Categoría: Roles

  • El verdadero líder

    Comienza hoy el tercer tomo de la Torá, el sefer Vaikrá, conocido en español como "Levítico".
    Debemos advertir que la correcta traducción de la voz vaikrá es "y llamó", y no "Levítico".
    Ocurre que en la Tradición de Israel, la primera o primeras palabras significativas que aparecen en los textos de Torá, son las que dan los nombres a los sefarim y las parashiot. En tanto que el traductor puso nombre teniendo en cuenta lo que consideró tema central del libro. En este caso, las leyes y disposiciones referidas a los descendientes de Leví, que son los grupos que denominamos Cohanim -sacerdotes- y Leviim -levitas, ayudantes del santuario-.
    Es muy correcta la apreciación del traductor, ya que buena parte de este tomo de la Torá se refiere a las actividades del santuario, de los cohanim, de los servicios rituales y de sacrificios, entre otras cosas.

    Cuando el Beit haMikdash -santo Templo- estaba en pie y funcionando, por diversas razones se traían ofrendas animales y vegetales para ser dedicadas a Dios. Estaban los sacrificios diarios, los especiales de las festividades, como disculpa por pecado, como parte de rituales de purificación, como muestra de agradecimiento (había algo así como 48 tipos de ofrendas diferentes).
    Al ser destruido el Templo, cesó de ofrecerse sacrificios a Dios; pero se preservó el fundamento de los korbanot -ofrendas-, que es el deseo nacido en lo más profundo del ser, por enmendar la propia vida y aproximarse correctamente al sendero que a Dios agrada recorran Sus criaturas.
    Tal como en el pasado de nuestra nación, todavía se privilegia lo que es principal, los aspectos de la teshuvá, tefilá y tzedaká (arrepentimiento sincero, rezo y caridad/justicia social), reconociéndose el rol secundario y circunstancial del derramamiento de sangre animal en el camino para el perfeccionamiento propio y de la sociedad.

    Sin embargo, tal como nuestros Sabios enseñan, el estudio de los temas referidos a los korbanot son de sustancioso provecho, aunque no sean de aplicación práctica.
    Veamos un ejemplo, y saquemos una valiosa enseñanza.
    Está escrito en nuestra parashá:

    "Habla a los Hijos de Israel y diles que cuando alguna persona peque por inadvertencia contra alguno de los mandamientos del Eterno respecto a cosas que no se deben hacer, y hace alguna de ellas…"
    (Vaikrá / Levítico 4:2)

    Y un poco más adelante se especifica que:

    "Si un dirigente peca y transgrede por inadvertencia alguno de los mandamientos del Eterno su Elokim respecto a cosas que no se deben hacer, es culpable."
    (Vaikrá / Levítico 4:22)

    La pregunta lógica es: ¿para qué se trae el caso específico del dirigente que peca por inadvertencia, si ya fuera dicho el reglamento acerca de cualquier persona que peca?
    ¿Acaso un dirigente no es una persona del pueblo?
    ¿Qué de particular se supone que tiene el ser líder de un grupo, para que se le considere aparte en cuanto a los pecados cometidos?

    Demos dos de las posibles respuestas:

    1. El dirigente suele ser el modelo, el ejemplo de sus dirigidos.
      Cuando él se equivoca, está mostrando una fuerte imagen negativa de lo que se espera sea hecho.
      Por lo tanto, la Torá puntualiza que haga un ritual especial de enmienda, como para resaltar el acontecimiento y que sirva de buena enseñanza para los que él conduce.
      Ya que está declarando: ‘Yo me equivoqué, ¡no hagan ustedes algo parecido! Y si también se equivocaron, no teman en tratar de reconciliarse con el ofendido.

    2. Suele ocurrir que los que han escalado posiciones de privilegio y liderazgo, olvidan que también ellos son falibles, personas con limitaciones, sujetos a errores y bajos deseos.
      Por lo tanto, aparentan siempre una máscara de perfección, integridad, superación, prolijidad.
      Y si han pecado, o han cometido un error, ¡cómo les cuesta siquiera darse cuenta de esto! Mucho más en admitirlo y pedir perdón.
      Por lo cual la Torá les recuerda: ‘Dirigente, no olvides que tú también eres como los que diriges. Tú también eres víctima de tus debilidades. Mayor es tu grandeza si reconoces lo que has actuado equivocadamente, y tratas de arreglarlo; que si vives con el antifaz de jamás haberte equivocado.

    Sobre esto remarca en el Talmud (Horaiot 10b) enseña Rabbán Iojanán Ben Zakai: “Dichosa es la generación cuyos líderes son capaces de reconocer sus errores involuntarios”, y lo completa Rashi (en el versículo de Vaikrá que estudiamos) diciendo "pues seguramente querrán enmendar también sus ofensas intencionales".

    Sin dudas que así es, dichosa es la generación de los que son conducidos por personas humildes, pues con su decencia y dignidad manifiestan que son verdaderos líderes y no meras marionetas en manos del ansia de poder.
    ¡Les deseo Shabbat Shalom! Y JAG SAMEAJ
    Moré Yehuda Ribco

  • ¿DIOS o el EGO al poder?

    Este texto es para la elevación del espíritu del joven Carlos Helmuth Hernández Orellana, que su recuerdo sea bendito y de bendición.

    Al nacer nos vemos sumergidos en un océano insoportable de impotencia.
    En un instante pasamos de la relativa calma del paraíso uterino a padecer de estrechez, dolor, arrebato, miseria, despojo entre otros terribles sentimientos, en tanto vamos avanzando dificultosamente por el canal de parto.
    Horas, o momentos, más tarde, el sufrimiento se agudiza hasta su máximo, emergemos a un mundo ruidoso, alumbrado, oloroso, aireado, frío, áspero, móvil, en donde se siente hambre, cólicos, mareos, una indomable impotencia.
    Las reacciones son dolor, miedo y mucha ira.
    Para empeorar el sentimiento de impotencia extrema, no contamos con mecanismos para solventar tal dificultad, ni siquiera con palabras, sino solamente encerrarnos detrás de una dura corteza, a la que llamaremos EGO, y dejar actuar al instinto para preservarnos.
    Tal descripción es el tormento del nacimiento, normal, común, y que inscribe una huella de espanto profundo en el alma de cada persona.
    Una huella que no es accedida por recuerdos conscientes, ni por palabras, ni por descripciones científicas, pues ocurre en un momento en el cual la palabra no tiene posibilidad de ser, ni la razón, ni las experiencias tranquilizadoras.
    Esa huella nos sigue marcando en nuestra existencia, es la que nos mueve de un lado a otro, la que nos zarandea con miedos, las que nos hace huir hacia la fantasía del deseo, la que nos esclaviza al EGO (nuestra primera armadura, útil al principio pero desastrosa posteriormente).

    Todos nuestros enojos, decepciones, odios, rencores, deseos de venganza, deslealtades, engaños, mentiras, falsedades, máscaras, excusas, justificaciones, agresiones, aceptación de agresiones, malestares surgen directamente de la huella inicial de la impotencia primaria.
    Todos nuestros miedos y temores están anudados medularmente a la huella inicial de la impotencia primaria: tu miedo a morir, tu miedo a que muera alguien querido, tu miedo a ser rechazado, a ser abandonado, a ser menospreciado, a ser maltratado, a ser ignorante, a estar loco, a ser malo, a ser diferente, a enfermarte, a ser pobre, a vivir en miseria, a ser inválido, a la oscuridad, a las maldiciones, al infierno, a equivocarte, todos, pero todos tus miedos están ensartados a esa primera impotencia.
    Todos tus sufrimientos también.

