Categoría: Roles

  • Pastor

    Está escrito en la parashá: “Que Hashem, Elokim de los espíritus de toda carne, ponga al frente de la congregación un hombre que salga y entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Hashem no sea como ovejas que no tienen pastor.
    (Bemidbar / Números 27:16,17)

    Cada persona es un mundo, con sus propias metas, concepciones, intereses, deseos, anhelos, sueños, obstáculos, progresos, fallas, méritos, pasado, presente, situación…
    Y tal como los planetas de nuestro sistema solar, por muy diversos que sean, comparten características, es posible compartir con otras  personas algunos de nuestros aspectos, y es en el campo intermedio que se hace practicable la socialización, el intercambio.
    Cuando se armoniza la carne junto al espíritu, la persona crece, su entorno crece.

    A veces es necesario el concurso de un pastor, un guía de caminos, un maestro, para instrumentar el desarrollo (personal y colectivo), para viabilizar la convergencia mutual.
    El verdadero maestro es aquel que reconoce las individualidades, las particularidades y colabora para alentar a cada cual en lo apropiado, por el bien de todos. Alienta con el ejemplo. Instruye siendo el que está al frente en las acciones correctas, y no exclusivamente en la prédica vaciada de acción asertiva.

    Sabemos que hay un pastor dirigiendo a las ovejas, si éstas no se descarrían, y el grupo crece con cada uno de sus elementos en evolución hacia la trascendencia.

    Destellos de la parashá

    Sidrá 41ª de la Torá; 8ª del sefer Bemidbar.
    Entre pesukim 25:10 y 30:1. Haftará en I Melajim 18:46-19:21.

    La Tierra Prometida a los patriarcas de Israel se torna por momentos en figura de esta parashá.
    Es que, realmente, la tierra de Israel sin su Pueblo, es como un oasis sin su ojo de agua, sin su sombra refrescante, sin su existencia… ¿y qué es la sombra y el agua sin el continente del oasis?
    Y aprendemos esta semana acerca de la posesión de la Tierra, del esfuerzo por adquirirla y hacerla propia. Del liderazgo acorde a ella. Y también que el mero afincamiento no es el objetivo, sino el medio para el logro de metas trascendentes… pues, la Tierra + Pueblo pero sin Torá (forma armónica de vida) = a una fórmula que no cierra…

  • El reclamo de unas mujeres valerosas

    Esta semana corresponde leer la parashá llamada Pinejás (es un nombre propio), que es la octava del cuarto tomo de la Torá, el sefer Bemidbar, conocido en español como «Números».

    El reclamo de unas mujeres
    Hay un interesante relato en nuestra parashá.
    Poco tiempo antes de ingresar a la Tierra Prometida por Dios a Israel, interpelan a Moshé y los magistrados las hijas de un justo hombre, llamado Tzelofejad, que había fallecido sin dejar hijos varones.
    Su petitorio era que, si bien no había hombres pertenecientes a su familia paterna, ellas igualmente fueran tomadas en cuenta al momento de repartirse la Tierra, y que se les convalidara su derecho a heredar lo que correspondía de su padre.

    Quizás a nuestro parecer este pedido resulta llamativo o extraño.
    Pero, recordemos que en la época en la cual se desarrollaron estos eventos, eran muy escasos los derechos que las sociedades les conferían a las mujeres, estando casi siempre relegadas a un rol secundario, sino servil en relación a los varones de su familia.
    Por ejemplo, en la tan civilizada y democrática Grecia (todavía varios siglos más adelante), las mujeres no tenían derechos ciudadanos, ya que estaban absolutamente bajo el dominio de su padre, hermano o marido. Ni siquiera se les permitía salir a la calle solas, puesto que de hacerlo se las trataba como si fueran prostitutas, o personas de baja condición social.
    Ni qué hablar de las sociedad que nosotros suponemos como más retrógradas.

    Por lo cual, ya el hecho que las hijas de Tzelofejad hayan podido en encarar a Moshé y la plana mayor de Israel, y que libremente hayan expresado sus anhelos e intereses, nos va señalando que en la cultura judía las mujeres son personas con derechos y dignas de ser atendidas y respetadas.

    Más remarcable aún es el hecho que estas mujeres están reclamando, respetuosamente pero a viva voz, porque consideran que serán atendidas y no se las burlara o menospreciara por exigir aquello que creen que es justicia.

    También es destacable que, en lugar de usar una demanda como excusa para rebelarse, tal como tantas veces otros hicieron y aún hacen, estas mujeres presentan respetuosamente sus justificadas peticiones, a la espera de que se proceda con rectitud y honradez en el liderazgo de Israel.

    Más sobresaliente es que éstas mujeres se toman la atribución de señalar a Moshé y a los magistrados que ellos han omitido especificar el caso de las mujeres, y que no han consultado exhaustivamente al Eterno en lo referente a este asunto.
    ¿Acaso es pareja la ley de herencias para hijos e hijas?
    ¿Cómo ha de procederse en el caso que no hubiera varones?
    ¿Será que la mujer debe estar siempre bajo la tutela de algún hombre que se cree todopoderoso?
    ¿Será que las adquisiciones y propiedades familiares se pierden de no haber descendencia masculina?
    Hasta ahora, ninguno de los magistrados se había dedicado a precisar este importante asunto, ni habían inquirido del Eterno por normas o pautas.

    En otras sociedades (incluso actualmente, ver en este artículo la sección dedicada a las mujeres) los varones en el poder no hubieran dudado mucho antes de humillar a las reclamantes y desechar la solicitud, si es que no directamente eliminar a estas mujeres, bajo el pretexto de que eran revoltosas, brujas o vaya uno a saber que excusa insulsa y carente de sentido.
    ¿Con qué finalidad?
    Pues, la de someter el poder femenino bajo la bota del temeroso varón.
    Pero, no es así en Israel.
    En la cultura judía:

    «Moshé [Moisés] llevó la causa de ellas a la presencia del Eterno»
    (Bemidbar / Números 27:5)

    Y el mismísimo Todopoderoso:

    «respondió a Moshé [Moisés] diciendo:
    -Bien dicen las hijas de Tzelofejad…
    »
    (Bemidbar / Números 27:6-7)

    Eshet Jail – Mujer valerosa
    Eventualmente, Dios hubiera declarado las leyes concernientes a la herencia de las hijas, sin que interviniera el reclamo judicial de las hijas de Tzelofjad, sin embargo, Él estimó que el momento propicio para revelarlas fue éste.
    ¿Por qué?
    Pues, podemos suponer en principio que para dar mérito a la mujer judía, valerosa y justa, de la cual fue dicho:

    «Su boca abre con sabiduría,
    y la Torá de la misericordia está en su lengua.
    »
    (Mishlei / Proverbios 31:26)

    En la Torá no faltan ejemplos de mujeres destacadas, heroínas, frecuentemente superando en valentía, lealtad y sagacidad a sus pares varones, tal como por ejemplo leemos:

    «Entonces Elokim dijo a Avraham: -En todo lo que te diga Sara, hazle caso…»
    (Bereshit / Génesis 21:12)

    La apropiada demanda de las hijas de Tzelofejad es una nueva oportunidad para alabar la bondad del espíritu de la mujer judía.

