Intriga

En setenta oportunidades la Torá repite esta frase: ‘Vaiedaber H’ el Moshé lehmor’ – ‘Y habló H’ a Moshé diciendo’.
La otra frase recurrente, y aparentemente similar de ‘Vaiomer H’ el Moshé’ – ‘Y le dijo H’ a Moshé’, se encuentra en un total de sesenta y seis oportunidades.

Ahora, apreciemos algo curioso.
La contraparte de esta última locución, es decir, Moshé dirigiéndose exactamente con esos términos a H’, tan sólo lo leemos en cinco ocasiones, y observen el detalle, en todas estas cinco circunstancias Moshé estaba u oponiéndose a algún dictado de H’, o quejándose por alguna causa justificada (ver en Shemot 4:10, 19:23, 33:12; y en Bemidbar 11:11, 14:13).

Y ahora, otra curiosidad.
¿Saben cuántas veces aparece la expresión ‘Vaiedaber Moshé el H’ lehmor’ – ‘Y habló Moshé a H’ diciendo’?
Una sola.
Esta semana, en la parashá Pinjás, en el perek 27, pasuk 15.

Es un momento muy dramático en la vida de Moshé.
Es cuando por vez primera se enfrenta realmente con la proximidad de su deceso. Ya el hecho de morir dejó de ser una realidad lejana, un sueño olvidado, o el inesperado fenecer sin poder ingresar a la Tierra que fuera prometida por H’.

Y, pocos momentos antes Moshé se había visto envuelto, como juez, en la difícil resolución de litigios legales en temas de herencias, hijas que exigían ser consideradas justas herederas de su padre, con la posterior legislación por parte de H’. Fue esta imposición de la realidad la que le abrió los ojos al gran líder.
Y pensó, interiormente razonó (según Bemidbar Rabá): ‘si estas mujeres pretenden las posesiones materiales que les corresponde, es lógico suponer que tras mi fallecimiento algo similar ocurrirá con mis hijos. Yo no tengo bienes palpables, mi riqueza está en mi contacto íntimo con H’. Debo pues convocar a H’ para que elija a uno de mis hijos como mi sucesor. Al hombre al cual transmitiré mi luminosidad (según el Midrash la cara de Moshé resplandecía tras descender del monte Sinaí, y así fue todos estos años, hasta este preciso momento), mis conocimientos, mi don de mando que es la manifestación de H’ en el mundo.’

"Entonces Moshé habló a H’ diciendo: "Nombre H’, el D-s de los espíritus de toda carne, un hombre que esté sobre la congregación, "que salga delante de ellos, y que entre delante de ellos, y que los haga a ellos salir y entrar; para que no sea la congregación de H’ como ovejas que no tienen pastor." (Bemidbar 27:15-18).

Como vemos, Moshé, que es, según palabras de la propia Torá, y afirmado sucesivamente por los jajamim, el mas modesto, humilde entre los hombres, se permite aconsejar a H’.
Y sin embargo, H’ contesta que el espíritu está sobre Yehoshúa bin Nun, no sobre los hijos de Moshé, pues Yehoshúa fue siervo fiel de Moshé, y no se apartaba del Ohel Moed, es decir, encontraba su solaz y su alegría en la santidad de la Torá, en el servicio de H’.
El liderazgo político, religioso, militar, legal del pueblo no será transmitido de padres a hijos, como ocurrió con el sacerdocio, que al morir el cohen hagadol, Aarón, su hijo recibió el cargo, y a la muerte de éste, su hijo, y así de generación en generación.
El encargado del pueblo en su faz más práctica y cotidiana era elegido por el mismísimo H’, no era cuestión de castas, familias o dinastías, sino de personas ajustadas y correctas con la tormentosa, complicada, riesgosa y muy poco placentera misión de dirigir al testarudo pueblo de Israel.

Más allá de esto, lo que tiene de interesante, y quizás por eso la frase tiene el privilegio de ser única en su construcción, es que un tzadik, una persona generosa y justa al momento de prepararse para partir a la muerte, no se preocupa por nimiedades, por poca cosa, sino que pone su vista en el futuro, en los que vendrán, en que las instituciones sigan viviendo a pesar de la decadencia o desaparición de uno de sus elementos.

Un tzadik aprende a valorar las cosas que tienen valor…

Ahora, una última curiosidad con respecto a los modos de relacionarse H’ y Moshé:
70 veces y una – una frase y su complementaria.
66 veces y cinco – otra y su complementaria.

En ambas ocasiones el número total es el mismo; setenta y uno…¿no es intrigante?

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