    Entonces, andamos por la vida esclavizados al EGO, por suponerlo un amo útil, tal como nos sirvió para rescatarnos en la primera era de nuestra vida en este mundo, cuando lo cierto es que el EGO es una cáscara vieja e inoperante que no quiere morir y desaparecer.
    Nuestro amor por ese EGO nos llena de aire, nos llenamos de orgullo, nos pretendemos más de lo que somos, es un recurso para no sentirse impotente, pero que deja la impotencia completamente encendida, activa, que desde las sombras de la inconsciencia nos apena y aterra.
    Nuestro EGO nos empobrece el ánimo, nos hace arrastrar en servilismo ante los que se presentan como dominantes, para sobrevivir a la impotencia actuamos como impotentes.
    Nuestro EGO nos hace fantasear con súper poderes, para negarnos a admitir nuestra debilidad.
    Nuestro EGO nos obliga a someternos a personajes o ilusorios seres de poder, ángeles, demonios, brujas, obispos, pastores, rabinos, cabalisteros, morés, jefes, dictadores, reyes, faraones, maestros, gurúes, líderes, amos con diferentes careta pero igual oscuridad en el alma. Ofrecen salvación y respuestas mágicas pero no son otra cosa que títeres de sus propios enfermos EGOS, que tienen la habilidad para manipular a los necios que los adoran.
    Nuestro EGO nos lleva por aquí y por allá, en tanto deliramos creyéndonos racionales, inteligentes, esclarecidos, superiores, mejores, sanos, poderosos, pero somos peleles, macaquitos pordioseros en busca de un poco de amor, un poco de aceptación, un poco de paz, un poco de dinerillo para sus vicios, un poco de irreal poder.

    Puedes leer y olvidarte.
    Puedes leer y rechazarlo, para correr a superficiales teorías que se presentan con mucha palabrería altisonante, misticismo, títulos rimbombantes, que están en sintonía con la fealdad de tu EGO.
    Puedes leer y aburrirte antes de terminar.
    Puedes leer y enojarte.

    Puedes leer y analizar tu vida y la de los que te rodean y comenzar a admitir que es tal cual.
    Puedes leer y además de analizar y comprobar la veracidad de estas palabras comenzar a encontrar maneras saludables para ser libre del EGO, para dejar de refugiarte detrás de una armadura envejecida y ser libre a pleno.
    Si haces como la última opción, estarás en la senda de disfrutar de la bendición que Dios constantemente te provee.
    A cada instante desde Arriba te llega TODO lo que necesitas para tu existencia plena en este mundo y en la eternidad, pero cuando te arrinconas en tu celdita mental, dejas de gozar y te empobreces.
    Enceguecerte detrás de sectas, noajismos místicos, maestros peculiares, religiones, mesianismos, palabrerías hebraicas o aramaicas, adoraciones de personajes, repetición de lemas incomprensibles, y modos similares de vivir alelado, es otro recurso de tu EGO para mantenerte esclavizado.
    Romper con todo ello, actuar con bondad y justicia siendo leal a Dios, es la clave para empezar tu proceso de sanación, tu liberación, tu disfrute de la plenitud de la bendición.

    Las cosas que Dios decreta para los hombres son simples, son sencillas de comprender y accesibles para realizar.
    Las pruebas de esto están ante ti.
    Él ordenó Siete Mandamientos para la humanidad, con palabras claras, sin rebusques, sin malabarismos metafísicos, sin palabrejas oscuras, sin conceptos complicados que no llevan a ninguna parte saludable. Siete Mandamientos en lenguaje de hombres, con posibilidades de hombres.
    Si pudieras estudiar de la Torá encontrarías que en ella tampoco hay esquemas de vida complicados, ni misticismo, ni filosofías para las cuales se precisan clases preparatorias porque de lo contario no se entiende ni jota. En la Torá hallas un lenguaje simple, llano, relatos cotidianos, vidas de personas normales –no hay súper héroes ni maestros bizarros elevados a pedestales de deidades-, mandamientos concretos, ideas explicadas en sí mismas.

    Cuando te presentan esquemas para los cuales tienes que hacer subibajas mentales para tal vez entender algo, cuando te inundan con palabras que a simple vista no quieren decir nada –y en una segunda lectura tampoco-, cuando los conceptos se apartan de la vida cotidiana, cuando te hacen creer que debes entrenarte para entender lo básico o tienes problemas intelectuales, simple y sencillamente no es cosa que Dios haya preparado para ti.
    A Dios no agrada lo complejo, pues Él ha provisto las cosas de manera simple, concreta, clara, accesible.
    No tienes TU libertad, sanación, salvación, bendición más allá de fronteras, ni en manos de algún maestro místico que te alumbrara desde su barba celestial, la palabra de Dios la tienes en ti, para que la vivas y seas bendito y goces de plenitud constante.

    Por supuesto que hay niveles de conocimiento, tal como en todas las materias de estudio.
    Pero Dios no dispuso los niveles complejos para todas las personas, sino para aquellos pocos que se dedican a estudiar y profundizar para su propio beneplácito.
    El nivel general, el necesario, el que Dios demanda y exige, es el simple, el de las palabras de todos los días, el de las acciones concretas y explicadas en sí mismas.
    Cuando llegues ante el divino Juez no te preguntará si tenías tu “netzach de zeir anpin en iesod vibratorio or adam hakadmon de hatzmut del cuarto nivel, en el olam de hatzilut con jesed del kav jozer de din en kav iashir” o cualquier otra cosa parecida y completamente incomprensible.
    Te hará testimoniar si fuiste justo, si fuiste bondadoso, si fuiste leal a Sus mandamientos (siete para gentiles, los que corresponden de 613 a los judíos), tal será tu juicio.
    No te demandará si dijiste “shabat shalom”, o “shalom alejem ajim”, sino si viviste como constructor de Shalom.
    Si eres gentil, no te exigirá si cumpliste con el shabat, o si estudiaste más o menos Torá, porque eso no te toca ni te corresponde y de hecho te perjudica en tu plenitud multidimensional al crear distorsiones en el patrón de conducta ordenado por Él a ti.

    Tienes la opción de seguir siendo esclavo de tu EGO, y del EGO de los papanatas que se erigen en tus amos-maestros-líderes-consejeros-etc. Hazlo si quieres, Dios te ha puesto esos escollos para que puedas optar entre el bien y el mal. Hazlo si amas al EGO y la muerte en vida y en la eternidad.
    Hazlo, porque es más fácil seguir siendo una ovejita detrás de algún pastorcillo ridículo pero lleno de vanidad.

    Pero tienes la opción de ser príncipe en el palacio de tu vida.
    Ser el amo y no el siervo.
    Ser siervo de Dios y no del EGO y de los papanatas que trabajan para él.
    Puedes gozar de todas las bondades que hay para ti preparadas y de buen sabor, listas para disfrutar, si es que tú te lo permites.
    Puedes ser la persona más feliz que conozcas, pero tienes que desearlo.

