Por motivos que no vienen al caso, me atraganté con varias películas estos días.
La mayoría de ellas de fantasía, ciencia ficción, que es el género que me gusta a mí.
En todas ellas, todas sin excepción (de las que no interrumpí por hartazgo de mal gusto a los dos o tres minutos), el cuento es el mismo, variando la decoración.
¿Adivinas cuál?
Si tuviera posibilidad y ganas de ver de otro género, estoy casi seguro que la trama sería, en su base, siempre la misma (a no ser que sea realmente malísima, pero incluso en ellas también).
Y en los libros de ficción, novelas, cuentos, etc.; según recuerdo, se encuentra exactamente la misma historia, desdibujada y vuelta a dibujar según criterio y arte del autor.
En la narrativa sacra, del TANAJ (mal llamado “Viejo Testamento”) obviamente, también se descubre; como no podía ser de otra manera.
Yendo un poco más lejos, creo que en cada situación de nuestra vida (aunque quizás exagero), al simplificar la trama, quitar los excesos, evitar las añadiduras anecdóticas, finalmente está el mismo meollo.
La pregunta que te dejo para que tú me respondas, si quieres y puedes: ¿cuál es, esa historia siempre presente, que se repite una y otra vez como en un espejo infinito, aunque varíen los rostros, nombres, disfraces?
Con gusto leeré, y tal vez comentaré, lo que compartas aquí debajo, en la sección de los comentarios.
Luego, otra pregunta: cuando tienes claro esto, ¿cómo te sirve para mejorar tu vida y la de tu sociedad y entorno?
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