Nuestra señal, nuestra identidad: Shabat

"Vesham’ru b’nei Israel et haShabbat la’asot et haShabbat ledorotam b’rit ‘olam. beini ubein b’nei Israel ot hi le’olam ki sheshet iamim ‘asa H’ et hashamaim veet haaretz, ubaiom hashvi’i Shabbat vainafash"
"Y guardarán los hijos de Israel el Shabbat, para cumplir con el Shabbat por todas las generaciones, en un pacto eterno. Entre Mí y los Hijos de Israel ésta será la señal perpetua, porque en seis días hizo H’ el cielo y la tierra, y en el día séptimo (Shabbat) descansó y reposó" (Shemot 31:16-17)

El tema del Shabbat es sumamente complejo, variado y profuso como para ser consignado en este breve comentario, pero me gustaría preguntar:
¿Por qué el cumplimiento del Shabbat puede asegurar la alianza eterna entre Israel y Dios?
Para los Hijos de Israel el hecho de guardar (cumplir) el Shabbat es ante todo un deber; pero al mismo tiempo tiene validez de recordatorio, señal, tal cual expresa el pasuk.
El Shabbat si bien está estipulado para ser cumplido (de acuerdo a los que es el judaísmo tradicional: reglado por las leyes dictadas por la Torá, por los profetas, y por los sabios de nuestro pueblo, que incluyen preceptos varios, no simplemente encender un par de velas el viernes a la noche o reunirse con la familia a cenar), tiene un segundo nivel de lectura, y que es su misma esencia, como es la de ser señal.
¿Qué es una señal?
Sin intentar embarcarnos en profundizar en semiótica, semántica o pragmática, permítaseme decir que señal es algo que enseña o demuestra sin que medie, necesariamente, la adopción de estipulaciones sociales al respecto. Si recurrimos a un ejemplo banal, los truenos y relámpagos son señal de tormenta. Ni indicios, ni signos, tan sólo señalamientos de un proceso natural que se está desarrollando en ese preciso momento.
Pero, una flecha pintada en un cartel en una esquina cualquiera señala, precisamente, algo que está convencionalmente establecido, y ese algo significa algún algo para alguien que ha sido integrado al sistema de signos que lo emplea.
Por lo cual, podríamos llegar a decodificarlo, tal cual el emisor (en nuestro ejemplo del cartel con la flecha: Municipio, gobierno local, etc.) pretendía: la flecha significa la dirección autorizada de transito de vehículos. Luego del reconocimiento, depende de la voluntad personal el acatar o no la disposición que la autoridad ordena por intermedio de su signo.
En breve: la señal no está condicionada a lo cultural, y tiene alguna relación directa con lo que señala; el signo es convencional y no tiene porque tener relación directa con lo significado. (Aunque en la antigüedad era indistinto decir señal o signo).
Shabbat ¿qué es lo que señala?
"Ki sheshet iamim ‘asa H’…"; "Porque en seis días hizo H’…"
En primer término el reconocimiento del Shabbat, sirve como recordatorio, que señala que el hombre acepta la voluntad de su Creador al asumirse como obra del Él y no como propia creación, o quizá producto de la manifestación del azar sobre la materia. Esto es, guardando Shabbat yo admito que H’ fue y es el Creador de todo lo existente, porque reconozco que el relato de la Torá es certero y verdadero. (Que yo no entienda no le quita valor al texto.)
Si H’ hizo el cielo y la tierra, si puebla el universo con sus maravillas, yo no debería sentirme huérfano, solitario, innoble, indigno, ensoberbecido o altanero; sino a la vez orgulloso y humilde. Orgulloso por haber sido creado semejante al Hacedor. Humilde porque soy una de sus obras.
Y es en este punto en donde resplandece el Shabbat como señal.
El cumplimiento del Shabbat (de la raíz hebrea descanso), señala precisamente el descanso, el solaz, la paz, ya que por un día permite aminorar el ritmo de los corazones y de los cerebros.
Induce a una pausa (obligada), en la cual el cometido y la meta, aunque también el medio, es descansar y reposar.
Pero, si pensamos que este descanso es sinónimo de siesta o de disfrute de las bondades del clima, estamos en un casi error. El descanso del Shabbat debería servir como la pausa de la reflexión, del vistazo a lo interior, a lo exterior y a lo que media entrambos. Podría ayudarnos para degustar el sabor del fugaz instante de proximidad con el Eterno.
Shabbat, es pues el minúsculo instante dentro del gran almanaque del Cosmos en el cual el hombre puede recapacitar y alabar a H’, porque reconoce en Él al Creador, Justo y Recto.
Y al aceptar la paternidad de Dios, nosotros nos aceptamos como sus hijos, su obra.
Nada más.
Y todo eso.
La señal estriba en poder reconocernos en nuestra humanidad y no buscarnos en las máscaras de ajenidad. (¡Qué interesante!, tan sólo unas pocas palabras más adelante la Torá narra como el pueblo descreído y por lo tanto desesperado, exige de sus dirigentes DIOSES que tomen el lugar de Moshé, y que señalen a aquel Dios que ellos no pueden ver, que no pueden comprender, pero que es tan poderoso. Ellos piden señales en el cuerpo dorado del becerro, que les servirá como signo de poder, y como señal de desastre moral.)
El Shabbat permite el refugio al alma apenada que no halla solaz en los páramos del tiempo de la actividad rutinaria.
Señala el camino hacia el reposo cierto. Y significa un remanso.
Y es el pacto que nos entreteje en la red cósmica, uniendo el misterio de los orígenes con las esperanzas del futuro, en un eterno pero efímero presente.
Esa es la perpetuidad del pacto y de la señal.
Las generaciones de nuestros antecesores que observaban el Shabbat legaron su savia nobleza a aquellos que observan al Shabbat, y que no encuentran en él una carga, un desvarío, una imposición o un sacrificio.
Sino, tan sólo el endeble encuentro con la verdadera paz, la que es compartida…la que es hacia el futuro