    Ahora ve, corre a donar dinero para los traficantes de la fe, adhiérete a sus grupitos, alaba a sus gurúes, sé uno más de la masa… eso te dará la falsa tranquilidad del que está adoctrinado y sedado.
    Vamos, ve a Facebook a promover esas agrupaciones, afíliate con pasión a clasesitas a foritos, sé uno más de los que siguen esclavos pero se venden como miembros de sectas de salvos.
    Corre, huye, tiembla y no dejes de huir, eso te hace sentir mejor… ¿no?

    O detén tu escape, admite tu situación, sométete a Dios tal como Él te manda y no como tú quieres que sea.
    Sé bueno, sé justo, sé leal y goza… GOZA.

    Si deseas, ayúdanos a seguir ayudando a otros, pues de esa forma te estarás ayudando a ti a seguir por la senda de la bendición y la conciencia de ser bendito.

    Te deseo todo lo mejor, sea que escojas la muerte en brazos del EGO, sea que decidas acompañarnos por la senda de los constructores de Shalom.
    De hecho, ya estás en posesión de todo lo mejor, pero probablemente no te has dado cuenta ni lo estás disfrutando.

  • Benditas mujeres de Israel

    La semana anterior atestiguamos en la parashá cómo algunos pocos extraviados surgidos en Israel (la mayoría de los cuales NO eran hebreos) pretendieron imponer la idolatría en el seno del santo pueblo (tal como actualmente la plaga de los seudo-judíos-amantes-de-Jesús continúan haciendo).
    Y por medio de subterfugios, amenazas y violencia exigieron que Aarón, el hermano del líder Moshé, les fabricara y adorara con ellos una abominación idolátrica, el tristemente célebre Becerro dorado.
    Aarón era fiel al Uno y Único, pero temía por su vida, y la de muchos inocentes.
    Así que en lo personal no sabía cómo proceder; tampoco la Torá había sido revelada en su totalidad para encontrar el mandamiento justo al respecto; tampoco estaban los Sabios  habilitados como para indagar su consejo (ya que aún los venerables dirigentes no tenían en su posesión la Torá Oral, la Tradición); ni el maestro de todos estaba presente, pues Moshé estaba en la cumbre del monte recibiendo la divina Instrucción.
    ¿Qué hacer?
    ¡Qué hacer!
    Se preguntaba Aarón.
    Y no tenía tiempo, ni escape, ni salvación milagrosa.
    Así pues, procuró ser más ingenioso que los perniciosos ávidos de idolatría y les indicó:

    "Quitad los aretes de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos."
    (Shemot / Éxodo 32:2)

    Aarón supuso (correctamente) que las mujeres y los niños se opondrían a que los maridos y padres utilizaran sus finas joyas personales para actos aberrantes, del grado espantoso de la idolatría.
    Pero, la correcta suposición de Aarón estaba fundamentada en un error de su parte.
    Él creía que las mujeres y los niños por egoísmo se opondrían a que se les incautara sus joyas. Sin embargo, lo cierto es que las mujeres de Israel no participaron entregando sus joyas para la abominación por amor y respeto al Eterno.
    (Tal como comprobaremos un poco más adelante.)

    Pero, Aarón no contó con que los hombres entregarían sus propias joyas, y las que quitaron por la fuerza a sus familias.

    "Entonces todos los del pueblo se quitaron los aretes de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón."
    (Shemot / Éxodo 32:3)

    Y así, con el deseo de pecar, y a través del pecado, los descarriados dentro de Israel (que repito, no eran todos hebreos, pues había muchos gentiles, principalmente provenientes de Egipto, que por motivos personales se habían asociado a los hebreos y se sumaron desprolijamente al pueblo) levantaron una deidad ajena y la proclamaron como el dios de Israel. (Reitero que para nuestro dolor, aún persisten rebeldes como estos, que continúan lacerando su espíritu y atormentando el de los ingenuos que les tienen confianza. Se llaman a sí mismos como judíos mesiánicos, o judíos cristianos, o judíos por Jesús. Ningún artificio les es ajeno con tal de desviar a los puros del camino agradable a ojos del Eterno).

    Esta semana se nos cuenta el pedido de Moshé para que las personas generosas y amantes del Eterno contribuyeran con materiales para la obra de edificar Su Santuario.
    E inmediatamente se nos narra:

    "Tanto hombres como mujeres, toda persona de corazón generoso vino trayendo prendedores, aretes, anillos, collares y toda clase de objetos de oro. Todos presentaron al Eterno una ofrenda de oro."
    (Shemot / Éxodo 35:22)

    Para el Santuario, para la gloria del Eterno, para la edificación de la sociedad, para el mejoramiento de la persona, para lo bueno, para eso SÍ participaron activamente las mujeres de Israel.
    Y no fueron egoístas, ni coquetas, ni remilgosas, trajeron toda clase de objetos valiosos, de prendas preciosas, de abalorios que estimaban pues las mujeres benditas de Israel conocen el valor real de las cosas (tal como las mujeres piadosas que son contadas entre los gentiles justos que cumplen cabalmente con los mandamientos para las naciones y que preparan su espíritu mediante las instrucciones de maestros judíos de Torá).
    En el espíritu femenino, que por nacimiento se encuentra un peldaño más alto que el del varón, sienten un anhelo más intenso por hallar al Uno y Único, en tanto cobijan y aseguran el bienestar de su prójimo.
    No es de extrañar que las que iniciaron el camino a la liberación de Egipto hayan sido las parteras de Israel, quienes desde su humilde lugar se enfrentaron al inmenso poder de Faraón.
    No es de extrañar…

    Luego, con el paso de los siglos, el reconocimiento del papel de la mujer de Israel lo asentó por escrito el Predicador:

    "Engañosa es la gracia y vana es la hermosura; la mujer que teme al Eterno, ella será alabada."
    (Mishlei / Proverbios 31:30)

    Las cosas pasajeras, la belleza, el poder, el ingenio, la vanidad son engaños, ilusiones que llenan por un momento el ojo, pero aumentan el apetito del espíritu. Son como las estampitas de bellas vírgenes de cabeza con halo, o como los cuentos de madres milagrosas de divinidades falsas: trampas que obstaculizan el crecimiento, artimañas que endulzan el veneno fatal.
    En el otro lado se encuentra la verdadera, la simple mujer, que para nada es maravillosa ni milagrosa, sino que respeta al Eterno, y es atenta a Sus mandamientos, y es constructora del mundo de acuerdo a lo que la Torá establece como correcto; esa, esa es la verdadera alabada.
    Esa es la mujer, madre, esposa, hija, trabajadora, la mujer que sea, que recibe su justa recompensa, la de ser reconocida como bendita entre las mujeres amadas por Dios.

    ¡Shalom iekarim! ¡Les deseo Shabbat Shalom!
    Moré Yehuda Ribco

  • Ni Evangelios ni Corán

    La parashá comienza diciendo:

    "Moshé [Moisés] hizo reunir a toda la congregación de los Hijos de Israel y les dijo…"
    (Shemot / Éxodo 35:1)

    Israel es la única nación que ha recibido la Revelación de Dios,
    y es la única nación que la ha recibido directamente, ella misma,
    cada uno de sus integrantes fue testigo y receptor de la Revelación,
    y no fue recibida por intermedio de algún elegido, o una camarilla de elegidos que en lo oculto y en secreto hubieran obtenido misteriosamente una revelación mística.

