Fe, conocimiento, Emuná

Suele haber una enorme confusión cuando se traduce el concepto hebreo clásico de EMUNÁ, pues muchos lo vierten como “fe”.
Por si no fuera ya malo, además entienden a la misma desde una perspectiva ajena al judaísmo, por lo general muy próxima al cristianismo, aunque juren y argumenten tratando de demostrar que su visión es acorde al judaísmo (y con mucho malabarismo, palabrería, carisma marketinera y algunas trampas más, llegan a convencer a vastos públicos). De hecho, hasta personas judías que se supone tienen amplios conocimientos suelen caer en este tremendo error, que termina por desvirtuar un poderoso y sagrado concepto dejándolo a disposición para que nos invadan todo tipo de creencias foráneas, muchas veces antagónicas a lo que propone la Torá.

Tenlo bien presente y no lo olvides: EMUNÁ NO ES fe.
Lo cierto es que son absolutamente contrarios.
Como ya hemos trabajado varias veces este tema, te dejo aquí uno de los tantos estudios disponibles al respecto: https://belev.me/2018/09/05/a-ver-si-te-queda-claro-emun-no-es-fe/
Ahora presentaré una simple síntesis, en la cual también incluiremos al “conocimiento”.

¿Qué es lo que produce la mente con cada uno de ellos?

Fe -> fantasía.
Conocimiento -> conexión.
Emuná –> inmersión.

Es decir, tus ideas quedan flotando en nubes imaginarias si se basan en la fe.
Si apartas a ésta y pasas a conocer, entonces tu mente hace conexiones.
Y en caso de que superes al conocimiento alcanzando la emuná, entonces estarás en una inmersión de tus pensamientos en la realidad, podrás comprender los eventos desde una perspectiva que no niega los hechos científicos, sino que son complementados. Tendrás la fantasía limitada a su función útil, y no usurpando los lugares que deben ocupar la creatividad, la intuición y el saber.

¿Qué actividades pueden ser equiparadas con cada uno de los conceptos?

Fe: superstición, pensamiento mágico.
Conocimiento: ciencia.
Emuná: creatividad, intuición, profecía.

O sea, el que “cree por fe”, se mueve en prejuicios carentes de validez, plagado de pensamiento mágico, adosado a la superstición. Como no cuenta con recursos cognitivos, se maneja desde la creencia, asume como verdad los mandatos sociales, destierra el análisis crítico que intenta ser objetivo para aferrarse con fiereza a sus dogmas.
En tanto que el que conoce deambula por los pasillos de la ciencia, sea aplicándola, recurriendo a ella, descorriendo el velo de la naturaleza, investigando, etc.
Por su parte, la persona que vive de acuerdo a la emuná acepta las limitaciones epistemológicas inherentes al finito ser humano, y por tanto disfruta de los avances científicos sin renegar con ello de su apertura intelectual hacia lo infinito y aún inaccesible para la ciencia. No delira mágicamente ni puede ser dogmático, ya que necesariamente la persona de emuná está inmerso en la realidad, la que comprende y la que no. La que no comprende ni entiende, no trata de llenarla con fantasías ni imposturas arbitrarias sociales.

¿Qué factor juega la imaginación?

Fe: alimentada por la ignorancia y movilizada por prejuicios/creencias.
Conocimiento: contenida.
Emuná: expansiva con su raíz en el conocimiento.

Como ya hemos estado viendo, la persona de fe está fuera de foco, solamente atado con alambres a sus creencias a las que se niega a analizar. Las justificaciones, las excusas, el malabarismo mental, ocupan el lugar que debiera ser de la búsqueda sincera del Eterno.
En tanto que el científico debe recurrir a la imaginación como instrumento de avance, de renovación, de repensar lo que se conoce hasta ahora. Sin imaginación se estanca el conocimiento científico, pero con la imaginación desatada de límites se termina ejerciendo la fe. Sí, también hay científicos que profesan una fe en la ciencia, que por tanto ha dejado de ser realmente ciencia para ser otro dogma religioso.
En tanto que la persona de emuná tiene los pies en la tierra pero su mente abierta a lo imposible. Es expansivo, porque está a la espera de poder revelar un poco más del infinito.

Para terminar, supongo que la persona de fe no querrá saber nada con este estudio, a lo sumo para negarlo y burlarse/maldecirlo.
El de pensamiento científico (ausente de emuná) podrá sonreír complaciente, confundiendo emuná con fe.
El humano espiritual, aquel que vive con emuná, tendrá la oportunidad de comprender un poco más estos conceptos y alejarse del error.

Si este estudio te ha sido de provecho, recuerda darnos una mano que es muy necesaria, porque también tenemos cuentas que pagar, muchas de las cuales se generan para que tú puedas obtener a diario este rico pan espiritual gratuito. Si puedes y quieres: https://serjudio.com/apoyo

Se agradece y bendice.

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Jonathan Ortiz
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Jonathan Ortiz
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Cuestionar si tenemos fe, conocimiento o emuná es asomarse al abismo.
Gracias Moré

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