deber de explicar las Escrituras Hebreas ha habido cinco posturas para interpretar el relato de la creación desde el punto de vista del naturalismo. Aquí lo presento simplificados (La Enciclopedia de la Biblia 1963: 316) pero enunciando el sistema interpretativo, la  característica y una consideración si es necesaria

1. Mutismo: Las Santas Escrituras copian las cosmogonías orientales purificándolas del politeísmo de los pueblos vecinos. El relato no presenta elementos míticos comparables a otras tradiciones y choca con otras tradiciones, en especial por despojar a los elementos naturales del carácter de divinidad.

2. Literalismo: Los días son de veinticuatro horas; se hizo el mundo tal como está escrito. No hay prueba de ello en las ciencias naturales.

3. Concordismo: La palabra día ha de aplicarse a periodos cosmogónicos extensos. El autor al no ser geólogo no ve en la palabra día un periodo. El Shabat es igualmente llamado día y sin embargo no indica un periodo geológico.

4. Visionismo: Dios reveló a Adán o al escritor la creación en seis visiones presentadas como “días”. No se atiende a lo literal y acude a lo maravilloso sin que ello sea razón suficiente.

5. Histórico-artístico: Es una narración que presenta diferentes niveles de lectura como pedagógicos, populares y mnemotécnicos. El relato se preocupa en exponer la visón del mundo y doctrinal del autor.

Los creacionistas son, la mayoría de las veces, seguidores del tipo literalista y concordista de interpretación. Basándose en este relato hebreo y despojado de toda su tradición es que los creacionistas pretenden derribar la teoría evolutiva, e intentan tomarla como una verdad literal y válida científicamente que puede ocasionar el derrumbamiento de todo el “error de Darwin”. Modernamente el creacionismo está representado por figuras como el Ingeniero Civil Henry M. Morris o Duane Gish, este último bioquímico doctorado en Berkeley. Prácticamente en ellos y sus interpretaciones bíblicas expuestas en sus obras (Gish 1979; Morris 1974) se han organizado los fundamentos del creacionismo si bien hay muchas otras formas de entender el creacionismo, las cuales no detallaré aquí, como el llamado Diseño Inteligente. Sus postulados principales son (Citado en Shapiro 1987: 240):

1) La Biblia es la palabra de Dios escrita, y, puesto que la creemos inspirada desde el principio hasta el final, todas sus afirmaciones son histórica y científicamente ciertas. Para los estudios de la naturaleza, esto significa que el relato del Génesis es una presentación objetiva de simples verdades históricas.
2) Todos los tipos básicos de seres vivos, incluido el hombre, son el resultado de actos creativos directos de Dios durante la semana de la Creación, tal como se describe en el Génesis. Cualesquiera cambios biológicos que se hayan producido desde la creación han sido solo cambios menores en los tipos originalmente creados.

Como vemos nada de ciencia tiene eso. A esto podemos agregar algunas de las ideas con pretensiones científicas y más famosas que los autores creacionistas intentan difundir en sus escritos y que he recogido de los libros creacionistas aquí citados; algunas de ellas son:

a) El registro fósil suministra una evidencia clara de la creación específica de la vida, y de una ausencia total de transmutación de unos grupos a otros por evolución. (Duane T. Gish; Henry M. Morris; Bolton Davidheiser; David Rodabaugh)

b) Se rechazó el diluvialismo no debido a la emergencia de nuevos datos, sino a la supresión selectiva de parte de ellos, y a la reinterpretación según un gradualismo filosófico apriorístico. El gradualismo geológico es pues una premisa filosófica y no una conclusión científica. (George Grinnell)

c) Se niega toda veracidad a los análisis, métodos y conclusiones que han servido para datar los fechados radioactivos que sirven para datar el origen de la tierra y se les rechaza por apriorísticos (Harold S. Slusher geofisico, Robert L. Whitelaw)

d) La termodinámica contradice a la evolución (R.G. Elmendorf).

e) El campo magnético de la tierra disminuye exponencialmente y esto demuestra que esta es de menos edad de la que pretenden los evolucionistas (Duane T. Gish).