    La cosa es bien simple,
    cuando Moshé recibió la Torá,
    fue Israel el que la recibió,
    pues estaban todos ellos presentes, testimoniando y corroborando que Dios se estaba manifestando, y haciendo entrega generosa de Su perfecta Torá.

    Esta Revelación de la Torá a la nación entera de Israel (que eran unos 3.000.000 de almas), es lo que básicamente demuestra su veracidad y autenticidad, pues, ¿acaso mentirían o fueron engañadas tres millones de personas que estaban presenciando la entrega de la Torá?
    ¿Es posible dudar de la buena fe de tres millones de personas, muy diferentes entre sí, y muchas veces peleados entre ellos, que aceptaron indudablemente el texto inalterado de la Torá?

    Es también esta Revelación de la Torá a toda la nación hebrea, lo que imposibilita que sea la Torá modificada o anulada. Pues, solamente podría serlo el día que toda la nación de Israel, nuevamente, estuviera presente en otra Revelación por parte de Dios, y que en esa Revelación expresamente se quitara autoridad al texto eterno de la Torá.
    Tal cosa jamás ocurrió,
    ni jamás ocurrirá.

    Por esto,
    sabemos (sin necesidad de tener fe, o aceptar absurdos) que la Torá es perfecta obra de Dios,
    inalterada e inalterable.
    Y sabemos sin necesidad de dar excusas ni explicaciones,
    que ninguna doctrina, religión o moda la puede o podrá menoscabar.
    Y sabemos que son falsedad y/o malicia
    todos los textos o doctrinas que nieguen a la Torá
    y su perpetua y exclusiva vinculación con la nación judía.

    Pues,
    tal como el propio Dios dijera:

    "¿Existe otro pueblo que haya oído la voz de Elokim hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, y que haya seguido viviendo?
    ¿O algún dios ha intentado venir y tomar un pueblo para sí de en medio de otro pueblo, con pruebas, señales, prodigios, guerra, mano poderosa, brazo extendido y grandes terrores, como todo lo que hizo por vosotros el Eterno vuestro Elokim en Egipto, ante vuestros propios ojos?
    A ti se te ha mostrado esto para que sepas que el Eterno es Elokim y que no hay otro aparte de Él
    ."
    (Devarim / Deuteronomio 4:33-35)

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relato

    El joven citadino por primera vez llegó de visita al campo.
    Uno de los dueños de la casa en la que se alojaba, le pidió que fuera al bosque cercano, a buscar algo a la casa de un vecino que en la espesura vivía.
    El joven citadino aceptó con gusto la tarea, pues quería devolver en algo el favor a su anfitrión, que con tanto generosidad lo albergaba.
    El joven marchó unos metros y de pronto, allá la distancia diviso el bosque, espeso, estrecho, infranqueable, misterioso.
    Al joven, con buena disposición pero poca gallardía, le comenzó a nacer un sentimiento de desagrado y temor.
    Su mente pensaba: y si no puedo pasar por ahí, y si hay animales que me dañen, y si me pierdo, y si es un laberinto del cual no podré salir, y si es tan apretado que me asfixio…
    Y mientras su mente pensaba cosas así, su paso se iba enlenteciendo, hasta que finalmente, se detuvo.
    El tiempo iba pasando, y su mente y corazón le reclamaban que diera media vuelta y retornara a la comodidad de la casa que lo hospedaba.
    Pero, no quería defraudar a su buen anfitrión, por lo que sacando coraje de vaya uno a saber dónde, se obligó a caminar en dirección al espeso bosque.
    Y ahora, con cada paso que lo aproximaba, iba advirtiendo que la espesura no era tan espesa, que la oscuridad no era tan infranqueable, que el espacio para transitar se iba haciendo a la vista más amplio.
    Más confiado llego hasta el borde del bosque, y allí sin dificultades pudo reconocer que lo que desde la lejanía ignorancia sentía que era un peligro misterioso, desde la proximidad aparecía como menos temible y más accesible.
    Y dio por fin el paso que lo introdujo al bosque…

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Cuáles son los sentimientos ocultos del que de una u otra manera se opone a la Torá?

    • El profeta de la verdad visualizó que Dios dirá al pueblo judío: "Diré a Lo-ammí: ‘¡Pueblo Mío eres tú!’, y él dirá: ‘¡Elokim mío!»" (Hoshea / Oseas 2:25).
      ¿Cómo demuestra este breve pasaje la perpetua alianza que existe entre Dios y el pueblo judío, a pesar de los pecados ocasionales de algunos judíos?

    • El mismo profeta, como boca de Dios, antes había declarado: "Mi pueblo es destruido porque carece de conocimiento. Porque tú has rechazado el conocimiento, Yo te echaré del sacerdocio; y porque te has olvidado de la Torá de tu Elokim, Yo también me olvidaré de tus hijos." (Hoshea / Oseas 4:6).
      ¿Qué agrada al Eterno: la fe en lo absurdo o el conocimiento y aplicación de la Torá?
      ¿Por qué el pueblo es destruido al carecer de conocimiento de Torá y su puesta en obra?

  • La letra que no falta

    La Torá es obra perfecta de Dios.
    Se ha mantenido casi impoluta a lo largo de extensos milenios gracias a la magistral labor de los "baalei hamesorá", los "sostenedores de la Tradición".
    Por eso sin empaches los jajamim afirmaron que (en su forma) no hay nada que le falte ni le sobre (sobre el contenido, esto mismo lo afirma Dios en la Torá). En los lugares que algún copista de la historia cometió un error, se mantiene el mismo, pero se conoce y se lo lee como en el original escrito por Moshé.
    Y esta semana es una aparente omisión el motivo de nuestro comentario.
    En Shemot / Éxodo 35:27, dice: "Los jefes trajeron piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral."

    La palabra "jefes" en hebreo está escrito como "nesihim", como en otros tantos lugares en la Torá, pero con una particularidad, le falta una letra yud.
    Esta palabra en hebreo se puede leer perfectamente igual, con esta letra que sin ésta.
    No es un error de ortografía.
    No es un olvido de parte del Autor.
    Es una enseñanza que Dios, por intermedio de la Torá, puso ahí para nosotros.

    Algunos sabios lo explican de esta manera:
    En esta parashá se menciona como los hombres trajeron generosamente dádivas y tributos para la construcción del Templo.
    Se recalca la acción magnánima de las mujeres, quienes incluso dejaron para el Templo las joyas más preciadas y necesarias de sus atavíos.
    Y finalmente, vinieron los principales del pueblo. Trajeron cosas muy importantes, sin dudas.
    Pero, vinieron a lo último, pues estaban esperando a ver qué traían los demás, para ellos poder llevar lo que faltara, que fue lo mínimo indispensable.
    Es decir, no fue una actitud de previsión y sabiduría, sino de cierta mezquindad.
    Y, aunque hubiera sido una actitud noble en sus íntimas intenciones, en la práctica era un pésimo ejemplo para el pueblo, que bien podría comenzar a decir: "Si los jefes no lo hacen, ¿por qué yo sí lo debo hacer?"
    Los "cabezas de tribu", los jefes, son ejemplos; ellos deben ser siempre los primeros para las acciones elevadas, y los últimos (o ningunos) para todo lo que sea perverso.
    Como no lo fueron, Dios los trata "midá kenegued midá", es decir, les retribuye en su justa medida:
    Ellos fueron mezquinos, pues entonces, su mención en este lugar es mezquina (le falta una letra, precisamente la que da inicio a la palabra Dios en hebreo, y a la palabra Israel, por ejemplo).
    Ellos no sirvieron como ejemplo para sus subordinados, pues, entonces, ellos mismos se quitaron un poco de su dignidad (de su "nombre") (recordemos que el castigo por nuestras faltas, nos lo atribuimos con la misma falta, no es "maldad" o "severidad" de Dios).