    Guardar el derecho de uno, es preservar los derechos de todos
    Un segundo motivo podría ser para enseñar a las autoridades, líderes y pueblo todo, que cuando pronto, cuando ingresen a la Tierra Prometida no deben copiar los usos despóticos y misóginos de otras culturas. Sino mantener en alto el ideal de la familia judía, con el gobierno del hogar y familia en manos de la madre, de modo tal de promover una sociedad saludable y apegada a la Torá.
    Y para que no olvidaran que tanto mujeres como hombres tienen sus responsabilidades intrínsecas, que es menester que sean llevadas a término para beneficio de todos.
    Cada uno es imprescindible en el sistema diseñado por Dios, puesto que el sistema funciona correctamente en tanto cada cual esté ejerciendo la función que les es propicia.
    Tal como podemos discernir de las palabras:

    «Todos vosotros estáis hoy delante del Eterno vuestro Elokim: los jefes de vuestras tribus, vuestros ancianos, vuestros oficiales, todos los hombres de Israel, vuestros niños, vuestras mujeres y los forasteros que están en medio de vuestro campamento, desde el que corta tu leña hasta el que saca tus aguas.»
    (Devarim / Deuteronomio 29:9-10)

    Autoría de la Torá y sus preceptos
    Un tercer motivo lo podemos descubrir en lo que expone Rashi sobre las palabras declaradas por Dios «bien dicen«.
    El breve comentario es: «los ojos de ellas vieron lo que Moshé no vio«.
    Lo cual nos ilustra acerca de un hecho conocido, pero generalmente olvidado.
    La Torá no es obra de Moshé.
    Mucho menos de una dispar colección de hombres.
    Sino que es la perfecta obra del Todopoderoso, y que fuera revelada por intermedio de Moshé.
    Puesto que… «los ojos de ellas vieron lo que Moshé no vio«.
    Moshé fue, es y será, el más grande de los profetas.
    Su intimidad con Dios no tuvo, tiene o tendrá parangón.
    Su rol en la historia de la humanidad fue único, sin nadie que se le asemeje.
    Pero, Moshé no era más que un mortal, un ser de carne y sangre, una persona con sus limitaciones y sus flaquezas.
    Y la Torá no se cansa en remarcarlo: Moshé fue grande, pero siempre hay Uno que es el más grande. Moshé fue el siervo que humildemente cumplió su parte, mientras que Dios es por siempre el Rey.
    La autoría de la Torá y el lugar de Moshé quedan nuevamente constatados explícitamente al cierre de la parashá:

    «Moshé [Moisés] habló a los Hijos de Israel conforme a todo lo que el Eterno le había mandado.»
    (Bemidbar / Números 30:1)

    Cuestión de perspectiva
    Vinculamos el sabio comentario de Rashi con otra gran enseñanza, esta vez de Hillel: «No juzgues a tu amigo hasta que no estés en su situación» (Avot 2:4).
    Vivimos en un mundo plagado de pre-juicios, de ideas que son pre-concebidas.
    Aunque no sea saludable ni beneficioso, es más cómodo emplear estereotipos, frases hechas, eslóganes, convencionalismos, rutinas, dogmas de fe, lo que otro me mandó pensar y creer, etc.
    Puesto que, detenerse a criticar nuestras vidas (lo qué hacemos, pensamos, sentimos, y aquello que NO estamos haciendo) resulta ser un ejercicio extenuante y a menudo doloroso, pues implica verse sin máscaras, observarse claramente sin convenientes eslóganes que vienen en nuestra ayuda.

    El relato de las hijas de Tzelofjad está precisamente para denunciar esta comodidad poco propicia para los planes que Dios tiene con nosotros. (Comodidad de la fe ciega que es perjudicial al crecimiento, tal como lo es la rebeldía).
    Para que nos paremos un momento cada día a analizar lo que estamos haciendo,
    para que nos propongamos quitarnos por un rato nuestras gafas y ponernos otras que sean positivas,
    para que dejemos de dar por sentado las cosas,
    y para que busquemos preguntas allí donde solamente encontramos siempre respuestas…

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relato

    En su época hubo personas que consideraban al Baal Shem Tov como una persona extraña, diferente a lo normal.
    Por ejemplo, se cuenta que tenía por costumbre sentarse por las noches a la vera del río, bajo el maravilloso manto de oscuridad perlado de estrellas, y allí compenetrarse con la absoluta calma y quietud del lugar.
    Se sumergía en la contemplación del espectacular Universo, mientras se zambullía en sí mismo.
    Quieto su cuerpo permanecía observándose en la oscuridad.
    Era la oportunidad que se daba para observar al observador.

    Una noche, al regresar desde el río rumbo a su hogar, pasó junto a la mansión de un hombre rico.
    El vigilante, como habitualmente estaba de pie junto a la pesada puerta.
    El hombre estaba intrigado porque cada noche veía a este hombre pasar.
    Por fin, carcomido por la curiosidad, y seamos sinceros, también por el aburrimiento, le dijo: ‘Perdone señor. Debe disculparme, pero me intriga poderosamente saber para qué va al río por las noches. Usted debe saber que no pasa un día sin que me haga esta pregunta. Yo realmente no quiero ofenderlo, pero me urge saberlo. Al punto que en más de una ocasión lo he seguido secretamente hasta la margen del río, y allí lo veo a usted sentado, sin hacer nada. Perdóneme si lo ofendo, pero es más fuerte que yo esta curiosidad.’
    El Baal Shem Tov le respondió amablemente: ‘Por favor, no te disculpes. Ya sabía que tú me has seguido algunas noches, porque es tal el silencio que tus pasos sonaban como tambores en mis oídos. También no es sorpresa que tú acechabas detrás del portón, pues percibía tu mirada sobre mí. Y quiero confesarte algo, no sólo tu sientes curiosidad, ya que yo también estoy curioso acerca de ti. ¿A qué te dedicas?’

    El guardián contestó: ‘Aquí me ves, soy un guardián. A eso me dedico cada noche, vigilo para que nada malo le pase a los patrones que me han encomendado esta tarea.’

    El Baal Shem Tov le respondió: ‘¡Cuán parecidos que somos! Yo también soy un guardián.’

    El vigilante dijo: ‘Por favor, no me tomes el pelo. Si eres vigilante deberías estar
    custodiando alguna casa, pero tú estás sentado al costado del río. ¿Acaso vigilas que el río no se desborde?’

    El sabio replicó: ‘Es en esto en lo que nos diferenciamos. Tú te ocupas de cuidar la casa de tus patrones de los intrusos; mientras que yo dedico mis esfuerzo a vigilarme, de cuidarme exhaustivamente para no perjudicar con mis acciones y omisiones la propiedad de mi Patrón.’

    El guardia dijo: ‘Es extraño tu trabajo. ¿Cuál es tu ganancia con él?’

    Y respondió: ‘Mi trabajo es mi recompensa. Un solo momento de defender la propiedad de mi Patrón es más valioso que todas la riquezas y gozos del mundo’.

    El guardián dijo: ‘Nunca había oído algo así. Desde que tengo memoria he estado vigilando la propiedad de mis patones y jamás he experimentado algo parecido a lo que dices.
    Si me permites, quisiera mañana acompañarte a las orillas del río, para aprender de ti aquello que me puedas enseñar.’

    El maestro: ‘Será un placer ayudarte, y realmente será muy fácil enseñarte, ya que tú ya sabes qué es vigilar y cómo se hace, ahora sólo queda que aprendas a mirar en una dirección distinta, a una dirección que hasta ahora no has dirigido tu mirada: hacia lo que estás haciendo con tu vida.’

    Preguntas para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?
    • ¿Cuál crees que era específicamente la propiedad que vigilaba el Baal Shem Tov?
    • Fue escrito en nombre de la Torá: «Bienaventurado el hombre que me escucha velando ante mis entradas cada día, guardando los postes de mis puertas. Porque el que me halla, halla la vida y obtiene el favor del Eterno. Pero el que me pierde se hace daño a sí mismo…» (Mishlei / Proverbios 8:34-36). ¿Qué nos está queriendo enseñar Salomón con estas palabras?
    • ¿Qué quiso decir el salmista con la frase: «Los cielos cuentan la gloria de Elokim, y el firmamento anuncia la obra de Sus manos» (Tehilim / Salmos 19:2)?
  • El consejo diario 367

    La religión es para los que huyen, para los que les remuerde el sentimiento de culpa, para los que desean pero no se animan.
    La religión es EGO.
    Es culparse por el pasado, angustiarse por el futuro y negarse a vivir el presente.

    En cambio la espiritualidad es para los que aman la vida, desean gozar de la bendición, abrazan la justicia, comparten el bien.
    La espiritualidad es conexión con Dios, con el prójimo, con el otro, con el cosmos…
    La espiritualidad es vivir aquí y ahora, sin olvidar lo memorable, sin rechazar los proyectos posibles.