Puntos sobresalientes de la parashá

Moshé lleva a cabo un censo en el que recuenta los medios shekel de plata donados por todos los hombres mayores de 20 años, lo recaudado por el censo será utilizado para las obras del Mishkán. H’ ordena a Moshé que haga un lavadero de cobre para las abluciones de los cohanim antes de sus actividades en el Mishkán. Se especifica la fórmula del aceite de unción, y H’ le ordena a Moshé que emplee ese aceite únicamente para la santificación del Mishkán, sus elementos, y de Aarón y sus hijos. H’ escoge a Betzalel y Oholiav como maestros artesanos para la realización de las obras del Mishkán y sus implementos.
Se le ordena al pueblo de Israel que cumpla el Shabbat como una señal eterna de que H’ creo el mundo, quien traspasará las leyes shabbáticas morirá.
Moshé, aún en el monte Sinaí recibe las dos Tablas de la Ley, donde están escritos los Diez Mandamientos.
Mientras, el pueblo comenzó a perturbarse ante la demora de Moshé en retornar, y exige de Aarón que erija dioses para estar por frente del pueblo. Aarón pide de ellos toda clase de joyas y valores, con los cuales fabricar un ídolo, que será el infame Becerro de Oro, tras lo cual prepara una ceremonia.
H’ le dice a Moshé que es momento de regresar pues el pueblo pervirtió rápidamente el sendero correcto, por lo cual amenaza con destruir a todo el pueblo y formar una nueva nación a partir de Moshé. Moshé implora clemencia, y convence a Dios de no ser tan drástico con el desagradecido pueblo.
Moshé desciende y al ver a una fracción del pueblo practicando idolatría, enseguida rompe las Tablas, y destruye al becerro de oro. Los hijos de Leví se ofrecen como voluntarios para castigar a los transgresores, ejecutando a 3000 hombres, quienes eran efectivamente los pecadores (en una población de al menos 600.000 varones).
Tras lo cual Moshé asciende nuevamente a la montaña para implorar el perdón para el pueblo, y H’ acepta su rezo y ordena que el pueblo jamás haga pactos con idólatras cuando entren a la Tierra Prometida.
H’ le dice a Moshé que haga Tablas nuevas, y le revela el texto de los rezos que invocarán Su misericordia. Se prohiben la idolatría, y la combinación de leche y carne. Se enseñan las leyes de Pesaj, del primogénito, de los primeros frutos, del Shabbat, de Shavuot y de Sucot. Cuando Moshé desciende con el segundo par de Tablas, su cara resplandece, por lo cual debe usar una máscara para no cegar a las personas.

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Opiniones y respuestas

  1. Kareem Orozco Fuentes (8) ‍‍26/07/11 - 25 Tamuz 5771 {Link}
    Shalom. Mire lic.Moré yo soy un judio converso que en shabbat me quedo muy solitario ya que la sinagoga queda bastante lejos de su humilde hogar y poes vivo rodeado de personas que no comparten mi estilo de vida y mi madre no esta ese dia ya que ella es medico y poes en la ley sabatica ella esta justificada por las vidas en peligro que puede haber,yo se que aqui no debo de preguntar, pero el sitio de preguntas esta inhabilitado:¿Deberia de invitar a alguien un, javer o alguien que no es judio para discutir tora? Como sabe mis hermanos judios estan en sus hogares y con sus familias y tambien soy un poco timido. Disculpe si viole alguna regla espero su tespuesta Toda rabah que El Eterno lo cuide y lo siga llenando de luz.
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  2. Yehuda Ribco (4076) ‍‍26/07/11 - 25 Tamuz 5771 {Link}
    hola, no, no debiera discutir de tora con un gentil.
    y si, si puede invitar gente para disfrutar del dia en compañia.
    en cuanto a las preguntas, esta inhabilitado pq tengo miles en espera, asi q tampoco las contestare en los comentarios.
    saludos y todo lo mejor
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