Confianza en el Eterno

En nuestra parashá está testimoniado que el Eterno:

"es un Elokim fiel, en quien no hay iniquidad; es justo y recto"
(Devarim / Deuteronomio 32:4)

El rabino Y. Neiman, ztz"l  una vez escuchó al Jazón Ish, ztz"l, hacer un paralelismo entre eventos incomprensibles y la labor de un sastre magistral que toma un trozo desprolijo de género y corta, alisa, plancha y cose para crear un hermosa pieza de tela. Uno puede estar seguro de que éste es parte de n proceso creativo mayor, que conducirá finalmente a una bella vestidura. Solamente un tonto puede dudar u oponerse a los motivos del sastre.
De similar manera ocurre con las acciones del Gran Sastre.
Nosotros generalmente no captamos por qué Él hace esos cortes, procede con incisiones, y raspaduras. No alcanzamos a ver el producto final, que siempre es excelente y precioso.
Nosotros debemos admitir humildemente nuestra limitada capacidad para comprender.

El hecho es que si no comprendemos las acciones de Él, no disminuye ni modifica en absolutamente nada la existencia de esas acciones y su finalidad.
El Todopoderoso no existe porque nosotros creamos en Él, ni precisa de nuestra aprobación para ser y actuar.

El anciano Rebbe de Yarislav una vez dijo que él tuvo el mérito de vivir largos años porque nunca cuestionó al Eterno. Más bien, él aceptó todo con amor.
Él remarcaba que el temía que si él buscaba una respuesta, el Eterno podría decirle: "Si no entiendes, entonces ven al Cielo para que te explique todo lo que quieras saber".
Como él no estaba dispuesto a aceptar tal invitación, a morir, él no hacía preguntas que superaran el razonamiento humano.
No era un tonto, ni un inepto, todo lo contrario, era un hombre de profunda sabiduría y claro entendimiento, por esto mismo, no se amargaba preguntando lo que no es humanamente posible responder.

Confiar en el Eterno significa,
ser responsable por nuestros actos,
colaborar para mejorar nuestra vida y la del prójimo,
indagar para actuar con mayor bondad,
buscar la verdad en donde puede ser hallada,
hacer el esfuerzo por reconocer la parte del "gran traje" que estamos siendo
y aceptar con humildad nuestras limitación humana de no poder comprender la Obra completa.

Quiera el Eterno que el año que está comenzando sea pleno de confianza y dulzura.

¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

¡Shaná tová umetucá!

Moré Yehuda Ribco

Relatos, anécdotas y enseñanzas

Esta es una historia real.
Se presentó una mujer estéril ante el Maguid de Chernobil, y le rogó por una bendición para que pudiera concebir.
El rabino gimió y dijo: "Lo siento, mi querida hija, pero no hay nada que yo pueda hacer".
La mujer que era persistente comentó: "Usted ha ayudado a tantos otros, ¿por qué dice que no puede ayudarme a mí?"
El rabino inflexiblemente dijo: "Lo siento, no hay nada que yo pueda hacer".
El secretario del Rebbe contemplaba atónito esta escena, pues, nunca antes había visto al maestro tan poco empático con un visitante.
Viendo su cara, el rabino le dijo al secretario: "Espera, todo se aclarará pronto". Mientras tanto, la mujer iba hasta el vestíbulo a llorar amargamente. Y entre lágrimas decía: "Hashem, si el santo Rebbe no puede ayudarme, a Ti es al único a quien puedo recurrir. Por favor, ¡ayúdame! ¡Permite que tenga hijos!".
Entonces, se abrió la puerta del estudio, y el maestro salió con una gran sonrisa y dijo tiernamente: "Ven conmigo, mi hija."
Ya adentro agregó: "Hasta ahora era evidente que tú ponías tu confianza en mí, y no en Quien debes ponerla, que es Hashem. Ahora que has entendido que Él es a Quien debes dirigirte para pedir una bendición, pues de Él son las bendiciones y las respuestas verdaderas. Yo solamente puedo guiarte hacia Él, puedo enseñarte a rezar, pero nada más".

Solamente cuando reconocemos que la salvación está en Sus manos, es que nos aproximamos a la salvación.

Preguntas y datos para meditar y profundizar:

  • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

  • ¿Por qué el Rebbe tuvo que ser tan inflexiblemente duro con la señora sufriente?

  • Torá salvadora
    El inspirado salmista con sabiduría nos enseña: "Mira Eterno mi aflicción y líbrame, porque no me he olvidado de Tu Torá."
    (Tehilim / Salmos 119:153).

    • De acuerdo a esta enseñanza, ¿dónde se encuentra la salvación del hombre?

    • ¿Qué ha de hacer la persona para poner en marcha dicha salvación?

    • ¿Cuál es la única manera en la cual la Torá no es olvidada?

  • No apague el despertador
    Maimónides nos esclarece: "Aunque el sonar del Shofar en Rosh HaShaná es un decreto de la Torá, hay en ello un indicio, como si dijera: ‘Dormidos despierten, despierten de su sueño, y sacudan la modorra los amodorrados; revisen en sus actos y arrepiéntanse sinceramente, y recuerden a su Creador. Aquellos que olvidan la verdad a causa de las vanidades temporales, y desperdician todo el año en tonterías y cosas vacías que no les favorece ni salva; miren por sus vidas, y mejoren sus caminos y conductas; y cada uno de ustedes abandone su camino perverso y su pensamiento negativo"
    (Mishné Torá, Sefer HaMadá, Hiljot Teshuvá 3).

    • ¿Qué es lo que siente cuando escucha el sonido tradicional del Shofar?

    • ¿Por qué es tan importante no malgastar el tiempo en cosas ociosas y vanas?

    • ¿Qué ha hecho usted últimamente para despertar de su modorra espiritual/moral?

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