    El consejo: sé menos religioso para que puedas ser más espiritual.

  • Espiritualidad verdadera

    Hay un interesante libro titulado “Hagamos un Hombre”, escrito por el Rabino y Doctor Abraham Twerski.
    Trata de su visión acerca de algunos factores de la autoestima enfocada desde la perspectiva de un rabino ortodoxo, de la corriente JaBaD, sazonada con sus conocimientos y experiencia clínica como psiquiatra.
    Es una lectura agradable, amistosa, que puede proveer de algún esclarecimiento y orientación bastante saludable.

    Quiero citarte un pequeño párrafo del mismo (página 67 de la edición en español):

    “La espiritualidad consiste en el desarrollo del control sobre uno mismo para poder utilizar el cuerpo como un medio encaminado hacia un objetivo trascendente. No es sólo el intelecto del hombre lo que lo distingue de otras formas de vida, sino su espiritualidad, su capacidad para convertirse en dueño de su propia persona por medio de sus propios esfuerzos. De cumplir con este requisito, el hombre se convierte en el ser que Dios había pretendido.”

    Sobre el concepto de espiritualidad hemos compartido en otras ocasiones (por ejemplo http://fulvida.com/varios/temas-frecuentes/espiritual), sería bueno repasar este texto, pues contiene buen pan para nutrir tu existencia.

    Como hemos enseñado y puedes corroborar en la cita del rabino y doctor, la espiritualidad general no se encierra en una sala de estudio de Torá, no implica estudiar de manera continua y constante Torá, no se trata de vestir de manera curiosa, ni de hablar en palabras extranjeras, ni de apartarse del mundo, ni estar todo el tiempo citando versos bíblicos, ni consumir todo el material al que puedas acceder sobre religión y cabalá, ni afiliarte a una secta cabalistera, ni adorar a un líder carismático (rebe, rabino, doctor, líder, pastor, etc.), ni pretender bucear en recovecos místicos, ni oscurecer tu razonamiento, ni ponerte en cuclillas a meditar, ni…

    Espiritual es VIVIR a pleno en este mundo, para que a través de tus acciones eleves cada rasgo material hacia algún objetivo trascendente, que te vincula con Dios.
    Por ejemplo, el comer espiritual no significa prohibirse de ingerir lo que tienes permitido, o hacer complicados ritos antes de comer, o abundar en rezos y peticiones monacales. El comer espiritual implica consumir lo que te agrada –o quizás no tanto-, de aquello que te es lícito, que lo hayas agradecido, y que adquieras la sustancia y energía como para no enfermar y actuar luego para construir Shalom.
    El sexo espiritual no es elaboradas poses, absurdas prohibiciones, sino disfrutar de los tiempos, lugares y encuentros con tu cónyuge, para que haya gozo, armonía, comunicación, vínculo profundo multidimensional en la pareja de esposos.
    El estudio espiritual no se reduce a repetir de memoria pasajes de textos bíblicos, ni barbotar textos aramaicos que no penetran tu entendimiento, ni andar husmeando en aquellos temas que no te corresponden de acuerdo a la ley de Dios, sino que el estudio espiritual es aprender de todas las materias que existen, hasta la que crees “mundanales”, para no solamente estar informado, sino formarte para actuar como mejor constructor de Shalom. El estudiante de medicina, el de botánica, el de psicología, el de ingeniería, el de química, el de astronomía, el de matemáticas, el de jardinería, el de veterinaria, el de cocina, el de arte, el de música, el de cine, el de danza, el de… cada uno está haciendo su parte sagrada, en tanto no contradiga ninguno de los mandamientos que le corresponda y en alguna ocasión pueda usar su conocimiento para construir Shalom (o al menos, tenga esa sagrada intención).

    Así pues, amigo y amiga, cuando tú cuidas tu salud al hacer ejercicio, al comer sano y medidamente, al comunicarte con tus personas significativas, al estudiar, al trabajar, al compartir, al… estás siendo plenamente espiritual, aunque no lo creas ni te parezca.
    En el mundo está la espiritualidad, no fuera de él.

    Por algo Dios te ha puesto en este mundo, no para que huyas de él, ni porque sea un castigo, sino para que fusiones en tu existencia lo material con lo espiritual.
    Para que el espíritu sea carne, y la carne trascienda en el espíritu.
    Que te hagas dueño de ti mismo, a través de cada una de tus acciones.
    ¿O no es tal cual lo que el rabino y doctor ha dictado en la cita?
    En total concordancia con lo que el judaísmo viene pregonando y haciendo realidad desde hace milenios.

    Espiritual es quien no se deja guiar como ciego, ni por lo que sus ojos codician ni por lo que sus pasiones desean.
    No es siervo de su EGO ni del EGO de sus líderes, aunque estos sean rabinos o supuestos rabinos.

    Puedes ser lo que Dios pretende que seas.
    Puedes ser socio de Dios, o un escollo en la tarea de traer la redención al mundo.

    De ti depende.
    Puedes ser esclavo de tu EGO, tal como seguramente lo vienes siendo, y entonces elaborarás excusas para seguir por el mal camino que has absorbido en las religiones.
    Buscarás maestros de “Torah y Kabbalah” aunque eres gentil y Dios no te lo permite.
    Harás rituales y piruetas seudo espirituales.
    Todo para seguir en tu rol de monigote a las órdenes de tu EGO.

    O harás lo que Dios quiere que hagas.
    Que seas espiritual, al construir Shalom con cada acto de tu vida, sin pretender lo que no eres.

    ¿A ti que te parece?

  • Parashat Pinjás: aroma del paraíso

    "Entonces Moshé [Moisés] respondió al Eterno diciendo:
    -Que el Eterno, Elokim de los espíritus de toda carne, ponga al frente de la congregación un hombre que salga y entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación del Eterno no sea como ovejas que no tienen pastor.
    "
    (Bemidbar / Números 27:15-17)

    El verdadero líder es aquel apto para comprender que cada persona es un individuo, con sus propias particularidades y necesidades, y por tanto deberá ser capaz de tratarlo adecuadamente.
    La persona es una parte de un todo, que no hay que perder de vista,
    pero es un todo en sí mismo, que no hay que anular.

    Basado en Rashi in situ.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

  • Los ropajes familiares

    Esta testimoniado en nuestra parashá:

    "Moshé [Moisés] quitó a Aarón sus vestiduras, y vistió con ellas a su hijo Eleazar"
    (Bemidbar / Números 20:28)

    Nuestros Sabios advirtieron algo singular en esta oración,
    normalmente,
    Aarón debería haberse desvestido de todas sus prendas,
    para que luego Elazar pudiera vestirlas una a una en el orden correcto (primero la camiseta, camisa, túnica, etc.).
    Sin embargo,
    ni bien Aarón se quitaba una prenda, de inmediato la vestía Elazar, por lo cual la ropa interna de Elazar, había sido anteriormente la ropa más externa de Aarón.

    A partir de este hecho, podemos aprender una gran moraleja.
    Los ropajes internos de Aarón simbolizan su esencia, su manera de actuar en el fuero privado, en su casa, con los suyos. Esta manera de comportarse es la enseñanza más profunda que reciben sus hijos, los que se educan en su hogar. No son las palabras, ni los consejos, ni las lecciones repetidas los que modelan fundamentalmente la personalidad de los hijos, sino principalmente lo es el ejemplo, la propia conducta, la manera en la cual uno actúa habitualmente en privado.
    Los niños invariablemente revelan con su manera de actuar en público, en el fuero externo, lo que han absorbido en la intimidad del hogar, los modelos que han aprehendido de sus mayores, entre las cuatro paredes de la casa.
    No importa que tanto uno se disfrace como persona apegada a altos principios morales,
    que tan virtuoso aparezca delante de los extraños,
    pues en última instancia,
    son nuestros hijos los que revelan con su actuar
    aquello que en verdad estamos siendo cuando el ojo crítico ajeno no nos mira,
    y que tan comprometidos estamos con los valores que hacen significativa la vida.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    Dijo el predicador Rabbí Israel de Koznitz:
    Estaban en los cierto los Sabios, al comienzo es llamada "la Torá de Hashem", y posteriormente es llamada "su Torá", esto es, de la persona.
    Porque cuando el hombre se dedica a estudiar Torá por sí misma, le es dada la santa Torá como presente, y está a su disposición para vestirla con sus pensamientos santos.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Cómo se puede "vestir la Torá con nuestros pensamientos santos"?