En otras fuentes se pueden encontrar argumentos bastante simpáticos y peregrinos –generalmente acompañado de dibujos- que usan los creacionistas para afirmar que la evolución es un fraude. Un ejemplo de ello lo podemos leer en el libro ¿Llegó a existir el hombre por evolución, o por creación? publicado por la Watchtower, (1967), editorial que pertenece a los Testigos de Jehová y que dicho sea de paso nunca presenta a los autores responsables de dichos escritos, ni aun cuando se trata de libros doctrinales alegando que el honor de la publicación es para Dios y no para los hombres (cito aquí de varias páginas):

– Si las ovejas echaron cuernos por evolución porque les ayudaban a sobrevivir, ¿por qué hay muchas variedades de ovejas sin cuernos que sobreviven con el mismo buen éxito sin ellos? (pg. 19)
– La vagoneta no se mueve por sí misma a menos que actúe sobre ella una fuerza externa. (pg. 25)
– Una pelota no se recoge a sí misma del suelo. (pg. 25)
– ¿Es una fórmula matemática jamás el resultado de una coordinación casual de moléculas de tiza en un pizarrón? (pg. 38)
– ¿Mejora un accidente al automóvil o lo transforma en un tipo superior? Las mutaciones se comparan con accidentes en la maquinaria genética, y “las buenas son tan raras que podemos considerarlas todas malas” (pg. 64)
– Todas las razas descendieron del primer hombre y la primera mujer. Algunas lograron más alto grado de desarrollo que otras, edificando sobre el conocimiento acumulado. Algunas progresaron por algún tiempo, pero después volvieron atrás. Otras al fin se extinguieron. (pg. 113)

Estos y otros comentarios demuestran claramente que no saben lo que están comentando y que poco o nada hicieron por comprender el evolucionismo. Como sea, el creacionismo cuenta en 15 países con cerca de 95 grupos activos, los más representativos son el Institute for Creation Research y el Creation –Scence Research Center fundadas en 1963, que exigen a sus miembros un título superior en algún campo científico. Para habla hispana se cuenta con la Coordinadora Creacionista con su sede principal en España.

Subámonos al Beagle

Darwin escribió en un momento en el que el mundo intelectual empezaba a inclinarse por considerar el cambio revolucionario que significaba filosóficamente admitir la creencia en la evolución en lugar de una creación especial. La teoría de la evolución que plantea que los seres vivos no permanecen invariables de generación en generación sino que gradualmente modifican sus caracteres hasta que llegan a ser significativamente distintos de sus antecesores primitivos, fue pensada por mucha gente antes de Darwin, incluso religiosos. Hombres como Blumenbach, Linneo, Kant, Lamark o Voltaire, prefiguraron al autor que haría notorio el esfuerzo científico conjunto de varias generaciones. ¿Cuál fue el acto genial de Darwin? Darwin dio su aporte en lo que respecta el mecanismo del cual se valió la evolución: La selección natural por la supervivencia del más apto. El Darwinismo, es un caso especial, en la que una teoría de ciencia natural procede en gran parte del trabajo anterior en ciencias sociales y más específicamente en las posturas de T.R. Malthus (1766-1834)10 y de Spencer. La creación del Darwinismo se sitúa dentro de la historia del pensamiento como derivada de una etapa específica del desarrollo social .
Al tocar este punto ya se encaminaba la discusión a otro aspecto ¿Cómo había que valorar esta supervivencia moral o biológicamente? Para el mundo europeo cristiano de entonces negar la historia bíblica de la creación era romper el panorama regente de pensamiento. Afirmar que los más fuertes y agresivos sobrevivían a la dificultad contradecía la tercera bienaventuranza. Se pensó que “más evolucionado” incluía la idea de superior, de más alto en una escala de valores aún en un nivel ético; con toda seguridad (Shapiro 1987: 237):

La idea darviniana de que el hombre no fue creado directamente por Dios, sino que evolucionó a partir de organismos inferiores, socavó los sistemas éticos erigidos sobre la especial y directa vinculación del ser humano con Dios

Desde entonces esta teoría ha llegado a ser una de las nociones primordiales que dan una visión general que una persona se forma del mundo en que vive. Esto es confirmado por S.A. Burnett en el prólogo al libro Un siglo después de Darwin (1982: 11) al declarar:

El Darwinismo, constituye una revolución importante en el pensamiento humano que trasciende de toda cuestión científica particular. Nos ha permitido delatar nuestro concepto del pasado, desde la creencia en una creación efectuada hace pocos millares de años, hasta una actitud en la que es posible dudar de si la noción misma de comienzo tiene sentido.