    Esto es algo que todos, subordinados o patrones, debemos saber, y tratar de no hacer.
    No ser tacaños en lo que hay que ser dadivosos.
    No ser mal ejemplo, cuando en toda circunstancia hay que intentar ser un "Pueblo Santo", un pueblo que cumple con fidelidad todas las mitzvot, siendo así ejemplo de dignidad y benevolencia.

  • Parashat Ki Tisá: aroma del paraíso

    "Esto dará todo el que sea contado: medio siclo conforme al siclo del santuario. El siclo tiene 20 geras. La mitad de un siclo será la ofrenda alzada para el Eterno."
    (Shemot / Éxodo 30:13)

    El judío en solitario no está completo. Puede alcanzar su más alto nivel espiritual cuando él/ella esta asociado y en cooperación con su prójimo/a judío/a.

    Basado en enseñanzas del Rambam

  • Facetas

    En esta parashá no aparece el nombre propio de Moshé.
    Tan sólo la primera palabra de la parashá hace referencia a él, sin nombrarlo: "Veatá – Y tú…"

    Muchas veces, sin nos preguntan: ¿Quién eres?
                Muchos llegan a contestar: un médico, maestro, obrero, desempleado, etc.
    Obviamente, esta respuesta coincide más con la interrogante ¿qué haces?
                Hay varios que nos dispensan con: un exitoso hombre, un millonario, un pobre diablo…
    Al parecer confunden el ser con el tener, y entonces, ¿quiénes/qué son?
                Otro atisban a responder: Juan, Antonio, Diana, Nelly, etc.
    Y se aproximan más, aunque responden mejor a ¿cómo es que te llaman?
                 Están aquellos que replican: hijo de, padre de, conocido de…
    Y los que así hablan, quizás no saben, no pueden, no llegan a ser quienes pueden ser.
                 Algunos muy sofisticados razonan: Un ser humano.
    Sin dudas, parecen reconocer la especie a la cual pertenecemos.
                 Muy pocos en verdad arriesgan a responder: ¿Yo?

    La aparente ausencia de Moshé manifestada por la desaparición repentina y espontánea de su nombre nos abre la posibilidad de una palabra-referencia más plena y significativa que un mero nombre propio.
    El "tú" de la parashá es una alusión más profunda y verídica de Moshé que su mero nombre.

    Si nos detenemos un instante a reflexionar, concordaremos que (generalmente) un nombre es una máscara prestada por otros.
    El nombre que creemos ser, es algo que nos fue dado sin preguntarnos nuestro parecer, y que luego cargamos hasta pasada nuestra existencia terrena.
    Es un accesorio al ser y no el ser en sí mismo.
    Somos en verdad muchas facetas, capas, elementos que se unen en una compleja sumatoria, y que hacen de nosotros quienes somos en cada momento.
    El nombre, es precisamente, el registro consciente y normalizado de reconocimiento personal.

    Coloquialmente es acertado decir: "yo soy Juan" (si lo dice un Juan).
    Pero, en esencia, ¿Juan ES Juan?

    Algunos de nuestros sabios afirman que el nombre en verdad representa alguna característica propia de la persona.
    Es decir, algo así como que nuestros nombres nos perfilan ciertas virtudes o defectos.
    Pero, No son la persona.
    (Quizás, y no lo sé, esta determinación a partir del nombre fuera cierto en sociedades en las cuales los nombres eran dados basados en el raciocinio, y no en la moda o el gusto pasajero y ocasional, como es la tendencia actual. Pero en verdad, esto merecería un estudio estadístico, que supongo nadie realizó).
    En el Tana"j no faltan los numerosísimos ejemplos de esta afirmación rabínica.
    Y sin embargo, Tetzavé nos enseña que cada persona supera su propio nombre, sus propias representaciones sociales.

    En el caso de Moshé, su nombre se lo dio la hija del Faraón cuando ya tenía más de tres meses de edad, a partir de una probable sugerencia de la hermana carnal de Moshé.
    Pero, el "tú" de la parashá indica a la persona misma.

    Así, el nombre de la persona representaría al ser social, cognoscible y sensible. Lo legislado y lo pautado, por la sociedad, y por el pasado real o mítico de la familia.
    El nombre es pues, la marca del ser refrendado por la sociedad, incluso en la soledad.
    En tanto que el pronombre personal "tú" aborda la esencia inarticulada y trascendente de la persona.
    En definitiva, el ser en esencia. El mismo ser en su devenir actual.

    Del hecho de esta desaparición social de Moshé y su manifestación trascendental a través del "tú", en relación con la parashá, entre muchas cosas, nos permite aprender lo siguiente:

    El santuario, del cual se continúa el relato de su construcción en esta parashá.
    Las ropas de dignidad y esplendor de los cohanim.
    Los elaborados rituales.
    Los oropeles y fanfarrias.
    Son todos elementos fundamentales, básicos, socialmente necesarios.
    Pero, no son la esencia. 
    Son las manifestaciones, los nombres y ropajes.
    Son lo legislado, imprescindible y trasmisible.
    Pero, detrás debe haber un "tú"- que es la persona- en pos de un "Tú" que es Dios, el que siempre es y está (o si quieren, detrás de un otro "tú", del semejante significativo).
    De lo contrario, habrá un santuario, ropajes, rituales, pero carentes de contenido. (En el caso del "tú" con el "tú", habría una relación despersonalizada, dos nadie entre sí, objetivados que se usan mutuamente en ciertos aspectos).
    Dios no precisa santuarios, ni sacrificios, rezos, sacerdotes, NADA precisa.
    Él es perfecto "Tú", tal como lo llamamos en todas las brajot-bendiciones (hasta cien veces diarias).
    Él es.
    Pero, nosotros debemos esforzarnos en ser.
    Aplicarnos con esmero para llegar a percibir nuestro "yo", reconocernos, y entonces, servir con más precisión al "Tú".
    Borrar un instante (¡sólo una parashá, no todas!) nuestro yo-quiero, el egoísmo, el patético pero necesario afán cotidiano; para encontrarnos realmente a nosotros mismos y ser un poquito más íntegros (y más sensibles y humanos con Dios, con nosotros mismos y con los demás).

  • Su parte en la Menorá

    En el comentario de la semana pasada aprendimos acerca de las contribuciones con las cuales los Hijos de Israel hicieron su parte en la edificación del Mishkán-Santuario.
    Aprendimos que el contribuir materialmente con obras trascendentes es un camino para encontrar la propia elevación, la ascensión en pos de aquello que al Eterno agrada.
    En definitiva, la Torá nos enseñó un camino para redimirnos y redimir al mundo.