    • Ha mostrado el sabio e inspirado proverbista que: "El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y los abandona alcanzará misericordia." (Mishlei / Proverbios 28:13).

      • ¿Cómo se vincula este pensamiento con el comentario que hemos dado a la parashá?

      • ¿Desea el Eterno el castigo del pecador, o que éste se arrepienta y se comporte como ha de comportarse?

      • ¿Cómo se abandona el pecado?

    • El inspirado salmista nos iluminó con la siguiente verdad: "Venga Tu mano a socorrerme, porque Tus ordenanzas he escogido." (Tehilim / Salmos 119:173).

      • ¿De acuerdo a David, el salmista, a quién socorre el Eterno?

      • ¿Qué quiere decir "escoger la ordenanzas de Dios"? ¿Acaso seleccionar aquellas que más nos acomoden para que cumplamos?

      • ¿Está usted socorriendo a otros, para ser socorrido?

  • El espíritu de un líder

    Cuando los israelitas acamparon en Refidim, poco después de la salida de Mitzraim, tuvieron sed. Reclamaron obstinadamente por agua, y Moshé fue ordenado por H’ para que tomara su bastón, se aproximara a una roca y la golpeara, porque de aquella roca, en efecto, manaría agua potable que saciaría la sed de toda esa muchedumbre.
    Moshé, siguiendo los dictados del Eterno, así hizo, y ante los ancianos del pueblo el milagro se concretó, y el pueblo pudo descansar, momentáneamente, de su aridez, al menos en el paladar.
    Muchos de los científicos, o presuntos científicos, creen descubrir en este acontecimiento la demostración de los conocimientos de su hábitat que poseía Moshé. Explican que en el desierto no es infrecuente que cierto tipo de roca albergue en su interior agua, de las pocos usuales lluvias, y que si son perforadas pueden brindar agua; sin necesidad de recurrir a los milagros o a explicaciones maravillosas.
    Esta explicación indudablemente puede ser muy certera, pero esta semana H’ ordenó algo bastante diferente ante una situación bastante similar.
    Estamos en Kadesh, ya casi al final del periplo del pueblo por el desierto, el manantial del cual ellos se proveyeron agua se secó. Aquel Israel, tal como les era habitual, de manera poco amable, reclaman beber agua. Ante lo cual, Moshé y Aarón ruegan por el bienestar general, y H’ les dice a ambos que reúnan al pueblo, para que vean como le hablan a la roca, pidiéndole agua, y ella, a diferencia del pueblo de Israel, acepta las palabras de H’ , por lo cual abre sus entrañas para regalar con agua fresca al terco pueblo.
    Obviamente, que de haber actuado los líderes de tal manera, los que intentan explicar los milagros narrados en la Torá, se hubieran hallado en un gran problema, ya que: ¿desde cuándo una roca tiene oídos, y comprende, cuando una persona le pide algo de manera verbal?
    Pero, para alegría de estos explicadores, Moshé tomó su cayado y con él golpeó la roca, tal como había hecho en aquel remoto pasado. Y golpeó la roca, y de la misma surgió el agua, y el pueblo bebió y se regocijó y cantaron alegres canciones, imperturbables al dramático suceso que había acontecido.
    Moshé y Aarón, por no haber hablado a la roca, y uno por haberla golpeado y el otro por no detener al primero fueron condenados a no poder ingresar a la Tierra de sus sueños, a morir fuera de la concreción de su ideal.
    Los que intentan hallar razones para las acciones y relatos de la Torá, se detienen en este hecho, y en la mayoría de las ocasiones apuntan esta acción como negativa por parte de Moshé. Algunos dicen que estaba colérico contra el pueblo, y descargó su enojo en la pobre e inocente roca. Otros dicen que por unos instantes Moshé perdió el valor y la confianza en H’, por lo cual recurrió a lo ya conocido y demostrado como útil, esto es, golpear a la roca. Otros más ven en este acto la prueba patente que Moshé estaba desgastado como líder, que era hora de que lógicamente diera paso a nueva sangre en la conducción popular.
    Afortunadamente otros pueden rescatar aspectos positivos de aquello que otros ven tan malo, tal como nos enseñara Ieoshúa ben Perajiá (Avot 1:6): "..siempre juzga a tus semejantes generosamente".
    Por ejemplo, Rabí Menajem Mendel de Burka, gustaba de explicar este suceso diciendo que, Moshé se entregó a sí mismo al peor de los castigos pero con tal de que el pueblo saliera beneficiado. ¿Cómo es esto?
    Moshé, desde esta visión, argumentó consigo mismo: ‘Si yo le hablo a la roca, y ésta responde, entonces, estoy dejando en claro la maldad y terquedad del pueblo de Israel, que durante años son conducidos con bondad, son protegidos y rescatados por el poderoso H’, y sin embargo no pierden oportunidad de pecar, de murmurar o de hacer los opuesto a lo que el Eterno requiere. No puedo hablarle a la roca, por si acaso…pero si no le hablo, estaría pecando…¿qué hago?’
    Sabemos cual fue su decisión, y conocemos cual fue su terrible castigo.
    Podemos oír a aquellos que encuentran una tacha en el impecable historial de Moshé.
    O podemos prestar atención a aquellos otros que nos hablan de una paciencia y bondad sin límites, que llega hasta el propio sacrificio en aras de sus protegidos.
    Pero, pensemos un aspecto: ¿estuvo acertada la decisión de Moshé de desoír a H’ con el ánimo de salvar al pueblo?
    ¿Qué enseña el con esa acción?

    Tras haber reflexionado, podemos concluir, Moshé era un gran hombre, y como tal con aciertos, fallas e incertidumbre; pero, en definitiva, lo que lo hizo verdaderamente grande es que fue un Hombre.

  • El hombre Menorá

    Comienza nuestra parashá con la siguiente descripción:

    "El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo:
    Habla a Aarón y dile: ‘Cuando asciendas las lámparas, las siete lámparas deberán alumbrar hacia la parte delantera del candelabro.
    Aarón lo hizo así. Encendió las lámparas hacia la parte delantera del candelabro, como el Eterno había mandado a Moshé [Moisés].
    Ésta era la hechura del candelabro: Era de oro modelado a martillo; desde su base hasta sus flores estaba modelado a martillo. Conforme al modelo que el Eterno había mostrado a Moshé [Moisés], así hizo el candelabro.
    "
    (Bemidbar / Números 8:1-4)

    Varios simbolismos contiene la Menorá, de los cuales mencionaré solamente los siguientes:

    1. Simboliza la Luz del Eterno que vivifica todo el universo.

    2. Simboliza la Presencia del Eterno, que alumbra a los que son Sus fieles.

    3. Simboliza la Sabiduría de la Torá, que está siempre encendida y permite ascender a todo aquel que se compromete con ella.

    4. Simboliza la unidad en la diversidad, la pureza en medio del mundo.

    5. Simboliza la Misericordia que se sostiene sobre el firme pilar de la Justicia.

    6. Simboliza el esfuerzo de aquellos que siembran con lágrimas, pero que recogen con alegría. Especialmente en lo que refiere al trabajo por perfeccionar las propias cualidades, para de ese modo crecer espiritualmente en el mundo.

    7. Simboliza al pueblo judío, que tiene la misión de irradiar la Luz divina por todos los rincones del mundo.

    Tomemos todos estos simbolismos y pintemos un cuadro multicolor y de profunda moraleja.