Darwin, al referirse a su niñez en su autobiografía decía: “… En muchos aspectos había sido un niño travieso… Me gustaba mucho inventar falsedades deliberadas y lo hacía siempre para provocar”. Aunque fue demostrada su teoría, sin duda alguna los objetivos de provocar no desaparecieron en edad adulta: Darwin contribuyo a dar un golpe a los dogmas establecidos y bajó al humano de su pedestal. Si desde el Renacimiento la historia no era concebida como un drama divino, con la Era de las revoluciones el teatro humano se quedaba sin público. No era para menos que los religiosos se asustaran: Marx rondando y haciendo tambalear el mundo económico, cerca estaría Nitzsche arremetiendo contra Cristo y para colmo un naturalista decía que la creación no era creación; con esto la diversidad de los orígenes de la moral y de las costumbres no serían consideradas como consecuencia del pecado y la moral podía irse lejos, a morar en el pasado. Pero nada de esto ocurrió para el bienestar de las almas de los afligidos religiosos, al contrario años después, las morales seguirían pesando sobre la obra de Darwin, especialmente en E.E.U.U. Ejemplos hay muchos. No muy lejos de la apreciación de los «científicos” creacionistas, una espectadora indignada por la serie televisiva Cosmos presentada por el famoso Carl Sagan, que enseñaba la evolución opinó de una manera muy parecida (Sagan y Druyan 1993: 455):

«Enseñamos a nuestros hijos que descienden de los monos, y luego nos sorprendemos que actúen en consecuencia. Desechemos una norma absoluta de moralidad, convirtamos todo comportamiento en algo relativo, y el resto será el caos moral»

Nada que decir. Ahora bien para proseguir con una crítica reflexiva es conveniente tomar en consideración dos tendencias “actuales” desde las cuales se puede apreciar el dilema aquí propuesto, las dos, en lo que a mí respecta, las considero como posiciones extremistas. Al final brevemente expondré la solución que planteo.

Pensar en creer y creer que se puede pensar

Vivimos en la era de la ciencia y de la tecnología, una época donde han surgido grandes teorías que en otro tiempo serian hasta herejías para los científicos más convencionales; la cosmología quántica, la teoría de las supercuerdas, los agujeros negros y los de gusano, la teoría de la Inteligencia Artificial, los fractales y la teoría del caos, la genética, la redes neuronales, el Big Bang, el concepto de los sistemas autoreflejados, la teoría de la unificación de fuerzas, entre otras que ciertamente no han desplazado a los rosarios, a los talismanes a la reencarnación, a la numerología y la quiromancia, a los horóscopos y las hadas, sino que incluso les ha servido algunos para una mutua comprensión.

Todo esto ha dejado su influencia en la historia contemporánea, a tal punto que ciencia e historia se han imbricado irreversiblemente. No es sólo que muchos seres sobrevivan hoy gracias a los descubrimientos científicos, ni siquiera que la humanidad toda haya sido beneficiaria de los mismos, sino que cada ser humano piensa y actúa en un mundo influido por el concepto común de ‘ciencia’ con la que, incluso, se verifica la versatilidad y utilidad de toda clase de productos, como detergentes, cremas, televisores o jabones. Ante esa confianza en la ciencia, las más antagónicas doctrinas económicas, sociales, filosóficas o religiosas, en su intento de conseguir prosélitos pretenden estar basados en ella mientras se acusa a sus adversarios de poseer una mentalidad mítica al defender meras ideologías desprovistas de ese instrumento legitimizador. Esta actitud se aproxima a una idolatría de la ciencia, lo que comúnmente se denomina cientificismo; es decir, creer que ésta posee la solución a todo y que nada quedará fuera de su saber . En muchos, esta posición ha provocado problemas espirituales, ¿no ha triunfado la ciencia sobre la religión?, ¿no ha demostrado los biólogos que la aparición de la humanidad sobre la tierra puede explicarse por causas naturales?

En el otro extremo existe una posición religiosa infantilmente anticientífica, que pretende, sin conocimientos y sin la disposición o la aptitud para adquirirlos, arremeter contra teorías científicas con el argumento de la “autoridad bíblica” (caso del creacionismo) sin una correcta apreciación de lo que es una teoría científica y con el agravante de añadir confusión al identificar una interpretación –la de ellos que se supone es la verdadera- de la Escritura con la Escritura misma. Existe para estas dos actitudes un claro común denominador: Ignorancia.