    Ahora bien, de lo enseñado puede surgir la pregunta: ¿Cuándo se puede decir: ‘Ya he contribuido bastante, ya no es necesario mi aporte que me asocia con las obras de construcción del mundo‘?

    La respuesta a esto nos lo brinda el primer versículo de la parashá de esta semana:

    "Tú mandarás a los Hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro y puro para la iluminación, a fin de hacer arder continuamente las lámparas."
    (Shemot / Éxodo 27:20)

    La edificación del Santuario no culminó con su inauguración, ya que a diario es preciso hacerlo funcionar, hacer que tenga sentido. Encender las luces que alumbran a los fieles al Eterno no se hace un día, y se deja de hacer. ¡No! Es una obligación de esfuerzo cotidiano y sostenido.
    Las contribuciones para mantener el servicio de Dios no cesan cuando el Templo está construido, sino que deben sostenerlo continuamente.
    El trabajo por crecer y desarrollarse, y por ayudar al prójimo en esta sacra tarea, no debe cesar hasta el último momento de vida.
    Cada día las lámparas de la Menorá debían re-encenderse, y para esto el aporte de cada miembro de los siervos del Eterno era necesario.

    Actualmente no tenemos Templo, pero sí contamos con numerosas instituciones y con abnegadas personas que trabajan para difundir el imperecedero mensaje de la Torá, y de este modo educan en el verdadero servicio al Eterno y amor al prójimo.
    Es a ellos, a los que encienden la Menorá de la educación basada en Torá, a quienes debemos ayudar con nuestra contribución, con nuestra provisión de aceite puro para iluminación.
    El trabajo por aprender y enseñar Torá es constante, tal como lo debe ser la provisión material que lo posibilita.
    Así que, es bueno saberlo, cuando usted colabora con sitios como SerJudio.com, por ejemplo, está haciendo su parte en la obra redentora del mundo. Y si se mantiene fielmente en su soporte, está sirviendo de cimiento para construir una sociedad más armoniosa, justa y generosa.
    Y así, usted pasa a ser parte de los que alumbran con amor, justicia y verdad a este mundo que parece poblado por sombras de caos y oscuridad, "…continuamente desde el anochecer hasta el amanecer. Esto es un estatuto perpetuo, a través de vuestras generaciones" (Vaikrá / Levítico 24:3).

    ¡Shalom iekarim! ¡Les deseo Shabbat Shalom!
    Moré Yehuda Ribco

  • Regocijo del justo

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Tetzavé ("Ordenarás") que es la octava del segundo tomo de la Torá, el sefer Shemot, conocido en español como "Éxodo").

    Según dicen los que saben, un único gesto de Aarón lo llevó a ser elegido por el Eterno como Su Sumo Sacerdote.
    Nos podemos devanar los sesos durante años y más años, y probablemente no hallaríamos cuál es ese gesto.
    Afortunadamente, lo conocemos, ya que es éste:

    "He aquí que él [Aarón] viene a tu [de Moshé] encuentro;
    y al verte,
    se alegrará en su corazón.
    "
    (Shemot / Éxodo 4:14)

    Aarón, el primogénito de sus padres,
    por derecho instituido debía ser el líder,
    el representante, el encargado de manifestar el parecer de su familia.
    Comprensible hubiera sido que Aarón estuviera enfadado y hasta celoso de que su hermano menor, Moshé, fuera el elegido por Dios para ser sacerdote y jefe de Israel.
    Sin embargo, el corazón puro de Aarón no cargaba con sentimientos negativos,
    no estaba consumido por la envidia, la ira, la vanagloria.
    De corazón estaba regocijado por encontrarse con su hermano,
    y sinceramente feliz de que Dios lo hubiera escogido a él.
    Ese gesto de Aarón al momento del encuentro con su hermano, demostraba su verdadera personalidad, su inmenso espíritu dedicado a lo que es bueno.
    Es por esto, que cuando Moshé perdió la oportunidad de ser consagrado como sacerdote, solamente Aarón fuera el apropiado para asumir ese importantísimo cargo.
    Ya que, solamente una persona pura de corazón,
    que ha amaestrado a sus impulsos negativos para hacerlos trabajar para lo que es bueno,
    es la que tiene derecho a asumir un cargo de representar al Eterno ante sus hermanos.

    ¿Cuántos en la historia han podido ir al encuentro de aquel que los superó, con una auténtica alegría por el triunfo del otro?

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relato

    La bella niña puso con primoroso amor la semilla sobre un pedazo de algodón, y la regó con sustanciosa agua.
    Esperaba con ilusión, la esperanzada niña, que de la semilla surgiera la fragante planta, plena de flores y vida.
    Al cabo de unos pocos días, la niñita con acariciada ansía revisó su semilla que debía ser hermosa planta.
    Y asqueada echó a la basura el platito, con el algodón, la sustanciosa agua y la podrida semilla que debía ser planta.
    Y al vacío reclamó angustiada: ¿Por qué se pudrió mi semillita? ¿Por qué? ¿Acaso no me prometieron que se convertiría en preciosa plantita?
    Y sufrida,
    y encerrada en su dolor,
    y humillada en su esperanza,
    no quería,
    no podía entender que solamente de la podredumbre de la semilla nacería la vital plantita.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Cuáles son los sentimientos y actitudes que debemos pudrir para que nazcan entonces de ellas buenos frutos?

    • El inspirado salmista rogó: "No me arrastres junto con los malvados, con los que engañan, los cuales hablan de paz a su prójimo, pero la maldad está en su corazón." (Tehilim / Salmos 28:3).
      La imagen que ha dado el sabio salmista de los malvados, ilustra con precisión a los actuales misioneros, ¿puede usted indicar cómo?
      ¿Por qué es saludable para usted si mantiene apartados de su vida a los misioneros?

    • El inteligente Elihu enseñó: "Porque Dios retribuye al hombre de acuerdo con sus obras, y hace que cada uno halle lo que corresponde a sus caminos." (Iyov / Job 34:11).
      De acuerdo a esta enseñanza verdadera, ¿cuál es la única recompensa que espera a la persona?
      A su entender, ¿es más justo que Dios emplee la estricta retribución por los actos personales, o que use una generosa dádiva (que obvia las obras realizadas) para todos los creyentes?

  • Enciende la Luz de Vida en tu vida

    En el mismo comienzo de nuestra parashá leemos las siguientes ordenes dictadas por el Eterno:

    "Aarón y sus hijos dispondrán las lámparas delante del Eterno, en el tabernáculo de reunión, fuera del velo que está delante del testimonio, desde el anochecer hasta el amanecer.

    Harás que se acerque a ti, de entre los Hijos de Israel, tu hermano Aarón y sus hijos con él, para que Aarón y sus hijos Me sirvan como sacerdotes.
    "
    (Shemot / Éxodo 27:21-28:1)

    Quizás a simple vista no veamos nada muy llamativo en estas frases, pero si somos detallistas, ¿con qué nos sorprenderemos?
    Para definir la respuesta te pido que observes el orden de las consignas.
    Quizás ahora adviertas que la consigna de que Aarón y sus descendientes son los encargados de encender las luces de la Menorá fue dada ANTES de que ellos fueran designados oficialmente para convertirse en los cohanim -los sacerdotes-.