    Rabbenu Ovadia Seforno enseñaba que la Menorá simboliza la luz de la sabiduría.
    El caño recto y central representa el propósito final del conocimiento, que es el servicio del Eterno.
    Los brazos de la derecha representan la profundización, el estudio teórico y académico.
    Los brazos de la izquierda representan la sabiduría práctica.
    Como podemos advertir en el pasaje que citamos más arriba, la Torá ordena que todas las llamas estén enfocadas hacia la luminaria central, puesto que esa es la finalidad el hombre: servir al Eterno con todo lo que tiene.
    Pero, no solamente con el intelecto se sirve al Eterno. Es más, la creencia, las ideas, la filosofía no tiene verdadero valor si no está firmemente acompañada por las acciones. Porque primero debe estar el pensamiento correcto, indisolublemente unido al acto correcto.
    Así que, cuando sigue el ejemplo de las facultades intelectuales concentradas en alcanzar su objetivo central, y aplica esto a todos los restantes planos de su vida (físico-material, emocional, social y espiritual), está realmente dedicado a servirLo con todo.

    Por supuesto que para alcanzar esta integridad en el servicio del Eterno, la persona debe esforzarse, debe aprender a lidiar con su "tendencia a lo negativo" (Ietzer HaRá). Pasará días y más días, innumerables pruebas hasta que por fin consiga hacer brotar en su vida la calma y el verdadero placer de saber que está actuando conforme a los preceptos del Eterno.
    Cada una de sus tendencias naturales debe ser trabajada, cada aspecto de su carácter y personalidad ha de ser entrenado adecuadamente, para de esa forma desarrollarse correctamente.

    De a poco, si su entrenamiento es el justo, y cuando no es víctima de ansiedades ni presiones, ni se deja arrastrar por vicios o tonterías, sus diversos atributos se irán depurando en tanto que se van consolidando.
    Encontrará una integración de los diferentes planos de su vida, tal como si fueran ríos que terminan por desembocar todos ellos en el océano.
    Su vida adquiere así firmeza, sin perder la saludable flexibilidad. Es lo que se llama "madurez", pero no solamente física y emocional, sino también espiritual.

    En ese momento, percibirá un gozo particular, notará que reconoce al Eterno en cada instante de su vida, incluso (o especialmente) en aquellos momentos oscuros, de dolor o miseria. Tendrá una luz especial, que le dará un sentido de vida trascendente, (además del propio sentido de vida particular que irá construyendo) por lo cual, su vida transcurrirá en un plano superior al del que nace para vivir y vive para morir.
    Su vida no termina con su muerte, y su buen recuerdo traspasa los algodones del olvido.

    Una vida con tal bendición, está dedicada al servicio del Eterno, y por supuesto que esto implica el colaborar generosa y desinteresadamente con su prójimo (en conformidad con los preceptos sociales que promulga la Torá, y no en base a modas o filosofías pedantes).
    De esta manera, aprende a vivir cada día a plenitud, y enseña a valorar en su justa medida a todo y todos.
    Aprende que se puede servir al Eterno de varias maneras, en tanto que no se contradiga la Torá. Esta apertura atrae al apartado y endulza al de ánimo amargado.
    Aprende que las personas son diferentes y sus pensamientos son variados, y que todos merecen respeto por ser hijos del Eterno, seres humanos; aunque sus pensamientos sean incorrectos e imposibles de aceptar. Este respeto por la chispa divina en cada persona, le permite dialogar con autenticidad hasta con el que está más lejano, y en ese diálogo fecundo le puede hacer vislumbrar que las doctrinas e ideologías que se oponen a la Torá hieden con sus vapores mortales. Así el lejano se aproxima, y el próximo profundiza más en su relación fecunda con el Eterno.
    Aprende a rezar para que sea eliminado el pecado y no que sea eliminado el pecador.
    Por supuesto que la Justicia delimita a su bondad, puesto que aprende que solamente en el equilibrio se encuentra la llenura material y espiritual.

    En definitiva, se transforma en un modelo de persona, que vale lo que el oro puro y alumbra como el más claro de los mediodías.
    Conforme al modelo de ser humano ejemplar que el Eterno mostró en Su perfecta Torá, y que dibujó con los firmes trazos de las mitzvot y las vivas coloraciones de la Torá.

    Oh, cuánto me falta para ser un hombre-Menorá…

    ¡Te deseo a ti y los tuyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Cuídense y gocen de lo permitido para qué sepamos construir shalom!

  • SEÑAS FAMILIARES

     "Cada cual en su campamento, de acuerdo a las señales de sus familias, se situarán alrededor del Ohel Moed." (Bemidbar 2:2)
    Es probable que resulte difícil imaginarnos y describir la forma general en la cual se realizó Ietziat Mitzraim. Resulta casi evidentemente mencionar que en el primer tiempo, luego de la salida, el pueblo, con sus seis cientos mil hombres, avanzaba de manera poco organizada, movidos por las circunstancias del éxodo mismo, del miedo a los egipcios, de las posibilidades de transporte de los bienes materiales y de los familiares de cada uno. Así salieron de Mitzraim y así se fueron aproximando al monte Sinai, durante seis semanas de camino. En aquel lugar recibieron los famosos mandamientos, que posteriormente fueron tallados en la piedra de las Lujot HaBerit, y Moshé subió al monte para comenzar a recibir la Torá y sus secretos. Cuandó descendió, se iniciaron las obras de construcción del Ohel Moed, y el pueblo fue siendo instruido en las mitzvot, directamente de boca de Moshé Rabeinu, quien recibía las leyes y ciertas explicaciones de parte del Mismísimo H’. Todo esto que describimos se realizó en unos escasos diez meses.
    Ahora, al principio del segundo año desde la salida de Mitzraim, había llegado la hora para tomar el camino hacia la Tierra Prometida. Este gran pueblo de libertos había logrado su libertad física abandonando el país de Mitzraim, y adquiriendo su compromiso de ser libres morales cuando admitieron la majestad y el poder supremo y liberador que parte de las leyes justas de H’, que nosotros leemos en la Torá.
    Para completar la redención, hacía falta un espacio en el cual el tiempo de ser libres pudiera concretarse en sus acciones, en sus actividades. Es decir, faltaba un eslabón en esa cadena libertadora, el eslabón del ingreso a la Tierra de la Promisión. Un lugar en el cual ejercer la libertad que se desprende del amoroso cumplimiento de las mitzvot.
    La transformación del conglomerado de ex-esclavos en un pueblo realmente libre y cultivado, tuvo su expresión exterior en su organización.
    Antes de empezar la marcha de la conquista, que los iba a enfrentar en cruenta y feroz lucha con los habitantes de la Tierra, recibieron de H’ la orden de formarse según sus tribus y según sus familias de pertenencia. Así se dispusieron en círculo en torno al Ohel Moed, agrupándose en cada lado tres tribus, cada uno de los cuatro grupos era encabezado por la tribu más poderosa del grupo. Al medio de esta formación, que si la diagramamos veremos un Maguen David, estaban los leviim, quienes servían y custodiaban el Ohel Moed. Esta forma de acampar permitía la máxima protección del Ohel Moed, y una adecuada defensa de todos y cada una de las tribus, ya que cada flanco del campamento estaba ordenado para contribuir a auxiliar a los demás.
    Durante la marcha misma, los cuatro grupos iban uno atrás del otro, mientras que entre cada agrupación se hallaba uno de los tres grupos de leviim, cada uno cargando las distintas partes del Ohel Moed.
    Tanto a la vanguardia como a la retaguardia de este orden de marcha estaban las tribus más poderosas, listos para enfrentar cualquier peligro.