Para ser más claros y para ubicarme de nuevo en el tema. Pecan los creacionistas al hacer decir a la Biblia lo que ella no ha dicho y pecan los evolucionistas al fiarse de esta explicación. Es decir, no es verdad que la Biblia enseñe que el mundo tiene tan solo unos 6000 a 7000 años de antigüedad. Las fechas que se llegaron a dar como la de los rabinos que propusieron el 3700 A de C. o la del Arzobispo James Ussher en el 4004 A de C., son solo propuestas y en el primer caso corresponde a comentarios culturales y espirituales de otra índole; en ningún versículo se encuentra eso expuesto de una manera explícita como para alegar un solo tipo de explicación. Por ejemplo, es falso también afirmar que los días de la semana de creación correspondan a días de 24 horas. La palabra hebrea para día es yom y guarda diversos significados dentro de la cosmogonía hebrea. Como también es falso afirmar que la Biblia legitima la explotación de los recursos naturales a través de una enseñanza de la opisición Humanidad – Naturaleza como elementos separados y antagónicos entre sí, por el contrario ofrece una visión como fuerzas y valores complementarios al proponer que el ser está inmerso en el mundo o mejor, no se trata ya de la humanidad y la naturaleza separados sino la humanidad en la naturaleza, integrados, una ruptura de las dicotomías que han hecho equivocar el camino de una ética ecológica y de lo que en los últimos años se ha llamado una teología ecológica .

El Génesis no gana credibilidad de más o de menos si se afirma que es científico. Tampoco consiste en realizar una investigación con el fin de confirmar si una narración armoniza con los hechos conocidos y forzarla de modo que encaje con una armazón teórica. Han sido los creacionistas los que han puesto al Génesis dentro de un parámetro que no le corresponde, que es ajeno a él, no porque lo contradiga o lo niegue, simplemente porque es radicalmente distinto. El problema entonces no sería preguntarse en este caso si el Génesis es simplemente otro mito sobre la creación o está en armonía con los descubrimientos científicos, sino si su propósito es legarnos conocimientos geológicos o impartir enseñanzas espirituales. Es más, el relato sólo se limita a presentar las cosas que llegaron a ser y no el cómo llegaron a ser de manera minuciosa y detallada. De hecho frente a otras cosmogonías antiguas, la Torá en su relato sencillo, franco y tierno, se salva al presentar un relato sin muchos elementos, doctrinas o creencias. Si fuéramos a juzgar relatos de la creación de otras culturas bajo los parámetros que los darwinistas y creacionistas proponen ya sea para acusarlo o ponderarlo, a muchos, si no la mayoría, les iría peor. La Torá se remite a informa progresivamente sobre los acontecimientos importantes, describe lo que fue formado, el orden en que sé dio y el espacio de tiempo empleado en el que cada uno apareció originalmente de acuerdo a la cosmovisión hebrea, no es más. Pretender encontrar o derivar datos científicos es un desatino. Los israelitas del siglo XVI a.e.c, no necesitaban ni aun podía llegar a concebir la evolución biológica, tenía que tener miles de nociones previas en biología para captar la idea darviniana; a ellos, como buen pueblo semítico, les interesaba saber sobre su prodigioso origen y sus vínculos con el Creador. De igual manera para un grupo de científicos del siglo XIX sería casi inútil una respuesta como la que se da en el libro de Moisés, amén de plantearle una pregunta incorrecta al texto incorrecto. Queda claro que muchas veces se han establecido prejuicios a una creencia por culpa de interpretaciones teológicas y no se obtiene la información a través de un examen del texto. Los creacionistas deberían de recordar lo dicho por De Quincey, que afirmaba que la Escritura no instruía a los hombres en la ciencia, pues estas constituyen un vasto mecanismo para desarrollar la inteligencia. Dios no hace por la humanidad lo que ella misma es capaz de realizar y construir por sí misma.

Además cabe agregar que no todas las voces religiosas se expresaron de manera negativa de la evolución, simplemente los científicos en su pugna con lo religioso atendieron a las más bullosas y las que finalmente menos comprendieron la obra de Darwin; ejemplo de ello es el rabino Abraham Isaac Kook que vivió a principios del siglo XX y que manifestó en su libro Orot ha-Qodesh (Luces de Santidad) (1961: 537) que:

La teoría de la evolución concuerda mucho más con los secretos de la Kabaláh que cualquier otra teoría. La evolución sigue un camino de ascensión y así proporciona al mundo una base de optimismo ¿Cómo puede uno desesperarse viendo que todo evoluciona y asciende? Cuando entramos en la naturaleza interna de la evolución, descubrimos la divinidad iluminada en perfecta claridad.