    ¿Qué podemos aprender de este particular orden?
    ¿Acaso cualquier persona estaba habilitada a encender las luces de la Menorá?
    ¿No es un mandato para los cohanim el hacer esto?
    ¿Es que la Torá quiere darnos a entender que cualquiera puede tomar sobre sí las atribuciones de los cohanim?

    Para responder a todas estas cuestiones debemos ser prudentes y cautelosos, para no confundirnos y no caer en errores que luego nos atormenten.

    Ante todo, es nuestra obligación no atribuirnos para nosotros acciones que el Eterno ha designado estrictamente para otras personas.
    La Torá ha ordenado que sean los hijos de Aarón los que deben encender las luces de la Menorá, por tanto, no importa si éstos fueron consagrados antes o después de esta orden. Lo que realmente importa es que hay una orden para preservar y fomentar un orden, y por tanto se debe ser estricto a la hora de acatar la Palabra del Eterno.
    Comprende lo siguiente.
    Los preceptos exclusivos para sacerdotes NO son para el resto del pueblo, y viceversa.
    Los preceptos exclusivos para los judíos NO son para los noájidas, y viceversa.
    Comprender esto y aceptarlo como el orden dispuesto por el Eterno, es el fundamento para no tropezar.
    Si el Eterno ha dado, por ejemplo, Shabbat con sus reglas a los judíos, y solamente para ellos (Shemot / Éxodo 31:16, 17), significa que los gentiles no deben atribuírselo, pues si eso hicieran, estarían violentando el orden dado desde lo Alto y rebelándose en contra de la Voluntad del Todopoderoso.

    Es muy extraño, pero muy frecuente que las personas pretendiendo cumplir con la voluntad del Todopoderoso, quebrantan directamente la orden dada por el Eterno.
    Te daré un claro ejemplo que nos brinda la Torá.
    Presta atención a la orden que le da Hashem a Noaj:

    "De todo animal puro toma contigo siete parejas, el macho y su hembra… De las aves del cielo toma también siete parejas, macho y hembra; para preservar la especie sobre la faz de la tierra."
    (Bereshit / Génesis 7:2-3)

    ¿Para qué ordenó el Eterno que eran los animales de especies puras llevados en el arca?
    Lo dice textualmente: para preservar la especie en la tierra.

    Ahora, veamos que hizo Noaj ni bien terminó el Diluvio y pudo pisar tierra firme:

    "Entonces edificó Noaj [Noé] un altar al Eterno, y tomando de todo cuadrúpedo limpio y de toda ave limpia, ofreció holocaustos sobre el altar."
    (Bereshit / Génesis 8:20)

    ¿Te das cuenta?
    Noaj quería agradar al Eterno, quería agradecerLe también la misericordia que había tenido para con él y su familia.
    Noaj quería hacer las cosas bien, para gloria de Hashem. Tal era su intención, y quién se la puede contradecir.
    Pero… pero no seguía adecuadamente los mandatos del Eterno, por tanto, quebraba las órdenes que él directamente había recibido de Hashem.
    Hashem le dice que guarde los animales para preservar la vida, ¿y qué hace Noaj?
    Ni bien puede… ¡los mata!
    La excusa es que los mata en honor al Eterno, ¡pero los mata en contra del designio del Eterno!
    Parece que no tuvo suficiente muerte en el Diluvio que ahora añadió las muertes en el altar… en supuesto honor a Hashem…
    Supuesto honor, pues la reacción del Eterno al "oler" esos sacrificios fue:

    "dijo el Eterno en Su corazón: ‘No volveré jamás a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el instinto del corazón del hombre es malo desde su juventud."
    (Bereshit / Génesis 8:21)

    ¿Comprendes?
    ¿Te das cuenta de la gravedad del asunto?
    Para el Eterno ese "sacrificio" de parte de Noaj, esas ganas de adorar a Hashem de acuerdo a lo que le nacía de corazón NO era algo agradable, sino que era la demostración de que el instinto íntimo de Noaj era malo.
    Lo que Noaj quiso hacer para agradar al Eterno, para Él fue solamente la demostración de la pobreza de espíritu de Noaj.
    Si quieres realmente agradar al Eterno, no hagas lo que te viene en ganas, sino solamente aquello que Él te ha ordenado a ti (en la Torá).
    De lo contrario, si es que permites que sea tu creatividad personal o afán el que guíe tus pasos, seguramente tropezarás en el error y en el pecado.

    Te hablaré de un ejemplo real.
    Recientemente he conocido buena gente en Venezuela, en el Estado del Táchira. Son en su mayoría gente arrepentida y que ha sufrido tormentos sin par en un cercano pasado, ¿sabes por qué?
    Porque son gentiles y en vez de seguir los preceptos para las Naciones, fueron engañados por un terrible farsante de iniciales D. H. (que usa un alias seudo hebreo, "no sé qué ben Abraham" para que nadie sepa su origen e identidad real, de gentil rebelde contra Dios), que se hace pasar por sabio judío; y en verdad es un timador que juega con los sentimientos y la buena fe de las personas, para de esa manera someterlos a su oscura voluntad y tomar de ellos sus riquezas y hundirlos en la pobreza material y espiritual.
    Fueron engañados tristemente y maliciosamente por este vil sujeto, que se esconde detrás de un show de piedad y hacerte sentir culpable y en falta todo el tiempo.
    Este malvado y sus cómplices (algunos gentiles y lamentablemente también algunos judíos de nacimiento pero amalecitas por elección), a los amables gentiles les dijeron que eran "judíos mesiánicos", y con esa mentira les hicieron vivir una farsa asquerosa de judaísmo impregnado fuertemente de la baja idolatría evangélica.
    Al perverso lo mueve su afán de lucro, su amor desesperado por "el diezmo", y para enriquecerse y obtener poder no le importa cuánto debe mentir, cuánto soborno debe pasar, cuánto debe ahogar a las personas en sentimientos de culpa, en terrores infundados, en una farsa que los hace perder Esta Vida y la Vida Eterna.
    Y la buena gente, ignorante pero ferviente de amor al Eterno, queriendo hacer la divina Voluntad, cometieron los más ridículos y hasta más deleznables actos. Todo para… honrar al Eterno…
    ¡Y no es ese el modo!
    Si has nacido gentil, sé feliz y vive como Dios ha dictado que deben hacerlo los gentiles.
    Si has nacido judío, entonces vive con alegría por el camino que Dios ha ordenado que los judíos lo hicieran.
    No debes prestar atención a los llamados de falsos guías, a los vendedores de espejismos, que te dicen "ven alabemos al Señor", cuando en verdad solo te quieren para su beneficio terrenal personal.
    Si en verdad amas al Eterno y quieres servirLo, es muy fácil saber el camino: escudriña en la Torá y no te dejes arrastrar detrás de supersticiones y falsas doctrinas que la contradicen.
    Y si no estás capacitado para discernir entre la luz y la oscuridad, estás en un predicamento grande, por lo cual debes andar con mucho cuidado, para no tropezar con cualquier astuto timador.