    Quizás es correcto que nos preguntemos: ¿qué es mejor, que Israel sea un conglomerado homogeneo y sin distinciones, o, lo consideremos como la unión de tribus, familias y personas?
    Como respuesta podemos decir que ambas opciones no son excluyentes.
    La unión se consigue cuando cada uno de los integrantes se identifica con toda la nación, pero distinguiendo las diferencias, como dijera el pasuk: "cada uno…de acuerdo a las señales de sus familias"…formando parte del Kelal Israel, de la comunidad israelita.
    Así en el Majané Israel, la tribus se asientan en los lugares que les corresponde, y cumplen las funciones específicas que les son asignadas.
    De esta manera la organización permite que de las diferencias naturales (y aun de las forzadas) el pueblo se fortifique y consiga estabilidad.
    Es decir, diferenciarnos para crecer juntos, y no, desgraciadamente, diferencias para las persecusiones y los odios vanos.
    El ShLa"H HaKadosh afirmaba lo siguiente: "Tal como en el desierto hubo cuatro campamentos, en cada generación hay distintas agrupaciones y cada una puede ser portadora de la verdad".


    Puntos sobresalientes de la parashá Bemidbar
    Es la 34ª sidrá de la Torá.
    Se disponen las doce tribus de Israel alrededor del Ohel Moed, Tienda de la Reunión, conformando una especie de Maguén David, de tres tribus en cuatro secciones. Al ser la tribu de Leví consagrada al servicio divino, y por lo tanto ubicada fuera de la regla general del campamento de Israel en el centro junto al santuario, la cuenta de doce tribus se hace tomando a las tribus pertenecientes a la familia de Iosef como dos tribus, que son Efraim y Menashe. Cuando el pueblo se pone en marcha, lo hacen los más poderosos a la vanguardia y retaguardia, con los tres grupos de leviim intercalados entre las agrupaciones de tres tribus israelitas.
    Queda superado el escollo de la consgración de los primogénitos al Eterno, ya que su lugar es ocupado por los leviim, desde ahora cumplirán las funciones atinentes al santuario. Esto se produce como consecuencia del pecado del Becerro de Oro. Había en aquel momento veintidos mil leviim mayores de un mes de edad, aunque los que trabajarán en el Mishkán y accesorios son los comprendidos entre los treinta y cincuenta años de edad. Los primogénitos de Israel que no son redimidos por el intercambio (ya que había más primogéntos que leviim), lo son a través de un pago de, en la ceremonia que aún se efectúa de Pidión HaBen.
    Los descendientes de Leví se dividen en tres familias principales: Gershon, Kehat y Merari (ésto sin contar a los cohanim, que son una sección de la familia de Kehat).
    La función consagrada de la familia de Kehat era la del transporte de la Menorá de oro, la Mesa, el Altar y el Arca del Pacto.
    Sin embargo, tanto el Arca como el Altar eran cubiertos por Aarón y sus hijos, antes de que los leviim los carguen.

  • El individuo social

    En nuestra parashá nos encontramos con la siguiente ordenanza:

    "El Eterno habló a Moshé [Moisés] y a Aarón diciendo:
    ‘Los Hijos de Israel acamparán a cierta distancia alrededor del tabernáculo de reunión. Ellos acamparán, cada uno junto a su estandarte y con las enseñas de sus casas paternas.’
    "
    (Bemidbar / Números 2:2)

    ¿Cuál es la enseñanza que podemos extraer para nuestros días, para nuestra diaria actividad?

    Los Hijos de Israel son una nación, una identidad, una pertenencia.
    Son un grupo que adquirió vida propia, metas y sentido de existencia como nación.
    Son una nación, y no una mera reunión de desplazados que hallan afinidad y cohesión solamente en su soledad y en su carencia de pertenencias nacionales.

    Sin embargo,
    la Torá nos advierte que el estar inmerso en un conjunto mayor no ha de usarse como excusa para hacer olvidar las individualidades,
    las propias características,
    el valor intrínseco del individuo particular,
    sus ideas, sueños, ideales, proyectos y autorrealización.

    Podemos apreciar como los Hijos de Israel como pueblo estaban todos reunidos en torno al Santuario,
    girando en torno al eje que otorga verdadera trascendencia a los hechos,
    unidos por la Torá, por los preceptos, por la ferviente convicción de estar avanzando en pos de la Tierra que Dios prometiera a los patriarcas.
    Tenían mucho de valor por lo cual dejarse sumergir en el gran océano de la masa anónima,
    en la cara disfrazada como careta nacionalista,
    en la irresponsabilidad de echar la responsabilidad personal sobre hombros de algún otro.

    Sin embargo,
    por orden del Altísimo
    no debían estar dispersos en una mezcla indiferenciada
    y falsamente homogeneizante.
    No habían de ser fagocitados por el totalitarismo,
    que es una máquina de ideología fascistoide en la cual la totalidad es la que debe supervivir,
    ya que la masa como tal es lo único relevante,
    y sus líderes y/o iluminados los únicos autorizados a dirigir y prosperar,
    en tanto que el individuo masivo es un mero engranaje que puede ser descartado cuando pierde su utilidad.

    Por el contrario,
    era en la heterogeneidad en la cual hallaba sustancia cada uno de sus miembros.
    En el respeto al individuo,
    es que se encontraba fuerza para sostener al conjunto.

    Por eso,
    el modelo de persona basado en la Torá
    señala que la persona ha de tener fuertes relaciones
    con lo nacional,
    así como con lo familiar,
    también con las instituciones amplias que dan marco y cabida a la familia,
    e indudablemente contar con todo lo requerido para gozar de una saludable identidad personal-individual.

    Si la persona queda como individuo, como uno encerrado en sí mismo,
    o queda como parte, como un algo indiferenciado dentro de una masa indiferente,
    entonces,
    la persona no está desarrollando adecuadamente las potencialidades con las cuales Dios le ha dotado para existir.

    En palabras de Hilel haZaken:

    "Si yo no estoy para mí, ¿quién estará para mí?
    Y si yo estoy solamente para mí, ¿qué soy?
    Y si no es ahora, ¿cuándo?"
    (Avot 1:14)

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

    Relato

    Sobre el dicho de Hilel: "Si yo no estoy para mí, ¿quién estará para mí? Y si yo estoy solamente para mí, ¿qué soy?"
    enseñó R. Mijael Iejezkel:
    "’Si yo no estoy para mí’,
    quiere decir que
    si mi esfuerzo no es egoísta,
    sino que me sumo al bien colectivo,
    entonces,
    ‘¿quién estará para mí? ‘,
    es decir, alguien del colectivo trabaja y es en mi beneficio.

    Pero, cuando ‘yo estoy solamente para mí’,
    es decir, mi esfuerzo no es para el bien colectivo,
    entonces ‘¿qué soy?’,
    por lo cual,
    todos mis actos egoístas son considerados por el Creador como nulos y vacíos".

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Qué otra idea puede usted deducir de la enseñanza de Hilel en Avot?

    • La Torá ordena tácitamente: "No seguirás a la mayoría para hacer el mal. No testificarás en un pleito, inclinándote a la mayoría, para pervertir la causa."
      (Shemot / Éxodo 23:2).

      • ¿Acepta la Torá que una persona rescinda su facultad intelectual-ética, merced a los dictados de la mayoría?

      • No se permite seguir a la mayoría para hacer lo malo, pero, si la mayoría insiste para hacer lo que es bueno y correcto ante el Eterno, ¿hay que seguirla entonces?

      • ¿Cómo podemos identificar a una mayoría que resulta perjudicial para el grupo y el individuo? ¿Conoce ejemplos en la Historia? ¿Y en sus familiares o allegados?

    • El profeta anunció: "El número de los Hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y sucederá que en lugar de lo que se les dijo: ‘Vosotros no sois pueblo de Dios’, se les dirá: ‘Ustedes son los hijos del Elokim viviente.’" (Hoshea / Oseas 2:1).

      • En la actualidad, algunas sectas idolátricas acusan a los judíos de "no ser más el Pueblo de Dios", y hasta tienen el malvado descaro de denunciarlos como "hijos de Satanás";
        ¿es esa la opinión del mismo Dios hacia los judíos, según las palabras del profeta arriba mencionadas?

      • ¿En algún momento ha cancelado Dios su promesa de hacer de la nación judía, un pueblo numerosísimo e independiente, que tiene como misión principal la de servir al Eterno y guiar a las otras naciones a la Verdad?