Ciertamente con esta declaración no podemos afirmar que comprendiera o que siguiera todos los postulados darvinianos, como decir que por ello negara la acción de un Creador, ya que contrario a esta, que mantiene que la evolución es un proceso sin guía ni objetivo, el Rab Kook afirma que la evolución tiene el profundo objetivo de revelar la voluntad divina. Lo que el Rab Kook desprende de la comparación entre Kabaláh y evolución tiene ciertamente ideas éticas, teleológicas y metafísicas que nada tiene que ver con el plano científico, pero establecer dicha relación ya es un paso que se da para que lo apartado se encuentre.

De nuevo pecan los creacionistas al negar la evidencia a favor de la evolución basados en sus gustos y los científicos al tomar de igual manera posturas cerradas ante problemas de índole espiritual y religioso. Por desgracia para el creacionismo al no presentar una teoría consistente tiene que recurrir, necesariamente, a estrategias que salen del campo de la ciencia, basándose y aprovechándose únicamente de las deficiencias obvias y lógicas que toda teoría presenta. La falta radica en una excesiva confianza en la oposición realidad–verdad como una garantía científica en la que deben sustentarse todo tipo de convicciones. Si bien es cierto que se ha atacado o transformado el darwinismo, ello no significa que tenga que negarse el principio biológico de la evolución. Ciertamente Darwin se equivocó pero eso solo prueba que la ciencia avanza despacio, no necesariamentede que sea un total error, como lo declara David Quammen (2004: 20):

Concretamente, tenía razón sobre la evolución. No en cuanto a todo. Darwin era un pensador infatigable, por lo que propuso un sinnúmero de nociones teóricas durante toda su vida productiva, de las cuales varias eran erróneas e ilusorias. Estaba equivocado en cuanto a lo que causa las variaciones dentro de una especie. De manera más notable, su teoría sobre la herencia –a la que llamó pangénesis- resultó totalmente errónea; por suerte para Darwin, la exactitud de su mejor y más famosa idea resultó independiente de aquella en particular. La evolución por selección natural representó a Darwin ampliamente, esto es, la observación científica y el pensamiento cuidadoso en su máxima expresión.

No es lanzando acusaciones dogmáticas como se gana o se mantiene firme un debate sino sobre una evaluación objetiva de los estudios hechos, de lo contrario lo único que se logrará es evadir una cuestión importante. De igual modo dentro de la ciencia es imposible negar o afirmar procesos sobrenaturales. Por principio la investigación científica es atea en el sentido de que prescinde de Dios como factor explicativo, no en que este en contra de Dios. Por tal razón, carece de sentido afirmar que las teorías científicas han demostrado que Dios no existe. El ateísmo como cualquier otra doctrina, no deja de ser una visión cerrada del mundo, es tan parcial y vulnerable como todo tipo de creencia al dejarse llenar de prejuicios en el momento de realizar una investigación. Manifiesta es esta idea en la creencia popular de que el físico, el biólogo o el antropólogo tienden a ser ateos; nada más apartado de la verdad, los hay cristianos, musulmanes, judíos, budistas, hinduistas y son reconocidos en las dos áreas.

Si bien esto último no es lo usual, se debe a que en el medio académico hay mucho en juego y el teísmo no encuentra buena reputación en este medio; detrás de esto están los premios resplandecientes en forma de fama y publicidad, que contribuyen a que el que hacer científico se active por ambiciones individuales y por eso se halle expuesto a la influencia de todo tipo de creencias preconcebidas. Un auténtico ser de ciencia y espiritualidad descubre con humildad que los hechos aunque sean amargos tienen preferencias sobre los gustos y las esperanzas personales sin afirmar necesariamente que esta últimas deban ser revaluadas o destruidas. Todas nuestras formas de dar explicación al universo se centran en nuestras perpetuas dudas e incertidumbres que algún día se les denominó metafísica. La filosofía, la religión, la ciencia y la literatura de todas las épocas son el espejo de la imagen cambiante de nuestra mentalidad, es decir, de nuestro lenguaje, que se acopla constantemente al mundo y lo delimita.

