Pensemos positivo

Existe la creencia, infinitamente extendida entre los hombres, que el pensamiento positivo es algo así como una formulación mágica de creencias que organizan al cosmos para estar a nuestro servicio.
Piensa bien y te irá bien, porque el señor Coelho que está en los cielos te lo dice, y el señor rabino simpático que no para de sonreír lo afirma.
¿Cómo dudar de que Dios, o los dioses dependiendo del consumidor, se pondrán a hacer TU tarea si tú tienes el poder mental mágico de lograr que así sea?
¿O no es eso lo que prometen y certifican tantas personas de liderazgo multinacional que ocurre?
Y te traen evidencias súper científicas y verídicas, como antiguas palabras de escondidos sabios hebreos, o misteriosos secretos de monjes metafísicos, o claves ocultas en libros cifrados que te lo juran y perjuran, o son intrincadas interpretaciones que dan a entender lo que parece querer decir tal o cual texto sagrado: todo lo que pienses se cumplirá, siempre y cuando le pongas poder a ese pensamiento y supongo que plata a los gurúes de turno, compres libros, asistas a conferencias y seminarios, mantengas estructuras enormes (o más modestas) que viven lucrando con estas cuestiones y similares.
No quiero ofender con estas palabras, no es mi intención. Sinceramente te lo digo, pero me supongo que más de uno ya está enojado, si es que tiene alguna importancia mi parecer.

Pero hay una forma madura, saludable, coherente, respetuosa, sagrada, de origen espiritual para considerar el pensamiento positivo, que obviamente no tiene punto de comparación con el anterior, producto del EGO.
En esta perspectiva el pensamiento positivo es enfocarse en las posibilidades y en las respuestas, más que quedar atrapado por los inconvenientes o amarguras.
Entonces, alguien con el pensamiento positivo sabe que en la vida hay dificultades, tropiezos, contratiempos, fracasos, amarguras y que de ninguna manera el universo está al servicio de uno; pero no se queda en la queja, ni se aguanta en la envidia oscura, ni cela, ni desea el mal a nadie, ni se mortifica por lo que no tiene solución.
Más bien, fluye, deja correr aquello que no tienes en tu poder cambiar.
Pero luego, reflexiona y encuentra qué tienes tú para aprender y mejorar.
Como usar la ocasión como un aprendizaje que te abra la mente y corazón a una mejor perspectiva.
Visualiza oportunidades, donde el del pensamiento negativo (que es primo hermano del pensamiento positivo mágico) solamente ve drama.
Ponte en marcha, en aquello que esté dentro de tus capacidades, para realizar un cambio favorable.
¡Haz tu parte y no sigas fabricando excusas!
Consigue aliados que te fortalezcan, en tanto tú les fortaleces.
Enfoca el poder de tu mente, de todo tu ser en realidad, hacia el éxito, dentro del éxito y también gracias al fracaso.
Sé un constructor de SHALOM, aunque todo pareciera jugarte en contra, o al menos una parte lo pareciera.
Usa la energía para evolucionar y dar una mano al prójimo, entonces estarás ejerciendo el poder y empleando el pensamiento positivo real.

Ahí sí el pensamiento positivo te servirá para darte cuenta de que el universo por ahí es indiferente a tu deseo, pero no está desamparado ni en ruinas.
Los dioses no existen, pero Dios sí. Y este Dios no es tu sirviente y tal vez no te haga los recados; pero al fortalecerte a través del pensamiento positivo estarás sincronizando tu voluntad a Su Voluntad, por tanto, más logros que hundimientos están presentes en tu vida.
Estarás resplandeciente, aunque el dolor esté a tu puerta.
Estarás genial, aunque el fácil éxito te acompañe.

Piensa positivo para construir SHALOM.
Construye SHALOM para pensar positivo.

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