  • Su parte de la tarea

    En nuestra parashá, leemos la siguiente orden:

    "El Eterno habló a Moshé en el desierto de Sinaí, diciendo: ‘Cuenta los hijos de Leví. Contarás todos los varones de un mes para arriba, según sus casas paternas y sus clanes.’
    Moshé los contó conforme a la palabra del Eterno, como le fue mandado.
    "
    (Bemidbar / Números 3:14-16)

    En nuestra Tradición (Bemidbar Rabá 3:9) se señala que el censo de los levitas fue efectuado por Moshé con asistencia del Eterno.
    Ocurría que Moshé se paraba a la entrada de cada tienda de los levitas, entonces la Shejiná le informaba el número de levitas varones mayores de un mes para ser contados.
    Por esto se alude en el versículo que: "Moshé los contó conforme a la palabra del Eterno", conforme a lo que el Eterno le iba declarando.

    Siendo así, es válido que nos preguntemos: ¿Para qué el Eterno pide que Moshé haga el censo? ¿No era más simple y efectivo que el Todopoderoso informara: ‘En total, son tantos y tantos los levitas’; en lugar de estar pidiendo a Moshé que vaya por las moradas de los levitas y los cuente?

    La respuesta a estas interrogantes es, en cierta manera, la respuesta a la presencia de las personas en Este Mundo.

    Debemos entender que el Todopoderoso no precisa de nada, por tanto, ninguna de nuestras acciones Le afectan.
    Por lo tanto, nada de lo que hagamos es PARA Él; sino PARA nosotros (egoístamente, o solidariamente).
    Cada acto positivo o negativo, cada cumplimiento de mandamiento o cada pecado, es algo que nos afecta a nosotros, pero no a Dios.
    Entonces, cuando Él nos ordena tal o cual conducta, por medio de Sus mandamientos, no está buscando Su beneficio, sino el nuestro.
    Por ejemplo, en nuestra parashá, si Él mandó a que Moshé fuera por las tiendas de los levitas y anotará el número que Él le dictara, seguramente que era para que Moshé, o los levitas o todo el Pueblo obtuvieran algún provecho material y/o espiritual de ese acto.
    Y en nuestra vida cotidiana, cuando Él nos reclama alguna acción, que hasta desde una perspectiva moderna pudiera parecer ridícula, tal como atarnos con los Tefilín, lo cierto es que la ventaja la obtenemos nosotros, aunque quizás no nos estemos dando cuenta de ello.

    Por otra parte, el Eterno podría con su Misericordia infinita proveer a las personas de todo lo que éstas precisan, sin que nadie tuviera siquiera que mover un dedo, ni esforzarse en ningún aspecto.
    Él bien podría hacer de Este Mundo un renovado paraíso, pleno de placeres y comodidades sin fin.
    Sin embargo, sabemos que no es así.
    Debemos agregar, sabemos que GRACIAS A DIOS, no es así…
    Dios quiere que la persona haga su parte, que los beneficios no caigan como regalos celestiales, sino que sean resultado de un justo y apropiado esfuerzo.
    Este esfuerzo personal dota al resultado de un sabor delicioso: el sabor de la realización personal, bajo la Luz de las órdenes del Eterno.
    Esto significa que ninguna dádiva, ni siquiera una celestial, es tan placentera como la cosecha de los frutos del propio esfuerzo1.

    La persona es puesta en Este Mundo con una determinada misión por realizar, y que solamente ella lo puede hacer.
    Ni papá, ni mamá, ni maestro, ni sacerdote, ni psicólogo, ni esposa, ni hijo, ni nadie puede realizar SU misión, solamente usted puede.
    Esa es su máxima responsabilidad personal, y es el sentido último de su existencia.
    Para alcanzar esa meta deberá esforzarse, siempre dentro de sus posibilidades, y siempre con la ayuda del Eterno.
    Y en medio, lo más probable es que encuentre más o menos dificultades, que vendrán a ser impedimentos para que la meta aparezca más lejana.
    Pero, debe saber que no sirve como excusa decir que no tiene las fuerzas para alcanzar su meta.
    Es SU responsabilidad procurar llegar a la meta, por tanto de usted depende si hace o no su mejor y su mayor intento por alcanzarla.
    Si luego de dar el máximo de sí mismo, aún la meta está lejana, ciertamente Dios con Su Misericordia hará que usted la alcance… pero solamente si ha hecho todo lo posible de su parte…

    La persona debe estar dispuesta a dar todo de sí para cumplir su parte en la Creación, y puede confiar que el Eterno hará su parte para que pueda aproximarse a su meta.

    Como está expresado en Pirkei Avot (2:16): "No está en ti completar la tarea, pero no eres libre para desistir de ella".
    Y recordemos que: "Uno es llevado por el camino que desea transitar" (TB Shabbat 104a).

    Nosotros actualmente, como Moshé en aquella oportunidad, no debemos desistir de ninguna mitzvá, incluso si su cumplimiento aparece como por fuera de nuestras actuales posibilidades.

    Pues, cuanto más labremos y cultivemos en nuestro campo de vida, seguramente más habrá para cosechar en el momento de la recolección de los frutos.

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    1- Esto explica el motivo por el cual creer que la persona obtiene su salvación personal mediante la fe carente de obras, es una vacía pretensión mitológica en directa contradicción con lo anunciado por el Eterno. Él quiere que la persona goce de los frutos de su trabajo personal, de sus acciones, pues Él sabe que nunca el sabor de las limosnas es tan agradable como el del propio trabajo.
    En resumen: no es por fe que se alcanza la salvación, sino a través del cabal cumplimiento de los mandamientos que Dios nos ha dictado.

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    El rabino de Módena explicaba así la oración.
    Un tonto ve a una persona en un bote remar, y cree que la orilla es la que se acerca al remero.
    Pero un entendido sabe que es el remero quien debe hacer el esfuerzo de remar en dirección a la orilla, para alcanzarla.

    Con las plegarias es similar.
    El tonto o ingenuo supone que Dios hará la voluntad del que reza, tal como si la orilla se moviera para abrazar al remero.
    Pero el sabio sabe que es él con su oración el que debe acatar la divina Voluntad, para que de ese modo su plegaria tenga verdadero sentido.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se relaciona el relato con el comentario a la parashá que hemos brindado?

    • ¿Cuál es la manera de rezar correcta?

    • La corona
      "La corona de la Torá está dispuesta a un lado, esperando, y lista para cada judío… cualquier judío que la desee, puede venir y tomarla"
      (Sifri Bemidbar 119)

      • ¿Qué puede hacer la persona para coronarse con esta corona?

      • ¿Cómo crece la persona que está en el camino de coronarse con la Torá?

    • La recompensa
      "De acuerdo al esfuerzo es la recompensa"
      (Pirkei Avot 5:27)

      • ¿Valora el Eterno que haya alcanzado la meta, o que se haya esforzado por alcanzarla?

      • ¿Por qué la Torá no nos habla de tener fe, ni de creer ciegamente, sino que insistentemente nos enseña a trabajar y a dedicarnos a cumplir con los mandamientos del Eterno?

  • Esas “explicaciones” religiosas…

    Piglet vivía en una casa muy grande en medio de un haya-árbol, y el haya- árbol estaba en medio del bosque, y Piglet vivía en medio de la casa.
    Al lado de su casa había un pedazo de tabla rota que contenía en él: "TRESPASSERS W" ((“Intrusos W”, suponemos que originalmente decía “Trespassers Will Shot” = “Se disparará a los intrusos”.)) .
    Cuando Christopher Robin preguntó a Piglet lo que significaba, dijo que era el nombre de su abuelo, y había estado en la familia durante mucho tiempo.
    Christopher Robin dijo que no podía llamarse "TRESPASSERS W", y dijo Piglet que sí puedes, porque su abuelo se llamaba así, y la W era la abreviatura de Trespassers Will, que era el diminutivo de Trespassers William.
    Su abuelo había tenido dos nombres en caso de pérdida de uno – Trespassers a causa de un tío, y William a causa de Trespassers .