El trasfondo que vitaliza la discusión aquí expuesta es el problema del tiempo y sus miles de vínculos culturales a los que esta concepción conlleva. Todo intento de explicación se apropia de la época. Por lo tanto no puede afirmarse que algo sea falso y otro verdadero, simplemente son otras formas -dentro de muchas posibilidades – del pensamiento humano. Puedo afirmar que algo unía a Moisés y a Darwin: los dos plantearon soluciones a partir de los conocimientos y saberes que eran posibles desde sus propias cosmovisiones culturales (y en el caso de Darwin desde luego científicas); es decir, aportaron a sus grupos sociales de procedencia y de interés una respuesta «verdadera» de acuerdo a sus imágenes del mundo; no en vano uno dio una ley ética y otro una ley natural. A mi criterio, tanto ciencia como religión tienen que ir por sus propios caminos, pero con una mutua y permanente crítica cada vez más intrépida y con una conciencia que advierta que todo esfuerzo por valioso que sea es insuficiente y siempre se requiere más para explorar y para contener el universo con el lenguaje. Así, sí alguien quiere ser creyente y científico a la vez podrá sin problemas unir dos criterios aparentemente opuestos con sólo descubrir los valores éticos con los cuales actuar frente a sí mismo y frente a los demás -incluyendo la naturaleza- para ser capaz de contrastarlos con las múltiples y relativas formas del pensamiento.

BIBLIOGRAFIA

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CRISWELL W.A. 1973. Did Man Just Happen? Zoderran publishing Co., Grand Rapids, Michigan.

DARWIN, Charles 1956 The Origin of Species, introduccion Critique of Evolution por W.R. Thompson.E.P. Dutton and Co, New York

DICCIONARIO ESPASA, 1997. Religiones y Creencias. Versión castellana de José Maria Martínez. Espasa Calpe, Madrid.

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FRAZER J.G . 1981. El Folklore en el Antiguo Testamento. Fondo de Cultura Económica, México

GISH, Duane T 1973. Creación- Evolución, en los Orígenes, boletín N°1, publicado por la Coordinadora Creacionista, Barcelona.
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HITCHING, Francis 1982. En que se equivoco Darwin, en Selecciones del Reader’s digest, edición deNoviembre, pp 8-14.

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SAGAN, Carl 1996. Un punto Azul Pálido. Una visión del futuro humano en el espacio, Planeta, España.

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TRIGGER, Bruce G. Historia del pensamiento arqueológico. Editorial critica, Barcelona.

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Shaul Ben Abraham

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Yehuda Ribco

que texto para leer detenidamente y analizar con calma.
tenemos tarea para mis proximas vacaciones!
muchas gracias!

juanjesus

bueno en mi opinion el chango o el primate no tiene una inteligencia que le permita utilizar la memoria y la prevision para cumplir sus deberes lo que tiene es un sistema nervioso condicionado. en cambio el ser humano usa su experiencia de toda la vida para aser mas digno su presente. el chimpance es animal porque utiliza el instante como le llega,peludo nace y peludo muere en cambio el hombre puede utilizar el tiempo,recordar y preveer,desnudo nace pero puede morir rico no tnto de bienes materiales si no en inteligencia y espiritu,que son las mayores riquezas.

juanjesus

bueno una definicion es el fin de el proceso del conocimiento.definir es como poner una etiqueta sobre una cosa probada,pesada,medida es decir conocida.por lo mismo no se puede definir aquello que no se conoce creo que si exsistiere la pocibilidad de un antepasado antes de adan seria hablar por fe la cual se le respeta.

juanjesus

dicen que por hay anda pie grande

Segundo Flores

La Vida es una Ley Natural. La vida no evoluciona. Lo único que evolucionan son los seres vivos como parte componente de la materia. La composición física-química es lo mismo para cualquier componente de la materia. El aire, el suelo, el agua, una roca, una planta, un animal, etc. Si analizamos la composición física-química del ser humano es: Carbono, Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno (denominado el grupo CHON). Son los mismos componentes que constituyen el suelo o tierra, algunos de estos elementos se encuentran en el aire, en el agua, en el universo. Entonces ¿Cuál es el origen de la vida?,… Read more »

juanjesus

interesante uso de la logica señor segundo pero pienso que todabia herrada la definision de vida

juanjesus

acaso la ley de la naturaleza le dice a mi corazon de noche sigue bombeando sangre para que no muera?

juanjesus

señor ben por eso hay tanta maldad en el mundo entonces hagamos lo que queramos antes que la naturaleza nos quite la vida no cree

juanjesus

pobre job la naturaleza le quito todo

juanjesus

a ok entonces el hombre existio por la naturaleza la naturaleza es dios sr hay que adorar a el arbol acaso?

juanjesus

no sera usted rozacruz señor ben

juanjesus

haaa haora ya entiendo ponga en orden sus pensamientos y su fe señor ben

juanjesus

sr ben entonces usted estubo en egipto padeciendo injusticias y males cuantos años tendra ya mi buen ben?

juanjesus

sera que miro como dios formaba a adan

Yehuda Ribco

esta parafraseando a D en job

Yehuda Ribco

Las ofensas personales o las agresiones sin sentido no son bienvenidas aquí.
Juan Jesús, no está colaborando para el crecimiento de nadie. Si quiere opinar o preguntar, respete y no violente.
Por tercera vez le digo que lea y acate las reglas d este hogar

Jonathan Ortiz

Muy de acuerdo.

