A los buenos que les va bien y a los malos que no

En Parashat Ree, Moshé informa al pueblo de Israel que Dios de manera constante les está ofreciendo la oportunidad de recibir una ‘bendición y una maldición’, la opción la tienen ellos.
Por ello, si caminan en el camino de Dios, es decir su conducta está pautada por los mandamientos del Eterno, actúan movidos por los valores de la espiritualidad, evitan el caer en las trampas del EGO, entonces como consecuencia natural y lógica vivirán la bendición, llevarán una vida de plenitud, incluso en la dificultad.
A esta bendición las mentes primitivas lo verán como una recompensa o premio. Algo así como que Dios premia para festejar las buenas acciones, esa es la manera infantil de contemplar la realidad. En la misma línea de estrechez mental, se hablará de castigo, como si Dios estuviera blandiendo una vara penalizadora para maltratar a los niños que se portan mal. Pero, cuando ampliamos nuestra mirada y contemplamos espiritualmente, lo que reconocemos es que la consecuencia de nuestros actos es vivir sufriendo, lo que puede ser correctamente llamado como maldición.
Aquí serían válidas muchas preguntas, como por ejemplo: «Pero, yo me porto bien. Hago todos los esfuerzos para ser cumplidor de los mandamientos. Evito desviarme detrás de deseos impuros. Entonces, ¿por qué sufro?».
Otra de esas preguntas clásicas y habituales: «Aquella persona tiene actitudes horribles, se la pasa pecando, es ofensivo, se burla de las cosas de Dios y sin embargo le va todo bien en la vida».
Evidentemente ni la propia Torá da una respuesta certera a estas y otras cuestiones muy frecuentes y que llaman la atención. Tanto los profetas, como los sabios y los filósofos han dado sus diferentes versiones de la cuestión. También hay todo tipo de corruptos y piratas de la fe que pautan con sus doctrinas y fantasías modos de explicar la realidad que suelen arrancarnos de la pureza y belleza de la Torá, para llevarnos hacia terrenos muy peligrosos, pero que a simple vista son atractivos.
Como sea, quedarán pendientes las respuestas ciertas y que satisfagan a todos.
El hecho cierto es que Moshé, con toda su sabiduría y autoridad espiritual, nos dice que no dejemos de actuar de acuerdo a los mandamientos del Eterno, que hagamos el bien, porque la consecuencia siempre es la bendición. Lo entendamos o no, lo creamos o no, quede a la vista siempre o no.
Por ello, tener siempre presente que ante nosotros está abierta la puerta de la bendición y la de la maldición, y Dios nos pide que siempre optemos por la de la bendición.
Lo que sí es necesario recalcar que si bien estas palabras de Moshé podrían ser aplicadas a los individuos, en realidad se está refiriendo a la nación judía en su conjunto, por tanto, no aplica a los eventos que ocurren individualmente sino a la nación.

La parashá Ree continúa contando que Moshé les avisa que cuando lleguen a la tierra, deberán realizar una convocatoria popular en la que leerán las bendiciones y maldiciones. La convocatoria masiva se llevará a cabo en el área de la ciudad de la actual Nablus, que era la original Shejem o Siquem, frente a las montañas de Guerizim y Eibal.
La lista de bendiciones y maldiciones se puede leer en la parashá Ki-Tavó, donde también se describe el efecto aterrador de la maldición llevada a su punto más dramático, así como el estado de bienestar que se produce como consecuencia de la bendición.

Continúa nuestra parashá con una lista de mitzvot, de mandamientos que Dios plantea para la nación judía. Entre otras se encuentra la prohibición del culto idolátrico, el deber de romper los altares de los ídolos, ofrecer sacrificios exclusivamente a Dios a su debido tiempo, el tener un lugar dedicado al culto del Eterno en el lugar que con Él elija. También queda prohibido escuchar a un falso profeta, se detalla la lista de animales kosher para comer y los que tienen prohibido comer. Adicionalmente se menciona: preocupación por los débiles  de la sociedad, la obligación de prestarles asistencia y protección, de cuidar de nuestro prójimo para que empobrezca, liberar a los esclavos y se mencionan también las tres fiestas de la peregrinación al templo: Pesaj, Shavuot y Sucot.
Son algunos de los preceptos de la Torá para la nación judía que nos ayudan a los judíos a vivir espiritualmente, a convertir nuestro Yo Vivido en un mejor reflejo de nuestro Yo Esencial (Neshamá, espíritu).

https://serjudio.com/apoyo

https://youtube.com/yehudaribco

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