    "Yo tengo dos nombres," dijo Christopher Robin despreocupadamente.

    "Bueno, ahí lo tienes, eso lo demuestra", dijo Piglet.

    De: “In wich Pooh and Piglet go hunting and nearly catch a Woozle, Winnie the Pooh, capítulo 3”. Traducción de Google Translate y mi modesta corrección (se agradece quien quiera mejorarlo).
    Leer texto en inglés original: http://www.greeting-cards-4u.com/PooH/PooHBook/chap3.html

    Este pequeño párrafo tiene muchas enseñanzas importantes, aunque a simple vista no lo pareciera ((Recomiendo la lectura de la entrada en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Winnie_the_Pooh)).

    En una primera lectura puede resultarnos una charla incomprensible, propia de un soso cuentito para niños, de esos que pululan y llenan de vacío y tonterías las horas y mentes de nuestros hijos.
    De esos que a menudo envician desde las pantallas de TV y a los que se añaden mensajes mercantilistas, imperialistas, religiosos, de sumisión a poderes ajenos, de embobamiento y no juicio crítico, etc. ((Si bien hay comiquitas muy interesantes para el estudio, tales como Bob Esponja, Los Padrinos Mágicos, entre otros.))

    También nos puede parecer una conversación bizarra, sin sentido. Quizás no de niños precisamente, sino de gente que monologa de a dúos y opinan sin ton ni son.
    Yo digo algo que me interesa, sin importarme lo que tú quieres decir; mientras tú dices algo que te interesa, sin importarte que es lo que yo quiero decir.
    Esto también es muy frecuente, casi es la generalidad de las “comunicaciones” que nos circundan y de las que participamos, desprovistas de autenticidad, faltas de Yo Auténtico y deseo de entablar conexión real con el prójimo y el mundo.

    Para ayudarnos a comprender mejor lo que quiero exponer a continuación te pido que, por favor, releamos el párrafo citado, con la dificultad que conlleva que sea una traducción, y veamos qué podemos aprender.

    La gente, tú y yo, asumimos conceptos, prácticas, rituales, creencias, lemas, formas de vida, actitudes ante el mundo, ideolología, tradiciones, simplemente porque están ahí, porque nos han sido alcanzadas, porque las consideramos venerables y de valor.
    Son como esa tabla rota, medio escrita, que nos impone una manera de pararnos en el mundo, de comprender la realidad, de asumir una identidad.
    Queremos creer que nuestro abuelo (antepasado, líder, maestro, rabino, pastor, dios, emisario celestial, héroe patrio, personaje venerado, etc.) hacía o era tal o cual cosa, aunque en un análisis simple pero sincero reconoceríamos el disparate de nuestra asunción, de nuestra fidelidad de creencia.
    Creemos y para mantener la absurda creencia vamos generando justificaciones y excusas.
    Un error nos lleva a otro, y a otro, y este a uno más, hasta que por fin estamos tan lejos de la salida que nos dejamos hundir en la pequeñita celda mental que nos asfixia.
    Nuestro espíritu grita y llora desesperado, anhelando la libertad, la responsabilidad, la vida, la luz, la plenitud, la bendición, todo para aquello que Dios lo ha creado y lo ha insuflado en nuestro ser; pero nuestro EGO lo mantiene encerrado, atomizado, atormentado, rodeado de paredes, de negaciones, de palabrería, de fantasías, de terrores, de miles de trampas para silenciarlo o simplemente ignorar sus sufridas y necesarias quejas.
    Nos vanagloriamos en nuestra propia necedad a la que denominamos sabiduría.
    Nos ufanamos de nuestra ceguera a la que llamamos fe.
    Nos aplaudimos por nuestra fidelidad que realmente es esclavitud.
    Mientras seguimos inventando argumentos, elaborando tesis complejas e intrincadas, llenas de palabrería hueca pero altisonante, simplemente para mantenernos presos de nuestra celdita ridícula, de nuestra personalidad sometida al deseo primitivo del EGO.

    En nuestra impotencia nos dejamos engullir por nuestro EGO.
    Somos ardientes esclavos de pasiones banales, pero que santificamos.
    Somos torturadores, pero nos hacemos pasar por santos.
    Somos inquisidores y terroristas, pero nos deleita presentarnos como “victimitas” a las que se les debe perdonar cualquier trapisonda.
    Encontramos cualquier pretexto para seguir haciendo lo que nos viene en gana, creyéndonos muy sabios, muy santos, muy inteligentes, muy buenos, muy esclarecidos, muy libres, pero a la LUZ no somos más que pedantes pedazos de carne, comida por el gusano aún en plena vida.
    Rimbombantes palabrerías y títulos, amiguitos y maestros, socios y compinches, seguidores y mecenas se suman a nuestra locura, a nuestra invención de un mundo de fantasía, lo que nos hace sentirnos más fuertes, más poderosos, cuando en verdad somos impotentes, nada pudientes, nada misma.

    Nos gusta sumarnos a grupos, a masas de anónimos con nombre, a grupejos, a sectas, a foritos, a clasecitas, a aduladores de maestros, a seguidores de patancitos en apariencia bien intencionados pero ávidos de un poquito del sorbo de “poder”.
    Es que tenemos a mano un tablón borroneado con palabras que no comprendemos, pero que repetimos como loros llenos de idiocia, que interpretamos a gusto del consumidor, que repetimos como lemas religiosos, para darnos ánimo, para no sentirnos tan poco.

    Somos Piglets, pobres bobones viviendo en un mundo ficticio pero poblado de pruebas complejas, elaboradas por mentes sagaces, veloces para huir de la vida.

    Mientras hago este análisis del pequeño párrafo del cuento que te cito, veo en mi memoria circunstancias, personas, agrupaciones que han pasado por mi vida, son retratadas con crudeza pero veracidad por estas duras palabras.
    Y sé que para el esclavo del EGO estas palabras son solo eso, palabras, aire para dejar correr, cuestiones que no son entendidas y mucho menos asumidas para hacer un cambio radical en la vida, que dirija tus pasos hacia la Vida.

    La mayoría seguirá detrás de barbados y pintorescos clérigos religosos (con título o sin él), en pos de maestros ascendidos que revelan “la verdad” predicando en sus estraditos, venerando líderes que bailotean entre creencias de un día para el otro, genuflexos ante el que aparente poder, adoradores de deidades muertas como sus corazones.
    No quieren seguir el camino de Dios, les parece poca cosa, deploran el noajismo aunque anhelan el judaísmo (para luego acomodar las cosas a su pobre criterio y según su apetito).
    La mayoría andará adorando dioses, adulando personajes, invitando personalidades a sus hogares, repitiendo lemas y frases huecas pero que suenan tan lindo, comprando libritos y abalorios religiosos, rezando en idiomas ajenos a su esencia, perdiendo su vida pero teniendo a mano siempre muy buenas excusas para hacer lo que hacen.

    Todos tenemos tablones podridos con mensajes del pasado, de otros, de los que pautan nuestra vida y que colgamos con orgullo como símbolo de nuestra precaria y aparatosa identidad.
    Todos queremos creernos poderosos en los cinco planos de la multidimensionalidad humana.
    Todos somos Piglets, aburridos, fracasados, extraviados, pero llenos de fe, de discursos preparados, de frases hechas para invocar, de figuras poderosas a las cuales citar.
    Llenos de artimañas, de trucos, de magia para engañarnos y engañar a otros.

    Nuestro espíritu se da cuenta, sufre, pero lo encadenamos y amordazamos.
    No queremos ser libres.
    Odiamos la libertad.
    Odiamos que nos mencionen la palabra “responsabilidad”, y “compromiso” y “esfuerzo”… por eso preferimos dioses que nos hacen los mandados, cabalisteros que nos regalan profecías untuosas, maestros que nos halagan hasta el empacho, creencias que nos dan esperanza y sentimiento de paz en la pereza.
    Odiamos ser humanos, preferimos ser Piglets…

    ¿Tú que opinas?