Jonathan Ortiz

Y no sé… hay algo que me es familiar en todo esto. Mmm…

Yehuda Ribco

familiar?
en que sentido?

Jonathan Ortiz

Los ataques, las faltas de respeto, las ofensas, el odio agazapado, comentarios que llevan la contraria solo por hacerlo, seudo preguntas, exclamaciones con signo de interrogación, etc.

Ya he visto ese EGO por aqui y por fulvida.

Me es familiar.

juanjesus

ok sr ben mis respetos me dio gusto compartir plabras con usted me encanta conbersar con personas tan cultas como usted una disculpa si ofendi a alguen

Yehuda Ribco

y sin ataques ad hominem, y sin promoción de creencias erróneas

juanjesus

muy amable sr ben con todo respeto le conteso un frances llamado rene descartes que porsierto por hay es que hoy estan en problemas de terrorismo considerado como padre de el rasionalizmo moderno decia que l a razo pura es la unica fuente de el conocimiento humano y suficiente para resolver todos los problemas relasionados con la naturaleza y el ser humano que pasa hoy en esa ciudad ?creo que tenemos que dar otra respuesta a la humanidad que decir que la naturaleza puede ser el causal de nuestra vida . cuando falla la rasionalidad que se centra en el… Read more »

juanjesus

y queda esta pregunta el medioambiente es la causa de la vida o la vida la causa de el medio ambiente?

juanjesus

sr ben que bueno es platicar con usted este tem tan interesante en la vida hay naturaleza si claro pero que la naturaleza hizo la vida es como decir que la materia es dios entonces seriamos empiristas.

Yehuda Ribco

átomos no son seres.
virus y bacterias mutan.
virus no son siempre clasificados como seres vivos, son piezas de código pero no seres vivos.
como sea , la evolución no contradice en nada a la tora no es un problema para el judaísmo

juanjesus

sr ben un gusto conversar con una persona que sabe expresarse si es pocible es porque alguen lo hizo pocible porque de lo contrario como s explica que antes no se conosia de el sida o otros virus que en el prinsipio de los tiempos no se hablaba.

juanjesus

a claro hemos visto como un virus como el de la gripe avial a mutado pero que me dice de el sida sera que alguen es selectivo

juanjesus

en pocas palabras del señor jehuda que ya la cortemos jejeje

Yehuda Ribco

si quisiera un intérprete, no se si lo contrataria a ud. por ahora no jj.
y si quisiera que la cortaran lo diria.
creo que no lo hice.

juanjesus

entonces esta usted deacuerdo que desendemos de la dinastia de chita o de los gorilas ?al final darwin si lo influyo con su tarea de la evolucion

juanjesus

sr ben que no dice que el eterno nos hizo a su imagen y semeganza expliquese bien porque la pregunta si me molesta que sea familiar de chita

juanjesus

nunca he visto a un gorila que reze a dios o que se pregunte de donde biene

Yehuda Ribco

ni tiene esoí que ver con evolución ni con judaísmo.
no se espera que un no humano lo haga, no tienen neshama. algo tan básico

juanjesus

sr jehuda es usted mas bueno que el pan pero creo que esto ya se salio de sus maos desde hace rato

IKER

he aqui mi duda¿ como un hominido era impulsado a los rituales y a busueda de la deidad si no lo tiene? Que post tan interesante ms de 100 comentarios ¡felizidades! sr profesor

juanjesus

ustd se los a encontrado sr ben en sus escabasiones escritos de algun gorila antiguo

juanjesus

es claro que quiere decir que atraves de las cosas echas se ve su eterno poder y divinidad desde la creasion del mundo segundo yo no dije ni comente que se estaba refiriendo a el ambito material o externo en el pasaje de a imagen y semejanza creo que nesesita explicar mas y mejor su pregunta ?

