¿Tu niño interior?

El bebe es absolutamente egoísta.
Está bien que así sea.
Porque no cuenta con herramientas físicas ni de experiencia para ser diferente.
Y, porque necesita de toda su energía y disposición para crecer, desarrollarse, aprender, insertarse en el mundo.
De a poco, se supone, va corriéndose de sí mismo para ir adquiriendo un rol solidario, altruista, constructor de shalom también con el prójimo y el ambiente.
Llegado a la madurez, es cuando debiera haber reducido su egoísmo a la mínima expresión, aquella que es necesaria para su sostenimiento y que podemos denominar como “egoísmo positivo”.

Pero, presenciamos a diario manifestaciones de egoísmo en personas grandes, con años encima.
Se comportan como bebes en cuerpos crecidos.
Pendientes solamente del placer del momento, de sus deseos, de sus menudencias, de sus sufrimientos, de acaparar, de reclamar y exigir, de creer que el mundo son ellos y el resto está para servirles sin chistar.
Sí, hay tantísima gente así (y podemos ser tú y yo también, que conste).

Esta gente actúa así porque no ha conseguido desarrollar sus potencialidades, siguen reducidos, doblegados, carentes de amplitud.
Sí, podemos ser comprensivos, admitir esta debilidad que les esclaviza, pero no por ello sumarnos o hacernos cómplices de su infancia no superada ni aprovechada.

El egoísta es un bebe, o un infante, que se revuelve en un cuerpo de persona mayor.

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Shaul Ben AbrahamYehuda RibcoJonathan OrtizAly Maldonado Recent comment authors
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Shaul Ben Abraham
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Eso me recuerda mi duda a las terapias que pretenden alentar no se qué a la gente diciéndole que «saque su niño interior», desconociendo que un niño -por razones lógicas- es el epitome del egoísmo

Shaul Ben Abraham
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Yo he pensado que nosotros vivimos en sociedades a las que llamo de «apreciación inversa de las generaciones»: amamos la juventud (exageradamente) pero abandonamos la vejes (exageradamente)

Shaul Ben Abraham
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Un caso largo, pero interesante de resolver

Aly Maldonado
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Si hay algo que nunca debieramos perder. Y que no es parte exclusiva de la niñez, es esa capacidad para asombrarse por el mundo alrededor. Lastimosamente es lo primero que se pierde. Y no por cuenta propia, sino por la presion de la sociedad.

Recuerdo una vez que me puse a ver un documental de animales, peculiarmente fue una de las pocas veces que mi sobrino dejó los dibujos animados por cuenta propia, porque le gustaron los animales mas que los dibujos.

Es triste ser de los pocos que siguen conservando ese espiritu de busqueda y asombro.

Jonathan Ortiz
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La importancia de la infancia humana. La curación de lo que fue dañado o no fue cultivado en esa etapa es un paso para dejar de vivir la vida en reacción al pasado.

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