Jaiei Sará 5779–base del éxito

Una síntesis de nuestra parashá y luego una breve reflexión:

  • Abraham compró el terreno y la cueva de Majpelá con el fin de enterrar allí a su esposa Sará. Aunque Dios le había prometido la posesión de toda la tierra de Eber (donde está el actual Estado de Israel y muchas más tierras alrededor), Abraham escogió pagar un alto precio por ese terreno y hacer una adquisición pública y que quedara registrada. De esa manera pretendía evitar conflictos con sus vecinos y además nos dejaba un importante legado a nosotros, sus descendientes y herederos (los judíos).  Esa cueva quedó como parcela mortuoria para la familia directa del patriarca, quedando solamente la matriarca Rajel sepultada en otra locación (en Bereshit/Génesis 23:1-20).
  • Abraham envió a su siervo a buscar una novia para Itzjac/Isaac, su hijo. La condición esencial era que la dama que quisiera contraer matrimonio debía ser de la parentela original de Abraham, gente de la cultura caldea (asentada en la tierra de Aram), además quedaba absolutamente vetada cualquier joven de Canaán. Abraham sospechaba que la cultura violenta, perversa y supersticiosa de los cananeos influiría negativamente en la crianza de sus descendientes, apartándolos de la senda de Bondad y Justicia que él había descubierto como excelente para la armonía personal, social y con el Eterno (24:1-9).
  • El siervo del patriarca llega a Aram y en un hecho en apariencia fortuito, conoce de inmediato a Rivcá/Rebeca, quien era prima de Itzjac. La bella joven bien pronto demuestra su bondad y calidad espiritual pues amablemente le ofrece agua para él , sus acompañantes y los camellos cargados con tesoros para la afortunada novia. El encuentro que parece producto de la casualidad, en este relato se revela como intervención de la Divina Providencia (24:15-20).
  • El siervo conoce a la familia de Rivcá, cuenta el motivo de su presencia y la grandeza de su jefe. Solicita permiso de la familia, y ésta de Rivcá, para compromiso matrimonial con Itzjac. Al estar todos de acuerdo, él y la joven regresan a la tierra del patriarca para el casamiento con Itzjac (24:23-67).
  • Abraham toma a otra esposa, llamada Keturah, con la cual tiene más hijos, además de Ishmael y de Itzjac. Sintiendo que su vida terrenal está por finalizar, hereda a Itzjac sus posesiones y el destino de las promesas que Dios le había dado. Esto es de acuerdo a la voluntad del Eterno, pues fue Él quien le había declarado que la descendencia de Abraham sería contada a través de Itzjac. Los otros hijos recibieron regalos y fueron enviados a vivir en diferentes lugares del mundo, para de esa manera difundir el mensaje del noajismo, que ya en aquel momento era el modo de vida espiritual que el Creador había ordenado seguir a los humanos.
    A la edad de 175 años, Abraham muere, Itzjac e Ishmael lo sepultaron en la cueva de Majpelá (25:1-11).

El siervo de Abraham dijo:

«וַיֹּ֗אמֶר בָּר֤וּךְ ה֙ אֱלֹהֵי֙ אֲדֹנִ֣י אַבְרָהָ֔ם אֲ֠שֶׁר לֹֽא־עָזַ֥ב חַסְדּ֛וֹ וַֽאֲמִתּ֖וֹ מֵעִ֣ם אֲדֹנִ֑י אָֽנֹכִ֗י בַּדֶּ֨רֶךְ֙ נָחַ֣נִי ה֙  בֵּ֖ית אֲחֵ֥י אֲדֹנִֽי :
–¡Bendito es el Eterno, Elohim de mi señor Avraham, que no apartó Su bondad y Su verdad de mi señor! Estando yo en camino, el Eterno me condujo a la casa de los parientes de mi señor.»
(Bereshit/Génesis 24:27)

Varias e importantes son las enseñanzas que se extraen del relato que da contexto a esta frase, así como de la frase en sí misma.
Te mencionaré solamente tres:

  • Emuná (confianza) es un pilar en el estilo de vida espiritual; confianza en el Creador, en uno mismo, en el prójimo. Porque sin confianza es casi imposible lograr nuestros objetivos. Aprender a confiar es posible.
  • La Emuná en Hashem no es una excusa para esperar pasivamente milagros, suponiendo que es Dios el que trabajará y nos regalará soluciones simplemente por nuestra confianza. Es imprescindible hacer todo lo que está a nuestro alcance, e incluso un poquito más (siempre dentro de lo permitido y saludable) junto con la espera en la acción Divina.
  • No confundir jamás Emuná con fe. La primera admite su límite después del máximo esfuerzo; la otra niega toda posibilidad aparte de la sobrenatural.

¡SHABAT SHALOM!     ¡JODESH TOV UMBORAJ!        

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