juanjesus

la religion es la neurosis compulsiba de la humanidad lo hace ser esclavo de un amo extraño . el proncipio de el amor es la esencia de la ley y esta plantada en el corazon hace al hombre una persona libre feliz y equilibrada nadie lo obliga a obedecer la voluntad de dios lo hace porque quiere hacerlo usted me obliga a no leer algun libro señor ben?me lo sugiere acaso es eslcavo de alguen?

juanjesus

inosencia ser cultos no nos exime de ser inocentes.. por otro lado como diria sr jehuda ,,usted o en su cultura leen mucho el libro de enoc?
porque entonces comprenderia su postura ya que hay se habla de como habla la naturaleza y la tierra.

julioaqui

Buenas noches querido Moré, un favor quisiera qué me contactara por otro medio, tengo qué decirle algo respecto de lo qué estoy viendo últimamente por aquí con estas discusiones, indíqueme ustedcómo contactarle !

juanjesus

tampoco entiendo porque me limita la pregunta es digna de ser respondida creo yo

juanjesus

no pero puedo entender sus pensamietos y que tan frecuente se lee entre ustedes? pura curiosidad

Yehuda Ribco

leer, se puede leer pero sin asumir nada sagrado, revelado, o similar.
se pueden leer como la íliada, superman, 2001, 1984, etc

juanjesus

haaa ok vdd que podemos leer lo que queramos

Yehuda Ribco

basura cono el NT no! solo los entendidos para refutar a los extraviados.
o badura como mein kampf, Tampico

juanjesus

decia el buen yacomo papini si no hay mal no hay bien porque el bien es el conocimiento de el mal porque si el mal no le pone resistensia a el bien entonces el bien no puede crecer y tampoco seriamos libres pues no existiria el bien y el mal.que piensa?

juanjesus

el mal es un bien nesesario?

juanjesus

vamos sr ben espero mas de usted

juanjesus

al no poder concluir mmi amigo ben concluyo,,,,,,,, la biblia nos muestra que no somos dioses y que hemos sido creados a la imagen y semejansade un creador y que las respuestas de nuestro origen y de el universo jamas las bamos a encontrar por medio de la ciencia porque para que sea cientifico tiene que averse pesado, medido y etiquetado entonces como nunca lo vamos a poder probar cientificamente inventamos teorias como la de el bigbang,el origen de las especies la evolucion hay algo mas alla que trasiende a nuestra intelectualidad se llama dios.

juanjesus

un gusto aver debatido con mi amigo ben

juanjesus

undebate se compone de la expocision de ideas entre barias personas y un moderados sr ben nesesito expresarme mas?
quiere usted bolver a plantear una conclusion ?
porque no la expone?
habla usted desde su ego o desde su humanismo?

juanjesus

jejeje me lo suponia que pase buen dia sr ben

Jonathan Ortiz

No podria estar más de acuerdo.

Jonathan Ortiz

Sí, asi parece amigo.

Yehuda Ribco

no se. mi conocimiento es menos del 1%, pero es interesante su idea

Yehuda Ribco

estupendo

Yehuda Ribco

ni se me ocurre

Yehuda Ribco

ahora, a leerlos y ver si aportan

Yehuda Ribco

si, no solo la altura, cambiaron otras cualidades también.
seria interesante leerlo cuando lo publique.
si D quiere, aquí estare para ello.
abrazo

Yehuda Ribco

no tengo mis recursos a mano, estoy en pc prestada

Yehuda Ribco

על הענקים א. האדם הראשון מדרשים רבים עוסקים בעניין גובהו של האדם הראשון.[2] נפתח בילק»ש ואתחנן רמז תתכ»ז, ד»ה כי אשאל: «למן היום אשר ברא אלוקים’ (דברים ד’, לב) – למה לי? מיבעי ליה לכדרבי אליעזר, דאמר ר’ אליעזר אדם הראשון היה מן הארץ לרקיע שנאמר: ‘למן היום אשר ברא אלוקים אדם וכו’ ולמקצה השמים’ (שם). וכיוון שסרח הניח הקב»ה ידו עליו ומיעטו והעמידו על מאה אמה שנאמר ‘אחור וקדם צרתני ותשת עלי כפכה» (תהילים קל»ט, ה). קומתו של האדם הראשון לפני שחטא – «מן הארץ עד לרקיע», היא הארוכה ביותר מבין הענקים השונים. מידת הגובה מאה אמה, שלאחר החטא,… Read more »

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