    Que no te pase como a Noaj, por favor… que por querer hacer lo que creía bueno pero que estaba por fuera de lo prescrito por Dios, contradijo directamente la autoridad del Padre, y por eso fue luego vilipendiado por su propio hijo.
    Recuerda:

    "Confía en el Eterno con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia inteligencia."
    (Mishlei / Proverbios 3:5)

    Ten cuidado, por favor…
    Y si ya estás bajo las garras de D. H., o cualquier otro de los farsantes líderes seudo-judío mesiánico (sea que se haga llamar netzarita, judío por Yeshua, o con cualquier otro nombre que aparenta piedad), recuerda que Dios te está esperando para abrazarte en OTRO lugar, no allí, en la congregación de burladores y pecadores1
    Apártate de ellos, busca la salida, aunque creas que no la tienes.
    Ponte en contacto conmigo, que trataremos de hacer algo juntos para que sirvas al Eterno libre de la mentira que difunden estos pastores del mal.
    Recuerda que hay muchos que han estado en esa oscura cárcel que es tu vida "mesiánica", y que han salido, están libres, ahora sí sirviendo en verdad al Eterno.
    Ven a tu libertad, abraza la vida, por favor…

    Escucha el consejo que te da a ti el sabio Salomón:

    "Hijo mío, no andes en el camino de ellos; aparta tu pie de sus senderos, porque sus pies corren al mal y se apresuran a derramar sangre."
    (Mishlei / Proverbios 1:15-16)

    Ahora, retornamos a Aarón y sus hijos y la Menorá.
    Fue a través de la luz que emanaba de la Menorá, que ellos encendían, que los aaronitas alcanzaron el estatus para que fueran consagrados para siempre como sacerdotes del Eterno.
    Sin esa luz, que simboliza la Luz de la Torá, los aaronitas hubieran sido como sus hermanos, sin distinción ni elección.
    La Luz de Vida, aquella que emana de la Torá, alumbra todos los rincones de la existencia, y está a la espera de que tú abras tu corazón con sinceridad y fidelidad, para que también en tu vida alumbre y te eleve.
    Esa luz de la Torá que solamente podemos encender mediante la flama que nos acerca un sabio verdadero de Torá.
    Busca por tanto un maestro de Torá que te conduzca con prudencia y fidelidad por los caminos del Eterno, y entonces comprobarás como se ilumina tu vida, y sentirás el gozo de limpiarte de oscuridad y de liberarte de la pesada carga de la vida desperdiciada en el engaño.
    Como nos indica el Talmud (TB Shabbat 21a) el cohén mantenía su flama hasta que la llama de la lámpara en la Menorá tomaba fuerza por sí misma.
    Así debe ser tu educación en Torá.
    Debes estar acompañado por la luz que te brinda tu buen maestro, de manera constante, sin vacilaciones, sin apartamientos, hasta que sea evidente que tu propia llama ha cobrado vida y alumbra con verdad y bendición tu existencia.
    Así también debemos proceder los padres y educadores con nuestros hijos y educandos, serles de compañía estable y firme hasta que se puedan afianzar en los buenos principios que les hemos inculcado, para que sea ellos los que alumbren entonces.

    Ten presente:

    "la senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que es pleno día."
    (Mishlei / Proverbios 4:18)

    Que tu vida sea así plena de luz, depende de ti,
    el Eterno te ha provisto de todo lo que precisas.
    Te ha dado entendimiento, la Torá y los preceptos.
    Ahora… escoge la vida por favor… comunícate conmigo para que te dé una mano… y alumbremos por favor…

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Cuídense y gocen de lo permitido para qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

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    "La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
    (Mishlei / Proverbios 11:25)


    Notas:

    1- Esta es una excelente descripción de la gente como el pastor, alías rabino, alias Jajam, D. H., y los que son como él:
    "Seis cosas aborrece el Eterno, y aun siete abomina Su alma:
    Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies que se apresuran a correr al mal, el testigo falso que habla mentiras y el que provoca discordia entre los hermanos.
    "
    (Mishlei / Proverbios 6:16-19)

  • La sombra del cabello

    La sombra del cabello

    Está escrito en la parashá: "Conforme a todo lo que Yo te mostraré, el diseño del tabernáculo y el diseño de todos sus utensilios; así harán."
    (Shemot / Éxodo 25:9)

    En más de una oportunidad algún ignorante, haciendo uso de su vanidad, despotricó contra la Torá, con este argumento: "¡Gran cosa es su Dios que se preocupa por dar los planos detallados de un santuario! ¡Eso sí que es perder tiempo! ¿No es más lógico para un verdadero libro espiritual que hable de espíritu, contemplación, luchas contra las fuerzas del mal, y esas cosas?"
    A simple vista pareciera que en realidad el argumento banal tiene su peso, su fundamento… a simple vista…

    Permítanme que les explique muy brevemente.
    El otro día me deleite viendo (Discovery Channel) una historia de los inicios de la carrera espacial.
    Entre numerosos datos e informaciones, me sobresalté al descubrir una similitud impresionante con nuestra parashá: ¡los detalles, la pequeñas y olvidadas partecitas, son todo!
    ¿Cómo es esto?
    Más de un cohete, (incluso al costo de vidas humanas), fracasó en su despegue, y explotó por… cablecitos de 1mm mal conectados, o partículas de nieve, o motas de arena en el delicado motor…
    Es obvio, las más grandes empresas deben considerar los minúsculos fragmentos que la conforman.
    El santuario dedicado al Eterno también, pues más allá de lo que visiblemente es ritual, servía como modelo para educar a las personas, comenzando por valorizar los detalles.
    Sin dudas, cada cabello hace su sombra si está bien iluminado, y hay un ojo que lo reconozca…

    Por último, hay algo más que me recordó la trayectoria hacia la conquista del espacio, y es que si queremos alcanzar las más altas cumbres, habrá fracasos, caídas, pérdidas, errores, pero también, una nueva oportunidad para mejorar, para reparar, para enmendar, para perfeccionar, para crecer, para ir hacia lo alto… y podremos fallar mil veces, o más, pero quizás la siguiente sea la que nos encamine hacia la Meta…

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

    Destellos de la parashá

    Sidrá 19ª de la Torá; 7ª del sefer Shemot.
    Entre pesukim 25:1 y 27:19.
    Haftará en I Melajim 5:26-6:13.

    Se detallan, enumeran y describen los elementos y estructura general del Santuario destinado a servir como lugar de encuentro con Dios.
    Éste Santuario sirve como una representación simbólica del espíritu y accionar de la persona que quiere dedicar su vida al servicio del Eterno.

  • Resp. 4510- El Noajida y la Soledad?

    Resp. 4510- El Noajida y la Soledad?

    JorgeAiram nos consulta:

    Por toda persona juiciosa es conocido que la fe en solitario llega a estancarse y es una realidad que cuando se estanca la creencia se corre un fuerte riesgo de dejar la puerta abierta a la desviacion.

    Soy noajida cubano y me ezfuerzo por cumplir con las Siete Leyes de los Hijos de Noaj dia a dia y minuto a minuto en solitario, como en mi pais, Cuba, no conozco si existen mas noajidas que practiquen esto preceptos, asi que mi pregunta es esta:

    Es el Noajismo una Fe solitaria? o de Comunidad?
    Jorge Airam Alvarado, 25 años, Tecnico Informatico, Cienfuegos, Cuba

    (más…)