Vida más allá en la Torá

Estábamos en uno de nuestros encuentros habituales en seudat shelishit en Maimónides (Pocitos, Montevideo, Uruguay) estudiando y profundizando Pirkei Avot, como venimos haciendo desde hace algunos meses.
Es tan variado y entretenido nuestro estudio que apenas si vamos por la tercera o cuarta mishná.
Lo importante es aprender, compartir, crecer en compañía de los que concurren y no correr detrás de concluir el tratado en un x tiempo.

Este shabat pasado, una inteligente y atenta participante quiso saber el motivo por el cual la Torá no brinda explícitamente promesas de vida eterna, ni habla del más allá, ni siquiera confirma que nuestra vida tiene un sentido trascendente y que la muerte no es el final del camino para nuestra identidad.
¡Muy buena consulta!
Para la cual aportamos rápidamente tres ideas, que ahora compartimos contigo.

1- Primero brindamos la académica, que no está en consonancia con lo expuesto por la Tradición.
Aunque no la compartimos es bueno saber que existe.
Ésta más o menos revela que la creencia en la vida en el más allá, en el cual se existe y disfruta de acuerdo a un sistema de retribuciones justas, tuvo su origen posteriormente a la entrega de la Torá.
Por ello no podía la Torá referirse a este tema.
Según estas personas, la creencia en la vida luego de la muerte habría ingresado junto a tantas contribuciones de Egipto a nuestra cultura, pero estuvo velado y relegado muy lejos de la conciencia. En tanto que fue ocupando un lugar de mayor importancia durante nuestra estancia forzada en el imperio Persa. Por la cual fue adquiriendo rasgos del
mazdeísmo, así como de la mitología babilónica y otras que predominaban en aquellas épocas (por el 500 AEC y hacia acá).

Mucho antes de los académicos ya había gente que mostraba sus dudas en lo que respecta a la certeza de la vida luego de la muerte terrenal, entonces no es extraño encontrar el siguiente pasaje en masejet Sanhedrin 10:1:

וְאֵלּוּ שֶּׁאֵין לָהֶם חֵלֶק לְעוֹלָם הַבָּא, הָאוֹמֵר אֵין תְּחִיַּת הַמֵּתִים מִן הַתּוֹרָה , וְאֵין תּוֹרָה מִן הַשָּׁמַיִם, וְאֶפִּיקוֹרוֹס.

En el cual se hace especial hincapié en destacar que la creencia judía acerca de la vida posterior a la vida así como la resurrección de los difuntos proviene de la Torá y no de otra fuente, y agregan para ser detallados que la Torá es de origen divino.
Por tanto, no depende de las relaciones con otras culturas, ni de asimilar conceptos ajenos, ni de incorporar cuestiones extrañas al cuerpo del judaísmo.
Más bien, es patrimonio del judaísmo que podrá coincidir o no, total o en parte, con las creencias de otros, pero que no quita que sea parte integral del saber judío milenario.

2- Ciertamente los hebreos tenían noción de que este no era la única vida, pues uno estaba de paso por aquí y aprovechando para sembrar lo que recogería en el más allá.
Al respecto la propia Torá nos trae algunos indicios, como por ejemplo:

«Y falleció Avraham [Abraham] en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue reunido a sus pueblos.»
(Bereshit/Génesis 25:8)

Y más claro todavía:

«(Cuando acabó de dar instrucciones a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró. Y fue reunido con sus padres.»
(Bereshit/Génesis 49:33)

Tenemos claramente expresada la idea de que al morir volvemos al seno de nuestra familia, no quedamos perdidos en el olvido ni en el vacío.
La vida se termina en un plano, pero no en otro.

Sin embargo, solamente queda en indicios y no en declaraciones explicitas; porque, Dios estaba ayudándonos a desintoxicarnos de la esclavitud egipcia, la cual no solamente nos aferraba el físico y nos obligaba a penosas tareas corporales, sino que oprimía el pensamiento y angustiaba el alma.
Una de las creencias más firmes y poderosas en Egipto era la de la vida luego de la muerte, de hecho, todo su sistema de vida individual y colectivo giraba alrededor de la preparación de ese pasaje y posterior existencia.
Nada de este mundo tenía real valor, sino tan solo como paso previo a lo que realmente importaba.

Entonces, para nosotros como leales al Eterno la vida en el más allá no es el punto focal de nuestra vida terrena. Es importante, no es para desdeñar ni dejar de considerar, pero nuestra misión es vivir a pleno aquí y ahora, enfocarnos en hacer de este mundo un paraíso terrenal, llegar a la versión más perfecta de nuestra personalidad en tanto estamos aquí.
Luego sí, viene la otra vida, que recoge los frutos sembrados aquí, pero no es ese nuestro interés principal.
A diferencia de los egipcios, y de los cristianos o musulmanes, por ejemplo. Los cuales encuentran esta realidad calamitosa, pesada, asqueante y que es un procedimiento insufrible a la espera de la gloria en otro plano.
No así nosotros, que valoramos ambas realidades y queremos una buena vida en las dos.

Por ello el Eterno nos encomendó a vivir a pleno aquí y ahora, ni tan siquiera mencionando explícitamente el otro mundo.
¿Para qué dedicarnos a algo que es inaccesible y que no estamos apurados en llegar?
Por tanto, como parte de la liberación de Egipto, también está omitir la relevancia extrema en el más allá.

Los hebreos lo sabían, pero no tenían necesidad de abundar en esa temática.

3- Pero además, el pensamiento judío durante milenios no estaba enfrascado en la salvación personal, sino en el éxito del colectivo.
Somos una nación, una familia, y lo que nos importa es el bienestar de esa entidad que nos supera y que es más que la mera suma de las partes.

Al día de hoy nos resulta bastante ajeno este pensamiento y modo de vida de nuestros ancestros, el cual es parte sustancial del judaísmo tradicional.
En parte porque hemos sido contaminados por las ideas foráneas, cristianas principalmente, que hacen total énfasis en la salvación personal, en lo que el individuo obtiene y las ventajas que recibe por su fe o acción.

Pero, eso no es lo nuclear en el judaísmo.
Am Israel es el factor esencial, no el judío particular.
Lo cual para nada niega los beneficios individuales que se obtengan, pero no está ahí el foco de atención.

Por lo cual, no dedica la Torá líneas a lo que no nos condiciona ni quita el sueño.
Existe, es valioso, lo queremos, pero no es algo para dedicarle tiempo.

Los que quizás tenían más interés en ello eran los profetas, gente que tenía una pierna en este mundo y otro en el siguiente.
Pero el resto de los hermanos judíos, simplemente querían estar bien en este mundo y que el país fuera próspero, que sus hijos fueran felices, que hubiese tranquilidad y confianza en Israel.
¿Se precisa algo más?

(Para quienes estén cerca y quieran, aprovechen los encuentros en el Centro Maimónides, son bienvenidos).

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Opiniones y respuestas

  1. Shaul Ben Abraham (1356) ‍‍18/08/17 - 26 Av 5777 {Link}
    ahondar en el tema de la otra vida, hay que dejarlo para la otra vida, como dice Moed Katan 9b: "Este mundo se parece a una hospedería; sólo el mundo venidero es nuestra verdadera morada" La verdadera morada es el mundo donde la verdad con respecto a ella está establecida y no cabe dudas, por eso ni las Escrituras ni los jajamim en ningún escrito, que yo sepa han hecho descripciones de Olam haba, no como en otras "creencias" que llenan sus libros sagrados de dioses, planetas, vírgenes y cuanta cosa puedan para deslumbrar a los incautos.

    Una vez más gracias
    1

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